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Zoología. Aves. Página 465 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.


minutos consigue echarle por tierra. Cuando ha muerto uno de los combatientes, el vencedor le huella con sus pies, pero cosa extraa, no con la expresin del odio, pues antes bien maniliesta un sentimiento de cario.

Cuando la hembra ha sido descubierta por el macho, cuando este se aproxima y tiene ella mas de un ao, se ve que al instante se pone cloquear y se pavonea; gira alrededor del macho, mientras que este continua sus movimientos, mas de sbito abriendo sus alas, se precipita delante de l y como si pretendiese poner un trmino tanta dilacin , se deja caer y recibe sus tardas caricias.

Si el macho encuentra una hembrajven , su modo de obrar es distinto: se pavonea con menos mageslad y mas vigor, sus movimientos son mas rpidos, algu' as veces vuela en torno de la hembra al modo de los pichones, y al momento que se deja caer en tierra, se pone correr con todas sus fuerzas casi arrastrando las alas y la cola: aproxmase en seguida la tmida hembra , y suavizando su voz del mejor modo que le es posible, procura destruir el temor que ella parece manifestar; y por ltimo, cuando la hembra consiente en recibir sus caricias, el macho se las prodiga sin tasa.

Cuando un macho y su hembra se han reunido de este modo, supongo que continan en buena armona durante toda la estacin , aunque el macho no se une exclusivamente una sola hembra, porque he visto un Pavo cubrir muchas, si por casualidad penetraba en un paraje donde todas se hallaban reunidas, desde entonces las pavas siguen su macho favorito, se encaraman cerca de l, muchas veces sobre el mismo rbol, hasta que llega el instante de la postura; entonces se separan fin de sustraer sus huevos la vista del machu, pues los quebrara lin de prolongar sus placeres amorosos. Desde entonces tambin los machos pierden su energa y parecen poco cuidadosos de s mismos, si se me permite esta expresin: no mas combates, ya ne se repiten los magestuosos paseos que antes prodigaban ; su indiferencia obliga las hembras excitar su sensualidad ; los llaman incesantemente y con fuerza, corren hacia ellos, y con sus caricias extremadas parece como que desean reanimar su ardor espirante.

Cuando los Gallos de India estn encaramados, algunas veces cloquean y se pavonean; pero be observado que con mas frecuencia extienden y levantan su cola, dejan or ese ruido de esprideion brusca, ese sacudimiento respiratorio tan notable en ellos, y al instante bajan la cola y el resto de sus plumas. En las noches claras cuando la luna derrama sobre la tierra su trido resplandor, repiten sus movimientos con intervalo de algunos minutos, por espacio de horas enteras sin mudar de posicin muchas veces hasta sin enderezarse sobre sus piernas, sobre todo cuando la estacin de los amores se aproxima su trmino.

Cuando el final de esla estacin llega definitivamente, estn muy flacos, dejan de cloquear, y su aondice pectoral se marchita, se pone llojo y laxo: aljanse de las hembras, y muchas veces pudirase creer que han abandonado de todo punto aquellas inmediaciones. Por esta poca he solido encontrar algunos al lado de cualquier tronco viejo, en las partes mas ocultas y mas frondosas de los bosques: como tienen pocas fuerzas para alzar el vuelo se dejan acercar hasta la distancia de algunos pies; pero corren con una velocidad admirable y se alejan largos trechos sin notable cansancio, hasta tal punto que durante millas enteras no perd de vista mi perro que segua con ardor un individuo, aunque no consigui darle alcance.

Al seguir esta ave con tal perseverancia, no era mi objeto el matarla, pues se hallaba flaca , llena de Insectos asquerosos, y su carne en esta poca es un

mal comestible; no era otra mi intencin que la de conocer sus costumbres : parece como que buscan la soledad para recobrar fuerzas y su antigua robustez y gordura, alimentndose quizs de algunas especies particulares de llantas y naciendo menos ejercicio. En cuanlo su estado mejora , renense estas aves nuevamente para volver al mismo gnero de vida. Pero volvamos las hembras.

Hacia mediados de abril, si la estacin es seca, comienzan las pavas elegir un sitio para depositar en l sus huevos: hacen su postura en un paraje donde no pueda penetrar la Corneja, porque est ave espa muchas veces el momento en que la Polla de Indias abandona su nido para robar y comer sus huevos. El nido formado con algunas hojas secas, est situado en tierra, en una excavacin abierta al lado de algn tronco de rbol, en medio de las hojas de algunas ramas caidas y secas, debajo de algn hacecillo de zumaque escaramujos; pero siempre en un paraje seco. Los huevos de uu blanco de crema, sembrado de puntos rojos , son algunas veces en nmero de veinte ; pero con mas frecuencia no bajan de diez, ni exceden de quince.

Despus de haber depositado sus huevos, se dirige la hembra su nido con una extremada precaucin ; raro es que llegue l por el mismo camino dos veces seguidas, y cuando le abandona lo cubre de hojas con tal cuidado, que muy difcil es aunque se perciba al ave, saber donde existe su nido. Por otra parte es muy cierto que este solo se halla cuando la iiembra lo abandona precipitadamente, cuando un Lince , un Zorro, una Corneja, han comido los huevos y esparcido las cascaras alrededor.

Acontece muy menudo que las Pollas de Indias prefieran las islas para depositar sus huevos y criar los pequeuelos, sin duda por ser lugares que los cazadores frecuentan menos , y porque las grandes masas de madera Uotanle que se acumulan en sus orillas, les ofrecen un asilo mas seguro eu los momentos de peligro.

Cuando me sucedi encontrar estas aves en parajes de tal naturaleza, cons antemeote he observado que era suficiente disparar una escopeta para que todas huyesen con precipitacin, ponindose salvo en aquella masa de madera Optante. Pero mas de una vez no he vacilado en asaltar esas grandes masas que tienen hasta diez y veinte pes de eleacion, para buscar la pieza que yo sabia se hallaba oculta.

Si pasa u enemigo vista de la hembra, cuando se ocupa de poner incubar sus huevos, no se mueve, menos que llegue entender que ha sido descubierta: as permanece en su guarida hasta que ya pas el peligro. Muchas veces me fue posible acercarme hasta cinco seis pasos de un nido, cuya posicin conoca previamente, teniendo cuidado de tomar un aspecto distrado, silbando hablando solas; entonces la hembra no se movia; pero s andaba con precaucin mirndola de hito en hito, no me dejaba llegar la distancia de veinte treinta yardas sin ponerse en salvamento: entonces tomando un ademan fiero imponente ecbaba andar con aire resuelto cloqueando de cuando en cuando.

Raro es que abandonen su nido cuando es descubierto por el Hombre, pero creo que no lo recobran cuando una serpiente algn otro animal ha destruido sus huevos. Si al dirigirse en busca de ellos no los encuentra ya , solo halla sus despojos, no tarda en llamar un macho; pero en general no hacen mas que una postura cada ao. Tambin acontece el que algunas pavas se asocien tal vez para su mutua seguridad; en tal caso depositan sus huevos en el mismo nido y mancomunadaniente crian sus polluelos: en este caso el nido comn es custodiado por una de las hembras, as es que ni la Corneja, ni el Cuervo osan aproximarse. Una vez he visto tres hembras reuni-



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