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Primitivos Aragoneses. Exposicion en Madrid de pintura medieval aragonesa. 1957. Aragón

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Primitivos aragoneses. 1. Portada
Portada de Primitivos aragoneses.

PROLOGO

Jos Camon Aznar

LA EXPOSICIN DE PRIMITIVOS ARAGONESES es una muestra- con grandes ausencias, naturales, teniendo en cuenta la dificultad y graves riesgos de la traslacin de paneles y retablos- de la pintura medieval en esa regin. Pintura de una enorme personalidad y de una reciedumbre representativa, a la cual se sacrifican, singularmente en la segunda mitad del siglo XV, otros valores esencialmente estticos. La preocupacin, por otra parte ya superada, de atomizar la pintura medieval en irreductibles focos regionales, ha impedido la valoracin exacta de los maestros cuatrocentistas. Unas pueriles pugnas comarcales han exaltado o desvalorizad a los artistas segn su descripcin a determinadas tierras.

Cada vez que nos parece que existe una mayor unidad entre los pintores del reino de Aragn. Y solo viendo a este reino como una unidad total ser posible explicar los procesos estilsticos. Y es en la plenitud artstica y aun poltica del reino de Aragn en donde podemos encontrar la explicacin de artistas como el Maestro de Solives, como el primer Huguet, como Pedro Garca de Benaberre, Como Martn de Soria y, en definitiva, como el mismo Bartolom Bermejo. La pintura aragonesa quiz represente un estado mas provincial que la catalana y la valenciana, pero en ella encuentran tambin su ms extremosa e ingenua aplicacin las premisas estticas de la pintura cuatrocetista del reino de Aragn.

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Primitivos aragoneses.

Como en las restantes escuelas espaolas se puede advertir en la aragonesa una gran diferencia estilstica entre el arte del gtico internacional y el que despus gira en la rbita flamenca. Quiz la misma ingenuidad, tan fresca, y alerta siempre, que constituye el fondo de esta escuela, contribuye a agudizar los caracteres de refinamiento, de delicias rtmicas y de delgadez emotiva de la pintura aragonesa de comienzos del siglo XV. Una de las constantes de estos primitivos consiste en llevar a sus ltimas consecuencias todos los planteamientos de la inspiracin. Y en ese estilo modulado por recuerdos de Siena y de la miniatura francesa, ha alcanzado la pintura aragonesa una de las expresiones ms apuradas. Aqu tenemos como muestra de ese tan potico momento una Adoracin de Los magos procedente de Daroca. En ella se transparenta ese lirismo que busca expresiones dulces y entregadas, flexiones de tallo unas lneas de curvada gracia en los pliegues de los mantos. A este ciclo pertenece la deliciosa santa catalina, en la cual esas seducciones dentro del ciclo de Levi se mezclan con influjos valencianos y producen obras tan intensas como esta tabla, que se puede fechar hacia 1430. y dentro de ese mismo espritu, aunque quiz con una mayor influencia valenciana, se encuentra la virgen de la misericordia, del mismo palacio episcopal de Teruel, obra en la cual una mayor dramatismo, un sentido mas original de los escorzos y una mayor preocupacin por el carcter y por la energa de la expresin, elimina todo resto de manierismo internacional. Se puede fechar hacia 1450 por Gudiol se ha consignado como obra de un pintor al que califica de << Maestro de Teruel >>. El influjo expresionista germnico de Marcel de Sax es indudable. Una coronacin de la Virgen de este maestro se encuentra en el Museo Lzaro.

Esta escuela del gtico internacional alcanza en Aragn sus expresiones ms refinadas y finales. Contina la tradicin de los Serra, con obras tan similares a las de Jaime y pedro, como el retablo de Longares. Adems el autor del retablo del Monasterio de Piedra hay tres maestros que condensan las mejores calidades de este estilo en nuestra regin. El mas personal y fragante de estos pintores del estilo internacional es Juan de Lev, cuyas obras conocidas, como los retablos de Tarazona, de Daroca, y otro no seguro, pero si dentro de su crculo, en Tudela, nos revelan a un pintor de delicadeza extremada, de floreal y deleitada caligrafa en pliegues y cabellos, con una fuerte coloracin. El otro es el Maestro de Retascn, extraa personalidad que deforma las figuras, las estiliza y alarga, para adaptarlas a la ms inefable elegancia.
Un cierto patetismo refuerza la agudeza expresiva. Y el tercer gran pintor de este estilo es el Maestro de Arguis, en cuyo retablo del Museo del Prado se unen estos refinamientos una opulencia en los trajes y una amanerada afectacin en las actitudes.

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Primitivos aragoneses.

Una de las obras culminantes de esta Exposicin, es el retablo de la Coronacin de la Virgen, de la catedral de Huesca, firmado por Pedro Zuera. Existen noticias de el desde 1430 a 1468, aunque dado lo avanzado de estas fechas supone Gudiol- y esta obra lo confirma- que se trata de algn descendiente de su mismo nombre.

Este retablo es de una gran belleza arcaizante. La tabla central, con la coronacin de la virgen, pudiera ser de hacia 1410. en ella se recoge el suave lirismo, la delicada feminidad del arte internacional. A los lados los paneles con santos se hallan dispuestos en rgido paralelismo en dos filas frontales, con una ordenacin de repetida simetra. Composicin que recuerda pinturas murales del siglo XIV. La coloracin es muy tierna. Y las expresiones sin rigor y de beata placidez en montona sucesin.

Ya fue calificado por Tormo, como Maestro del Prelado Mur, al autor de los dos hermosos paneles aqu expuestos y procedentes del palacio arzobispal de Zaragoza. Dos parejas. San Lorenzo y san Valero, santa Tecla y san Martn- se disponen en feliz juego de actitudes a la manera de sacras conversaciones. Su tica. En paralelismo reafirma el vigor y la solemnidad con que se exponen a la adoracin de los fieles. A la manera de grandes iconos, as aparecen con los ornamentos en fuerte realce de oro en las aureolas, en los smbolos de la jerarqua o del martirio. Esta presencia tan desvelada, esa fuerte concrecin de los rostros y de las fisonomas, se impregna de poesa, con el tema de los cipreses asomando tras la crestera gtica. En medio de esta prestancia un poco hiertica que caracteriza a este maestro, resalta tambin un gran humanismo en las figuras, una visin muy normal y cercana de los tipos iconsticos. Se ha englobado bajo el nombre primero del llamado del maestro del prelado Mur y despus maestro de Lanaja, el conjunto de obras que representan en unos casos la transicin al nuevo estilo flamenquizante y en otros la incorporacin ya, sin reservas, a la nueva estilstica. Nosotros creemos que hay que recordar esta etapa de la pintura aragonesa y buscar una solucin menos simple y compendiosa que la dada hasta ahora. Las fechas- entre 1431 y 1463- en que se mueve este arte de don Dalmau de Mur son las ms crticas De nuestro siglo xv y hay en ellas en todas las escuelas regionales actitudes encontradas entre los que siguen la tradicin y los que se adaptan al nuevo estilo. Y esto ocurre tambin en Aragn.

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Primitivos aragoneses.

Ser el llamado maestro de Lanaja un Blasco de Gran, segn hiptesis de Gudiol, documentado en Zaragoza de 1415 a 1439 y cuya fama debi ser tan grande que en un documento se le llama pintor del rey de Navarra? La fecha primera nos parece corresponde no al maestro tpico de la sobras de don Dalmau, sino a otros que estuviera dentro del estilo << internacional >>. En este grupo de obras hay que distinguir, al menos, dos maestros diferentes a uno de ellos corresponder el sarcfago de Isabel de Aragn, fechando en 1934, la coronacin de la virgen, del museo de artes decorativas de Pars, y el polptico de Belchite, fechado en 1439 y destruido por la revolucin. La gran semejanza de este grupo de obras con el retablo de Embid de la Ribera, fechado en 1437 y obre de pascual de Ortoneda hacen suponer que sea este maestro el autor de este conjunto y bajo de su nombre colocamos este ciclo artstico que representa una transicin del estilo << internacional >> al hispano-flamenco.

Hay, todava, en estas formas, unas dulces cadencias de la tradicin que proceden de la generacin anterior, un sentido musical de las actitudes flexionadas por amplios ritmos, y unos plegados que se desarrollan en onduladas curvaturas. Este pascual pudo ser hermano de Matero Ortoneda, maestro que en el primer cuarto de siglo xv en Tarragona.

Podr ser el pintor del otro grupo mas avanzado de obras un Jaime Romeu, como sugiere Post, que en est poca vino a Aragn desde Catalua, teniendo en cuenta las semejanzas entre esta fase de la pintura aragonesa y la catalana) creemos que el hombre al cual deben adscribirse una parte de las obras atribudas al Maestro de Don Dalmau de Mur es el famosos Toms Giner, que tantas hiptesis ha suscitado. Las obras que constituyen el grupo que se pueden colocar bajo su nombre son las siguientes: el retablo de la Epifana de la Colegiata de Calatayud, cuya tabla central, al menos debi servir de modelo para el clebre retablo de Huguet, llamado del condestable, de anloga iconografa. La virgen que, procedente de Albacete del Arzobispo, se encuentra en el Museo de Zaragoza: las tablas del palacio arzobispal aqu expuestas; la de San Vicente, del Museo del Prado; las de san Fabin y san Sebastin, del museo Lzaro, y en el San Lorenzo, de Magalln, obra documentada de Toms Giner, junto a la parte a el correspondiente en el retablo de Erla, nos dan la clave para la adscripcin de este conjunto a su hombre. Hay en estas obras una cierta solemnidad oriental, con figuras rgidas y frontales que impresionan por la violencia de los brocados suntuosos, recamados de oro y con esos fondos que estallan en flgidos destellos. Estas suntuosas vestiduras litrgicas Caen rectas, pero las albas se pliegas ya en ngulos de estirpe nrdica. Por otra parte, la documentacin que conocemos de Toms Giner nos lleva de 1466 a 1468- contratos para Erla en 1466, para Alfajarn en 1467, para san Juan y san Pedro en 1468- fechas que coinciden perfectamente con el estilo de esas obras.
Incorporaremos a este momento la tabla de San Huberto, que representa una corriente mas lrica, con predominio de lo lneal y cuyas consecuencias las encontramos en el Huguet de poca aragonesa y en Martn de Soria.

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Primitivos aragoneses.

El gran panel con el tema de la Adoracin de la santa cruz es una bella muestra de uno de los retablos ms hermosos de toda la Edad Media espaola; el de Blesa, actualmente en el Museo de Zaragoza, obra de los pintores Miguel Jimnez y Martn Bernat, encargado en 1468, muy documentado se halla este retablo por Serrano Sanz, el sabio maestro que tanto ha contribuido a detallar las biografas de los dos autores de este soberbio conjunto. La colaboracin entre Bernat y Jimnez comienza en 1482. Estos dos maestros aparecen centrando el inters de la pintura y aun de otras actividades artsticas en Aragn en los finales del siglo XV. Por los documentos relacionados con ellos, desfilan Bartolom Bermejo, el gran impresor Hurus- tambin llamado pablo de constancia- Hernando del Rincn, el pintor castellano, y el gran escultor Gil de Morlanes.

Estos artistas representan un sentido esttico, peculiar en la pintura Aragonesa de este momento. Es la visin plstica, la fuerza rotunda de los volmenes, la claridad absoluta y relevante de las formas aun a costa de efluvios que velen las crudezas del modelado.
El exponente de esta actitud esttica es Bartolom Bermejo, a quien tendremos que considerar ms que como promotor, como sumergido en ese gusto por las formas netas y corpreas tpico del arte aragons del ltimo tercio del siglo XV. Post analiza las personalidades, de Bernat y Jimnez, y no duda en considerar a este como el genio mas fuerte y autor de algunas obras encargadas a los dos, entre las que se encuentra el retablo de Blesa. En todo l hay, efectivamente, una gran unidad. Una gran semejanza con el mejor Bermejo se advierte aqu. Hay una obsesin por pintar las cabezas con una seca energa de modelado, que las resalta precisas y concretas. Todas ellas se imponen por la franca energa de sus rasgos. En los paos la influencia nrdica se advierte con mayor claridad. Los pliegues son rotos en multiplicadas angulosidades, en unas quebraduras tan abundosas que recuerdan el arte alemn. Sin embargo, los reflejos mayores son los de Roger van der Weyden. Los colores son suntuosos, de gran fuerza y valenta cromtica. La mayor remuneracin que por su trabajo recibe Jimnez es tambin dato esgrimido por Post para reafirmarse en la atribucin de este maestro.
Como el discpulo mas excntrico y temperamental de Huguet es definido por Post el maestro de Morata de Jiloca, autor del retablo.

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Primitivos aragoneses.

De los corporales, de Daroca, del cual se exponen aqu dos paneles. Este maestro, cuyo nombre deriva del retablo de la Ermita de la Vera Cruz, en Morata de Jiloca, agudiza el patetismo dando a los rostros unos rasos que les deforman y caricaturizan las expresiones. Se le ha considerado como una naturaleza neurtica cercana al Greco por la turbadora extremosidad de sus rictus. Sus facies parecen, a veces, paranoicas y estilsticamente esta cercano por la violencia de sus caracteres al arte germnico. De este maestro se exponen aqu dos paneles de un retablo, repintado y descompuesto y que ya fue estudiado por Gabr. El ms importante es el que representa a D. Fernando el catlico con su hijo. D. Juan, como donantes. Bajo unas conchas ya renacientes y sobre unos aos de oro, el Rey catlico aparece arrodillado, con una faz algo mas redondeada que en los retratos habituales de este monarca. Esta obra se puede fechar hacia 1494.
Una de las personalidad mas conocidas de la pintura aragonesa es Jaime Lana, del cual Serrano Sanz public bastantes noticias que se extienden desde 1490 a 1515. Quiz pertenezcan las dos tablas aqu expuestas a un retablo pintado en 1492 para el Santuario de Misericordia, junto a Borja. En estos paneles se pueden advertir la calidad spera, la predileccin por las cabezas de carcter, el predominio de los primeros planos, que imponen una tan cruda presencia de las formas. Sus figuras- que muestran ecos del pintor cataln solives, que tanto trabaj en aragn- son de intensa caracterizacin. Cabezas concentradas y varoniles, cuyo humanismo se exalta por los grandes oros en fastuoso realce que dan a estas tablas un deslumbrador aspecto decorativo.
El panel de san Fabin y san Sebastin se atribuye a Miguel del Rey. Este maestro, al que conocemos por un retablo firmado en la iglesia de las santas Justa y Rufina, de Maluenda, estuvo relacionado con valencia, y alguna influencia del arte de esa regin se advierte en esta obra. Se relaciona con el maestro de Lanaja, pero es mas dbil y de formas mas redondeadas.

Procedente de la iglesia de San Pablo, y ahora en el museo de Zaragoza, se expone aqu el trptico con santa Catalina, san Juan y san Martn en el centro. El manto rojo de los santos, la ruda energa con que estn modelados, la clara firmeza del dibujo, la impresin tan directa y cercana de los volmenes, hace de esta obra una de las mas tpicas del arte aragons. Su autor es Miguel Jimnez, y segn su documentacin, anterior a 1505, por ella podemos conocer el estilo tan seguro y cerrado, de varonil persecucin del carcter y de un goticismo cercano al renacimiento y que permite colocar a su autor, como el paralelo en Aragn de Pedro Berruguete.

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Primitivos aragoneses.

Al Ateneo de Madrid agradece a la institucin Fernando el catlico de Zaragoza su valiosa colaboracin, y muy especialmente a los seores. D. Fernando Solano, director; D. Federico Torralba, jefe de la seccin de arte; D. Antonio Beltrn, diputado- delegado y jefe de defensa del patrimonio artstico, y D. Antonio Montalvo, secretario.
El Ateneo de Madrid testimonia tambin su agradecimiento al Exemo y Rvdmo. Seor arzobispo, Sr. den del Exemo. Gabildo de la catedral del salvador. Sr. d. Joaqun Albareda, director del museo provincial. Y sr. d. Enrique Aub, de Zaragoza; al excmo, y Rvdm. Sr. obispo y cabildo de Huesca; al excmo y Rvdmo. Sr. obispo de Teruel; al Sr. prroco de la colegiata de Daroca, y al Sr. prroco de Santa Mara de Borja, que al permitir amablemente el traslado de las tablas, han hecho posible esta exposicin.

CATALOGO

LA PINTURA MEDIEVAL ARAGONESA era prcticamente desconocida hace cincuenta aos, y aun entonces solo tmidamente empez a desglosarse de la puramente mediterrnea; la cantidad de material llegado hasta nosotros, conocido primero por las obras pintadas sobre tabla, y luego, cada vez en mayor cuanta, por lo mural, ha planteado muchos problemas y reclamando atencin y estudio.
Pero tenemos que reconocer que si ese conjunto de obras nos ha proporcionado el conocimiento de autnticas personalidades, tambin hay que aceptar que la aragonesa es una escuela provincial; esto es, agregada o mejor, segregada, de otras escuelas y personalidades. Consiste, pues, mas en un matiz que en un color.

Carcter fundamental de la pintura aragonesa de la Edad Media es una fuerza, un vigor, una vitalidad tumultuosa, que casi llega, en ciertos momentos, a barranquismo, rellenando superficies, acumulando arabescos lineales, recubriendo de ornamentacin y estucos los espacios vacos. Un afn de vida y expresin acentan los rasgos de carcter, llegando a veces a lo nervioso y casi a la caricaturesco, o al endurecimiento y angulosidad de los rostros, un poco al modo germnico. Un afn de vigor y rotundidez lleva al dibujo duro, incisivo, sea ondulante, sea anguloso. Un afn de solidez, de consistencia de la materia nos da esa densidad, casi maciza pesadez, de las figuras de un Bernat, que tambin encontramos- es importante anotarlo- en las esculturas de un Forment.
Un afn de riqueza y suntuosidad lleva al uso y profusin, tan tpicamente aragoneses, de los estucos dorados aplicados enriquecimiento del icono, que transforma as, en su arranque, en pieza de orfebrera, en joya, subrayando tradicional de nuestro arte. Estos estucos llegan a ser copiosos y sustanciosos a la obra como puede verse en la tabla nmero 15, que nos recuerdan los iconos rusos, recubiertos por placas de metal repujado, dejando solo al descubierto los rostros de las imgenes. Pero, insisto, el camino se le fue marcando a la pintura de la regin aragonesa desde fuera; por lo dems era lgico que as fuese en una poca internacional.- por el fuerte lazo religioso precisamente- como es la Edad Media: primero, el estilo italo-gtico de los Serra y el internacional, mas tarde, Huguet y luego, Bermejo, son ejemplo de lo forastero que imprime huella.

Dejando aparte los frontales romnicos y los procedentes miniatursticos, no veo mas que como halagadora y optimista hiptesis de la Gudiol, de creer aragons al Maestro de Tahul; el propio Maestro de Sigena es, simplemente, un maestro internacional venido de fuera, pero tuvo seguidores en el siglo XIII, los cuales llevan a una transformacin de estilo que, iniciada en Bierge y Uncastillo, llega a Foces- terminado en el siglo XIV-, constituyendo el gtico lineal de Barluenga, Liesa, Sos, Huesca, Castillo de Alcaiz. Artesonado de la catedral de Teruel y sobre todo, los grandes << retablos murales>> de Daroca.

El estilo italo-gtico comienza con Destorrents, que pint el retablo de la Aljafera y los Serra, que producen varias obras para Aragn y de cuyo ncleo sale un artista interesantsimo que ejecuta una obra capital: el tpico del Monasterio de Piedra, hoy en la Academia de la Historia de Madrid; de la misma mano son, seguramente, las figuras del techo del castillo de Mesones de Isuela (Zaragoza) el estilo internacional tiene lgica unidad, pero puede matizarse hasta cuatro grupos, segn Gudiol. Uno, centrado por Juan de Lev y sus seguidores, Arnaldin, Nicols Solana y el Maestro de Torralba; el segundo grupo es mas valenciano y en el se integran el Maestro Jacobo y los Maestros de Retascn, Lanaga y Teruel; el tercero- grupo que yo no veo demasiado claro-, constituido por Bonanat Zaortija, Miguel del Rey y el llamado Maestro de Lanaja, y cuatro, el oscense con Pedro Zuera y el Maesto de Argis.

JUAN DE LEVI. Es pintor documentado en Zaragoza de 1402 y 1407; pero su obra artstica debi de comenzar en el siglo XIV; su obra maestra es el gran retablo triple de la capilla de los Calvillo, en la Catedral de Tarazona, que hubo de hacerse despus de 1392 y antes de 1404, su estilo es muy original y elegante, pintoresco y vivo, rico y refinado de color, con extraas inspiraciones, de un todo txico, casi oriental.

BENITO ARNALDIN. Ofrece parecido notable en su estilo con Levi. Es el autor de San Martn (en Torralba de Ribota) y del de Santa Quiteria, en la coleccin Mateu, de Barcelona. Con el ncleo pictrico de estos artistas puede ligarse seguramente la tabla siguiente:

1. Santa Catalina. Tabla, 1,35 x 1,35 metros. Palacio episcopal de Teruel. Esta la santa en pie, vestida con tnica de brocado de oro y manto rojo. La palma del martirio, en la mano izquierda, y la derecha, apoyada en la rueda de cuchillos ( vista en incorrecto escorzo), al lado suyo, y a sus pies hay, colocada curiosamente, una figura de rey en tamao menor que el de Santa Catalina. Bela de lnea y estilizacin de refinada elegancia, ofrece posibles contactos con el crculo de LEV y las obras que hay en Daroca de tal ciclo. Espantosos repintes y reinvindicaciones, incluso empleo de purpurina. Lo mismo ocurre con otra semejante representado a san Miguel, que debi de ser su compaera de retablo, conservada en el mismo lugar que esta tabla. Queda en parte la mazonera de encuadre antigua, pero embadurnada con pintura moderna oscura.
Quizs valiese la pena intentar el descubrimiento y reconstruccin de la pintura.

MAESTRO DE LANGA. Denominacin dada por Post. Colaboraba con el maestro de Retascn en el retablo de la iglesia de dicho pueblo. El nombre se le da por un retablo dedicado a San Pedro, de langa del castillo. De el parecer ser una virgen de la coleccin Bauz y varias tablas de la Colegiata de Daroca. Sus composiciones son, en general, simples y tiene elegancia caligrfica y pictrica.

2. adoracin de los santos reyes. Temple al huevo sobre tabla, o,93 x 0,76. iglesia colegial de Daroca. Seguramente parte del retablo- desmontado y perdidas algunas de sus tablas- llamado por unos de San Gil, por otros de san Martn de Tours, dentro del estilo internacional, Gudiol la da como obra del maestro de Langa. Conserva parte de la mazonera gtica, y ha sido recortada por el lado izquierdo. Iconografa tradicional: Mara sentada sobre estrado; fondo arquitectnico y curiosa embocadura, como de chamizo en forma de arco, para encuadrar la escena. Colorido grato, en que destacan los tonos rosados con singular gracia; finamente trabajados los rostros, en especial el de Mara, e intento expresivo e interesante el de Jos, que parece haber sido hecho con intencin psicolgica. Preocupacin por los ritmos compositivos que se acusan en la disposicin de bustos y cabezas.

MAESTRO DE TERUEL. Denominacin dada por Gudiol a un pintor cuya obra clave es la aqu expuesta; artista de fantasa y lirismo desbordante, en que hay indudable influencia germnica, seguramente llegada por la va valenciana de Marcel de Sax.

3. virgen de la misericordia. Temple al huevo sobre tabla, 1, 131 x 0,925, palacio episcopal de Teruel. Iconografa curiossima. La virgen mara, de pie, en el centro, vestida con tnica azul y manto del mismo color con vueltas rojas, y llevando una originalsima corona de orfebrera y perlas, cobija un nutrido conjunto de figuritas: un papa, un cardenal, rey, reina, religiosos y seglares. Don ngeles alzan el manto y mara acciona y mira hacia lo alto, como dialogando con cristo, que aparece en el ngulo superior izquierdo, acompaado por dos ngeles, los cuales le van dando dardos que el dispara contra las figuras que representan los pecados capitales, curiosamente colocados en los << aposentos>>, a modo de torres, que flanquean a ambos lados la composicin, encuadrndola. El fondo, dorado. Restauraciones y repintes toscos y lamentables; el oro, incluso, ha sido cubierto de color, y en compensacin se han dado toques de purpurina. Colorido vario, vivo y bello, en que diversos tonos de rojo hacen refinadas sinfonas en torno a la oscura indumentaria de Maria; dibujo muy movido, con pintoresquismos que contrastan con rasgos y ritmos elegantes; incluso, a veces, aun artificiosos. Seguramente, clara influencia francesa; hasta hay un posible tono miniaturstico en conjunto y detalle. Esta obra es el cierre solemne del estilo tpicamente internacional.

PEDRO ZUERA. Aragons, seguramente, y tal vez natural de Huesca, en opinin de Del Arco. Conocido por su firma en el retablo expuesto y por abundantes referencias documentales, que van de 1430 a 1468; quiz no todas se refieren a l, sino alguna a un hijo o pariente del mismo nombre. Es autor de categora secundara, con una cierta tendencia a la sequedad y esquematismo.

4.- Pedro Zuera. Retablo de la coronacin de la virgen mara. Temple al huevo sobre tabla, 1,720 x 1,520. predella: 1,615 x 0,440. Catedral de Huesca. Esta constituido por seis tablas, mas la predella, con otras cinco; conserva la mazonera gtica y la parte alta del guardapolvo. La tabla central de la predella lleva un seor de piedad, sostenido por un ngel y flanqueado por mara y san Juan; las otras cuatro tablas representan a san miguel, san Lucas, san marcos y san Juan; las cuatro de los lados forman una gloria de santos, mrtires y apstoles; la calle central sobresale en altura, segn es habitual en los retablos de la poca, ostentando en lo alto una crucifixin, y en la tabla principal, la mayor del conjunto, la escena ritual, representada segn la tradicional iconografa: Jsus y mara estn sentados en un escao y aquel corona a su madre, detrs a cada lado, dos ngeles msicos, y en el centro, arriba, otro que lleva una filacteria donde se inscribe: << Asumpta est maria in celum>>.
A lo largo de la parte baja de la tabla va la firma: << aquest retaulo pint pere uera, pintor>> . Obra fina y un poco ingenua, pintoresquista, no exenta de tosquedades. El colorido es vario y abundante en contrastes, dentro de una clida entonacin general. Las teoras de santos de las tablas laterales tienen mucho carcter e ingenua severidad; la magdalena de la predella es una bellsima ilustracin, de aire muy personal- Post ve en este retablo un reflejo del estilo del maestro de Guimer, y del Arco lo supone de comienzos del siglo XV, pero no lo creo tan primitivo; mas justa es la amplia clasificacin de Gudiol: << primera mitad del siglo xv>> que lo da como << arcaizante>>. Hay algunos repintes.

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Primitivos aragoneses.

MAESTRO JACOBO. As llamado por su firma en una tabla representando a Santa Ursula (museo de Barcelona), que algunos creyeron Navarra, pero en general se acepta como aragonesa. Los ritmos y estilizacin, su composicin de conjunto, sensitivo y elegante. No esta documentado. Por algunos- solo algunos- rasgos podra acercarse a su estilo la tabla mas bella de la exposicin y puede presentarse como la culminacin de lo italianizante.

5. Santa Mrtir. Temple al huevo sobre tabla, 1,77x 1,04. Iglesia colegial de Daroca. Sobre un gran trono de mrmol, de estructura arquitectnica muy clsica y abundantemente ornamentado con elementos decorativos de tipo vegetal, esta sentada la santa, de cabellos rubios, coronada, llevando en su mano derecha la palma y con la izquierda un grueso volumen encuadernado en rojo; su elegantsima vestidura es de brocado de oro, con talle muy alto y el manto en que se envuelve, azul, con bandas ornamentales pintados, que son tres pequeas figuras de santos a cada lado y encima de cada una un rosetn cuatrifolio. La figura, su gesto, su indumentaria, son de una elegancia suprema. Hay gusto por los ritmos lineales curvos, suntuosidad y gran fantasa en todos los detalles. El colorido, rico y acordado, a excepcin del alterado azul del manto. La tabla esta muy destrozada, aunque no perdida.

BONANAT ZAORTIJA. Documentado en Zaragoza por lo menos desde 1403, parece ser el autor del san Agustn de la Seo de Zaragoza y del retablo de Egea. Gudiol le atribuye el del desposorio de la capilla Villaespesa, de la catedral de Tudela ( pintado antes de 1423). Su realismo tiene prolongacin en miguel del Rey y su decorativismo en el Maestro de Lanaja.

MIGUEL DEL REY. Firm el retablo de San Nicols en la iglesia de las Santa Justas y Rufina de Maluenda (Zaragoza).

Trabajo en torno a 1440, se creen obras suyas una virgen con el nio y angeles, del museo Lzaro Galdiano, el retablo de Sdaba y otro dedicado a la Magdalena, tambin en Maluenda. Es mejor ejecutante que inventor y le preocupa la composicin y la estructura de las cosas.

6. Miguel del rey. Santos Faban y Sebastian. Temple al huevo sobre tabla, 1,75 x 1,29, propiedad de D. Enrique Aub, Zaragoza. Los dos santos, en pie, San Fabin, a la izquierda, revestido, bendiciendo y llevando en la otra mano un libro y el instrumento de martirio. San Sebastin, lujosamente vestido, lleva en la mano izquierda arco y una espada y, en la derecha, con el gesto con que llevara la palma del martirio, la simblica flecha; calza espuelas. Pavimiento de azulejera, zcalo gris acerado, de muro y parte alta en oro con grabaduras. Hay estucos, en la forma habitual, en los nibos, joyas, bordados, etc. El dibujo y las formas son slidos y contundentes; el color, muy alterado y seguramente empobrecido, se valora con rojos pocos o nada matizados. La tabla est muy deteriorada y perdida, con profundas alteraciones de color seguramente y algunos repintes no muy sustantivos. La atribucin puede hacerse, con bastante seguridad, comparando con la tabla principal del retablo de San Nicols de Maluenda.

MAESTRO DE LANAJA. As llamado por Post. Representa la transicin del estilo internacional a las novedades que vinieron despus, bajo el influjo muy directo de lo cataln. Su preponderancia va, aproximadamente, desde 1425 hasta unos quince aos mas tarde. El nombre lo recibi por un retablo, dedicado a la vida de la virgen, en la parroquial de Lanaja (Huesca), casi completamente destruido en 1936 y cuyos restos estn en el museo de Zaragoza, junto a obras suyas, como la virgen de D. Dalmacio de Mur y el sarcfago de doa Isabel de Aragn. Hay la posibilidad de identificarlo con un blasco gran, documentado como residente en zaragoza de 1415 a 1439. su estilo es lrico, pero no exento de fuerza y emplea abundantemente el complemento suntuario de los estucos dorados.

6. BIS. Maestro de Lanaja. La virgen mara con ngeles y donante, llamada habitualmente virgen de mosn Espernandeu. Fachada en 1439, museo Lzaro Galdiano, Madrid. La virgen mara, coronada por cinco ngeles que cantan y taen instrumentos msicos; al pie, a la izquierda, el donante, lujosamente ataviado, descubierto y en el habitual gesto de oracin; al otro lado, un ngel tenante con las armas de Esperandeu; en el centro, un pergamino con la inscripcin, dedicatoria y fecha. Fondo dorado, grabado. Abundancia de estucos dorados en la forma habitual. Ejecucin delicada y elegante, bellos ritmos lineales. Buena conversacin. Procede de Tarazona, y el tipo se repite en varias tablas, de las cuales la mas monumental se conserva en el museo provincial de Zaragoza, la llamada << de D. Dalmacio de Mur>>; otra desapareci en la guerra. Segn Bertauz es la primera tabla con estucos dorados de que se tiene cronologa cierta.

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Primitivos aragoneses.

El segundo gran ncleo loo dio la influencia Huguet, que trabaj mucho en Aragn. De su circulo salen: Bernado de Ars, abundantemente documentado a mediados del siglo xv, autor del retablo de san Vicente de museo de Huesca; Martn de Soria, Pedro Garca de Benabarre y los que cito a continuacin:

TOMAS GINER. Asociado por escritura notarial, por tres aos a partir de 1466 a Arnaut de Castellnou, aunque la asociacin de hecho deba ser ya anterior de este Giner hay abudantes referencias documentales; Gudiol lo identifica con el que torno llam maestro del arzobispo Mur. Sin embargo, aunque se acepte provisionalmente la identificacin, no puedo ver como de un mismo autor de las tablas del palacio arzobispal de Zaragoza y la epifana de santa Mara de Calatayud que Gudiol da como obra tambin de Giner.

7. Toms Giner [] san martn, obispo de tours y santa tecla. Tabla, 1,640 x 1,105, palacio arzobispal de Zaragoza.
San martn, de pie, a la izquierda, revestido; en la mano izquierda lleva un libro abierto; en la derecha, los guantes, y con el antebrazo sostiene el bculo. En el pectoral, las armas de D. Dalmacio de Mur. Santa tecla, tambin de pie, a la derecha, coronada; tnica rosada con ruedo y bocamangas de armio, manto que lleva franja bordada con pedreras, verde, que recoge sobre el vientre con el antebrazo izquierdo, y con la misma mano sostiene la palma del martirio; con la otra muestra la T con el mismo gesto con que ofrecera una flor. Pavimento de azulejera. Muro de fondo forrado por tela roja, rematado con crestera gtica y, detrs, fondo de oro con grabado ornamentales, que ahora se ofrece recubierto de una capa, moderna, de color grisseo. Abunda la aplicacin de estuco dorado en la forma habitual en esta clase de pinturas. Ejecucin fina, incisiva, un poco seca, monumentalidad. Contraste el rostro arquetpico de la santa y el realismo un poco tpico del de san martn (retrato del propio D. Dalmacio?). rehechos los ropajes, la tela del fondo, y, como ya se ha dicho, el <<cielo>> de oro. Hace pareja con el nmero 8; se ha formulado la hiptesis de que estas dos tablas formaban parte de un retablo con predella de alabastro, conservada hoy en el metropolitan museum de new york. Pero tambin podra pensarse en dos retablos pequeos, de oratorio.

8. Toms Giner [] San Valero, obispo de Zaragoza y San Lorenzo. Tabla 1,690 x 1,105, palacio arzobispal de Zaragoza. Los dos santos, en pie. San Valero, revestido, bendice con la mano derecha y lleva el bculo con la izquierda; en las franjas de la capa se imita un bordado historiado, con representaciones de San Pedro, San Roque, San Antonio Abad, San Pablo - dos veces- y en el broche, seor de piedad. San Lorenzo, de dicono, con un misal cerrado y la parrilla. Pavimento de azulejera; muro bajo rematado en crestera y por encima del cual sobresalen las copas cimbreantes, como movidas por el viento- nota naturalista bien zaragozana- de cuatro cipreses destacando sobre el fondo; ahora bien, este fondo era dorado y grabado, pero ahora va recubriendo por una capa de pintura azul, que quiere hacer funcin de cielo, pues incluso se insinan unas nubes. Los cipreses fueron pintados tambin en el momento de ese embadurnamiento, pues se presupone a trechos a la ornamentacin grabada. Abundantes aplicaciones de estuco dorado, sobre todo en la dalmtica de San Lorenzo y en su parrilla. Ejecucin firme, menos incisiva quizs que en la otra menos empaque y posiblemente mas lirismo. Muy repintados los ropajes.

ARNAUT DE CASTELLNOU. Colaborador de Toms Giner en el retablo de Erla, probablemente, y mas espontneo que l: muy similar en estilo y tcnica al Huguet juvenil.

9. Arnaut de Castellnou [] San Huberto. Temple sobre tabla. 1,67 x 0,64 metros. Iglesia colegial de Daroca. Tabla divida en dos zonas superpuestas: la inferior- principal- con la efigie titular, que est en pie, con la pierna izquierda ligeramente flexionada y llevando en la mano del mismo lado, enguantada, el halcn, al que seala con la otra: viste elegante traje de la poca en tojo y verde, con birrete y collar; a sus pies, sobre el pavimento de azulejera, dos perros; el fondo es un muro bajo, gris, ornamentado con paisaje de montes muy abstracto, pero todo en el centro esta ocupado- segn es frecuente por un pao de brocado negro y preparado que destaque la figura. En la zona alta, ante un amplio fondo de paisaje, aun con resabios italianos, un santo- San Juan?- ricamente vestido, con una capa de oro en la mano. El dibujo es intenso y fuerte, incorrecto a trechos, pero expositivo y de espontnea elegancia, ostensible en la figura de San Huberto, que recuerda, entre otras cosas, el tono de los santos Abdn y Senn de Huguet; su rostro- lo mejor- muy cuidado, expresivo y bien caracterizado. El color tiene nobleza y empaque, armonizando con gracia las varias tonalidades rojas, a las que se debe fundamentalmente toda la vida de esta pintura, pues los otros colores actan en sordina, para destacar el fundamental. Ritmos y contraposiciones compositivas muy acertados. El estuco dorado, empleado con mucha parsimonia. Bien conservada, pero algo sucia. Repintes.

JUAN DE LA ABADIA. Aparece domiciliado en Huesca entre 1437 y 1508. es artista influido por Huguet de estilo rotundo y fuerte, con un cierto carcter escultrico, y, en general, monumental, de evidente intensidad espiritual. Hay gran nmero de obras agrupadas bajo su nombre, conservadas en parte de Huesca y en Madrid.

Primitivos aragoneses. 12. imagen
Primitivos aragoneses.

9. BIS. San Lorenzo, mrtir. Museo Lzaro Galdiano, Madrid.
Bermejo es el centro del tercer grupo; trabaj mucho en Aragn y dej all escuela, abundante en pintores y en obras.

MARTIN BERNAT (1469-1497). Colaborador de Bartolom Bermejo y seguidor clarsimo del arte del maestro. Fue artista muy solicitado e importante y tenemos buen nmero de obras suyas, documentadas, realizadas individualmente, o en colaboracin. Una de sus obras ms importantes es el retablo de San Martn, en el museo de la colegiata de Daroca. Su estilo, fuerte, se resiente de dureza, y a veces, de tosquedad y formas un tanto pasadas y angulosas, a los cuales confiere, con caracterizaciones muy acentuadas, un tono de empaque y buscada majestad. Fuerza dramtica e, incluso, expresin psicolgica. Gudiol y Post difieren en la atribucin de obras a este maestro, pues el crudito cataln le atribuye las que el americano reuni con el nombre de Maestro de Alfajarn.

MIGUEL XIMENEZ (1466- 1505) Su actividad est documentada en Zaragoza desde 1466 a 1505, fue autor solicitado, fecundo seguramente y desigual. Es mucho mas renacentista que Bernat y mas italianizante, colaborando con el repetidas veces; resulta tambin mas decorativo. Una de sus obras mas importantes es la Piedad, de la coleccin de Lanckoronski, fechada en 1470; de las de mayor efecto, el gran retablo del Museo de Huesca y mas fino retablo de la pea de Agreda. Su estilo es my grfico y narrativo, mas vivaz y nervioso y mas avanzado de lo qu es comn en la pintura de su poca, acusando un cierto linealismo.

10. Martn Bernat y MiGUEL Ximenz. Adoracin de la santa cruz. leo sobre tabla, 1,91x 1,38, parte del retablo de la Santa Cruz, procedente de la villa de Blesa (Teruel). Museo provincial de Zaragoza. Este retablo es lo mas importante de las obras realizadas en colaboracin con Bernat y Ximenz y esta pintado entre 1487 (hay documento de 1486), debiendo intervenir, adems, otro pintor. Fue repintado de modo lamentable y ha sufrido restauraciones y limpiezas. La tabla expuesta es una de las ms suntuosas y monumentales, si no de las mejores. Sobre pavimento de azulejos y baldosa y ante fondo de oro, la composicin se distribuye muy simtricamente, centrada por la Cruz sostenida, sobre simblico globo, por un ngel; a la izquierda. Constantino, y a la derecha, Santa Elena, rodeados por personajes de ambos sexos, todos de rodillas y en gesto de oracin; por encima de las cabezas de ellos y encajando bajo los brazos de la cruz, dos ngeles volando, uno de verde y otro de rojo, tambin simtricamente. Las indumentarias son de gran magnificiencia y no exentas de elegancia y fantasa. La ejecucin poderosa y fuerte, rica de color, muy slida, con mucho carcter y algunas cabezas excepcionales, que llegan a recordar, de lejos, las de Nuo Gonzlvez. Es curioso el hecho de que por efecto la limpieza, que barri algo las capas superiores del color, puede observarse un repinte en la nariz del ngel que sostiene la cruz, dibujada primero y luego realizada de modo distinto, indicando un pintor cuidadoso.

11. Miguel Ximenz [] San Martn partiendo su capa con un pobre. leo sobre tabla 1,470 x 0,795. Museo provincial de Zaragoza. La escena est representada al modo tradicional. El santo viste elegante y gracioso atavo de la poca. Al fondo. Arquitecturas y calle donde hay algo renaciente. Ejecucin pintoresquista, muy apretada y desigual, en que se mezcla la influencia de lo italiano y lo flamenco, con detalles realistas; muy rica de color y suntuosamente dorada. Lo mejor, sin duda, es la figura del titular. Procede de la coleccin de don Valentn Carderera y fue entregado al Museo, con sus compaeras, por D. Bernandino Montas. Fondo retablo- plateresco- con otras tablas posteriores, siendo luego reunidas solo con sus homogneas, los nmeros 12 y 13, pero mas recientemente, al verificarse su ltima limpieza, se separaron de nuestro las tres. Todas han sufrido repintes y restauraciones, pues adems parece ser que cuando el retablo entero entr en el Museo estaba muy deteriorado. Relacionando la forma de pintar ojos y labios, as como las extremidades de esta tabla con las otras dos, se puede llegar a la conclusin de atribuir las tres a un mismo artista, aun cuando parezcan diferir a primer golpe de vista.

12. Miguel Ximenz. San Juan evangelista. leo sobre tabla, 1,18x 0,44. Museo provincial de Zaragoza. Compaera de los nmeros 11 y 13. San Juan, de pie, vestido de verde con un manto rojo, bordeando de oro, bendiciendo, y con el cliz y sierpe en la mano izquierda. Pavimento de azulejera y fondo imitando brocado de oro. Ejecucin mas dura, fuerte y pesada que el San Martn, ms tpico. Relacionable iconogrficamente y por el fondo y presentacin con el San Juan de la sacrista del Salvador (nmero 18).

13. Miguel Ximenz. Santa Catalina, virgen y mrtir. leo sobre tabla. 1,18 x 0,44. Museo provincial de Zaragoza. Compaera de las tablas nmeros 11 y 12. La figura, en pie, vestida suntuosamente de brocado de oro y con manto rojo, coronada, lleva en sus manos un libro de oraciones, sujeta bajo el antebrazo la espada, y a su lado aparece la rueda de cuchillos. Fondo imitado brocado. Bello y hbil la idea de la composicin, desarrollada jugando con el eje vertical de la espada y la curva envolvente formada por la cabellera, borde del manto y rueda del martirio. Mucho mas bella, moderna y personal, que el San Juan.

14. san miguel arcngel. leo sobre tabla, 1,33 x 0,58. Museo provincial de Zaragoza. Representacin de la tradicional escena con el arcngel armado, luchando contra el demonio, monstruo personaje de estructura superealista. Ejecucin movida, llena de invencin, no exenta de elegancia y muy rica de color. Abundante aplicacin de estucos dorados, que contribuyen a dar suntuosidad a la indumentaria guerrera del santo arcngel. Relacionable con Bernat en el rostro, acentandose la nota catalana. Restauraciones bastante a fondo en algunos puntos.

FRANCISCO SOLIVES. De finales del siglo XV. De origen cataln; acenta la nota decorativa y casi barroca.

14. BIS. Francisco Solives. San miguel arcngel. Museo Lzaro, Madrid.

JAIME LANA. Uno de los ltimos pintores gticos aragoneses, est abundante documentado entre 1491 y 1515. Consta que hizo un retablo para la iglesia del pilar, y se sale bastante de su vida; caso dos veces e hizo testamento en 1515. Pint el retablo de la virgen de misericordia, documentado en 1492. Su estilo es secundario y modesto.

15. Jaime Lana. La virgen mara rodeada de santas. Tabla, 2,15 x 1,31. Iglesia parroquial de santa mara de Borja. Parte de un retablo contratado en 1492. Gran tabla central. La virgen mara, coronada, llevando en brazos a su hijo, al cual ofrece una fruta. Esta sentada en un fastuoso trono, todo el trabajado en estucos dorados, en relieve; a los lados, ngeles msicos y a sus pies doce santas, unas en oracin, otras ocupadas en labores de hilado y cosido; todas van vestidas con lujo y llevan sus nombres en los nimbos de las santas y ngeles de los lados. El colorido es pobre y limitado, pero en compensacin los estucos son muy abundantes y ricos. Las cabezas, un tanto en serie, demuestran un arte que, continuado el de Bermejo, remotamente toca ya los caracteres y estilo del Renacimiento. Con toda seguridad el retablo fue dedicado por alguna cofrada del gremio o profesin textil, como parece desprenderse del tema de las santas.

16. Jaime Lana o su taller. Adoracin de Jess por los ngeles y los pastores. Tabla, 1,27 x0,95. iglesia parroquial de santa mara de Borja. Procedente, al parecer, del mismo retablo que la tabla nm. 15; pero si bien seguramente del mismo taller, no es de la misma mano en su totalidad; la cabeza de mara entra en el estilo de las cabezas de las santas, de la otra obra, e incluso las manos y el aire de los ngeles, pero todo es mas torpe, menos cuidado y mas arcaizante. El colorido, en cambio, es mucho ms variado y vivaz. Iconografa, la habitual. Bajo un cobertizo. Jess, en el suelo, rodeado por un nimbo de luz, en oro, y a ambos lados arrodillados Mara y Jos, e igualmente seis ngeles en el centro, y una curiosa gloria de otros tres en un resplandor triangular en el aire. (Sugestin de la trinidad?); por la derecha avanzan pastores, y a la izquierda, el pesebre con la mula y el buey. Hay fondo de paisaje muy pintoresco, con una fantstica ciudad, cuajada de chapiteles; el cielo es dorado y un ngel vuela con la filactera del <<gloria in excelsis Deo et in terra pax>>.

17. San Antonio abad. leo sobre tabla, 1,68 x 0,53. Palacio episcopal de Teruel. Tabla que form la calle lateral de un retablo (del cual quedan mas partes). Se ha perdido la talla ornamental que separaba las dos escenas que lleva, una sobre otra: abajo de la figura, frontal y sedente, de San Antonio, con hbito y bculo, sobre un escao, ante fondo de tela a modo de espaldar y laterales en oro; la escena superior es la consabida de los demonios- fantsticos monstruos negros y rojos- atormentando al santo, imperturbable en su oracin, ante el crematorio en medio de un convencional paisaje. Estilo muy flamenquizante; el rostro y vestiduras de la efigie principal, estn cuidadosamente ejecutados, con modulaciones de tono y preocupaciones de modelado, volumen, disposicin de las masas e incluso calidades. La gama de color, aunque limitada, se compensa por lo justo de su empleo y entonacin. El conjunto aparenta mas ingenuidad de la que efectivamente hay en el estilo de la obra, y a pesar de repintes y restauraciones estas no alteran de un modo sustantivo el carcter de la pintura, que es, en definitiva una obra tarda.

Lo renacentista se transparenta ya en algo en algunas obras de gtico tardo, como son las siguientes:

18. San Juan Evangelista. leo sobre tabla, 1,595 x 0,62. Sacrista de la catedral del Salvador, de Zaragoza. El santo en pie, vestido de brocado de oro, y con manto rojo, destacando sobre otro brocado, colgado del muro, rematado por una concha, que indica ya una influencia renaciente. Pavimento de azulejera.

Primitivos aragoneses. 14. imagen
Primitivos aragoneses.

Aplicacin de los estucos, el cliz totalmente; ejecucin de tono muy elegante. Estuvo repintada y oscurecida y hace poco fue limpiada, quizs perdiendo veladuras. Hace pareja con el nmero 19; las dos seran laterales de un retablo cuyo centro est sin localizar, pero del que quizs fuese remate una pequea coronacin de mara conservada tambin en la sacrista de la catedral del salvador.

19. Santa Mrtir. leo sobre tabla, 1,60x 0,62. Sacrista de la Catedral del Salvador, de Zaragoza. Presentada en forma semejante al San Juan de la tabla anterior, en pie, y ante un brocado de fondo, que aqu- detalle realstico interesante- pende de unas anillas encajadas en clavos. La santa viste tnica rojo y oro de brocado, manto verde y fino velo transparente sobre la cabeza; en la mano izquierda, libro de oraciones y palma, y con la derecha alza un manojo de clavos, por cuyo emblema parlante pienso en la posible identificacin iconogrfica de esta santa con la zaragozana santa Engracia. Estucos dorados. Tono general elegantsimo. Superior al San Juan; de aire mas realista, con precaucin por el volumen, e incluso, intervenciones de claroscuro. Tambin repintada y luego limpiada.

20. Don Fernando el catlico, orante, con su hijo. Tabla 1,23x0,52. Iglesia colegial de Daroca de una serie de ocho tablas que, seguramente, fueron partes del retablo relicario de las corporales; durante muchos aos han sido utilizadas, embadurnadas de pintura, como partes de armarios. Cuatro de las tablas narran la historia de los corporales (una de ellas es el nm. 21), dos llevan ngeles con los corporales y las dos restantes, retratos de los reyes catlicos: la reina acompaada por la princesa doa Juana, y el rey por su hijo Don Juan. Ambos estn arrodillados vestidos con ricas telas de brocado, coronados, y tiene por fondo un pao colgado y una concha o venera similar a la que hay en las tablas nms. 18 y 19, pero ms parece tono de la poca que coincidencia de una misma mano. El rojo del manto es intenso y de gran belleza. El rostro parece querer dar sensacin de retrato y quizs el pensar en un pintor de cmara, es lo que ha hecho a Snchez Cantn atribuirlos a Pedro de Aponte, pintor real y aragons. Pero si dicho Aponte fuese- como ha llegado a sospechas- el que yo llamo Maestro de Ambel, no hay posibilidad de atribucin a un mismo autor de estas tablas de Daroca y las pinturas de Ambel y Tarazona. Por otra parte, dicho maestro, sea o no sea aponte, es ms renacentista y mas tardo en general, que la fecha posible de estas pinturas. La tabla esta muy destrozada y perdida, pero con escasos o nulos repintes.

21. Escena de la tradicin del sacro ministro de Daroca. El capelln escondiendo los corporales bajo una piedra. Tabla. 1,41 x 0,52. Iglesia colegial de Daroca. Tabla dividida en dos zonas. La inferior lleva dos ngeles tenantes, arrodillados, con el escudo de los reyes catlicos, sin la granada, o sea, anterior al ao de la conquista de la ciudad. La superior presenta en el primer trmino un altar de campaa- con un cristo bajo dosel-, y junto a el un sacerdote esconde los corporales bajo una piedra; en segundo plano, los caballeros, revestidos ya de las armaduras, se agrupan junto al campamento, prestos para entrar en combate; en el ltimo trmino, paisaje con bosques y una ciudad torreada. Escena muy pintoresca y vivaz, dinmica, con cierto tono popular ilustrativo, de ejecucin expresiva, pero un poco tosca, carcter que se acenta por los repintes y deterioros. Tabla muy maltrecha.

BIBLIOGRAFA

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ABIZANDA: documentos para el estudio de la historia del arte en Aragn, Zaragoza 1915-1917.

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Huesca
LA CIUDAD ALTO- ARAGONESA

Ciudad y capital de la provincia aragonesa de su nombre (limitada por las de Navarra, Zaragoza y Lérida. Además de la parte fronteriza con Francia) con la residencia de los centros provinciales administrativos (Gobierno civil, Comandancia militar, Audiencia provincial, Diputación, Delegación de Hacienda, Instituto nacional de 2ª Enseñanza, Escuela normal, Jefatura de obras públicas, Sección Forestal y Agronómica, etc.), tiene de guarnición el regimiento de infantería, de Valladolid, número 20, caja de reclutamiento y los servicios auxiliares correspondientes. Es ciudad de 16.500 habitantes asentada en la comarca natural llamada la <<hoya de Huesca>> en una altitud de 477 metros sobre el nivel del Mediterráneo y son coordenadas 42º 8` 25`` de latitud N. y 3º 16`44`` de longitud E (meridiano de Madrid) Viaje a Huesca.

Huesca ha quedado ferroviariamente semi apartada de líneas de alguna importancia. La vía del <<Norte>>, de Zaragoza a Barcelona (por Lérida) la dejó aislada, pasando por Tardienta (a 30 kilómetros al S. de la ciudad) y la línea a Canfranc (y Francia) desde Zaragoza que cruzaba junto a la capital altoaragonesa, quedó también asfixiada al realizarse modernamente el trozo directo entre Zuera y Turuñana. Hoy, pues, se encuentra en el centro de la modestísima vía de Ayerbe a Tardienta y a ello ha venido a unirse la ausencia total de celo e interés que la compañía ferroviaria ha puesto en servir a la ciudad de Huesca. La mayoría de los viajeros procedentes de Zaragoza (y de Madrid y de Barcelona) tienen que buscar alternativa al tren ir a Huesca, ya que solo uno o dos trenes, llevan servicio directo a Zaragoza y viceversa.

Es mas cómodo y barato el viaje por carretera desde Zaragoza, con magníficos y rápidos autobuses de línea, que hacen en una hora los 80 kilómetros que separan ambas capitales, y que como mínimo, la empresa <<La Oscense>>, explota tres servicios diarios de ida y vuelta, pudiéndose hacer el viaje de día desde Zaragoza por la mañana y tras la visita detenida de la ciudad, volver en la caída de la tarde, como en Madrid ocurre con las ciudades de turismo que la circundan (Ávila, Toledo, Escorial, Alcalá, etc.)

Huesca y su tierra ( estudio geográfico)

La depresión del Ebro o valle Ibérico está compuesto principalmente de suelos de naturaleza arcillosa, que se extienden por la provincia de Zaragoza y terminan en su parte N, en las faldas de la sierra de Guara. Al pie de ella (entre el pico de Guara y Gratal) se encuentra la llamada Hoya de Huesca, regadas por dos ríos pequeños que marchan de Norte a Sur, el Isuela y el Flumen, a buscar por el Alcanadre y el Cinca al Ebro. Esta comarca, como casi todas las de la parte N del valle Ibérico, se compone de suelos de margas terrosas, con alternancias de materiales de esta clase y areniscas de cimiento calizo, desde las últimas estribaciones subpirenáicas hasta la sierra de Alcubierre en el país de los Monegros miocénico continental, si bien la tierra de Monegros, como la de Barbastro y Monzón, forman dos manchones de terrenos yesíferos, de edad miocénica.
Estas llanuras altas de Huesca, dan lugar a páramos en donde la irrigación artificial no llega, presentando n aspecto característico, por algunos mantos de aluviones gruesos, que en el país toman el nombre de <<sasos>> y que considéranse como plataformas aluviales de época pliocénica. Tales como se pueden contemplar al S. de Huesca en las carreteras de Grañén y la de Sariñena, y las mimas características presentan, las terrazas, verdaderos bordes altos de la Hoya, cuales son las llamadas <<canteras de Almudévar>> (llegando a Huesca por la carretera de Zaragoza) y el <<estrecho de Quinto>> en la de Barbastro, en las que se levanta las ruinas del castillo de Monte Aragón, como antiguo vigía, de las vegas del flumen. Dominando su parte N. se alza la larga silueta de la sierra de Guara ( pico de Guara 2.070 metros.- Gratal 1.578 m) que como todas las montañas subpirenáicas presenta la característica de dar hacia el S. un relieve con cortaduras escarpadas, correspondiente a frentes de facturas, generalmente en falla, cuyos labios hundidos en la depresión , se hallan cubiertos por los sedimentos neógenos, en general toda esta sierra, desde el Cinca hasta más allá del Gállego, es una de las fallas más formidables y extensas de la Península, dentro de la cual es corriente grandes conglomerados paleógenos, con los que termina la sierra en su borde meridional, tales como el << Salto Roldán>> el <<Huevo de San Cosme>> y los << Mallos>> de Riglos y gargantas de Alquézar y Loarre, etcétera, en donde los ríos entran, en las llanuras del Alto Aragón que presagian las estepas cercanas al Ebro.

La llanura del Ebro va lentamente alzándose en dirección N de manera insensible, pero a pesar de ello, Huesca solo se encuentran a 477 metros sobre el nivel de las aguas del Mediterráneo. Las características de su clima, lo impone mas que nada, la sequedad de todo el valle ibérico, aislado por las tres grandes cordilleras (ibéricas, catalanas y pirenaicas) que le circundan de las influencias húmedas del mar. Debido a ellos las temperaturas son relativamente extremadas (temperatura media anual de Huesca 13,3 ºC; temperatura media máxima, 37,3ºC; temperatura media mínima, 6,7ºC). En general puede decirse que Huesca goza de otoños agradables y templados, inviernos con retraso (comienzan los fríos en Diciembre) pero largos, soleados, y con absoluta carencia de nieves, debido al resguardo de la sierra cercana (la norma general de Huesca, al contrario de lo que el forastero cree, es la falta de nevadas) los veranos son secos y calurosos (pero muy corta la duración de calor durante el día). Tampoco las nieblas se pegan a Huesca como en las ciudades de las riberas del Ebro, y a pesar de que todo Aragón en país de grandes ventoleras y Huesca las tiene principalmente en Noviembre y Abril, no alcanzan las violencias de las partes bajas del valle ibérico.

La pluviosidad es mayor que en Zaragoza (media anual en Huesca, 493,1 milímetros; Zaragoza 237,0) lo que no evita que el carácter de la vegetación, en las comarcas oscenses, sea esteparia con pequeñas matas leñosas y terragales al descubierto.

Pero la proximidad de la sierra y su orientación hace aumentar su vegetación arbórea (encinares) y permite incluso en las tierras soleadas del Somontano y de la Hoya oscense el culto de la viña (muy disminuido desde la filoxera) y de los olivares. Algunos de sus puntos principalmente en la sierra están en vías de repoblación forestal (Arguis, Rodellar, Vadiello). El cultivo principal es el cerealista en los secanos, sujetos a las condiciones del azar por las sequías de primavera y las heladas tardías de Mayo. Pero allí donde el regadío llega como en la fértil Hoya de Huesca por las aguas del flumen y del Isuela (este último regulado por el pantano de Arguis) se convierte en cultivos intensivos y remuneradores de trigo, maíz, plantas forrajeras, remolacha y frutales. El gran porvenir que el tiempo reserva a Huesca será la ejecución magna de la sobras de <<Riegos del Alto Aragón>> (pantanos de Belsué. Acequia de la Violada) que harán de la ciudad, el centro de una de las comarcas mas ricas de España.

Historia de la ciudad de Huesca.

EL POBLADO PRIMITIVO.- A pesar de sus asiento privilegiado, sobre un cerro dominando la fértil vega del Isuela, no tenemos sin embargo noticias concretas en las épocas prehistóricas sobre la ciudad primitiva. Pero suposiciones con visos de veracidad nos hace pensar en un primitivo poblado prehistórico, dadas las condiciones geográficas y conocedores como somos de que las gentes de las culturas neolíticas y de las distintas edades del Hierro y del Bronce, tuvieron su asiento en estas llanuras altoaragonesas extendidas al pie de la sierra de Guara (hallazgos de hachas y otros instrumentos en Albero, Sena, etc., poblados de Ontiñena y Sena, sepulcros de Sariñena), allá por los remotos tiempos de los siglos X, IX y VIII antes de J.C.

Apenas los escritores clásicos griegos y romanos nos hablan de los pobladores de la península, ya comienza a sonar Huesca entre sus poblados importantes. Los iberos son los primeros pueblos históricos de España que procedentes del continente africano la poblarían por los años del siglo VI antes de J.C. y sabemos positivamente que se extendieron hasta los límites pirenaicos. De sus distintos grupos tenemos ya noticias incluso escritas: tales los jacetanos (de la región de Jaca), los ilérgetes (de las comarcas de Lérida) y posiblemente los dos, en Huesca, con Mezclas y luchas de grupos de vascones, como parece demostrar la toponimia vasca de algunos lugares de las comarcas pirenaicas aragonesas. La Huesca ibérica, sin restos arqueológicos que nos lo demuestre, participaría posiblemente de los caracteres de los tres grupos. Esto explica el que Plinio la suponga vascona, y Ptolomeo, ilérgeta; suposiciones que si bien parecen contradictorias, no es de extrañar dado la vaguedad de las noticias y la distancia desde donde escribían los geógrafos clásicos e incluso la posible amalgama de sus pobladores, hasta el punto que el moderno arqueólogo Sr. Bosch Gimpera se inclina, dado el tiempo de moneda y el nombre, por una ascendencia de tipo vascón. Pero lo indudable es que la Osca ibérica (bien ilérgeta, vascona o jacetana) formaba ya un poblado de las tribus mas cultas de la iberia hacia el 250 antes de Cr. Las noticias que de ella nos llega son sin duda atrasadas, como procedentes del elemento civilizador romano, pero el hecho de que Huesca acuñase mas tarde moneda del tipo << ibero-romano >> parece demostrarnos aunque tardía, la importancia de la ciudad primitiva.

LA OSCA ROMANA.- (siglo II antes de Cristo al V despues de Cr.). La conquista romana se inició al finalizar el Siglo III antes de C. La lucha contra su rival Cartago y la sed imperialista de expansión que fue el lema de Roma, trajeron sus legiones que pisan la península en el año 218 antes de C. Comienza la dominación por la costa catalana (Ampurias, Rosas, Tarraco que es su sede principal), después emprenden la conquista del valle del Ebro aguas arriba y los traspasan por la costa hasta la ciudad de Sagunto y por el interior llegan hasta mas allá de Osca (río Gállego) que fue dominada, sin que sepamos las condiciones en que se sometió la ciudad ibérica. No debió ser muy cimentada la nueva dominación, cuanto pocos años después encontramos los tribus ibéricas o vasconas de la región, levantadas contra el poder romano, ya que los desastres de Cneo Scipion principalmente en Cástulo (214) en la que encontró la muerte en una retirada desastrosa, hizo perder a Roma los avances que había conseguido en los seis años de luchas constantes contra los iberos y el poderío cartaginés que constituían su enemigo mortal en la dominación de Iberia. La contraofensiva romana, maravillosamente llevada por Publio Cornelio Escipión (que mas adelante, destruyendo Cartago, conseguiría el glorioso sobrenombre de <<Africano>>) fue completada sobre todo a partir de sus victorias en Bécula (Bailén) y en llipa (Alcalá del Río) pudiendo decirse que desde entonces la cuenca del Ebro hasta el río Gállego (y en ella Osca como Ciudad preponderante) y la del Guadalquivir (Hispania Citerior y Ulterior) unidas por la franja costera mediterránea permanecieran perfectamente dominadas por el esfuerzo y espíritu superior de las legiones romanas.

Desde la sublevación de los ilérgetes y jacetanos dominada fulminantemente po Escipión en el año 206 a de Cr, los territorios comprendidos entre el Ebro y los Pirineos, no vuelven a sonar en las largas luchas que a Roma costó la sumisión de las otras extensas regiones de España.

De esta manera, hasta la destrucción de Numancia (verdadero baluarte de la independencia Ibérica) año 133 antes de C., la península no comenzó a gozar de un verdadero período de paz que luego se prolongará hasta el año 80 antes de C. y es indudable que en el, la ciudad del Isuela, debió de romanizarse rápidamente, dado el papel que mas tarde jugó en las luchas civiles de Roma, que tuvieron gran parte de su escenario en la península ibérica.

Comenzaron por la rivalidad entre Sila (partido aristocrático) y Mario (partido popular) terminando con la dictadura del primero, que rápidamente quiso vengarse de sus enemigos, con sus famosos edictos de proscripción, obligando a muchos de los partidarios de Mario, a huir de Roma, como Sertorio.
Quinto Sertorio busco su refugio en España, donde había ejercido antes el cargo de tribuno militar y donde contaba con gran número de partidarios, viniendo a ella con el propósito de hacer un centro de resistencia contra el dictador Sila y un fuerte punto de apoyo para rescatar el poder al partido popular.

Efectivamente lo consiguió y Ébora en la Lusitania y OSCA en la Tarraconese fueron los centros de su dominación. Con razón pues, se puede llamar a Huesca <<La ciudad de Sertorio>> y con razón la historia y la gloria de la ciudad va unida a su nombre esclarecido, al que se comienza a hacer justicia, creyéndola de los mas noble y capaz de los conductores de la democracia romana, que con tanta habilidad y condición supo atraerse a su causa a los españoles, aún superficialmente romanizados, con este fin, en Ébora instituyó un Senado a la manera romana y en Huesca fundó la famosa escuela en la que los hijos de las familias mas distinguidas ibéricas, aprendieron las letras griegas y latinas, atrayendo a muchos a su causa: tal fue la famosa <<escuela Sertoriana>> de donde tomo el nombre de la Universidad fundada por Pedro IV y como heredera de ella Plutarco, que nos las describe sucintamente. Por el sabemos, como gracias a estas cualidades de verdadero caudillo, pudo reunir Sertorio el fervor entusiasta de lusitanos, Celtíberos, ilérgetes de los que fue su general y estratega y habilísimo en el arte de la guerra ibérica (guerrillas). Su poder de sugestión, fue también muy hábil (se hacía siempre acompañar de una blanca cervatilla de quien fingía recibir consejos). De esta manera, contando con la adhesión de los iberos, en la que tanto se distinguió Osca, Quinto Sertorio en España (que él llamó su segunda patria), pudo sostenerse 10 años (años 82 a 72 antes de C.) con fortuna contra hábiles y poderosos generales romanos, Metelo y Pompeyo, y únicamente una conjuración tramada por otro proscrito romano, Perpena, consiguió dar fin con el ilustre caudillo, que murió asesinado en un banquete. Muchos de los españoles iberos tan incondicionales fueron de Sertorio (la <<devotio>> ibérica) que prefirieron la muerte para no sobrevivir a su general. Se ha discutido mucho en que lugar pudo cometerse la gran iniquidad y crimen que terminó con aquel hombre que pudo crear una España romanizada, independiente de Roma. Desde luego, dada la adhesión inquebrantable que siempre le demostró Osca, es imposible que los conjurados buscasen la consumación de su crimen en ciudad tan adicta. Pero Osca, centro de aquella provincia de la España Citerior, guardó religiosamente el recuerdo del gran caudillo, bienhechor que tanto la había enaltecido y pronto tuvo ocasión de demostrar su odio contra los asesinos. Pocos años gozó de paz España. Continuaban en Roma las rivalidades entre generales y políticos ambiciosos, que aspiraban al poder en aquellos tiempos de decadencia de la República. Tras los años del primer triunvirato (Julio César, Pompeyo y Craso) muerto el último, estalló la rivalidad entre los dos primeros, y Pompeyo (uno de los grandes rivales de Sertorio) vino a España (hacia el año 76 antes de C.) de la que fácilmente se posesionó; pero Osca y otras ciudades fieles a la memoria de Sertorio, no quisieron someterse y ofrecieron durante varios años tenaz resistencia que únicamente pudo ser vencida. Pero mas tarde, cuando estalló a su vez la rivalidad entre Pompeyo y Julio César (que vino en persona a combatir a los pompeyanos que en España tenían su fuerza principal) Osca tuvo ocasión de cumplir su venganza por el asesinato de Sertorio. César llegó a España al frente de sus legiones, dispuesto a exterminar de una vez al partido pompeyano. Sienta sus tropas en las llanuras de llerda (Lérida), entre los ríos Cinca y Segre, y encuéntrase en situación apurada por las crecidas extraordinarias de sus cauces y por los intentos de las fueras pompeyanas mandadas por Petreyo, Afaranio y Varron. Pero estando en esta situación comprometida, delegados de Osca y Calagurris (Loarre) llegaron al campamento ofreciendo incondicionalmente su ayuda a César. El gran dictador romano no olvidó nunca ese rasgo de la ciudad y lo mostró dándola el preciado título, que únicamente Roma ostentaba, de ciudad vencedora <<Urbs victrix Osca>>, que ya desde entonces, como el mayor emblema de su historia, Osca conservó siempre el cuño de sus monedas y en las armas de su escudo (año 49 antes de C.). Los triunfos de Lérida y años adelante los de Munda, terminaron para siempre con Pompeyo, sus hijos y partidarios como ellos habían terminado con el genio de Quinto Sertorio el romano que en Osca encontró su ciudad mas fiel.

A partir de estos hechos y en los siglos siguientes hasta las invasiones bárbaras, Osca gozó de la <<Pax Romana>> como una de las mas esclarecidas ciudades de las provincias de Hispania; así la vemos a menudo mencionada en los escritores clásicos, como Lucio Floro, que la alaba por ser una de las últimas que se rindieron a Metelo tras el asesinato de Sertorio, así la mencionan también con palabras de alabanza Estrabón y Patérculo, y Plutarco llega a llamarla << ciudad grande y poderosa>>. Pero de lo que fue esta ciudad en los 600 años de vivir bajo la égida imperial de Roma, muy pocas noticias arqueológicas nos han llegado y desgraciadamente, sus grandes monumentos tampoco ha querido el tiempo legarlos a la posterioridad. Apenas algunas piedras sueltas nos hablan quedamente de la <<Termas>> en el lugar de que ocupa la <<Compañía>>.
Sabemos también que el lugar de la Catedral, fue asiento de algún templo importante, que en la plaza e iglesia de San Pedro, en épocas distintas, se han encontrado cimiento de edificaciones importantes de estilo romano, así como el brazo de alguna estatua gigantesca y los mosaicos medio destruidos de alguna mansión... ¡pero que restos mas pobres para los elogios de los escritores latinos destinados a la ciudad sertoriana!.

Los estudios modernos tampoco han dado gran luz recomponer aunque sea con la imaginación el plano de la <<ciudad vencedora>>. En ella estuvo la ceca monetaria mas importante de España y de sus tipos de monedas imperiales acuñadas en Huesca ha llegado hasta nosotros, pero con caracteres ibéricos, siete tipos distintos en 25 monedas, siendo, según referencia de Tito Livio, muy estimadas y solicitadas en la misma Roma <<argentum oscense>>. Dos de las principales <<vías>> o calzadas romanas pasaban por la ciudad (algunos de cuyos recuerdos y vestigios aun se conservan en el viejo camino de San Jorge); Huesca era la 9ª. Mansión en la vía militar que de los Pirineos marchaban a León. Y a su vez, la 18ª de la gran vía que unía Astorga o Tarraco.

HUESCA, CRISTIANA Y VISIGODA.

Al calor de la sociedad y de la vida cultural y pacífica de la dominación romana la semilla cristiana se propagó rápidamente por toda la región del Ebro y dejando o los tiempos apostólicos (venida de Santiago y sus discípulos) en los que esta mezclada la Historia con la leyenda, es sin embargo indiscutible que ya en el siglo III una gran parte de la provincia tarraconense a la que pertenecía Osca estaba evangelizada y antes la semilla cristiana, había fructificado en varones oscenses que dieron su sangre por la nueva fé (véase iglesia de San Lorenzo y San Vicente (compañía). En los primeros concilios nacionales, tales como el de Elvira (Granada) en (314) a los que les suceden los de Zaragoza (380) y Toledo (400), asiste un obispo <<de Fibularia>> que según el gran historiador moderno de la Iglesia Española (el jesuíta P. Villada) lo cree de una ciudad hoy desaparecida cercana a Huesca, junto a Loarre y que probablemente se extendería en el Término del actual pueblecito de <<Concilio>> junto a Riglos, cuyo nombre parece confirmarlo. El hecho de que la cristianización fuese realizándose siguiendo los comarcas atravesadas por las grandes calzadas romanas demuestra la pronta cristianización de Huesca y su comarca; que ha venido a confirmarlo además los nuevos descubrimientos de algunas primitivas necrópolis de tipo paleocristiano (monte Cillas en Fantova). Las persecuciones en España como en todo el mundo cristiano no fueron mas que la semilla de una captación total de la sociedad, y Huesca pudo siempre ufanarse de haber dado dos de los más gloriosos nombres al Martirologio cristiano: según testimonios contemporáneos, San Lorenzo y San Vicente fueron hijos de Osca, martirizado en la Roma del emperador Valeriano, el uno en el terrible suplicio de la parrilla y el otro en Valencia bajo la persecución de Diocleciano. Osca que les dio la vida, nunca pudo conservar las reliquias sagradas de sus cuerpos, venerados en la ciudad Eterna (Basílica de San Lorenzo), y en la risueña ciudad del Turia..

Cuando en los comienzos del siglo V los guerreros visigodos entran en la península atravesando los Pirineos, comienza para la historia de la ciudad de Huesca un largo período de oscuridad, que apenas deja algo entrever hasta las invasiones árabes tres siglos mas tarde, en 712.

De la ciudad en su pasado visigodo solo algunos destellos se han llegado. En su aspecto espiritual, el gran historiador P. Fita nos ha dado los nombres de algunos de los obispos oscenses, que demuestran primeramente la antigüedad de la sede oscense (tales Elpidio, Pompeyano, Vicente y Gabino) pero nada sabemos de sus hechos ni de la ciudad cuya vida espiritual rigieron. Y si del aspecto personal, pasamos al material, tan solo algún capitel, quizás solo la suposición de algunas basílicas visigodas en lo que mas tarde fue orgullosa mezquita <<La Misleida>> de los musulmanes (catedral) y el hecho de la conservación de la iglesia de San Pedro <<el viejo>> bajo la dominación agarena, que nos hace pensar en su existencia anterior, bajo el poder de los soberanos visigodos de Toledo. Es de suponer, dada la poca influencia del elemento germano en la península, que si exceptuamos la clase noble en donde encarnaba el poder, la población oscense con sus caracteres de hispanidad, romanizada y cristiana, continuó con los mismos aspectos con que había vivido en el bajo imperio romano y en los siglos visigodos.

HUESCA MUSULMANA.

En los comienzos del siglo VIII el poderío de los visigodos se derrumba por dos causas: normalmente deshecho por sus odios y luchas intestinas que habían debilitado extraordinariamente su poder interno y por la fuerza de las armas del nuevo elemento musulmán (mezcla confusa de razas muy distintas: árabes, berberiscos, eslavos, sirios, etc.) La península cayó rápidamente en poder de ellos. No conocemos en que condiciones Huesca se rendiría, la historia no nos da pormenores de ella
Solo nos dicen los historiadores árabes que Muza y Tarik conquistaron toda la región meridional del Pirineo, sin que sepamos la resistencia que en ella se encontraron. Lo indiscutible es que a partir de entonces Huesca es ciudad mencionada dentro del islam, punto muy importante de la llamada <<Frontera Superior>> por los árabes, ya que mas allá de la sierra de Guara no se puede afirmar que hubiese dominación musulmana en estado permanente: los habitantes del Pirineo que no fueron muy sumisos a los visigodos, continuaron con su mismo espíritu indomable frente al islam. Huesca, pues, se encontró en el punto de intercesión donde terminaba el mundo mahometano, frente a regiones de montañeses indómitos (elemento primario de los que luego fue estados cristianos pirenaicos de la reconquista) y al lado de los estados francos que bajo Carlomagno y sus descendientes soñaron siempre en el dominio del Valle del Ebro, poco islamizado y con una población solo en la apariencia sumisa al poder de los emires y de los califas: vería por ello desfilar antes sus muros ya ruinosos de la Osca romana, las huestes aguerridas de los francos, de los emires, y de los hombres del Pirineo.

Lo que si es indiscutible, que dado lo heterogéneo del elemento invasor, Huesca como Zaragoza se vio dominada por elementos árabes puros, libre de las rebeliones, devastaciones y crueldades de los bereberes, como en otras regiones españolas, dando a su población dentro de la sociedad musulmana, dos notas esenciales: un carácter de selección y de aristocracia que siempre distinguió a los musulmanes de la cuenca del Ebro, y la independencia mas o menos encubierta con que vivió toda la región, respecto a los soberanos de Córdoba, en los casi cuatro siglos (720-1096) de vida mahometana.

Dos hechos dolorosos y mencionan a Huesca en el siglo IX, y los dos en relación con la población cristiana-mozárabe que vivía bajo el dominio de los emires: el primero, es en Toledo: los mozárabes toledanos negaban obediencia al emir y este se vengó enviando como gobernador a un oscense cruel <<el renegado Anrús>> que atrajo a su palacio a los principales toledanos, invitándoles a un festín y conforme llegaban eran decapitados en el foso de la fortaleza. Tal fue la matanza conocida en la Historia con el nombre de <<Jornada del Foso en Toledo>>, inspirada por un hombre de Huesca, y que siglos mas tarde, en ambiente cristiano, tendría su repetición dentro de la ciudad, con la sangrienta <<campana de Huesca>> en circunstancias muy parecidas. El segundo hecho es el martirio, por el valí de Huesca Zumahil, de aquellas dos doncellas Nunila y Alodia, que prefirieron el martirio a la abjuración de su fe cristiana, viniendo a aumentar la gran fila gloriosa de mártires mozárabes. Aun hoy el lugar de su martirio se llama en Huesca el << Tozal de las mártires>>.

La historia de la ciudad siguió siempre unida a las vicisitudes de Zaragoza, y así cuando en el derrumbamiento del Califato, créase en toda la región el reino moro de Zaragoza dominado sucesivamente por los Tochibies y los Beni-Hud (con sus famosos reyezuelos-taifas, Culeiman, Moctádir, Mutamin y Mostaín); que desde la muerte de Almanzor (1002) vieron con temor los deseos de los caudillos pirenaicos de apoderarse de la ciudad del Isuela, que si hemos de creer a los cronistas árabes, gozaba de un gran prestigio e importancia. Y sin embargo carecemos de noticias concretas del aspecto de la <<Huesca mora>>. Sabemos que estaba rodeado de ancho foso, que quizás la vieja ciudad romana que se extendía en ambas márgenes del río, se debió ir concretando poco a poco alrededor de la colina de la antigua acrópolis (casco viejo de la ciudad), ante el temor de las <<razzias>> y algaradas constantes de un perenne estado de guerra; el recinto amurallado nos lo describen con amplios fosos, 99 torreones y una impotente alcázar (hoy instituto) y seminario <<Zuda>> residencia del walí o gobernador. Sabemos también (porque hasta hace relativamente pocos años subsistió la mayor parte de su recinto amurallado) que tenían varias puertas la ciudad flanqueados de torreones para su defensa, nombres algunos conservados en el lenguaje popular al lugar que ocupaban: tales la de <<Ramian>> (hoy plaza de Lizana) la de la << Alquibla>> (o mediodía, comienzo de la actual calle de Ramiro el Monje) que tenía dos torres y fue derribada a mediados el siglo pasado, la del <<Alpargán>> (calle de mozárabes), etc. Tenemos también noticias por los cristianos que lograron volverla cristiana, que nos hablan con orgullo (propio de conquistadores) de la famosa <<Misleida>> la mezquita mayor que ocupaba el lugar de la actual catedral y que ellos la creían de los mejores de España. Fueron también muchas otras mezquitas las que se encontraban dentro de la ciudad musulmana, tal la de la Zuda (seminario), la que luego fue iglesia de San Martín (derruida) etc. Es también indudable que como era costumbre en las ciudades musulmanas la mayoría de las gentes de religión distinta ocuparían barrios aparte, así el de San Pedro el viejo dentro del <<mozárabe>> y el hoy llamado <<barrio nuevo>> que fue la antigua <<judería>>.

LA CONQUISTA (1096).

Al finalizar el siglo XI la decadencia militar y guerrera de los reinos de Taifas y el empuje de las armas cristianas, presagiaban el fin de la dominación agarena en el valle del Ebro: Huesca agonizaba en su vida musulmana. El gran Caudillo pirenaico Sancho Ramírez (el segundo soberano del diminuto reino montañoso de Aragón) incansable en su deseo de dominar la tierra llana, llevaba varios años devastando las comarcas y obligando a los <<walís>> de Huesca a pagarle la tributación anual en moneda oro (parias). Pero el sueño del gran rey era el dominio del Somontano, el poder trasladar el centro político de su reino de Jaca, metida entre montañas, a la ciudad de Osca, que presagiaría el próximo dominio de la gran Zaragoza, la suspirada <<ciudad blanca>> de los cronistas árabes. Para ello necesitaba tomar los fuertes castillos de la sierra de Guara, que eran las avanzadas del reino moro y la mejor defensa de la ciudad. Sancho Ramírez, siempre dispuesto a la lucha, fue dominado con sus huestes aguerridas las famosas fortalezas de Loarre, de Alquézar y de Marcuello, y desde ellas concentró los puestos de resistencia necesarios para preparar la rendición de la ciudad. Cuando tuvo castigada la tierra y dominada gran parte de los Somontanos de Huesca y Barbastro puso sitio a la ciudad, no sin levantar antes un gran castillo (1085) sobre los altos que dominan la <<Hoya de Huesca>>, tal fue la famosa fortaleza de Monte Aragón, que una vez cumplida su misión guerrera, fue convertido en abadía, al igual que sus hermanos de Alquezár y Loarre (bonitas excursiones a los alrededores de Huesca). No era empresa fácil el dominio de Huesca, no solamente por el gran poder del taifa o reino moro de Zaragoza (uno de los mas fuertes de la España musulmana), sino también porque Castilla (siguiendo su tradición) soñaba con la unidad peninsular y no había renunciado a ser ella la conquistadora del valle del Ebro: el sitio de Huesca se presentaba difícil, había que luchar contra una ciudad de grandes defensas y bien abastecida y era de esperar que los musulmanes oscenses contrarían con la ayuda de los zaragozanos y de los ejércitos cristianos de Castilla por ser tributaria de este reino. El sitio duró mas de treinta meses, y Sancho Ramírez no pudo ver coronada en vida, su gran empresa a pesar de su arrojo y de su voluntad de no vacilar hasta su conquista. Se ha creído durante mucho tiempo que encontró la muerte, en un reconocimiento de la muralla, de un saetazo disparado desde la barbacana, y aún en Huesca una de las colinas de su lado N. se llama en recuerdo de ello <<el pueyo de D. Sancho>>, porque en el murió dentro del campamento del ejército sitiador (que ocupaba una alquería) el gran rey, verdadero forjador del reino aragonés. Sin embargo, modernas investigaciones han demostrado que no fue de saeta la muerte de D. Sancho, sino de enfermedad natural, lo que no quita que encontrase la muerte en el medio que vivió, rodeado de sus guerreros y en la tienda real de su campamento. Tras su traslado a Monte de Aragón (y mas tarde a San Juan de la Peña) su hijo Pedro se propuso cumplir los deseos de su padre, que según la tradición en su mismo lecho mortuorio le hizo juramento de no levantar el sitio hasta la rendición de la ciudad. Y Pedro I lo cumplió.

ALCORAZ.

El sitio llevaba ya mas de dos años, y a pesar de las privaciones y del terrible cerco, la ciudad no se rendía, confiando en recibir refuerzos de Zaragoza. Al fin estos llegaron. Los cronistas nos cuentan que cuando la vanguardia que iba a socorrer a Huesca llegaba a Zuera, aún la retaguardia no había salido del barrio de Altabás, en Zaragoza, sin duda con exageración. Pero lo que es indiscutible es que era un gran ejército, en el cual Mostaín de Zaragoza no solo enviaba todas sus fuerzas en auxilio de su ciudad querida, sino que con ellas iban muchas huestes castellanas (los condes de Nájera, García Ordóñez y el de Lara y Osma, Gonzalo Núñez) en ayuda de sus tributarios moros de Zaragoza enviados por Alfonso VI de Castilla, que precisamente iban a guerrear contra fuerzas cristianas como ellos, lo que demuestra las circunstancias especiales de la política guerrera de aquellos tiempos en los reinos cristianos. Pedro I, el joven monarca, prepara sus huestes para impedir la entrada del ejército auxiliar en la ciudad sitiada. Le acompañaba y era de los que mas sobresalían por sus dotes guerreras, su hermano Alfonso que habría de ser mas adelante el conquistador de Zaragoza y que por su carácter guerrero llevara el sobrenombre del <<batallador>>. El encuentro tuvo lugar en los llanos de Alcoraz (al sur de la ciudad, junto al llamado ahora cerro de San Jorge) y es una de las batallas mas gloriosas de la historia de Aragón: (martes 18 de noviembre de 1096). El encuentro debió ser terrible, pues testigos presenciales dan a los ejércitos un contingente superior a los 20.000 combatientes cada uno. El conde castellano García Ordóñez conminó al rey aragonés a que dejase libre a Huesca o no saldría con vida del encuentro- pero este había recibido refuerzos inesperados, pues muchos aragoneses de los pirineos se presentaron en el campamento cristiano con importantes contingentes de combatientes dispuestos a luchar; así el famoso Fortuño, vasallo que había sido desterrado años antes, que presentó con mas de 300 peones y diez cargas de mazas de Gascuña que el rey aceptó con el consiguiente perdón. Se distinguieron por su valor Gastón de Biel, Barbatuerta, Féniz de Lizana, Pedro de Bergua, en la vanguardia, junto al Batallador; Ximénez Aznárez de Oteiza y Sancho Vita, en la retaguardia.

Los cristianos atribuyeron la gran victoria a la intervención de un fuerte adalid desconocido de todos que se habían presentado inopinadamente en el campo aragonés y sembró la muerte y el exterminio con los mandobles de su espada. Tal es la leyenda de San Jorge en Alcoraz, en cuyo honor se levanta la ermita cercana a la ciudad y también a su fama debido al cambio de escudo de Aragón, que desde entonces sustituyó a la cruz, las cuatro cabezas moras de Walís moros, que según la tradición, contra su espada terrible. Perdidas las esperanzas, la población de Huesca se rindió con discreción ocho días después al rey Pedro (26 de noviembre de 1096). El cerco había durado dos años, siete meses y 21 días. Para Aragón abandonaba su cuna pirenaica y el dominio de Huesca le anunciaba para muy pronto la conquista de todo el valle, que realizaría Alfonso, uno de los principales héroes del triunfo de Alcoraz.

Tomada la ciudad con la alegría triunfal de los vencedores y de los mozárabes, pronto se convirtió en el centro político y guerrero del reino aragonés. El palacio de la Zuda fue el asiento del Alcázar de los reyes, la capilla de el paso a la jurisdicción de abad de Montearagón, la mezquita mayor fue convertida en catedral (después de las grandes ceremonias de su purificación) donde al fin tuvieron su sede los obispos que durante siglos habían tenido que emigrar constantemente en Sásave, Siresa, Jaca, etc. Las condiciones de los vencidos fueron desde luego duras como duras habían sido las jornadas necesarias para su dominación.

Pero Pedro I, vivió ya pocos años y amargado por las desgracias de sus dos hijos que murieron conjuntamente, el también encontró la muerte prematura, siendo llevados sus restos a San Juan de la Peña, último monarca que allí en la cueva santa encontró su descanso. Su hermano el Batallador, fue el hábil continuador de sus gestas de Alcoraz. Puso todo su empeño en la conquista de Zaragoza, y contra ella también levanto un castellar al modo que Montearagón sobre Huesca, que aun hoy, completamente derruido, da sin embargo denominación a una comarca cercana a Zaragoza. Su obra fue la propia de un cruzado, incansable en la lucha, dominador de toda la tierra llana (Ebro, Jalón y Jiloca) que en verdadero alarde de facultades y valor, llevó sus huestes a la gloriosa mas que efectiva, expedición hasta el mar de Granada por centenares de Kilómetros de tierra musulmana. Su desgraciado matrimonio con Urraca de Castilla, le impidió adelantar la unidad nacional y buscar la cooperación de las armas castellanas. Encontró la muerte en los muros de Fraga en lucha contra los nuevos invasores almorávides, ola africana en socorro de los derrotados musulmanes españoles. Huesca tiene la gloria de poseer su cuerpo, que durante muchos siglos descansó en el vecino monasterio de Montearagón, en donde el había empezado su vida de guerrero glorioso. El tercer hermano, monje en Tomeras, contra su vocación y voluntad, tuvo que renunciar a la cogulla por el cetro, pero cumplido este deber, salvaba al reino de Aragón.

HUESCA Y RAMIRO II.

Huesca alcanzó su máxima popularidad en aquellos años que fue corte y retiro de Ramiro II, que sin duda tuvo por ello afecto entrañable. Sabido es los trastornos y rebeliones que la nobleza feudal ocasionó, aprovechándose de lo que creyó debilidad del <<rey cogulla>> y de su carácter pusilánime.

No tenemos noticias muy concretas de aquellos momentos críticos que siguieron para Aragón cuando el rey Batallador moría de los resultas de sus heridas de Fraga (probablemente en Almuniente), pero la situación no podía ser mas apurada. Los navarros proclamaron soberano, separándose nuevamente. Castilla amenazó las fronteras del Ebro y el reino se debatía en la anarquía de una nobleza que creía llegado el momento oportuno al logro de sus privilegios y poderío. Ramiro, saliendo del claustro, logró conjurar todos los peligros, excepto la separación Navarra, que era muy superior a él. A Castilla pudo contenerla por medios conciliadores y en la nobleza, impuso un castigo ejemplar, que terminó con el estado latente de rebelión. Todas las noticias que tenemos sobre la famosa <<campana de Huesca>> son las cortas líneas de la crónica llamada << los Anales toledanos>>, que escuetamente dice <<que en aquel tiempo, mataron a las potestades de Huesca>>. Pero en que circunstancias, que con motivo, de que manera fue inspirado el castigo, quienes eran esas potestades todo ello ya ha sido el ropaje puramente literario y popular que los siglos posteriores crearon en relación con el hecho. (véase en el instituto de 2ª enseñanza la <<mazmorra de la campana>>).

Ramiro comprendió también que el problema de Aragón, era asegurar la sucesión con un heredero, y para ello no dudó con la licencia pontificada necesaria, el casarse con Inés de Poitiers (sobrina del conde de Tolosa, con quien estaba relacionado por haber vivido en Tomeras) y de este matrimonio nacía poco después una niña, Dª Petronila, que fue prometida al Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV. Cumplido todo ello en los tres cortos años de su reinado (1134-1137) entregando el poder a su yerno, volvióse a la vida monacal, aunque no por eso se dejó de titularse rey. Allí en el claustro de San Pedro el viejo, que el transformó dándole el carácter que ahora contemplamos a su claustro y parte de su iglesia, vivió aun cerca de veinte años, en los que pudo gozar en el retiro de su celda al ver el acierto de su labor que unía el Aragón austero y guerrero con el espíritu comercial y expansivo de Cataluña.

HUESCA MEDIEVAL.

A pesar del cambio de dinastía con el advenimiento de la Catalana, Huesca siguió teniendo a lo largo de los siglos medievales, y especialmente en aquel siglo XII, una gran importancia entre las ciudades de la corona de Aragón, y todos su soberanos vivieron en su alcázar muchas temporadas, lo que trajo que no pocos acontecimientos tuviesen su escenario en Huesca. Así, en ella nació el primer soberano de la dinastía catalana, Alfonso II. Precisamente este monarca, casado con la santa reina D.ª Sancha de Castilla, fundaron en 1188 el famoso monasterio de monjas sanjuanistas de Sigena (apuntense a Excursiones) del que fue priora la reina y donde murió en olor de santidad.

También fundaron estos monarcas la iglesia de Nuestra Señora de Salas, en las cercanías de la ciudad, en los primeros años del siglo XIII, que mas tarde cantaría en la sencillez de sus <<Cántigas>> las trovas del rey Sabio, Alfonso de Castilla.

Huesca vio nacer en su reinado unió la empresa guerrera de la reconquista (dominio de la meseta turolense y aprestamiento para defenderse de la nueva invasión almohade) juntamente a la hegemonía de Aragón en los estados feudales del mediodía de Francia, en donde precisamente encontró en la batalla de Muret en defensa de sus vasallos la muerte luchando contra los crueles cruzados de Simón de Monfort. Su cuerpo llevado por sus guerreros, fue traído a Huesca, para sepultarle mas tarde en Sigena.

Los años turbulentos de la menor edad de Jaime, el futuro rey Conquistador, turbaron también la vida de la ciudad: recogido para su educación y custodia en el cercano castillo de los Templarios de Monzón, vio turbada su infancia por la anarquía de los nobles, principalmente del infante D. Fernando, abad de Montearagón, deseoso de la corona. A favor del abad se había puesto las ciudades de Zaragoza, Jaca y Huesca y en ocasión que D. Jaime, aun muchacho, se acercó a la ciudad para venerar a la Virgen de Salas de quien fue muy devoto, los oscenses le rogaron que entrase en la ciudad para prestarle obediencia. A los festejos y aclamaciones de su entrada, sucedió por la noche el motín de los sublevados. A pesar de sus deseos de calmar al populacho y de arengarle pronto comprendió Jaime I que era prisionero de sus vasallos instigados por su tío D. Fernando. Pero en un noche de Marzo, cuando en el alcázar (hoy instituto) se aparentaba preparativos, como para festejos, el joven rey, cubierto de sus armas y acompañado de tres leales bajando por la vecina puerta de San Miguel y amenazando a la guardia del rastrillo, se hizo abrir paso y se alejó al golpe de su caballo. Un año después, en Pertusa, firmaba la concordia con su tío. Y sin embargo Jaime I, el gran conquistador de Baleares y de Valencia, tuvo siempre un gran afecto a Huesca, como lo prueba las diferentes veces que en ella convocó Cortes.

Nada menos que once veces en la Edad Media se reunieron en Huesca las Cortes del reino y siempre en ocasiones que las circunstancias las hacían solemnes. En 1134 para legitimar Ramiro II su coronación, y en 1136 para deponerla en las sienes de su tierna hija. Esta, años mas tarde, Dª. Petronila, ya viuda, las reunió en 1162 a los aragoneses y catalanes para leer y cumplir el testamento de su marido; en 1179 las convocó en Huesca, Alfonso II, para dilucidar cuestiones fronterizas en Castilla, así como en 1188 por asuntos y agravios referentes a Navarra. Tres veces las presidió Jaime I, La primera al principio de su reinado debido a las cuestiones turbulentas de la nobleza y al buen gobierno del reino, pero de mayor importancia fueron aún las generales de 1147, en donde se hizo la famosa complicación de los fueros de reino <<Compilación de Huesca>> en ocho libros y que se debió a la sabida intervención del gran obispo oscense D. Vidal de Canellas, y en las cuales se levantaron las primeras censuras y voces contra los <<juicios de Dios>> y las terribles pruebas del agua y del fuego y de otras supersticiones medioevales. La últimas que se celebraron en 1285 dieron lugar a escenas tumultuosas entre la nobleza, principalmente zaragozana, y Pedro III, y mas tarde las de 1286 que ya fueron el anuncio de la ruptura entre Alfonso II con las exageradas pretensiones de la <<unión>> (aristocracia feudal). Después de estas no volvieron a reunirse en la ciudad de Huesca.

Tenía Huesca en todas las Cortes del reino, un sin número de prerrogativas. En el brazo eclesiástico que se sentaba en los bancos a la derecha del rey, en el centro lo ocupaba el arzobispado de Zaragoza, pero su derecha era el asiento del obispo de Huesca; y así mismo los procuradores del cabildo oscense, solo cedían precedencia al cesaraugustano; en el brazo de los concejos el segundo era Huesca (después de Zaragoza, pero antes de Jaca, Calatayud, Daroca, Teruel, etc.) sentados en frente del monarca.

Durante los disturbios promovidos por <<la unión>> con las exageradas pretensiones de la nobleza que fue verdadera rebelión armada y organizada por los magnates del reino, queriendo aprovecharse de las circunstancias especiales en que se encontraba el monarca, empeñado en la guerra de la conquista de Sicilia, en la excomunión pontificada y en la invasión francesa, se vio precisado a concederles el privilegio de la Unión, que fue germen de su sin número de abusos y de un estado latente de anarquía. En estas circunstancias, el Alto Aragón que tenía un carácter eminentemente aristocrático, estuvo en frente de la corona mientras las tierras turolenses asientos de las mas famosas comunidades de concejos (Calatayud, Daroca, Teruel), se mantuvieron al lado del soberano. Huesca sin embargo hizo honor a su nombre y a pasar de los deseos de los señores feudales y de sus halagos, demostró una entereza y una rectitud, ayudando al monarca, digno de todo elogio. Estando por ello en Alcañiz el rey Pedro IV, en 1354, amante de Huesca y hondamente agradecido a la ayuda prestada contra los unionistas, fundó en la ciudad (y para ello dio gran parte de su alcázar) el famoso estudio General o Universidad que llevo el nombre de <<Sertoriana>>, en recuerdo de la que aquí había fundado el gran patricio romano. Fue la segunda, después de la Lérida en los estados de la Corona de Aragón, y a ella se la dieron un gran número de privilegios, creándola por el mismo consejo de la ciudad.

Después de la muerte del rey D. Martín (de quien fue siempre leal consejero y hasta su embajador en Aviñón el obispo de Huesca Juan de Tauste), vino el famoso interregno que terminó en el llamado compromiso de <<Caspe>>. Se promovieron grandes disturbios entre los pretendientes de la corona, pero Huesca supo conservarse neutral a pesar de las devastaciones de su comarca por los huestes de D. Antonio de Luna, que tenía sus centros en Montearagón y en Loarre. Al fin se buscó la solución encargándose a tres parlamentarios de Aragón, de Cataluña y de Valencia. De los tres aragoneses, uno precisamente fue el obispo oscense D. Domingo Ram, que con San Vicente Ferrer, fueron los defensores del infante castellano D. Fernando de Antequera, cuya candidatura al fin, prevaleció por seis votos, dos en contra una abstención. Huesca fue de las primeras ciudades que levantaron su pendón gozosamente.

Su historia, a partir del siglo XV, ya es mucho mas conocida, por los que haremos una somera relación.

La expulsión de los judíos la perjudicó grandemente como a todas las viejas ciudades de España. Pero los Reyes Católicos y en especial Fernando, sintió gran veneración por la ciudad patria de San Lorenzo, a quien regaló un magnífico retablo para su basílica, obra de su gran pintor de cámara Pedro de Aponte.

HUESCA Y SU APOGEO CULTURAL.

Sostuvo siempre Huesca hondas rivalidades con Zaragoza, principalmente por el deseo de esta de instaurar una Universidad, que vulnerase los privilegios que gozaba la <<Universidad sertoriana>> que era el mayor orgullo de la ciudad, ya que tenía la exclusividad en los derechos para enseñar Artes y Filosofía conjuntamente con otras materias como Teología y Medicina. Precisamente por entonces aumenta su fama con la fundación del Colegio Mayor de Santiago, que alcanzó de Carlos V el título de imperial y que luego (aunque menores, lo que fue causa de grandes rivalidades) se fundaron otros como San Vicente, San Bernardo, etc; así mismo se fundó siguiendo las instrucciones del concilio de Trento (y algunos aseguraron que fue el primero de España) el seminario, para el cual se dio los locales de la vieja Zuda. En este siglo (1580) escribió en la ciudad una de las obras mas sublimes de la mística española, <<libro de la conversión de la Magdalena>>, Fr. Pedro Malón de Chaide, siendo prior del convento de agustinos de Huesca; y otra priora, también poetisa, Ana Francisca Abarca de Bolea (de la familia de los condes de Aranda), concurría a los certámenes literarios de Huesca y Zaragoza y a todos maravillaba por su sabiduría y por la delicadeza de su estilo literario. Pero nunca fue superada la fama literaria y artística de Huesca sino en tiempos de Lastanosa (siglo XVII), gran mecenas de las artes y las letras, y en cuyo palacio del Coso, verdadero museo, celebrado y conocido en toda Europa, se hospedó Felipe II y su Corte.

Felipe II que levantó el monumento simbólico del espíritu imperial de la Hispanidad dedicado a San Lorenzo en el Escorial, no pudo olvidar la patria del gran mártir y mucho contribuyó a su renovación basilical y al levantamiento del santuario de Loreto en las cercanías de Huesca, obra que encargó los planos a su gran arquitecto escurialense Herrera.

La expulsión de los moriscos en los comienzos del siglo XVII debió dejarse de sentirse en la población oscense, ya que el mismo obispo de aquel tiempo, Monreal, concedía indulgencia para que el pueblo dejase de mencionar a la <<morería>> y lo denominarse <<barrio de San Martín>>, como igualmente ocurrió con otras denominaciones arabizadas o judaizantes.

Los grandes acontecimientos nacionales llevaron siempre su repercusión a la ciudad: así recibida la noticia en 1592 de la entrada de los franceses por los Pirineos, Huesca se armó rápidamente con clérigos y frailes y marchando al frente el mismo obispo de la ciudad, se dispusieron a la defensa.

HUESCA EN LOS TIEMPOS MODERNOS.

Durante la guerrera de sucesión española, Huesca, como casi todo Aragón, bajo la influencia histórica de Cataluña se pusieron en principio al lado del bando del Archiduque en 1706. Pero bien pagaron sus vacilaciones con la perdida absoluta de sus libertades, después de haber estado fluctuado en el bando borbónico y en el austriaco, tras la victoria definitiva de Felipe V en Almenar.

Durante la guerra de la independencia el fervor patriótico del pueblo le llevó a cometer excesos sangrientos: tal fue el linchamiento del gobernador don Antonio Clavería por suponérsele afrancesado. El mariscal francés Suchet tomo entonces a Huesca y devastó todas las comarcas altoaragonesas, no sin tener que luchar con gran número de guerrillas levantadas por toda la región, principalmente la del guerrillero Felipe Perena, hijo de Huesca quien al frente de un tercio de la ciudad acudió a cubrirse de gloria en los sitios heroicos de Zaragoza, quedó completamente abatido Aragón, pero D. Felipe Perena siguió hostilizando incansable a los ejércitos imperiales, hasta el punto que solo para destruirle el mariscal Lannes envió una columna al mando del general Mortier, y el guerrillero oscense los hizo retroceder y encerrarlos en Huesca después de su triunfo en Santa Eulalia la Mayor.

En las guerras carlistas fue Huesca centro de distintos acontecimientos: por Agosto de 1835 pasó por Huesca la columna carlista de Gorgue, pero el triunfo alcanzando en Angües por las tropas liberales mandadas por el brigadier Conrad, libró a Huesca de caer en poder del pretendiente. En 1836 se proclamó con gran entusiasmo la constitución de 1812, cuando de nuevo se vio amenazada por los cuerpos carlistas de Torres y Montbiola, Huesca, levantada militarmente en un entusiasmo liberal, colaboró a la derrota de los carlistas en Casbas, que libertó nuevamente a la ciudad; mas adelante, el ejército del pretendiente, mandado por el infante D. Sebastián, se apoderó de la ciudad en la primavera de 1837. pero Irribarrem, al frente de las tropas isabelinas, le salió al encuentro, siendo derrotado y muerto en esta acción, llamada <<la batalla de Huesca>> que fue muy sangrienta: D. Carlos, el pretendiente, que había ocupado al fin de la ciudad el 24 de Mayo de 1837, forzó a los generales Irribarren, Diego de León y Navarrete aceptar el encuentro en malas condiciones y con número inferior de tropas, pero los dos encontraron la muerte, el uno en el mismo campo de batalla, y el otro, de las heridas, días después, en Almudévar, mas de mil muertos costó a la acción entre los dos ejércitos, pero los carlistas tuvieron que evacuar la ciudad, no sin dejar en ella mas de 150 heridos, que fueron muy humanamente tratados por la población y los isabelinos. Al año siguiente volvió a alarmar a Huesca la entrada de la columna Carlista de Tarragual, pero no llegó a ocupar la capital, pasando de largo, tras abastecerse.

A su vez las convulsiones y pronunciamientos políticos tuvieron tristes repercusiones en la ciudad. El pronunciamiento de 17 de Septiembre de 1843, en Zaragoza, llegó hasta Huesca, pero el partido progresista fue batido muy duramente. En el movimiento liberal de 1848 entró por Francia el general Ruiz y en Huesca D. Manuel Abad, que se tituló <<capitán general de los ejércitos del Alto Aragón>> y había organizado una facción republicana, pero perseguido por una división del ejército de la reina, fue fusilado con algunos compañeros en Huesca. En 1856, con la caída de Espartero, hubo sublevación en Zaragoza y otras capitales, entre ellas Hueca, que fue rápidamente dominada por el general Dulce. Ya a partir de entonces, Huesca ha gozado de una vida tranquila y laboriosa, en la que con gran perseverancia ha procurado levantarse de su postración y decadencia, época de tranquilidad, sin dejar por ello de acusar las vicisitudes de la vida nacional. Únicamente perturbó su calma en Diciembre de 1930 la cercanía de la columna rebelde de Galán y García Hernández, que fue dispersada en el conato de encuentro de Cillas, a dos kilómetros de la ciudad. Los capitanes fusilados descansan en el cementerio de Huesca, como también el general Las Heras, que encontró la muerte haciendo frente a los rebeldes como gobernador militar de la plaza.

LOS RECUERDOS.

De la Huesca que hemos visto rápidamente desfilar en el bosquejo histórico, de muchas de sus grandezas históricas y artísticas, han desaparecido, debido mas a la desidia y abandono de los hombres que a la obra inexorable del tiempo. Aún en el siglo pasado, los escritores que de ella hablaron, nos recuerdan con cierto orgullo su recinto amurallado, sus 99 torres inhiestas, las puertas de la ciudad vieja. La sed demoledora de un modernismo mal entendido, consumieron, nos habla con nostalgia, de la que fue ciudad poderosamente defendida.

Las leyes desamortizadoras de Mendizábal (1835) acabaron de arruinar muchos de sus monumentos y de los 16 conventos de religiosos, los 10 de monjas y las diversas parroquias, la mayoría vendidos sus bienes, desaparecieron pronto, para no quedar mas que los vestigios y quizás solo el nombre como recuerdo. Así el convento del Carmen (fundado en 1187) destruido por los franceses en la guerra de la Independencia y luego vendido por el Estado; el de la Merced (fundado por Jaime I en 1218) luego colegio Incorporado a la Universidad; el de San Francisco (cuyos restos aún se distinguen en el hoy palacio de la Diputación provincial), el de Santo Domingo, hoy parroquia su iglesia, los Agustinos de la Misericordia; los de Loreto; los Mercedarios, etc. Algunas de las obras de arte que encerraban, fueron a parar al Museo de Bellas Artes.

Pero lo que jamás debió consentirse fue el derribo (¡y menos para levantar una plaza de toros!) de la que fue iglesia de San Juan de Jerusalén, de los Caballeros Hospitalarios, que aun hay oscenses que la recuerdan. Ejemplar interesante del arte románico, digno compañero de San Pedro el Viejo, donde según la tradición, descansaban los restos infantiles del hijo de Ramón Berenguer y Dª Petronila y los cadáveres de los nobles, tan cruelmente castigados en su rebeldía en la famosa campana del rey-monje.

De esta manera, siguiendo la estela de los recuerdos, habría de protestarse en estos últimos años del abandono de dejar arruinarse la iglesia de la Magdalena, ante la indiferencia de todos y hasta con la misteriosa desaparición de su preciosos retablo de Juan de la Abadía (siglo XV), entre el silencio, especialmente de los que estaban mas obligados a su defensa, perdida sensible de Huesca, sin duda para ir a adornar las salas de algún museo extranjero o de algún anticuario sin escrúpulo. Y lo mismo pudiera decirse de las tablas de Aponte de la basílica de San Lorenzo y de tantos objetos impregnados de valor artístico e histórico que Huesca no ha sabido conservar.

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Huesca
Otro recorrido -2-.

La entrada general de la ciudad suele ser por la carretera de Zaragoza: cruzando el paso a nivel (F.CA. Canfranc) toma el nombre de la calle del Alcoraz. Entre las edificaciones, huertas (torres) y empresas que la bordean se encuentra el campo de futbol (tambien llamado Alcoraz por su situación) para venir a desembocar en la plaza de Navarra donde va acusándose la centralización de la vida de la capital, en su continuo desplazamiento hacía el llano del mediodía.

SANTA TERESA (CONVENTO DE CARMELITAS DESCALZAS).- Fundación del señorío de Argavieso con religiosas procedentes de Tamarite en Julio de 1674.
Convento de austeridad y pobreza según la regla de la sublime Doctora de Ávila. Todo en el conforme al tipo teresiano. Presenta un patio de compás a la iglesia.- Típico carmelitano.- con fachada de ladrillo prototeresiano y hornacina con imagen de la titular, gracioso de conjunto.

Iglesia- De nave y crucero, aquella con lunetos; cúpula ciega y sin tambor y decoración lujosa (probablemente de J. Urliens) en relieves de escultura con santos carmelitanos en las pechinas, en pie no grandes. Los tres retablos (el mayor y los dos de los rincones del crucero) son de fines del s. XVII en los que el barroco triunfa con gran teatralidad.

En el mayor, sobre relieve de ángeles Santa Teresa, de graciosa e inspirada talla. En el tramo superior el Niño y otras imágenes mas toscas completan el aparatoso conjunto. Los dos retablos laterales presentan la particularidad, de no ser simétricos en cada conjunto propio, sino en el doble conjunto y con idea iconográficamente razonada (altos: san miguel y el Ángeles de Tobías; bajos: Virgen Carmen (mod) y san José, aunque de tallas deficientes. Existe también pequeño retablo moderno (san juan de la Cruz y Sta. Teresita, ambos carmelitas) y en las paredes del presbiterio y de la nave grandes cuadros amanerados del XVIII (la buena y la mala muerte en el presbiterio; las glorias de la Orden carmelitana y la Huida a Egipto en la nave.

La plaza de Navarra es la mas importante de la ciudad: forma su fondo al N la gran fachada moderna de la Delegación de Hacienda (arq. E. Vincenti) de inspirado y típico gusto barroco aragonés. El lado de Poniente, el Círculo oscense (muy decaído en su vida social) pero con grades salones y servicios (salón de baile con decoraciones pictóricas de tipo regional del artista local Lafuente por 1912). Finalmente el centro de la plaza lo cubre delicado jardín con fuente escultórica. A esta plaza viene también a desembocar la Avenida de la Estación y adosada a ella en su ángulo SE. La plaza de San Victorián donde se encuentra (en trámite de derribo) la cárcel provincial, en parte, viejo edificio conventual del Carmen Calzado (1).


(1) Huesca, como todas las viejas ciudades de España en la época de su apogeo religioso (sigs. XVI y XVII) tuvo conventos de casi todas las órdenes religiosas de ambos sexos, no faltando los de las cuatro órdenes que era típico en toda ciudad situarlos en sus cuatro puntos cardinales. Así: Dominicos al E (Véase parroquia de santo domingo); franciscanos al S (hoy Diputación); carmelitas descalzos al O. (hoy patios de juego de las Escuelas Salesianas); capuchinos al N. (Hoy torre de capuchinos>> en la carretera de Arguis); a los que se unían los Agustinos Calzados (véase misericordia); jesuitas (véase san Vicente, compañía); mercedarios (hoy cuartel de la merced en la calle Padre Huesca); carmelitas calzados (hoy cárcel), y el Colegio de San Bernardo (hoy escuelas) para novicios cistercienses. Para completar el cuadro religioso de la Huesca del setecientos había que añadir los Colegios con sus capillas de Santiago y San Vicente; los cercanos santuarios de Montearagón (canónigos regulares de San Agustín); de Loreto (Orden agustina recoleta) y las parroquias actuales (catedral, san Pedro y san Lorenzo), con las derribadas de la Magdalena, san Juan y san Martín.


Ninguno de los viejos conventos subsiste hoy con Comunidad de varones: tan solo los jesuitas (tras tantas vicisitudes al compás de las luchas políticas y ausencias) ocupan por excepción su antiguo lugar, y solo, modernamente, los Hermanos de San Viator (escuelas) y los Padres Salesianos, han venido a llenar los vacíos del exagerado número de conventos que la ciudad tenía.

Por contraste los siete conventos de mujeres subsisten con Comunidades, todos en sus viejos caserones: santa clara (franciscanas), asunción (carmelitas calzadas), santa teresa (carmelitas descalzas), san miguel (carmelitas calzadas) capuchinas, santa rosa (dominicas), Siervas a los que han venido a unirse las Hijas de Santa Ana en tres dependencias (colegio de Santa Ana, asilo de San José y hospital provincial), y las Hermanitas de los pobres (asilo) de la plaza de Navarra al cruce del coso, se encuentran los porches de Vega Armijo, lugar del obligado paseo provinciano y mentidero de la ciudad, con sus grandes y típicos arcos y los principales cafés y terrazas. En el centro del pórtico a la izquierda la Diputación Provincial (en los bajos las oficinas del <<turismo del alto Aragón>>, La Diputación Provincial ocupa el lugar del antiguo y famoso convento de San francisco, cuyos restos y muros aun se distinguen, y que fue uno de los mas antiguos de la Orden, fundado ya en el s. XIII. En su iglesia se celebraron diversos capítulos. Con la desamortización y por el estado ruinoso que se encontraba, paso al Estado y mas tarde a la provincia sufriendo continuas restauraciones modificativas. En sus dependencias se encuentran varias obras pictóricas de artista local modernos y el saltón de fiestas con su gran galería exterior, fue decorado con mal gusto, pero lujoso en 1874, restaurado en 1940.

Los porches terminan en el cruce de los Cosos <<alto>> el de la derecha <<bajo<< el de la izquierda) y la calle de Villahermosa (arranque del itinerario número 1) en frente.

Los cosos forman la arteria principal de la ciudad, en semicírculo meridional, antigua periferia de la ciudad, que por el N lo tomaba el río y constituía la vía antigua entre los dos recintos de murallas la de piedra con sus barbacanas y torreones (restos de cuyos cimientos se asoman en algunos edificios) y la de tierra: La muralla con sus 99 torres fue derribándose principalmente a principios del s. XIX y de las puertas de la ciudad tan solo han quedado los nombres (árabes) en el hablar popular (<<Alquiblia>>, <<Ramián>>, <<Alpargán>> o <<Mozárabes>>, etc).

Siguiendo el coso altos en la curva, fue lugar del palacio famosos de los Lastanosa, verdaderos mecenas de las artes y de las letras y que tanto contribuyeron al nombre de Huesca (<<quien va a Huesca y no ve nada de Lastanosa, no ha visto cosa>>: refrán popular) los literatos y los amantes del arte del siglo XVII pudieron contemplar la magnificencia de su Museo, armería y biblioteca, el maravilloso jardín de flores exóticas, con estatuas y surtidores a la manera italiana, con cenadores que no añoraban los de Roma. Todo desapareció, destruidos sus restos hace muchos años y ni el recuerdo queda, una calleja lleva el nombre de Lastanosa) de aquel palacio que visitara Felipe IV y su corte (en la cual y como aposentador y pintor de la cámara iba Velázquez) y el duque de Orleáns y donde lucieron su ingenio en fiestas y certámenes, Baltasar Gracián y otros literatos.

Es digno de notarse en el número 21 la típica fachada aragonesa de la casa de Claver con escudo.

A la derecha (pasados los nuevos edificios de Comunicaciones y del Banco de España) se llega a La iglesia de San Vicente Bajo, vulgarmente conocida con el nombre de "La compañía". Dedicada a San Vicente Mártir créese tradicionalmente ser el lugar de su nacimiento en la Osca romana. La fachada es pobre, de ladrillo con hornacina del Santo. Sobre la inmediata colleja, típico arco de paso (cegado hoy) con imagen.

San Vicente, uno de los mas venerados santos de la Antigüedad, fue martirizado -con rueda de molino- en Valencia. Cantado en maravillosos versos latinos por Prudencio (s. IV) juntamente con otros mártires españoles entre los que sobresale San Lorenzo, Huesca se enorgullece sin pruebas irrebatibles para ello, de ser cuna de estas dos grandes figuras del Martirologio Cristiano y en verdad tiene mas probabilidades que ninguna otra ciudad que se le patrono>> de Huesca que celebra su <<Fiesta menor>>, el 22 de Enero. La tradición de que el templo ocupa el lugar de su casa natal arranca de la exaltación religiosa del S. XVII.

HISTORIA.- El lugar que ocupa la iglesia se ha creído que en la Huesca romana fue ocupado por unos termas, ya que en el solar apareció una cabeza de fuente romana hoy en el Museo. El ob. Bardají entregó el lugar a la Compañía de Jesús, tan de lleno consagrada a la enseñanza de las artes menores (lo que hoy llamaríamos segunda enseñanza) para que levantase iglesia casa y colegio, adecuadamente, en ciudad de carácter tan universitario. La primera piedra se puso el 31 de Agosto de 1635. pero el edificio no se levanto hasta 1750-61, obra del arquitecto oscense José Sofí que tantos monumentos dejo en la ciudad. Durante la primera expulsión de los jesuitas y el edificio siguió la accidentada vida de la compañía en España al vaivén de las vicisitudes políticas, habiendo servido también de cuartel la residencia, hoy demolida (lugar del actual Banco de España), así como el <<estudio>> o colegio.

Iglesia.- La de mas culto y frecuentada de la ciudad: templo de estilo y tipo jesuítico con decoración y retablos del barroco amanerado- pero ostentoso- de mediado el s. XVIII. De una amplia nave, crucero, tambor y cúpula y presbiterio con lunetos, decorados los techos con discretas pinturas modernas de santos jesuitas y escenas religiosas de las devociones tan propagadas por la Compañía es en general moderna, sin embargo el retablo mayor y algunos laterales forman curioso conjunto arquitectónico para el amante del arte decadente barroco tan popular en las iglesias de España. Capillas laterales, lado Evangelio: San Antonio (imaginería moderna); San Ignacio de Loyola (id); calvario (moderno en todo su conjunto); crucero: gran retablo de la Inmaculada con titular moderna de talla fina. Retablo mayor: conjunto barroco de imágenes adosadas a relieves, tipicidad decadente dieciochesca, de San Vicente y en alto San Miguel y toscas imágenes de santos oscenses. Crucero, lado Epístola: corazón de Jesús, gran retablo con imagen gigantesca; San José (moderno); San Francisco Javier (Conjunto de principios XIX) San Rafael (íd).

Siguiendo el Coso Alto, se llega a la plaza de Camo, (político oscense) y haciendo esquina en ella, frente al moderno Teatro Olimpia (arquitecto Loscertales) se encuentra el Gobierno Civil (hoy dependencias) -Casa de aspecto severo pero de rancio gusto aragonés, llamada <<de los Oñas>>: de vastas proporciones, larga fila de balconajes y típica galería. El interior, aunque desprovista de decoración, presenta amplio zaguán, patio, jardín y escalera con antepecho de fina arcatura. En tiempos de Fr. Vicente Oña, sanjuanista, su rica colección de lienzos competía con los de Lastanosa.

Mas adelante, mas bella en su exterior, la <<Casa de Climent>> (colegio de Niñas de Santa Ana) de gusto plateresco del Renacimiento (s. XVI) tres balcones (uno cegado), escudo de la familia y medallones con bustos, corriendo en los alto una galería con rafe; en su interior la escalera es bellísima con cúpula y teniendo como elementos decorativos los escudos de familias emparentadas con la titular (Lastanosa, Climent, Cortés, Abarca, Araus, Ahones, Galván, Aguirre, Argilés, todas de rancio abolengo oscense), además de otras figuras y labores renacentistas. Es el mejor ejemplo de casa señorial de la ciudad de Huesca.

La calle transversal que sigue, de San Jorge, lleva a la barriada llamada <<Barrio Nuevo>>, antigua judería hasta fines del s. XI. En el lado opuesto, la plaza de Lizana con el fondo y en alto la mole catedralicia. No lejos, en el Coso, el convento de Capuchinas. Fue fundación en 1647 por Ana María de Latras, condesa de Plasencia, hija de los condes de Atarés, en edificio de su propiedad. La iglesia se terminó en 1671, siendo la fundadora enterrada en el presbiterio. La vida de la comunidad fue continua, excepto en la guerra e la independencia que huyeron en 1809 al acercarse las tropas de Mortier, volviendo al año siguiente.

Interior: austero, de una nave y crucero; Retablo Mayor monumental y aparatoso del tipo de <<naturaleza>> (racimos, hojas, frutos) sin dorado alguno. Dos cuerpos con lienzos escuela decadente aragonesa de fines s. XVII) con la aparición de la Virgen del Pilar y Santiago y en alto Calvario. Los dos retablos laterales son compañeros del Mayor con lienzos (San Francisco y santa religiosa); los dos de los brazos del crucero de confuso barroquismo, con lienzos e imágenes, calvario y dolorosa el de la izquierda santa y San José y San Antonio, el de la derecha.

Siguiendo el Coso, se deja a la izquierda la carretera de Francia (Avenida de Monreal) en recuerdo del oscense que dejo su fortuna con 600 alumnos de escuelas gratuitas, su iglesia gótica recientemente terminada, dedicada a María Auxiliadora, arquitecto B. Farinas.

La calle de Joaquín Costa (1), sigue bordeando El antiguo perímetro amurallado (más visibles su vestigios) y circundando a la ciudad y dejando los restos del que fue convento del Carmen Calzado, (hoy patios de los salesianos) se llega en ameno paseo al convento de Carmelitas Calzadas de San Miguel.


(1) Hacia el interior, paralela a la calle de Costa en la de Pedro IV, medio desmoronada y abandonada, pueden verse las ruinas de la antigua iglesia de la Magdalena, que fue Colegiata y que consta existía ya poco después de la conquista de la Ciudad (1105). Con otras parroquias también desaparecidas (Santa Cruz de la Zuda, San Ciprián y San Miguel), fueron refundidas en la del Salvador de la Catedral. Las ruinas nos muestran hoy un estilo gótico del S. XIV, con techumbre que descansaban sobre arcos de medio punto. Del bien conjunto de obras de arte que encerraba en los últimos años, han desaparecido de modo lamentable: tal el retablo mayor buen conjunto del pintor Esteban Solorzano (s. XVI) y el excelente retablo primitivo de Santa Catalina con once tablas, documentado como obra de Juan de la Abadía en 1491. una talla de Virgen sedante de Montserrat del S. XIII, pasó a la parroquia de la Catedral.


Historia del convento San Miguel (Las Miguelas).-
Fue antiquísima dedicada a San Miguel, fundada por Alfonso I el Batallador, después de catorce años después de la conquista de Huesca en 1110, y consta documentalmente que en persona demarcó con sus pasos el lugar, delante de toda su corte guerrera; se levantó este templo entre el recinto amurallado de sillería con torreones y el muro exterior que era de tierra comprimida, junto a la puerta llamada <<Disircata>> (derribada en 1790 que daba al Alcázar real), y el antiguo dosal o cementerio de los cristianos bajo la dominación musulmana (mozárabes). Pero sin duda el edificio fue provisional ya que la actual fábrica (iglesia y torre) es del s. XIII (principios). La comunidad de carmelitas calzadas se hizo cargo de la antigua parroquia en junio de 1622, iniciándose las obras del convento en 1625. siempre se han frustrado los intentos de unir las dos Comunidades de Calzadas que hay en la actualidad (Asunción y San Miguel).
Allí en el patio de entrada celebraban consejo los jurados de la ciudad.

Iglesia.- Es del tipo de transición entre el románico florido y el gótico, aunque debió engrandecer se al finalizar el s. XIII como parece demostrar su arquitectura: presenta líneas esbeltas y los arcos apuntados se mezclan con los de medio punto. La recia Torre, de planta cuadrada- la mas bella torre de la ciudad- presenta en sus lados ventanas ajimezadas románicas. En el interior presenta tres retablos del gusto amanerado del barroco del s. XVII. El coro es de talla sencilla.

Rodea la iglesia por su parte N el cauce del río Isuela con pinaradas y árboles de follaje, un grato rincón. El puente moderno ha venido a sustituir el antiguo romano cuyos arranques de arco aun se distinguen. Dejando la salida de la ciudad por el puente hacia Arguis, se sigue por la llamada ronda de Montearagón entre la vieja muralla y las huertas que bordean el río. Se deja a la derecha el Asilo de San José y la Casa Amparo (el primero fundación del obispo Alda en 1891, para niños pobres).

La ronda de Montearagón es lugar ameno de paseo junto a los vestigios murales mas viejos de la ciudad entre campos amenos y las duras perspectivas de la sierra del paisaje altoaragonés, bordeando la muralla en este lado conservada. Pronto un torreón el único solitario, nos muestra lo que la ciudad sería con sus 99 torres defensivas, como nos la describen los cronistas: es torre clásica defensiva al estilo medioeval: planta cuadrada, macizo, poco gastado por la erosión, con un <<óculo>> en cada lado, sin troneras ni aspilleras; solitario, en la barriada mas abandonada de la ciudad; en la parte alta sin almenas, presenta una cornisa de mensulas y en su lado N a un altura incomprensible, una estrecha puerta románica al aire.

La ronda continua bordeando la muralla que sigue a su derecha presentando cimentación de canto rodado muralla primitiva y mas alto, grandes sillares de piedra arenisca (muralla del s. XII, tras la conquista) que la erosión de los siglos ha dado formas caprichosas. Los caseríos y huertas de la ciudad en alto y en declive se han servido de ella, como muro de contención. La ronda termina en la tranquila y provinciana Plaza de San Vicente, donde se encuentra.

San Vicente.- (Hoy escuelas; antiguo Colegio Universitario).

HISTORIA.- Fue famoso Colegio Universitario formando pareja y rival del imperial Santiago. Fundado en 1587 por don Jaime Callén, natural de Berbegal, municipio que nombró patrono de su fundación juntamente con el obispo De Huesca y el prior y los jurados de la ciudad. Se requería para el ingreso con la obligada justificación de limpieza de sangre el ser bachiller en facultad menor. El hábito era como el de los santiaguistas, pero con beca azul tan larga como el manto. Felipe II en 1597 le dio el título de real y el uso de sus armas y Felipe IV lo igualó en todo al de Santiago. Ilustres estudiantes salieron de sus estudios (arzobispos, obispos, oidores, fiscales, de las cámaras de Castilla y de Indias) entre ellos el Justicia de Aragón que tomó la jura a Felipe IV, el historiador aragonés Laripa, Lopez de Porras, ilustres jurisconsulto, etc.
El edificio, construido junto a la muralla derruida, es obra del arquitecto José Sofí, conservando una bella portada barroca labrada en piedra, de conjunto noble y algunas dependencias espaciosas como la anchurosa escalera. Actualmente, en trámite de restauración, después de haber servido en frecuentes ocasiones de cuartel y cárcel, construye un grupo escolar.

De la plaza de San Vicente se desciende hacia el Río, a la gran mole de Hospicio con patios, huertas y pabellones, conocido generalmente con el nombre de
LA MISERICORDIA Propiamente se trata de dos edificios de muy distinta contextura y estilo: el gran caserón de la Beneficiaria Provincia, obra moderna del siglo pasado y junto a el y unido por recientes reformas en su lado oriental, la iglesia románica de Santa María de Foris, de muy vivo interés artístico e histórico.

HISTORIA.- Fue la iglesia de <<Santa María de Foris>> (por estar fuera de los muros de la ciudad) junto a la llamada huerta de Montearagón, obra y fundación del s. XII como aún lo demuestran la torre y ábside, aunque muy trasformada por sucesivas reconstruciones. Iglesia parroquial hasta 1422, fue luego convento de monjas bernardas, procedentes del monasterio de Iguácel (en Acín, Jaca, de un extraordinario interés en el estudio del románico). Pasadas las monjas al Cambrón (Sábada) la propiedad se transmitió a la mitra que entregó el templo y el convento a los Agustinos calzados en 1510 permaneciendo hasta 1788, en que pasaron al Colegio e Iglesia de la Compañía (Coso) en ocasión de la expulsión y extinción de la Compañía de Jesús. El convento, abandonado, fue cuartel en ocasión de la guerra contra la revolución Francesa (1793) y luego Hospital Militar, finalmente el edificio destinóse a Beneficiencia, haciendo de nuevo el edificio de grandes proporciones aunque aprovechando los materiales de la antigua edificación y conservando la iglesia y la torre en su conjunto. En este lugar escribió por 1580 el P. Malón de Chaide el <<libro de la conversión de la Magdalena>> el mas brillante y compuesto de nuestra literatura devota>> según M. Menéndez Pelayo y uno de los mas sublimes de la copiosa literatura mística española.

EXTERIOR DEL TEMPLO.- Es interesante la arquitectura gótica (XV- XVI) sobre un conjunto románico de final del S. XII. Digno de notarse principalmente en el ábside románico con el ajedrezado típico, mensuales geométricas y pudiendo distinguirse los arranques de otra nave o capilla (quizás del viejo convento desaparecido); la torre achatada, baja, es de un románico de transición con grandes arcos ya apuntados que proclamaban la venida del gótico.

INTERIOR.- Templo de estilo gótico decadente de una sola nave con cinco arcos fajones sin crucero y ábside con bóveda de arista: armonioso conjunto.
Retablo mayor: obra apreciable del S. XVII, bellamente armonizada la armazón arquitectónica con la parte decorativa y los lienzos. En el ático, con escudo pequeño, lienzo de Cristo en la Cruz y dos esculturas pequeñas de San Pedro y San Pablo. El centro del retablo lo constituye un buen lienzo de escuela aragonesa de <<apoteosis de San Agustín>>. El santo titular en hornacina y sentado en trono, presenta el libro de su <<Regla>> mientras en lo alto un ángel sostiene la mitra y otro el báculo, símbolos de su obispado de Hiponia. A los lados, grupos de Clérigos, regulares y caballeros simbolizan las distintas ordenes religiosas de seculares, regulares y militares que se han regido por la Regla Agustiana. La composición, el estudio de cabeza y el colorido son dignos de apreciarse en este lienzo de autor desconocido, pero que puede inclinarse al famoso pintor Bartolomé Vicente. Los laterales, San Vicente y San Lorenzo los famosos oscenses, son de la misma mano con menos empeño. La predela con escenas de las vidas de santos agustinos, es curiosa como conjunto.
Los retablos laterales del templo carecen de importancia: uno de recargado churriguerismo sin gusto y otro de Calvario, amanerado.

Existen la iglesia de tres lienzos notables: <<Fundación de la Compañía de Jesús>>, <<Muerte de San Ignacio de Loyola y <<San Francisco Javier>>; <<Curiosos, de regular factura, aunque deterioradas, pintura del siglo XVII.

Cabe preguntarse la procedencia de estos lienzos de tema jesuita en iglesia que nunca tuvo relación con la Compañía. Sin duda proceden del templo de la compañía (en el coso) en tiempos de la expulsión por Carlos III. Aquella iglesia paso con los años a los agustinos (sus <<rivales>>) con alegría de ellos y grandes festejos al finalizar el s. XVIII y sin duda apartaron de los retablos estos lienzos (acabada de ser disuelta la compañía por el Papa Clemente XIV bajo la presión de las cortes borbónicas) y los llevarían a la vieja iglesia de <<Foris>> para colocar sin duda titulares de la Orden agustina en San Vicente. Desde luego el traslado se hizo con gran regocijo de los agustinos que al fin abandonaban el apartado convento y ocupaban el mas céntrico y el de mayor culto de los templos de la ciudad. Las leyes desamortizadoras y las revoluciones liberales terminaron con los conventos oscenses y los nuevos ocupantes (el Estado y la Diputación) han encontrado un trasiego de obras pictóricas nacidas del rodar continuo de la Historia.

La Misericordia está rodeada de patios y huertos de la institución benéfica junto al río (pasarela en aquel lugar, <<puente del diablo>> en el habla popular) frente al cerro de las Mártires. Siguiendo la ronda de Montearagón y la Beneficencia sigue acusándose los restos de torreones y muralla en el sencillo caserío, se rodea la plaza de toros y su avenida (de la Unidad Nacional) para enlazar con el coso bajo en la llamada plaza de Santo Domingo, que ocupa el lugar del viejo y gran convento de la Orden de Predicadores, del que tan solo resta como parroquia la iglesia con el título de

SANTO DOMINGO Y SAN MARTÍN

HISTORIA.- Fue el convento de la españolísima Orden de Predicadores (Dominicos) fundación en el s. XIII del gran santo español Santo Domingo de Guzmán. La casa conventual de Huesca lo fue del primogénito del Rey Conquistador Jaime I, el infante don Alfonso, en febrero de 1254 a los pocos años de crearse la Orden. Poco después cuando pensaba marchar a la guerra con Francia que entonces mantenía Aragón, dejó establecido que en caso de muerte fuese enterrado en este lugar, queriendo de este modo mostrar su devoción a la ciudad. Sin embargo, no se cumplió su deseo y el cuerpo del prematuramente malogrado infante reposó en el monasterio cisterciense de Veruela, bajo las cimas del Moncayo, para pasar luego a Valencia. Su regio padre y los sucesivos monarcas de Aragón concedieron un gran número de privilegios a la casa, rivalizando con la devoción de los obispos oscenses. Pedro IV el Ceremonioso atemorizado por la invasión del rey castellano Pedro el Cruel y dada la proximidad del convento a la muralla de la ciudad lo mandó a derruir y la Orden trasladóse a la iglesia del Sancti Spiritus (desaparecida) hasta que pasado el peligro se volviera a reconstruir en el mismo lugar en 1382. pero este a su vez destruido en 1687 en que se levantó la actual iglesia, desapareciendo las obras artísticas del crucero encargo de Vic. Jn. Lastanosa. Así subsistió la Orden de Predicadores en Huesca manteniendo una de las principales casas del reino junto a la Famosa Universidad: 15 capítulos provinciales de Aragón se celebraron en esta casa. Con las revoluciones políticas del XIX, vino la exclaustración, derribándose en 1840, el edificio, excepto la iglesia, donde se asegura que hubo una escalera monumental y artística de las de mayor grandeza en España; modernamente quedó en Parroquia a la que vino a unirse la derribada de San Martín.

FACHADA.- Fachada exterior barroca, de ladrillo de escaso gusto y ornamentación, tipo general de las iglesias oscenses. El templo de amplia nave sin crucero, es obra del arquitecto valenciano Antonio Falcón, por 1687-1695.
INTERIOR.- De una sola nave sígase de izquierda a derecha su descripción, empezando a los pies de la iglesia:
Lado del Evangelio. Retablos laterales 1º, 2º y 3º (sin importancia) 4º también del churriguerismo amanerado y decadente, pero con imagen de santa teresa policromada de talla graciosa. 5º del sagrado corazón (pintura moderna). El retablo de principios del siglo XVIII con gran lienzo de Cristo muerto, virgen, evangelista y José de Arimatea, con ángeles en lo alto, 5º (Crucero) de san Martín (procedente del altar mayor de la parroquia desaparecida): gran lienzo del santo a caballo y escenas (santo Domingo, san José, Anunciación, Visitación, santo dominico y Santa Teresa); el lienzo está firmado por Basilio Cagier. 6º (rincón del crucero). Gran retablo con imagen de Santo Domingo, dominado con su ciencia al demonio. Obra de concepción basta y aparatosa del lego del convento Pedro Nolivos. 7º retablo mayor.- D e lo mejor de la iglesia es el retablo mayor (churrigeresco con gran lujo de ornamentación de bustos y de imágenes de santos dominicos) obra de Pedro Nolivos, hermano lego de la casa y al parecer buen artista de talla, y autor de los dos retablo cercanos en los ángulos del crucero, de fecha 1760 y dorados en 1780, sin duda costeados por el ob. De Albarracín D. Lorenzo Ley y Anzano, ya que llevan su nombre y escudos y fue hijo ilustre de Huesca, dominico de este convento, catedrático de la Universidad Sertoriana y que murió obispo de Segobre. El lienzo del altar mayor, es obra importante del arte aragonés, del gran artista Vicente Berdusán. Es un hermoso conjunto de suaves tonalidades de la Asunción de María: Jesús en lo alto abre los brazos para recibir a su Madre que sube entre ángeles; abajo los apóstoles la contemplan levantando los manos admirados. Se encuentra algo deteriorado. Es obra anterior a la actual iglesia y acoplada al retablo, realizado un siglo después de la obra pictórica.

Son dignas de notarse las pinturas de la cúpula y de las paredes del presbiterio con grupos de ángeles y santos de la orden dominica (representados de izquierda a derecha: San Luis Beltrán, San Vicente Ferrer, Santo Tomás de Aquino, santo estigmatizado, San Pedro de Verona y Santo Domingo de Guzmán, otro y Santa Catalina de Sena. El autor desconocido es de fuerte mano artística, pareciendo coetáneo del retablo mayor y presentando un problema de difícil solución (escuela de Berdusán trasladado al actual templo). Lso escudos son de castillos y leones y al centro, indescifrables.

En la sacristía, son interesantes unas grandes libros de coro miniados, procedentes de la derruida iglesia de san Martín.

Lado de la Epístola.- 9º Retablo de Santo Tomás. Obra en conjunto de Pedro Nolivos y compañero del de enfrente e interesante en su conjunto.

10. Pentecostés (procedente de la derruida iglesia de Sanctis Spiritus); barroco con algunos lienzos de escaso color y composición forzada de figuras,
11. Santos dominicos (sin interés)
Adosado a la pared gran crucifijo de talla, obra inesperada e incomprensible del lego Pedro Nolivos que aquí se nos muestra digno de los mejores artistas de la imaginería española. Es talla acertadísima de expresión y de belleza y ella tan solo coloca al desconocido lego del convento oscense en la ilustre galería de los grandes escultores imagineros de España.
12. (sin interés)
13. Gran capilla del Rosario y de la Comunión.
Conjunto acabado, arquitectónicamente adosada al templo, con cúpula y lujo de ornamentación en relieves de santos dominicos y escenas decorativas, Cúpula decorada y azulejería muy vistosa del XVIII. A la entrada, las grandes figuras de San Jorge, Santiago, San Lorenzo y San Vicente; en las pechinas de la bóveda, medallones y relieves con escenas del Abrazo en la Puerta Dorada, Resurrección, Asunción y Pentecostés. Toda obra, de 1744 al estilo de Urlines, tan generalizado su arte de la ciudad.

Los últimos retablos 14 y 15 (bautismal) carecen de interés. A los pies de la iglesia a ambos lados de la puerta, dos lienzos interesantes de escuela aragonesa: <<Santo Domingo>>, con capa, báculo y ángeles y San Bernardo escribiendo libro condenando a Mahoma y recibiendo un ángel que le lleva corona.

En local exterior, adosado a la iglesia a todo lo largo de su longitud, se pueden admirar los célebres pasos de Semana Santa, obras en su mayoría del buen ingeniero contemporáneo Felipe Cascolla, de Graus, acertados de composición y de talla, algunos de ellos sufrieron deterioro en reciente incendio intencionado (1935): Verónica, Prendimiento (muy vistoso), Crucifixión, Desprendimiento. Curioso el paso de la Muerte en el que aparece un ángel con esqueleto, cristo a la Columna, es obra al parecer, de Pedro Nolivos.

Saliendo de la iglesia se sigue el coso bajo, centro, en aquella parte, del artesanado de la ciudad, y que separa el barrio de San Pedro el Viejo ( el antiguo <<mozarabe>>), a la derecha, y el barrio de San Martín y Santo Domingo ( el antiguo <<morisco>>), a la izquierda. Su trazado sigue el viejo perímetro de la muralla, aquí completamente desaparecido, y se llega a la Plaza de San Lorenzo (a la izquierda), donde se levanta la gran mole de ladrillo de la

REAL Y PONTIFICIA BASÍLICA DE SAN LORENZO.

EL SAN PATRONO DE LA CIUDAD.- Huesca mantiene gallardamente y con las mayores probabilidades, el ser la patria del gran Santo, mártir Lorenzo, rivalizando incluso (modernamente) con la misma Roma, lugar de su martirio.

San Lorenzo, natural y Patrono de Huesca, la más legitima y mayor de sus glorias y el mas ilustre de sus hijos.

Vida y exégesis del santo.- mártir de la roma imperial del S. III; según tradición secular antiquísima , reconocida por S. Agustín (s. IV) y S. Pedro Crisólogo en Rávenna (s. V), era natural de España. Como en tantos casos de personajes célebres (emperadores, Papas, Santos) la tradición, y tradición romana guardó su <<natio>>- español- sin aclarar el lugar que vio la luz primera. Su determinación entro en el terreno de las clásicas polémicas hispanas, disputándoselo Huesca que lleva la ventaja) con Valencia, Tarragona y Zaragoza. Una tradición mas arraigada y su carácter intrepidez y tenacidad de un tipismo auténticamente aragonés, permite proclamar hoy, incluso frente a modernos historiadores de Roma, que el famoso diácono tuvo su cuna natal en la Osca romana.

Pocas de su vida, muchas de su martirio son las noticias llegadas hasta nosotros, contadas principalmente por Tertuliano y por Prudencio. Bajo el pontificado de Sixto II, un edicto imperial de Valeriano en el año 257 prescribía el destierro a los jefes de las iglesias cristianas. Al ser preso Sixto II por los pretorianos apareció a su lado el <<principal>> diácono (<<principal>> lo llama S. Agustín y por tanto presunto sucesor.) como tal llevaba la contabilidad de los bienes comunes de la cristiandad romana, tesoros ardientemente codiciados por el prefecto Cornelio Secularis.

<<El dinero que a vosotros os divide, dice Lorenzo- para los cristianos es lazo de unión>>. El prefecto le concedió tres días para que entregase en los pórticos del Foro los tesoros de la iglesia, vasos, talentos y joyas. La persecución, políticamente muy hábil, contra las cabezas directoras y los recursos de los cristianos, tesoros exclusivamente dedicados a los pobres, es decir a la inmensa multitud hambrienta de la Ciudad de los Césares.

Lorenzo dispuso hábil contra lo hábil- un escándalo burlesco, que pregonase en Roma el espíritu, la intrepidez y la tenacidad cristiana. En el día y en el lugar señalado, presentó en vez de los tesoros la multitud harapienta y miserable de los pobres socorridos por la caridad de Cristo.

A la burla sangrienta y al bochornoso engaño del Perfecto Imperial, vino toda la furia desatada del magistrado imperial. El suplicio de Lorenzo tuvo toda la saña y refinada crueldad bárbara: muerte a fuego lento de parrilla. Pero Lorenzo triunfaba con su martirio y muerte por la resonancia en toda la urbe de la entereza varonil y de la fina arrogancia de que dio muestras en el tormento. Con ello conseguía de la paganía la admiración a un hereo a lo pagano, pero a la vez mártir de Cristo. En su arrogancia llego a solicitar en medio del suplicio que le cambiasen de postura por estar quemado uno de sus costados, proclamando con ello su auténtica sangre ibera. Toda Roma se postergó ante el cuerpo achicharrado del mártir. Su sangre, la atroz agonía de su martirio fue riego fecundísimo para la semilla cristiana, fue, y ahí su novedad, un ejemplo de soberbia santificada, de una entereza indomita lleno de un claro y preconcebido sentido prosélito.. ¡cuanta admiración causaría en la afeminada sociedad romana del s. III tanta entereza y tan indomable espíritu! Así explica su historia la popularidad que en el culto de todos los tiempos el famosos santo oscense: hasta 27 iglesias dedicadas a San Lorenzo hubo en Roma. Hoy mismo la Ciudad eterna conserva 8 templos al famoso mártir, cuando San Pedro solo cuanta 3 al igual que San Pablo, también martirizados en Roma y cabezas apostólicas y San Andrés 5. tan solo los templos marianos le sobrepasan. La grandiosa basílica de <<San Lorenzo fueri le muri>> en Roma es el lugar del tremendo martirio, donde ya bajo Constantino se levantó edificio basilical al glorioso hijo de Huesca.

HISTORIA DEL TEMPLO.- Es el más popular y venerado de los templo oscenses. Levantado donde según tradición tardía, estaba la casa de ls padres de San Lorenzo como patricios de la Osca romana, aunque generalmente viviesen en la quinta cercana a la ciudad. Alrededores: santuario de Loreto.
Parece, sin embargo, de una continuidad tradicional el culto en este lugar, desde los tiempos primitivos cristianos a la conquista de Huesca en el s. XI. Se restauró la iglesia románica de la que no resta nada y siempre objeto de veneración de reyes y del Pueblo. La Cofradía del Santo, fue fundada por el obispo Jaime Carroz en 1283, en la que ingresó el gran rey aragonés Jaime II (que había nacido el día del Santo); se hizo el templo gótico en 1339. en el siglo XV. Fernando el Católico dio en testimonio de devoción, un gran retablo para su altar mayor, obra de su pintor de cámara Pedro de Aponte (hoy día parte de sus tablas en la Col. Iturbe de Madrid). Conocido es el entusiasmo de Felipe II por San Lorenzo, en cuyo día obtuvo su ejército, mandado por Filiberto de Saboya y el aragonés Martín de Gurrea, Conde de la Ribagorza, la resonante victoria de San Quintín contra los franceses. Parece además, por haberse destruido una pequeña iglesia dedicada al santo durante la batalla, que Felipe II pensó en un principio levantar uno grandioso en la tierra aragonesa, quizás en la falda de Guara y hasta ofreció su Baronía de Grañén: el carácter excéntrico dado la magnitud de su proyecto y la carencia de buenas canteras le hicieron prontamente variar de opinión y buscar el lugar en las faldas del Guadarrama (a simple vista desde su <<torre dorada>> del viejo Alcázar madrileño), naciendo el Monasterio del Escorial, la <<octava maravilla del Mundo>> y dedicado al famoso santo oscense. Pero no por ello él y sus sucesores dejaron de ayudar, con gran libertad, el levantamiento de la nueva Basílica oscense que reemplazó al templo gótico. Púsose la primera piedra en Marzo de 1608 encontró el apoyo del Virrey de Aragón (Duque de Alburquerque) y de todo el pueblo, sobresaliendo la familia Cortés, Condes de Torresecas.

Fachada. Es gran edificación- inmensa mole de ladrillo. Desgastada y pobre, tipo general en las fachadas de las iglesias oscenses; la gran torre (desmochada) se levanta sobre la portada de gusto barroco, donde en hornacinas del mismo estilo, se encuentran las imágenes en piedra arenisca del titular y sus padres Orencio y Paciencia. El atrio como único resto del templo gótico del s. XV- tiene cúpula con arcadas apuntadas y una serie de ménsulas con figuras de piedra representativas del zodiaco que servían de pedestal a imágenes desaparecidas.

Interior.- De tres amplias naves y crucero con cúpula, hermosas y elevadas, separadas por recias pilastras, excesivo el retoque decorativo reciente (1930): pero es discreto el conjunto de los ocho grandes frescos en lo alto de las naves laterales, obra del decorador zaragozano Echevarría. Son escenas de la vida del santo, desde su niñez en Loreto, hasta su martirio en Roma.

Capillas laterales.- (De izquierda a derecha) 1ª Bautismal. Gran reja barroca. Retablo de columnas salomónicas e imagen del Resucitado de talla fría y algunos relieves de la Pasión. 2ª de Santa Teresa. Bello retablo con dos lienzos de escuela aragonesa del s. XVI. 3ª del Sagrado Corazón (hoy capilla de la Comunión) con imágenes modernas. El retablo es de buen gusto con dos lienzos al parecer de la Escuela de Berdusán (Santiago y venida de la virgen del Pilar), que las imágenes modernas no permiten contemplar. Completan el conjunto dos relieves de San Andrés y San Vicente, 4ª Cristo en la Cruz, con bello conjunto barroco, lienzos y escudos, 5ª (crucero) de la Virgen del Carmen con ángeles con lienzo recortado sobre hornacina. El conjunto es armónico con pinturas (anunciación, sagrada familia, visitación) de la escuela o taller de J. Martínez (s. XVII) que se completan con la buena azulejería.

Se pasa la Oratoria (especial) de San Lorenzo: capilla muy barroca (fines del XVII) con elementos decorativos en las pechinas, medallones, gárgolas, ángeles y pinturas murales en la cúpula y linterna al estilo de M de Urliens. En el altar, el santo, imagen revestida, Patrono de la Ciudad y objeto de gran veneración. En los muros laterales dos curiosos cuadritos apaisados de paisajes y escenas de caballeros y labradores, que pueden pasar como típicos de épocas, s. XVII. Llevan fecha 1661 y las iniciales D. L. A.

Lado Epistola.- 6ª altar de San Blas y en alto la Crucifixión: 7ª altar de la Purísima cuya imagen moderna cubre el lienzo de San Martín (s. XVII) del altar barroco. 9ª altar del Pilar: muy bello de conjunto y color. En alto la coronación, a los lados la Anunciación y la Visitación y en la parte baja escenas de San Martín- Adoración- San Pedro- (indescifrable)- Epifanía; es obra muy acabada y hermoso conjunto, de V. Berdusán. 10ª En talla, de San Francisco, muy barroca. 11ª, Santo mártir de mal gusto y arte. A los pies de la iglesia y en alto se ha levantado recientemente una capilla a la Virgen de Lourdes de modo deplorable, por romper el conjunto <<Sietecentista>> del templo basilical.

RETABLO MAYOR.- Forma un grandioso conjunto monumental, aunque de talla, en sus elementos decorativas naturalistas excesivos, obra del buen escultor Sebastián de Ruesta, de Barbastro, por 1689: de imponentes columnas salomónicas y perfecta soltura en su realización; las imágenes representan a los santos padres de San Lorenzo (Orencio y Paciencia) y Santos Orencio (obispo) y Vicente, las pequeñas que rematan la obra. Los dos grandes lienzos son obra del excelente pincel Bartolomé Vicente por 1678 que gozó de gran fama en todo Aragón en su siglo; fueron costeadas las obras por el señor de Ponzano, D. Artal de Azlor: representa el lienzo grande <<el martirio de San Lorenzo a la parrilla>>, apoyando el brazo y los pies en el terrible suplicio, mientras su rostro sonríe con la serenidad de los bienaventurados, viendo llegar en torrente de luz los ángeles con las coronas simbólicas del martirio. Conjunto en general muy acabado y de excelente dibujo, sorprendente sobre todo la parte alta que demuestra un pincel suelto a pesar de lo opaco del color. Aún se supera en el lienzo superior de dimensiones mas pequeñas: <<la virgen en su ascensión>> a los cielos, en actitud humilde rodeada de ángeles: aquí la gama de colores es mas viva, pero con tonalidades suaves y forman los dos un buen muestrario de uno de los mas interesantes artistas pictóricos de Aragón.

En el presbiterio de coro de gusto barroco.

Por el lado derecho del presbiterio se penetra en la antisacristía donde se encuentran los retratos de D. Faustino Cortés, primer vizconde de Torrescas y de su tío el obispo de Jaca y Teruel, D. Tomás Cortés, obras de Jusepe Martínez (por 1650). Fueron grandes devotos y entusiastas de esta Basílica de San Lorenzo, y ellos costearon, entre otras, las obras de la sacristía.

Sacristía.- Acabado conjunto que forma una excelente salita de Museo, debida a la devoción de los Torresecas: con 14 lienzos magníficos de Jusepe Martínez que entonan con una arquitectura adecuada y con la decoración propia sin que nada desentone el conjunto, resultando esta sacristía de San Lorenzo, uno de los mas gratos e interesantes rincones artísticos de Aragón y de los menos apreciados. Solo es de lamentar la escasa luz para el debido goce de las pinturas. Jusepe Martínez es el gran artista aragonés protegido de Lastanosa y la figura mas interesante de la pintura aragonesa en el s. XVII, como lo proclamó Velázquez a su paso por Zaragoza acompañado a la corte de Felipe IV. Esta serie pictórica representa escenas de la vida de San Lorenzo, con mezcla de asuntos paganos y retratos de la familia de los fundadores, y motivos sacados de la leyenda dorada del glorioso mártir. Entrando, a la izquierda: 1.º Escena de personajes ante unos huesos humanos. 2.º El Papa Sixto, camino del martirio. 3.º San Lorenzo expone ante el tirano los tesoros de los cristianos. 4.º El Papa Sixto, consagra como diácono a San Lorenzo. 5º Lorenzo, bautiza a San Hipólito- (frente al muro de entrada): 1.º San Lorenzo lava los pies a los pobres. 2º (sobre la puerta), conversión de San Román, 3.º Vocación de San Lorenzo.- Muro de la derecha: San Orencio, padre del Santo. Puertas del Calvario con Dolorosa y Evangelista. Santa Paciencia, madre del santo.- (sobre el muro de entrada: 1.º Curación del ciego; y 2.º (sobre la entrada), martirio de S. Lorenzo a la parrilla.

En las dependencias de la Basílica, conservanse algunas tablas del gran retablo primitivo, donación de Fernando el Católico, obra del pintor Pedro de Aponte, artista de tan honda fibra pictórica en los comienzos del s. XV y tan poco estudiado (véase retablo de Bolea del soberano y sus hijos) se encuentra en la Col. Iturbe, de Madrid. Lo que en la iglesia de San Lorenzo queda por desidia y abandono, es muy escaso, se reduce a dos trozos de una tabla en que San Lorenzo da limosna a los pobres y otros dos trozos de una escena de Papa, cardenal y obispo ante el cadáver abrasado; finalmente una tabla de San Lorenzo encadenado y otra en que lava las manos a su padre. Magníficas todas ellas y que pueden completar el estudio del gran artista Pedro Aponte.

En la sacristía pueden también admirarse los bustos espléndidos de San Lorenzo y San Orencio, este último con cinco pequeños relieves de plata en el friso, obra de un cincel fino, representando escenas del santo. Es digno de mención el pie del gran ostensorio de un Fontana (s. XVIII), copones del XVI, cruz con macolla del s. XVI, cálices por 1600; cruz de altar y sacras, obras de V. Portella (1667-1670). Finalmente, una custodia de plata, de delicada traza florentina, del s. XVII, enviada de Nápoles (en 1733) por el racionero vidania. El cuadro de San Orencio, en los alto, es obra de Pedro Núñez (1632). El famosos terno procedente de Montearagón, ha sido vendido en los últimos años.

Volviendo al Coso en esta parte, la mas frecuentemente de la ciudad y la de sus mejores comercios, se lega de nuevo a los Porches de Vega Armijo.

Fin del Itinerario núm. 2.


Tal día como hoy 24 de octubre



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