Zoología. Aves. Página 432. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.. Museo pintoresco de Historia Natural.
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Zoología. Aves. Página 432. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.


ninguna ave esta [llenamente dotada. Todos los naturalistas lian observado la forma particular del pico, de la lengua y de la cabeza del Papagayo. Su pico, redondo en lo exterior, y hueco y cóncavo por dentro, presenta en cierto modo la capacidad de una linca en la que la lengua se mueve libremente: cuando el sonido hiere el borde circular de la mandíbula inferior, se modilica allí como sucedería contra una lila de dientes, mientras que la concavidad del pico superior repercute el sonido como sí fuera un paladar: así este sonido no se escapa ni sale como un silbido, sino que se llena y toma la consistencia de la voz. Por lo demás, la lengua es la que cambia en acentos articulados los sonidos vagos que sin ella no serian mas que cantos y chillidos. Esta lengua es redondeada y mas gruesa á proporción que en el Hombre, y se movería con mas libertad si no fuese de sustancia mas dura que la carne, y no estuviese cubierta de una membrana fuerte y casi córnea.

Pero esta organización tan ingeniosamente preparada es inferior todavía al arte que ha tenido que emplear la naturaleza para hacer móvil la mandíbula superior del Papagayo, para dar fuerza y facilidad á sus movimientos sin perjudicar á su abertura, y para muscular poderosamente un órgano en el cual ni aun se percibe donde ha podido sujetar los tendones. Estos músculos no podían colocarse ni en la raíz de esta pieza , donde no hubiera tenido fuerza, ni á los lados, pues hubieran cerrado su abertura: no obstante, la naturaleza se ha servido de otro mudo; ha lijado en el fondo del pico dos huesos, que forman por ambos lados y debajo de los carrillos unas como prolongaciones de sustancia , semejantes en la forma á los huesos llamado pterigoidios en el Hombre, excepto que estos no están inyectados por su extremo superior en otro hueso, sino libres en sus movimientos; y unos haces espesos de músculos que salen del occi pital y están sujetos á estos huesos les dau movimiento al propio tiempo que al pico. Véanse mas detalla-mente en Aldrovando el artificio y la armonía de tan admirable mecanismo.

Este naturalista observa , y con razón, un espacio que media desde el ojo hasta la mandíbula inferior, que se puede llamar aquí un carrillo con mas propiedad que en las demás aves , en las que se halla ocupado pnr el corte del pico. Este espacio representa todavia mejor en el Papagayo un verdadero carrillo, por los haces de músculos que lo atraviesan y sirven para fortificar el movimiento del pico no menos que para facilitar su articulación.

Este pico es muy recio: el Papagayo rompe con él fácilmente los huesos dé, los frutos drupáceos; roe la madera, y tuerce y separa los barrotes de su jaula si no son muy fuertes , cuando se fastidia de estar encerrado. Sírvese también de él, y mas que de sus patas, para colgarse ó ayudarse cuando sube; y se apoya asimismo en él cuando baja, como si fuese un tercer pié que. afirma sus pesadus movimientos, y es lo primero que presenta cuando cae para risisli'r el primer choque de la caída. Esta parle es para él como un segundo órgano del tacto , y le es tan útil como sus dedos para trepar ó para asirse.

A la movilidad de la mandíbula superior debe el Papagayo la facilidad, que no tienen las otras aves, de mascar sus alimentos. Todas las aves granívoras y carnívoras no tienen, por decirlo así, en su pico mas que una mano con la cual cogen el alimento y lo echan en el garguero , ó una arma con que la taladran y rompen: el pico del Papagayo es una boca, á la cual lleva los alimentos con los dedos; pone el pedazo de lado, y lo va royendo á su placer. La mandíbula inferior tiene poco movimiento; el mas notable es de derecha á izquierda; muchas veces el pajaró hace este mismo movimiento sin lener nada que comer, y parece que masca de vacio; lo que ha dado

lugar á suponer que rumiaba; pero es mas justo creer que afila entonces el corte de esta mandíbula que le sirve para corlar y roer.

El Papagayo come casi con igual gusto toda clase de alimento. En su país nativo vive de toda especie de frutas ó de semillas: y se ha observado que el de Guinea come la semilla del caí lamo . que es no obstante para el Hombre un purgante muy violento. En estado de domesticidad come de casi todos nuestros alimenlos ; pero la carne, que es lo que él proferiría, le es muy nociva; pues le ocasiona una enfermedad que es una especie de antejo ó apetito contra naturaleza, que le obliga á chupar, ó roer sus plumas y á arrancarlas una a una por todas partes a donde puede alcanzar con su pico, lI Papagayo ceniciento de Guinea es particularmente propenso á esta enfermedad: de esta manera hace pedazos las plumas de su cuerpo, y hasta las de su hermosa cola, las cuales una vez cablas no vuelven á nacer con el rojo tan encendido que tenian antes.

Algunas veces se vuelve también este Papagayo, después de alguna muda, jaspeado de blanco ó de color de rosa, bien sea que este cambio tenga por causa alguna eiilermedad, ó bien sea ocasionado por los progresos de los años. Estos accidentes son los que Brisson indica como variedades con los nombres de Papagayo de Guinea de aíos rojas, y Papagayo de Guinea variegado de rojo. En el que representa Edwards, las plumas rojas están mezcladas con las grises como por casualidad y como si el- ave hubiese sidu escaqueada, bl Papagayo ceniciento es propenso , Como otras muchas especies de este género, á la epilepsia y á la gota: no obstante, es muy vigoroso, y vive mucho tiempo. Salerno asegura haber visto uno en Orleans qué tenia mas de sesenta años, el cual conservaba aun toda su agilidad y alegría.

Es bástanle raro el que los Papagayos se reproduzcan en nuestro clima templado: pero no lo es el que pongan huevos sin germen. Con todo, citánse algunos ejemplares de Papagayos nacidos en Francia. Mr. Oí- la l'igkmiere tuvo un papagayo macho y una hembra en la villa de Marmande, en el territorio de Agen, los cuales no han dejado, por espacio de cinco ó seis años, de hacer en cada primavera una puesta que siempre salió bien y produjo polluelos que criaron completamente sus padres: cada una de estas puestas era de cuatro huevos, de los que siempre salieron tres buenos y uno huero. El modo de hacérselos empollar á su gusto fue ponerlos en un cuarto donde no habia mas que un barril desfondado por un extremo y lleno de serrin, en el cual se pusieron unos palos en escalones por dentro y por fuera, de modo que el macho pudiese subir y bajar por ellos en todos sentidos, y dormia cerca de su compañera. Era mefii sier no obstante tener la precaución de no entrar sin botines en el cuarto para preservar las piernas de los picotazos del Papagayo celoso, que hacia pedazos todo cuanlo veia aceicorso á su hembra. El padre Labat refiere también la historia de dos papagayos que hicieron varias crias en París.

PAPAGAYO VERDE.

Edwards ha presentado esta ave como procedente de la China: sin embargo, no se encuentra en la mayor parte de las provincias de aquel vasto imperio, sino en las meridionales, como Canten y Quang-Si, que están cercanas al trópico, limite ordinario del clima de los Papagayos. Este es verosímilmente uno de los que algunos viajeros se han figurado haber visto en la China y en America ; pero esla idea, contraria al orden real de la naturaleza, está desmentida por la rigurosa comparación de cada especie. Esta en particular no es análoga á ninguno de los Papagayos



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