Zoología. Peces. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 5. Página 211.. Museo pintoresco de Historia Natural.
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Zoología. Peces. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 5. Página 211.



¿Confinado? Date un homenaje, convierte en el protagonista


Es de advertir que toda esa nomenclatura no' habia llegado á lijarse de un modo tan absoluto que no variara el sentido de cada expresión según los tiempos y lugares.

Asi es que en las obras de Estrabon pelámide , sig nilica no solo el atún joven sino toda la especie en general , y en las de Plinio sirve para designar todo el género.

De las palabras sahamenlxim sardieum con que se clasificaban las saladuras del Occidente del Mediterráneo se habia compuesto el nombre sarda, que dio margen á que algunos supusieran una especie particular. Sarda (dice Plinio) vocatur pelamys lonya ex Occeano veniens, y en Ateneo la sarda es comparada al codas por lo tocante al tamaño.

En Plinio y Ateneo eybium significa pedazos de pelámides secos y salados cortados en forma de cuadro. Pero Varron , en Testus lo aplica á todo el pez.

Lo mismo sucedia con el melandrys ó melandrya (encina negra). Según Plinio (1. IX , c. 15), y según Hicesio, en Ateneo (1. VII, p. 315), la melandrya consistía en porciones saladas de atunes grandes y cortadas de modo que se parecian á unas tablillas de madera; pero según Pámfilo en el mismo Ateneo aquella palabra designaba una especie de atunes de muy grandes dimensiones.

Conviene tener muy presente esa movilidad propia i toiia nomenclatura popular si se ha de derramar alguna luz en los pasajes de los autores antiguos que hablan de historia natural.

En los tiempos modernos la pesca del atún se ha concentrado, sin haber minorado en cuanto á sus productos, casi al interior del Mediterráneo. Ya no se dedican á ella tan en grande en Constantinopla , ni en el mar Negro desde que los turcos se han establecido en aquellas hermosas regiones. Las pesqueras de las costas de España en puntos inmediatos al estrecho se han sostenido mas tiempo: las de Conil, cerca de Cádiz, y las del castillo de Sara, cerca del Cabo Es-partcl llegaron á adquirir mucha celebridad , y producían pingües productos á sus propietarios privilegiados , los duques de Medina-Sidonia: en ellas se empleaban mas de quinientos hombres; pero también han ido viniendo á menos, parte por mala administración , y parte , según dicen, por haber el terremoto, ocurrido en Lisboa en 1755, cambiando la naturaleza de la costa, cuya circunstancia hace que los atunes se arrimen con preferencia á la parte de África.

En Cataluña, Provenza, Liguria, Cerdeña y Sicilia es en donde actualmente se ejerce mas activa y provechosamente la pesca del atún. Suele esta hacerse principalmente de dos modos; con la red llamada atundra, ó con almadraba.

Para lo primero se disponen lanchas numerosas que asi que ven la señal que el vigía hace avisando del sitio por donde vienen los atunes, se ponen en movimiento á las órdenes de un práctico , y avanzando en formación curva tienden sus redes de manera que componen un recinto que asombra á los atunes, y que cada vez se va estrechando mas y mas por la añadidura de nuevas redes dentro de las primeras, de modo que va atrayendo todos los peces hacia la playa. Cuando se llega ya á un sitio en que hay pocas brazas ile profundidad, tienden la última red de grandes dimensiones, la cual tiene una especie de manga ó fondo prolongado en forma de cono, y la impelen hacia la tierra, trayendo envueltos en eila todos los atunes: dan muerte con garfios de hierro á los de mayor tamaño, y por último cogen á mano los mas pequeños. Esta pesca produce en las costas del Langüedoc algunas veces dos ó tres mil quintales de atún de un solo golpe.

La almadraba, llamada tonnaro por los italianos, es un aparato mucho mas complicado; y puede, como tomo v.

dice Brydnne, compararse á una especie de castillo acuático construido á fuerza de enormes gastos. Grandes y largas redes sostenidas verticalmente por medio de corchos en su borde superior, y por piedras y plomos en la parte inferior, quedan fijas por medio de áncoras de manera que forman un recinto de algunos centenares de toesas paralelo á la costa : suele alguna vez la longitud de este recinto llegar á una milla italiana; está dividida en compartimentos por medio de redes transversales, y haciaellado de la costa tiene una abertura á manera de puerta. Los atunes que en su tránsito van pasando á lo largo de la costa, se encuentran con una gran red que les impide el paso y los obliga á entrar en la almadraba: una vez que están dentro se les va empujando de compartimento en compartimento hasta llegar al último; que en dialecto del Langüedoc se llama corpou, esto es, cámara de la muerte. Una red colocada horizontalmente forma en aquel último recinto una especie de pavimento que muchos marineros á fuerza de brazos levantan hasta que los atunes llegan casi á la flor del agua. Entonces principia el sangriento comhate con ganchos, rejones, y toda clase de armas de este género (dando lugar aun imponente espectáculo que generalmente suele atraer á un gran uúmero de curiosos. Esta es uní. de las mas gratas diversiones de los sicilianos ricos, porque al paso que les proporciona distracción, es uno de los mas poderosos ramos de su comercio.

Las almadrabas constituyen una especie de propiedad ó privilegio otorgado por el soberano y prote-tegido por las leyes: en algunos países no se consient'-que se establezcan almadrabas sino á cierta distancia unas de otras, para que no puedan perjudicarse.

Sin embargo, la utilidad de semejante medida ha dado margen á disputas y á indicaciones que, de haber sido hechas con la escrupulosidad conveniente, habrían contribuido á ilustrar la historia natural del atún.

Los que quieren que el número y distancia de las almadrabas, sea de competencia de las leyes, suponen que los atunes no hacen mas que pasar por el Mediterráneo, entrando por el estrecho de Gibraltar, siguiendo una dirección determinada y opuesta á la que siguen en la época de su regreso: infiriendo de aquí que las almadrabas, colocadas unas en frente de otras, relativamente á cada dirección y demasiado inmediatas, interceptan mutuamente el paso á los atunes.

Los defensores del sistema contrario dicen que los mencionados peces viven, se propagan y mueren en el Mediterráneo; que durante el invierno se abisman en sus profundidades; que al llegar la primavera, y con ella la época de la reproducción, se aproximan á las costas á depositar la freza; que pasan parte del estío en la superficie; que a! venir el otoño vuelven á sumergirse, y que por lo tanto toda restricción por lo tocante al establecimiento y multiplicación de las almadrabas, no sirve mas que para impedir que ese género de industria no produzca todo lo que podria naturalmente producir.

Es cierto que los atunes desoban en el Mediterráneo , y que las nuevas generaciones se desarrollan y crecen con admirable rapidez en aquellas aguas.

Un caballero siciliano, don Carlos Amico, duque de Ossada, ha hecho sobre este particular curiosas indagaciones, y que al parecer son bastante exactas. Los atunes que se cogen al principio de llegar las bandadas en abril y primeros dias de mayo, no tienen freza: á poco tiempo se abultan sus ovarios de tal modo, que de quince onzas que pesaban al principio llegan á adquirir un peso de doce y media libras. Desde el 15 de junio empieza á vérseles, estimulados sin duda por la necesidad de la reproducción, saltar en los golfos y en las bahías, en un movimiento continuo y deponer sus huevos en las algas, á donde van los machos á fecundarlos. En julio los individuos de la nueva generación