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Zoología. Aves. Página 403. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



??, que cubren y sacan un huevo único. Cuclillo; cuarto, que repelen con valor á la hembra del Cuclillo cuando la sorprenden en el acto de poner el huevo en su nido; quinto, en fin, que algunas veces se comen este huevo privilegiado, aun en el caso de ser único. Pero el resultado mas importante y general es que la pasión de empollar, que en muchas ocasiones se presenta con tanta vehemencia en los Pájaros; parece no está determinada á tales ó tales huevos, ni á huevos fecundos tampoco, puesto que muchas veces se los ?????- ? los rompen, y con mas frecuencia aun cubren también huevos hueros; ni á huevos reales, pues cubren huevos de piedra, de madera, etc.; tú aun á esos vanos simulacros, pues empollan muchas veces de vacío: que por consiguiente una clueca que empolla, bien sea un huevo de Cuclillo, ó bien otro cualquier huevo extraño, que sustituyen á los suyos, no hace en esto mas que seguir un instinto comun a todos los Pájaros; y en fin, por última consecuencia, que es inútil cuando menos, el recurrir á un decreto particular del Autor de la naturaleza para explicar el proceder de la hembra del Cuclillo.

Pido al lector disimule si me he detenido tanto en un punto cuya importancia no le será tal vez bien demostrada; pero el pájaro de que se trata ha dado lugar á tantos errores que me ha parecido era de mi deber dedicarme no solo á purgar de ellos la Historia Natural, sino oponerme al proyecto de aquéllos que querían hacerlos pasar también á la metafísica. Nada hay mas contrarío a la sana metafísica como el recurrir a tantas supuestas leyes particulares cuantos son los fenómenos cuyas relaciones, con las leyes generales ignoramos; un fenómeno no está aislado sino porque no es bastante conocido; es necesario, pues, conocerlo bien antes de atreverse á explicarlo; es necesario, en vez de prestar nuestras cortas ideas á la naturaleza, esforzarnos en penetrar sus grandes miras, por medio de una atenta comparación y del estudio profundo de sus relaciones.

Yo conozco mas de veinte especies de aves en cuyos nidos pone el Cuclillo sus huevos: la Curruca ordinaria, la de Cabeza negra, la Charladora, la Lavandera, el Petirojo, la Silvia cantora, el Troglodita, el Paro, el Ruiseñor, el Cola-Rojo , la Alondra, la Alondra dé bosque, la de Prados, el Pardillo, el Verderón, la Loxia, el Tordo, el Grajo, el Mirlo y la Picaza. Nunca se encuenlran huevos de Cuclillo, ó á lo menos no salen bien en los nidos de Codornices.) Perdices, cuyos polluelos echan á correr casi al nacer; es también bastante extraño el que salgan bien en los nidos de Alondras, que, como ya hemos visto en su historia, emplean menos de quince dias en la educación de sús hijos, mientras que los Cuclillos, por lo menos los que se crian en jaula, están muchos meses sin comer solos; pero, en estado de naturaleza, la necesidad, la libertad y la elección del alimento que les es propio pueden contribuir á acelerar el desarrollo de su instinto y el progreso de su educación: ¿será acaso porque los cuidados de la nodriza no tienen mas medida qué las necesidades de la parva?

Tal vez se extrañará el encontrar muchos pájaros granívoros, tales como el Pardillo, el Verderón, y la Loxia en la lista de las nodrizas del Cuclillo; pero es menester no olvidar que muchos granívoros alimentan á sus hijos con Insectos; y que por otra parte las materias vejetales maceradas en el papo de los

pajarillos, pueden convenir también hasta cierto punto al joven cuclillo, y hasta que esté en estado de buscar por sí mismo las Orugas, las Arañas, los Coleópteros y otros insectos de que gustan mucho, y que hormiguean con frecuencia alrededor de su morada.

Cuando el nido es el de un pajarillo, y por consiguiente está construido en pequeña escala, seencuen-

además del , Ira por lo común muy aplanado \ está casi desconocido , efecto natural del tamaño y del peso del joven cuclillo. Otro efecto de esta causa es que los huevos ó los hijos de la nodriza son arrojados algunas veces del nido; pero estos polluelos, así expelidos de la casa paterna, no siempre perecen cuando son ya algo crecidos ó el nido está cerca del suelo, en buena exposición, y es favorable la estación, en este caso se abrigan con la yerba ó con las hojas, y los padres cuidan de ellos, sin abandonar por esto el pollo extraño.

Los leñadores y otros que habitan en los bosques aseguran que luego que la madre Cuclillo pone el huevo en el nido que eligió, se aleja de aquel sitio, como si quisiese olvidar su prole y perderla enteramente de vista, y que el macho con mucha mas razón no piensa jamás en ella. No obstante, Lottinger ha observado, no que los padres cuiden de sus hijos, sino que se acucan basta cierta distancia cantando; que de una y otra parte parece que se escuchan, que se responden , y que se prestan atención mutua. Añade tambien que el joven cuclillo no deja jamás de responder al reclamo, bien se halle en medio de los bosques, ó encerrado en una pajarera, con tal que no vea á nadie. Lo mas seguro es que se logra que se acerquen los viejos imitando su grito ; y que se les oye Cantar algunas veces á las inmediaciones del nido donde está el joven, como en otra cualquier parte ; pero no hay prueba alguna de que, los que se acercan tanto sean los padres del polluelo, pues no se observa en ellos ninguna de esas atenciones afectuosas que descubren la paternidad : todo de parte de ellos se limita á algunos gritos estériles, á los que se han querido atribuir intenciones poco consecuentes con sus conocidos procederes, y que en realidad no suponen mas que la simpatía que existe por lo común entre los pájaros de una misma especie.

Todo el mundo conoce el canto del Cuclillo, á lo menos su canto ordinario, el cual es tan bien articulado, y con tanta frecuencia repetido, que en casi todas las lenguas há influido en la denominación del ave, Como se puede ver en la nomenclatura. Este canto pertenece exclusivamente al macho; y le despide por la primavera, esto es, en tiempo del amor, ya posado sobre una rama, ó ya volando; algunas veces suele interrumpirse con una especie de resuello sordo, semejante con corta diferencia al de una persona que arranca algún esputo después de haber tosido, y como si pronunciase cru, cru, con voz ronca, y sin poder articular la r. Además de estos gritos se oye en ciertas ocasiones otro bastante sonoro, aunque algo trémulo , compuesto de varias notas, y semejante al de un pequeño somormujo; y esto acontece cuando los machos y las hembras sé van buscando y se persiguen ; no obstante hay algunos qué sospechan que és el grito de la hembra. Esta cuando se ve acariciada, tiene también un cloqueo glu, glu, que repite cinco ó seis veces con voz fuerte y clara, volando de un árbol á otro. Parece que este es el grito de que se sirve para llamar, ó mas bien un arrumaco para con su macho; porque luego que este lo oye, se acerca á ella, repitiendo tu, cu , cu, cu. A pesar de esta variedad de inflexión, el canto del Cuclillo no ha debido compararse jamás con el del Ruiseñor, sino en la fábula. Por lo demás, es muy dudoso el que estas aves se apareen; experimentan, sí, las necesidades físicas; pero nada que se asemeje al cariño ó á la pasión. Los machos son mucho mas numerosos que las hembras, y riñen por ellas con bastante frecuencia; pero es por una hembra en general, sin elección ni predilección alguna: cuando están satisfechos se alejan y buscan nuevos objetos, y los dejan del mismo modo sin echarlos de menos, sin prever el resultado de estas uniones furtivas; y sin hacer Cosa alguna en favor de los pequeñuelus que deben nacer, en los cuales no píen-

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