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Zoología. Aves. Página 529 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



á la de Essex, donde permanece todo el invierno. Cuando los hielos 6 las nieves les obligan á dejar los barbechos y terrenos cultivados, pasan á las costas del mar, dónde se están entre las plantas marítimas buscando los mejores abrigos, y alimentándose de lo que pueden coger sobre las algas, entre los limites He la alta y baja mar. Añaden los mismos autores que su primera aparición en el condado de Esscx corresponde exactamente cada año con su desaparición de las comarcas interiores; y se asegura también que quedan gran número de ellas en España y en el Mediodía de Italia , donde el invierno no snele ser bastante crudo para hacer perecer é desaparecer enteramente los Insectos y los granos que les sirven de alimento.

Por lo que respecta á aquellas que pasan el mar, tan solo las que son favorecidas por un viento favorable llegan felizmente á su destino; mas si el viento es escaso en tiempo del paso, suelen llegar en número muy inferior á las comarcas donde van á pasar el verano : de todos modos, puede juzgarse con bastante seguridad del lugar de donde vienen por la dirección del viento que las trae.

Así que las Codornices han llegado A nuestras comarcas empiezan su puesta. No se aparean, según llevo dicho; lo que seria difícil, si es que el número de los machos sea , según pretenden, mucho mayor que el de las hembras : por manera, que la fidelidad, la confianza y el afecto individual que serian calidades muy estimables en cada una de ellas, redundarían en perjuicio de la especie, en cuanto la excesiva cantidad de machos libres turbaría todas las parejas y acabaría por hacerlas estériles; mientras que, no existiendo la pareja, 6 no habiendo mas bien sino un solo macho con todas las hembras, hay menos zelos, menos rivalidad, y aun si se quiere, menos moralidad en sus amores, que tienen por otra parte mucho de físico, habiéndose visto á un macho reiterar en un dia sus ataques con varias hembras indistintamente. Tan solo bajo este sentido pudo decirse que cada macho bastaba para varias hembras; y la naturaleza que les inspira esta especie de libertad, saca de ella partido para la multiplicación de la especie. Cada hembra depone de quince á veinte huevos en su nido, que sabe excavar en la tierra con sus uñas, y guarnecerlo de yerbas y de hojas, á fin de ocultarlo todo lo posible al ojo penetrante del ave de Rapiña: los huevos tienen el fondo parduzeo con manchas oscuras, y la hembra los empolla como unas tres semanas, y es tal el ardor con que el macho la fecunda, que es muy raro salgan hueros.

Las Codornices pequeñas se encuentran en estado de correr casi al salir del cascaron , lo mismo que las Perdices; aunque son mas robustas bajo algunos estilos, supuesto que en estado de libertad dejan á la madre mucho mas presto, y queá los ocho dias pueden ya criárseles sin su socorro. Esto ha dado margen á que algunos creyesen que las Codornices empollaban nos veces cada verano; lo cual se me hace dudoso , á menos de que esto tenga lugar con aquellas que fueron turbadas en su primera puesta: no se ha podido todavía averiguar si estas aves á su llegada á África en el mes de setiembre vuelven á empezar otra puesta, aunque sea esto mucho mas verosímil; pues con motivo de sus emigraciones regulares desconocen el otoño y el invierno, por manera que el año no se compone para ellas sino de dos primaveras y dos veranos, como si solo mudasen de clima pata hallarse perfectamente en la estación del amor y de la fecundidad.

No hay duda que estas aves mudan la pluma dos veces al año, á fines del invierno y á fines del verano : cada muda dura un mes; y cuando han recobrado las plumas se sirven luego de ellas para mudar de clima si son libres; y si están enjauladas, este es el tiempo en que se notan aquellas inquietudes pe-

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riúriieas que corresponden al de su emigración.

Bástanles á las Codornices pequeñas cu itro metes para llegar á su entero crecimiento y hallarse en estado de seguir á sus padres en los viajes.

La hembra se diferencia del macho en cuanto es algo mayor, según Aldrovando (otros la suponen igual y otros mas pequeña), y en que tiene el pecho blanquecino, salpicado de manchas negras y casi redondas; mientras que el macho lo tiene rojizo sin mezcla de otros colores. Tiene también el pico negro, asf como la garganta, y algunos pelos alrededor de la base de la mandíbula superior (I). Háse notado por fin que tenia los testículos muy gruesos relativamente al volumen de su cuerpo; mas esta observación habrá tenido sin duda lugar en la estación del amor, en cuyo tiempo por lo general los testículos de las uves aumentan considerablemente.

El macho y la hembra dan cada uno dos gritos uno agudo y fuerte, y otro mas débil. El macho hace uac-vac, uac-uac; su voz es sonora solo cuando se llalla lejos de la hembras, y no se oye jamás en la jaula con tal que tenga una compañera. La hembra despide un grito que todos conocen , el cual solo le sirve para llamar á su macho; y por mas que sea débil y uo podamos oírselo sino á muy corta distancia, los machos acuden á él desde un cuarto d« legua: asimismo dan una suerte de grito también que es una es-ecie de crt, cri. El macho es masardienteque la hem-ra;pues esta no acude ala vozrie aquel, segunlobace este á la de la hembra en el tiempo del amor, y á veces con tal precipitación y con tal abandono dr sí mismo, que hasta viene á buscarla en la mano del pajarero.

La Codorniz, lo mismo que la Perdiz y otros mu-1 chos animales, solo produce cuando se halla en libertad; de suerte, que por mas que se las provea, cuando se bailan cautivas en las jaulas, ,le cuantos materiales suelen emplear en la construcción de su nido, jamás lleg.nji á formarlo, ni á tomarse el menor cuidado por los huevos que al parecer ponen á su pesar.

So?, muchos los absurdos que se han contado respecto de la generación de las Codornices, que eran fecundadas por el viento; In que indicaría que ponen algunas veces sin el socorro riel macho. Se ha riicho que se engendraban de los Atunes que el mar agitado arroja algunas veces á las costas de la Libia: que aparecen primero bajo la forma de Gusano, luego bajo la de Mosca, y que creciendo por grados se transformaban luego en Langostas, y por último, en Codornices; es decir, que a'gnnos rústicos han visto parvas de Codornices buscar,en los cadáveres de les Atunes echados por el mar algunos Insectos naftjñVis alli, y como tuvieran algunas nociones vagas de la metamorfosis de los Insectos, habrán creído que una Langosta podría transformarse en Codorniz, así como un gusano se transforma en inserto alado. Háse ilirlu. por fin, que el macho se apareaba con la hembra del Sapo; lo que no tiene siquiera el menor viso de fun-mento.

Las Codornices se alimentan de trigo , mijo, cañamones, yerba verde,Insectos, toda especie de granos y hasta del eléboro; lo que habia hecho concebir á los antiguos cierta repugnancia por «u carne, á I" que se anadia la creencia en que estaban de que este era i el único animal que, como el Hombre , estaba sujeto á la epilepsia. Cor, todo, la experiencia ha destruido semejantes preocupaciones.

La bebida no parece serles absolutamente necesaria; algunos cazadores me han asegurado que jamás se las veia dirigirse al agua, mientras que otros las han

fl) Algunos naturalistas han tomado el macho por la i hembra. Yo he seguido en esta ocasión el paiecer de los cazadores, y sobre todo de aquellos que saben observar.

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