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Zoología. Peces. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 5. Página 297.



Vinos Divertidos : Colección Vintage


Ictiologa o TRATADO DE LOS PECES. 297

ra fijarse al fondo por medio de las dentelladuras de sus suborbitales, y Bloch por no haber entendido el latin de aquel naturalista holands atribuye esa opinin al mismo Plinio , y se la reprende de una manera verdaderamente graciosa. Es iududable que semejante suposicin tiene poca verosimilitud, pues nada pueden aferrarse aquellas suborbitales ocultas bajo la piel, y por otra parte antes de entrar en explicaciones sobre la tal costumbre, hubiera sido mas cuerdo examinar si en realidad era cierta. Su boca , de corta extensin y casi desprovista de dientes, no les permite atacar los dems peces , y apenas les deja nutrirse sino de sustancias blandas lquidas que dejan muy poco residuo en sus intestinos.

Los antiguos que acostumbraban dar todas las cosas un colorido potico, suponian que el mgil era el mas inocente de todos los peces, y que solo de los que encontraba muertos solia alimentarse; suponiendo que como l no atacaba los detrs, tampoco se veia atacado de nadie.

Para atraerlo al anzuelo, nunca empleaban masque pan, queso, yerba buena, pero nunca residuos de otros peces, y aseguraban que aun en este caso solia el mgil antes de tragar el anzuelo darle un coletazo como para cerciorarse de que no iba devorar un ser viviente. Otros autores atribuan esta costumbre un instinto de prudencia, suponiendo que no daba el coletazo sino para ver si consegua desprender el cebo del anzuelo.

La frugalidad de estos peces era tambin muy pon derada, y por ella seles habia dado el nombre decaa (jejunus), que dio margen una multitud de apotegmas entre los autores cmicos y satricos de los cuales Ateneo conserv una larga lista. Pero otra circunstancia ha dado aun mas celebridad al mgil entre los escritores cmicos satricos y era el uso cruel que de ellos se hacia en aquel tiempo para castigar los disolutos cogidos en flagrante delito.

Puede en este lugar citarse la amenaza de Catulo Aurelio (ep. 15):

Ah tum te miserum maligne fati Quem atractis pedibus, patente porta, Percurrent rapbanique, mugllesque-' Y Juvenal (Sat. X,v. 117):

Quosdam maschos et mugues intrat.

En nuestros dias no se conoce este pez mas que por la bondad de su carne y por el uso que se hace de sus huevos. Efectivamente su carne es tierna, crasa y de sabor delicado: dicese, sin embargo, que el abuso de ella, causa dolor de cabeza y hasta calenturas.

Consrvase salada seca por espacio de muchos meses.

Sus huevos, comprimidos , salados y secos, sirven para confeccionar una especie de condimento llamada caviar en algunos pases de Europa.

Para confeccionarla se cubren sus ovarios despus de arrancados del individuo con sal dejndolos en esta situacin tres cuatro horas, y prensndolos luego entre dos tablas para privarles del agua que puedan tener: luego se lavan en una salmera poco cargada, y se dejan expuestos al sol durante unos quince dias, teniendo cuidado de retirarlos todas las noches fin de dejarlos cubierto. Para hacer uso de ese manjar, es preciso sazonarlo con aceite y limn.

Este condimento es muy apreciado en Provenza, en Crcega Italia, y se hace mucho uso de l entre los Turcos, que le atribuyen virtudes afrodisiacas.

Crese oportuno recordar una observacin de Aristteles, que al parecer no puede referirse sino al mgil cfalo.

Estos peces, dice aquel autor, estn propensos quedar ciegos en particular durante el invierno , en cuya poca sus ojos adquieren un color blanquizco, y

todos los individuos que se pescan suelen hallarse en un estado de demacracin , etc.

En efecto, consecuencia de inviernos muy rigurosos se han cogido gran les cantidades de mgiles cerca de Nauplia en la Arglide cerca de Tenagos, y en otros puntos, que estaban enteramente ciegos y cuyos ojos tenian el color blanquizco. Es de creer que este pasaje de Aristteles se referia una especie de obstruccin que tiene lugar en la membrana adiposa , que forma dos prpados verticales en el ojo de esta clase de peces.

mgiles exticos.

Por lo tocante los mgiles procedentes de mares de otros continentes , se ha seguido la misma clasificacin que para los franceses, es decir, que despus de haberlos estudiado sucesivamente se ha comparado cada uno al tipo comn del cfalo , al de otros mgiles con que al parecer presentan mayores afinidades.

En los de Amrica se han podido obtener resultados mas terminantes.

Margrave habia ya indicado dos especies de ellos en el brasil, distinguindolos con la denominacin cu-rema, y i iciendo que eran de igual volumen. Sloane y Browrn distinguieron tambin dos mas especies en la Jamaica, y el primero de estos autores present un mal diseo de una de ellas. Caterby ofreci al pblico ott o diseo mas elegante , si hien no menos defectuoso, que se referia al mgil de Baham, del cual habiendo Giirden enviado un ejemplar Linneo se tiene noticia en las nomenclaturas por el nombre de mugil albula.

Plumier habl de un mgil de la Martinica,dejando un ligero bosquejo hecho plumaque luego ha adquirido formas casi monstruosas en la copia que Blmch hizo grabar.

Y por ltimo, Mr. Mitchill public una descripcin compendiada de la especie de New-York que en su concepto era la denominada mugil albula.

No se crey el contiuuador de esta historia dispensado por estas indicaciones de tener que procurarse ejemplares en presencia de los cuales pudiera trabajarse sobre bases mas slidas, y sus corresponsales satisfacieran ampliamente sus deseos, haciendo llegar sus manos individuos procedentes de New-York, de la Carolioa, de la Martinica, de Santo Domingo, de Surinam, de Cayena , del Brasil, del rio de la Plata y de la costa occidental de la Amrica del Sur.

Del atento examen que pudo hacer en mas de treinta individuos, resulta que todos pueden ser incluidos en seis especies, todas mas inmediatas laqu se ha clasificado con el nombre de cfalo, que ninguna otra de las europeas, y al mismo tiempo tan semejantes entre s, que de no haberlas visto unas junto otras, no se podria menos de confundirlas; de manera qua la sinonimia de los primeros autores que las describieron siempre ser muy problemtica. Parccnse todas al cefalo por su maxilar enteramente oculto hallndose en estado de reposo bajo el suborbital; por el espacio que media entre los orificios nasales; por el velo adiposo que forma delante el ojo una abertura en forma de elipse vertical; por sus labios delgados; por el sencillo tubrculo del inferior y por las grandes escamas triangulares situadas sobre sus pectorales. Sin embargo, las seis especies que aludimos se diferencian todas del cfalo por su cabeza mas corta, por su mayor altura en la nuca, y porque su hocico es menos arqueado y obtuso.

Eutre s mismas tampoco se diferencian mas que por la proporcin de la cabeza respecto del cuerpo; por la posicin de los ojos relativamente al hocico, y por ligeros matices en la curvatura de las piezas operculares. Aunque estas diferencias sean poco sensibles los ojos del observador superficial, no deben,