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Zoología. Aves. Página 576 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



576 LOS TRES REINOS ME LA NATURALEZA. ZOOLOGIA.

El Avestruz es una ave propia y peculiar del frica, as como de las islas cercanas -su continente y de Jos puntos conlinantcs del Asia: y cierto que aquellas regiones en cuyo suelo reconocen su pais natal el Camello, el Rinoceronte, el Elefante y otros varios animales corpulentos, dttrian ser tambin la patria e un ave que es entre las dems lo que el Eldante entre los Cuadrpedos. Hllanse muellsimos en las montaas situadas al Sudoeste de Alejandra . segn el Dr. Pococke: cierto misionero dice que tambin se las encuentra en Goa . aunque mucho menos sin comparacin que en Arabia; Eilstrato asegura todava que Apolonio los encontr hasla mas all del Ganges, lo que sin embargo debi sin duda ser en los tiempos remeten, cuando estaban aquellos paises mucho menos poblados que en el dia. As es que los viajero? modernos no han visto all mas Avestruces que aquellos que s- llevaron de otras partes; y todos estn acordes en que apenas suelen separarse mas all de 3o grados de latitud por ambas parles de bi linea: mas como el Avestruz carece de la facultad de volar, se halla por lo mismo en igual caso que todos los Cuadrpedos originarios de los parajes meridionales del antiguo continente, sin que pueda haberse traslerido al nuevo; y li aqu la razn |-erque no se encuentra esta especio en Amrica, bien que se haya dado su nombro al Tuy, ave que se le parece en cuanto no puede volar y presenta otras varias relaciones de semejanza , pero que pertenece una especie totalmente distinta , segn veremos luego en su historia. Por otro tanto no se le ha encontrado jams en Europa, donde sin embargo no le hubieran faltado climas favorables para su propagacin y sustento en la Morca hacia el Medioda de Espaa y de Italia; mas para trasladarse esas comarcas hubiera sido preciso atravesar los mares que le separaban de las mismas, cosa que le era totalmente imposible, bien dar la vuelta, subiendo hasta 50 grados de latitud, para volver por el Norte , atravesando varas regiones muy pobladas: obstculo mas insuperable todava relatamente la emigracin de un animal, cuya-familia solo puede progresar en paises clidos y en los desiertos.

Tdamosto y otros viajeros que probaron los huevos del Avestruz dicen haberlos hallado de sabor agradable. De-Brue y Lc-Maire aseguran que en uno solo hay comida para ocho personas; y otros que su peso equivale treinta huevos de Gallina, lo que dista mucho todava de quince libras.

Con su cascara so hace una suerte de copas que se van despus endureciendo. y adquieren cierta semejanza con el iiiarfil.

Cuando los rabes matan un avestruz le abren desde -luego la garganta, y alando la incisin un poco mas abajo, lo toman entre cuatro cinco, lo menean, lo revuelven por todos lados, sobndolo con fuerza de la misma suerte que so practica para hinchar los pellejos y lavarlos; y desatando in seguida la ligadura, sale por el agujero una cantidad considerable de mantm}, cuya consistencia viene ser como de aceite cuajado-, en trminos-que se sacan veces veinte mas libras de un solo animal. Esta manteca no es otra cosa que su sangre mezclada, no con la carne, ron-forme se ha querido .suponer, respecto de que no la tienen absolutamente n: en el vientre ni en el pecho; sino con aquella especie de grasa que lorrna una capa de muchas pulgadas sobre los intestinos do los Avestruces que estn gordos,'segn tenemos ya referido: os habitantes del pas afirman que es muy'buena para comer, pero que suele causar diarrea.

Los etiopes desuellan estas aves, y venden sus pieles los mercaderes de Alejandra, con cuyo cuero, respecto de ser muy roci , se hacan en oto tiempo

de aquella ciudad. Las prolongadas y blancas plumas de su cola y alas han sido tenidas siempre en mucho precio; y los antiguos las empleaban como adorno y distintivo militar desde que se abandonaron los plumajes de cisne , por cuanto siempre tuvieron las aves el privilegio de regalar con una parte de sus atavos y galas, no menos las naciones civilizadas , que las incultas y salvajes. Aldrovando nos dice que se ven todava en Roma dos estatuas antiguas, una de Minerva y otra'de Pirro, cuyos cascos esln adornados de plumas de Avestruz; y es muy probable que sucediese lo mismo con respecto los capataces de los soldados'romanos de que habla Polibio, cuyo penacho consislia en tres plumas negras encarnadas de un corlo de alto, que es precisamente la longitud de las grandes plumas del Avestruz. Sin ir tan lejos, aun hoy dia entre los turcos el genzaro que se distingue con alguna hazaa militar, ti ne el derecho de decorar su turbante con e-tas plumas; y la sultana en su serrallo, aspirando victorias mas tiernas y agradables, las admite con gusto en su tocado. En el reino de Congo se mezclan estas plumas con las del Pavo, real para formar insignias militares; y las damas de Inglaterra y de Italia hacen con ellas una especie de abanicos; siendo muy sabido adems el prodigioso consumo que se hace en Europa de las misma- pura sombreros, cascos, [rajesde teatro, muebles y doseles; para las ceremonins fnebres, y aun para adorno de las mujeres, en cuyo caso, especialmente., es preciso confesar que producen muy buen efecto , ya sea por sus colores naturales artificiales, ya por su movimiento ondulatorio y gracioso: en este concepto, pues, na debe ignorarse que las plumas mas apreciadas son aquellas que se arrancan al animal cuando vivo, lo cual puede conocerse si da el can un humor sanguinolento apretndolo con los dedos; por cuanto las que se arrancan despus de muerta el ave, son secas, ligeras, y estn sujetas apolillarse.

Segn el testimonio comn de los viajeros, se domestican los Avestruces con facilidad , especialmente cuando jvenes ; infirindose de ah que si bien su especie es habitante del desierto, no por esto son los individuos tan ariscos indomables como nos pudiramos figurar. Los moradores de Dar, los de la Libia, etc. crian manadas de estas aves, y do ellas sacan sin duda las plumas de primera calidad, que solo pueden hallarse en los Avestruces vivos: ni aun se necesita el mayor cuidado para domesticarlos, supuesto que les basta el solo hbito de ver i los Hombres y de recibir de ellos la manutencin y buen trato. Brue compr dos en Serimpala en la cosa de frica, y al llegar al fuerte de San Luis los hall ya domesticados. . -

Mas no solamente se les domestica , sino que (amblen se ha llegado domar .algunos hasta el punto de poder ir-montado en ellos como en un caballo, lr>cul tampoco es invencin moderna, pues el tirano Finido que reinaba en Egipto hacia fii.es del siglo ni, se hacia llevar, segn dicen , por grandes Avestruces.- El ingls Moore dice que hallndose en frica vio en Joar un hombro que viajaba sobre una de estas aves. Vallisnieri habla de caerlo joven que se habia presentado n Ve-necia montado encima de un avestruz, con el cual daba varias vueltas delante del populacho; y por ltimo, Adanson vio dos Avestruces todava muy jvenes en la factora de Podor, el mas robusto de ios cuales aventajaba en su veloz carrera al mejor caballo ingls, sin embaigo de que llevaba dos negros encima. As, pues, de todo lo referido se puede inferir queeslos animales son de condicin testaruda, bien que susceptibles por otra parle de cierto grado de domesticidad; y que si llegan hasta dejarse

los rabes cierta especie do gabanes que les servan de ! conducir en minadas , voivcr al redil y sufrir aun

coraza y de broquel : y Belon dice haber visto gran cantidad de ellas con todas sus plumas en las tiendas |

que se vaya montado en ellos, es sin embargo difcil aun tal vez imposible reducirles obedecer la

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