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Zoología. Peces. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 5. Página 223.



Hoy me he levantado con ganas de ser una Cabecita Loca


GENEL O LLAGATES.

(Cuvier.)

Hay en los mares de la zona trrida, peces bastante parecidos los.naucrates por sus espinas libres del dorso, y por otros detalles; pero que carecen absolutamente de quilla en la cola , de espinas de la anal, y por ltimo, la cabeza est horizontal-mente aplomada, en vez de ser lateralmente enm primida. Cuvier para designar este gnero, se vali de la palabra elacntc elacatene, que entre los griegos designaba un pez de la familia de los atunes, una de las preparaciones que del atn hacan.

GENERO LICHIA.

(Cuvier.)

Los lichias tienen el cuerpo oblongo, comprimido, sin quilla lateral ni crestas salientes en los lados de la cola. En vez de primeras aletas tienen como los centronotos espinas que pueden moverse aisladamente sin estar cada cual retenida por una pequea membrana particular: delante de la primera y mas menos oculta bajo la piel presentan una espi na fija, dirigida hacia adelante que pertenece un interespinoso. Dos espinas libres, semejantes las que re'presentan la primera dorsal, estn situadas detrs del ano y forman una especie de primera anal.

En el Mediterrneo existen tres especies de estos peces que Rondelet ha perfectamente caracterizado bajo el nombre genrico de glaucus, pero su historia y sinonimia estn completamente embrolladas entre los modernos.

La mayor y mas fcil de distinguir por su curvatura en esta forma en de su linea lateral es la que l dice que se denomina liche en Provenza, Pelamidr Vadigo en Monpeller y Stella en Roma.

Las otras dos tienen la lnea lateral casi derecha; pero una de ellas que es la primera de Rondelet y que segn l es el Derbio de Monpeller, el liche y la cabrolle de Provenza y el lechia de los romanos, tiene dientes aterciopelados y una gran mancha negra en la dorsal y en la anal: esta especie es la que Belon parece haber descrito bajo el nombre de Lampugc de los Marselleses.

La tercera, que es tambin la tercera de Rondelet, y nica que este autor ha descrito pero sin darle nombre, tiene los dientes cnicos puntiagudos y colocados en una sola fila.

Estas designaciones estn como se ver en le sucesivo enteramente conformes con la naturaleza.

Willughby es el primero que introdujo el desorden en una historia tan bien principiada. No conoci ese observador mas que dos especies de lichias.

Artedi, siguiendo como de costumbre los pasos de Willughby, admiti las dos especies y luego se fue cada vez mas, aumentando el desorden por las clasificaciones de Bloch, de Lacpde y Mr. Risso, que pesar de haber sido el nico que conoci bien desde Rondelet las tres especies del Mediterrneo, y describi exactamente sus colores, cont mal las espinas de sus primeras dorsales, y no supo hallar sus verdaderas denominaciones ni en Rondelet, ni en Lacpde, Esta circunstancia demuestra el desorden en que todava se encuentran algunas partes de la historia natural , que habra sido fcil disipar consultando la naturaleza, y cuya oscuridad no ha cesado de aumentarse por haber seguido las huellas de ajenos trabajos, sin examinarlas con aquel espritu de crtica indispensable para lograr buenos resultados, pues conviene tener presente que todas esas divergencias

ta distancia del tiburn y que nadan con bastante , rapidez en todos sentidos para estar seguros de evi- ' tarlo. Si se les arroja del buque algn alimento se apoderan de l y se separan del buque y del tiburn , cuya circunstancia no deja duda acerca del objeto que los atraa.

Puede , sin embargo , verse la narracin que Mr. Geoffroy, en su Memoria sobre el afecto mutuo de algunos animales, hace de una circunstancia en la que dos naucrates parecieron empearse en atraer con grandes esfuerzos y movimientos cierto tiburn hacia un cebo. Admitiendo que aquellos peces hubiesen ejercido sobre el tiburn toda la influencia que el autor quiere suponerles, atendiendo al mal servicio que le hicieron, mas les habra convenido el nombre de traidores, que el de guias conductores.

Djanse , pues, los naucrates conducir largas distancias por el afn que tienen de seguir las embarcaciones. Dutertre supone haber visto uno de ellos que acompa su nave mas de quinientas leguas.

Pero no es nicamente al pez de que nos estamos ocupando al que se han atribuido el nombre y las costumbres de piioto: hemos visto ya que el remora ha sido confundido algunas veces con l.

En la Jamaica daban el nombre depilot fisch, segn Sloane su faber marinus ferc quadratus, etc., que es el chstodon faber.

El naucrates tal como Mr. Cuvier lo vid procedente de Marsella, de Genova y de aples, tiene en su conjunto poco mas menos la configuracin de un escombro.

Existe casi en todas las aguas del Mediterrneo. Es el denominado frinfre de los marineros provenza-les y el fanfr di los de Niza: el fanfaru de los sicilianos y el naucrates fanfaro de Rafinesque, y si este naturalista crey que su fanfaro era diverso del naucrates comn , no fue sino por haber juzgado de este ltimo, en vista de malos diseos. En Messina donde por octubre se cogen en abundancia lo llaman pmpana.

Dice Brunnich que el naucrates ductor es muy raro en Marsella y que solo alguna vez aparece en sus aguas atrado por algn buque; por el contrario en Niza . segn Mr. Risso no suelen pescarlo mas que en setiembre.

Laroche no lo enumera entre los que vio en Iviza; pero precisamente cerca de esta isla fue donde se cogi el que sirvi Hasselquist para su descripcin. La especie del naucrates se halla propagada tambin por el ocano Atlntico, pues Osbeck lo describi cerca del Ecuador, y Daldorf mas hacia el Medioda, con el nombre de gasteroiteus antecesor. Suele llegar hasta el Canal de la Mancha. Cerca de Cayeux se cogieron dos individuos en junio de 1831 y otros dos por febrero en Plimouth. Estos ltimos venian siguiendo un barco procedente de Alejandra.

Podra decirse que va mucho mas lejos si como Bloch y Lacpde se creyera que se refieren al naucrates ducter los diseos de Nienhof y de Lebrun, hechos en el mar de Indias, y los de Plumier, de Pernetty y Duhamel hechos en las costas de Amrica y en las Antillas.

Pero ntase demasiado descuido en esos diseos para poderse inferir ni la identidad, ni la diversidad de la especie.

Por lo dems nada de extrao habra en que un pez que con tal perseverancia va en pos de las naves, se estableciera por ltimo en sitios muy distantes de aquellos en que naci, y puede con toda verdad decirse que los naucrates d los mares extranjeros que se han observado, no se diferencian sino en muy pequeos pormenores de los de nuestras aguas.