Zoología. Aves. Página 455 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.. Museo pintoresco de Historia Natural.
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Zoología. Aves. Página 455 Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.



creatico , aunque por io cumun suele haber dos en las demás aves.

El ciego, que era doble y dirigido desde atrás á delante, igualaba en longitud á todos los demás intestinos juntos, y la aventajaba con mucho en capacidad.

Su obispillo es muy grande y abultado, por los muchos músculos que sirven para enderezarla cola y desplegarla.

Los excrementos se presentan amoldados en lo general , y cargados algún tanto de aquella materia blanca que se observa en los que arrojan las Gallináceas y otras muchas aves.

Según me han asegurado, duermen ó ya escondiendo la cabeza debajo del ala, ó bien encogiendo el cuello y adelantando el pico.

Los Pavos reales son amantes de la limpieza, por cuya razón procuran cubrir sus inmundicias y alejarse del lugar en que las han depuesto; y no porque envidien al Hombre las ventajas que pudiera sacar de sus excrementos, que según dicen , son buenos para curar el mal de ojos, para abono de las tierras, etc.; sino porque no conocen tal vez (odas sus propiedades.

Aunque no pueden volar mucho, les gusta trepar; y suelen pasar la noche en lo mas alto de las casas donde causan mucho perjuicio, y sobre los árboles mas elevados desde donde despiden su voz, que todos suponen desagradable, acaso porque turba su sueño, y de la cual se ha formado, según pretenden, su nombre en casi todas las lenguas.

Dicen que la hembra no tiene mas que un solo grito que no suele arrojar sino en la primavera, pero que el macho tiene tres; pero por lo que á mí hace, solo le reconozco dos" tonos; el uno grave y parecido á ciertas notas del oboe , y otro mas agudo, en perfecta octava con el primero, y que se aproxima mas á los sonidos penetrantes del ciarin; debiendo confesar que para mi oido nada tienen de chocante estos sonidos, así como tampoco he reparado ninguna deformidad en sus pies: por lo que, tan solo apropiando á los Pavos nuestros falsos raciocinios y hasta nuestros vicios, ha podido suponerse que su grito no era otra cosa que un gemido que le arranca la vanidad cada vez que repara en la fealdad de sus pies.

Teofrasto supone que sus gritos repetidos á menudo suelen ser presagio de lluvia; según otros, la anuncian también cuando trepan mas alto de lo que tienen de costumbre; otros dicen que estos mismos gritos pronosticaban la muerte á algún vecino; y otros en fin, que estas aves llevaban siempre debajo del ala un pedazo de raiz de lino como un amuleto natural para preservarse de encantos.... ¡Tan cierto es que todo aquello de que se ha hablado mucho, ha dado lugar á decir mil sandeces.;

Además de los diferentes gritos de que he hecho mención, el macho y la hembra producen todavía cierto ruido sordo, un dentelleo ahogado, una voz interior y reconcentrada que repiten á menudo cuando están inquietos y también cuando parecen tranquilos y aun contentos.

Según Plinio, se ha notado alguna simpatía entre los Palomos y los Pavos reales, y Clearco habla de uno de estos últimos, el cual habia tomado tal afecto á una joven, que habiéndola visto morir no pudo sobrevivirle. Sin embargo, la simpatía mas natural y mejor fundada, es la que se ha observado entre los Pavos reales y los Pavos: ambas son aves del corto número de aquellas que enderezan su cola y forman la rueda, lo que no deja de suponer calidades muy comunes entre ellos; y así es que se avienen mejor entre sí que con todas las demás aves. Ni falta quien diga haberse visto á un gallo Pavo real cubrir á una pava; lo que supondría entonces una gran analogía entre ambas especies.

La vida del Pavo real, por lo que dicen los antiguos, suele ser de veinte y cinco anos; y éste cálculo me

parece muy fundado, sabiéndose que el Pavo baila enteramente formado antes de los tres años, y que las Aves en general viven mas tiempo que los Cuadrúpedos, porque sus huesos son mas dúctiles: sin embargo, no deja de sorprenderme el que Wíllughbj haya creído, en siguiendo la autoridad de Eliano, que esta ave vivía hasta cien años, tanto mas cuando la relación de aquel autor se halla mezclada de varias circunstancias visiblemente fabulosas.

He dicho que el Pavo real comía toda especie de granos, como las Gallináceas; los antiguos solian darle cada mes una medida de trigo del peso de unas veinte libras. La flor del saúco es perjudicial á estas aves aunque ya estén crecidas; y según Francia la hoja de ortiga es mortal para los pavoncitos.

Como los Pavos reales viven en las Indias en estado silvestre, resulta que allí tuvo su origen el arte de cazarlos. No es fácil acercárseles durante el dia, por mas que se extiendan por los campos en numerosas bandadas; porque apenas descubren al cazador, cuando huyen mas veloces que la Perdiz, y se meten en los zarzales donde no es fácil seguirlos: asi que, solo se logra cogerlos de noche. En los alrededores de Cambaya les dan caza de esta suerte. Acércanse al árbol donde están posados, y los presentan una especie de bandera que lleva dos velas encendidas y en la cual están pintados unos pavos al natural: deslumbrada el ave con aquella luz, ó bien ocupada en considerar los Pavos pintados en la bandera, alarga el pescuezo, lo retira, vuelve á alargarlo, y cuando se echa de ver que lo ha metido en un nudo corredizo colocado á propósito de antemano, tiran de la cuerda y se hacen dueños del animal.

Los griegos hacian particular distinción del Pavo real, según tenemos dicho ya, bien que tan solo para alhagar la vista con la hermosura de su plumaje; pero los romanos, que llevaron mas allá todos los excesos del lujo porque eran mas poderosos, comían realmente su carne. El orador Hortensio fue el primero que ideó hacerlo servir en su mesa, ejemplo que habiendo sido imitado, hubo por fuerza de hacerse muy excesivo en Roma el precio de esta ave. Los emperadores, como era consiguiente, trataron de eclipsar el lujo de los particulares, y entonces fue cuando se vio á un Vitelio y aun Heliogábalo cifrar toda su gloria en llenar desmesuradas fuentes de cabezas ó de sesos de Pavos reales, de lenguas de Fenicópteros, de hígados de Escaros, y en componer manjares insípidos, cuyo solo mérito era el de suponer un gasto prodigioso y un lujo en extremo destructor.

En tales tiempos un centenar de aquellas aves podía producir 60,000 sextercios, esto es, 48,000 reales de vellón según el cálculo de Gasendo, no exigiendo de aquel á quien se confiaba su cuidado mas que tres Pavos por cada cria. Entre los griegos, el macho y la hembra se vendían á 1,000 dracmas, que equivalen á 887 libras y diez sueldos, según afirman varios autores, y á 24 libras según el parecer de otros; aunque me parece esta última valuación sobrado ínfima, pues de otro modo nada significaría el siguiente pasaje de Ateneo: «¿No es una locura el criar Pavos reales cuyo precio no es menor que el de las estatuas?» Este precio habia decaído mucho á principios del siglo xvi, supuesto que en la nueva costumbre del borgoñés, que es de 1524, un Pavo solo estaba valuado en dos sueldos y seis dineros de aquel tiempo; que Dupré de San Mauro evalúa á unos 13 reales: sin embargo, parece que desde aquella el precio de estas aves volvió á subir, pues Bruyer nos dice que en los alrededores de Lixieux, donde habia proporción de alimentarlos con las heces de sidra, se criaban muchas bandadas, de las cuales se sacaba gran producto, porque como eran muy raros en lo demás del reino, mandábase desde allí á todas las grandes ciudades para servirlos en los festines. Por lo demás, solo los jóve-



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