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Zoología. Aves. Página 270. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.



se conocer si est no curarlo es menester cogerlo, soplarle con un canon de pluma vino blanco debajo de las alas, ponerlo otra vez al sol, y reconocer, soltndolo al dia siguiente, el estado de su salud. Si la tristeza y el disgusto continan despus de estos sencillos remedios, no se puede esperar salvarlo, y es indispensable ponerlo en jaula separada, y dar su hembra otro macho parecido al que pierde, y si esto no es posible uno de la misma especie que ella; pues comunmente hay entre los que se parecen mas simpata que entre los otros, excepcin de los canarios Isabelas que dan la preferencia hembras de distinto color. Es preciso que el mucho que se quiere sustituir al primero no sea novicio en amor, siuu que ya haya criado. Si la hembra se pone enferma , se la debe tratar del mismo modo que al macho.

Si la causa mas comn de las enfermedades es la demasiada abundancia la excesiva bondad del alimento, cuando se hace criar estos pajarasen una jaula, muchas veces comen demasiado, escogen con preferencia los alimentos suculentos destinados los hijos, y la mayor parte caen enfermos de plenitud inflamacin. Tenindolos en un aposento, se precave en gran parte este inconveniente; porque como son muchos, se impiden recprocamente el excederse. Un macho que come trucho tiempo est seguro de ser maltratado por los otros y aun por las hembras. Estos combates les dan movimiento, les distraen , y por precisin los hacen frugales, principal razn por la cual casi nunca enferman en tiempo de la cria si durante ella estn en un aposento; y se tes declaran los males y las enfermedades cuando dicha poca ya pas. La mayor parte tienen al principio el grano de qu hablamos anteriormente; fugOufrcn todos la muda, cuyo cambio de estado soportan algunos muy bien, cantando poco mucho todos los dias; pero la mayor parte pierden la voz, y algunos se echan perder J mueren. Tal es la suerte de muchas hembras cuando ya han llegado la edad de siete ocho aos; pero los machossul'ren mejor esta especie de enfermedad, y viven tres cuatro aos mas. Sin embargo, ;nmo la muda es en el orden de la naturaleza mas bien un efecto que una enfermedad accidental, esos pjaros no tendran necesidad de remedios, los encontraran por s mismos si sus padres los criasen en estado de naturaleza y libertail; pero presos y mantenidos por nosotros, y hechos mas delicados, la muda que para las aves libres no es mas que una indisposicin un estado de salud menos perfecto, se bate para las cautivas una enfermedad grave y muchas veces funesta , contra la cual hay pocos remedios. Por lo dems, la muda es tanto menos peligrosa cuanto liega mas pronto , es decir, la mejor estacin. Los canarios jvenes mudan desde la primera edad; seis semanas despus de nacidos se ponen tristes, parecen abotargados, y esconden la cabeza entre las plumas. En esta primera muda pierden el plumn ; pero en la segunda, esto es, al ao siguiente, se les caen las plumas gruesas hasta las de las alas y de la cola. Los hijos de las ltimas crias que nacen por setiembre sufren en la muda mucho mas que les nacidos en primavera: el fro es contrario ese estado, y pereceran todos si no se cuidase de ponerlos en un lugar de alta temperatura. Mientras que dura la muda, es decir, durante seis semanas dos meses, la naturaleza trabaja para producir plumas nuevas; y las molculas orgnicas que antes estaban destinadas constituir el fondo del licor seminal, son entonces absorvidas para esta otra produccin: por cuyo motivo en tiempo de la muda las aves ni se buscan ni se unen , y cesan de producir, pues entonces les falta el exceso de vida de que necesita todo ser para comunicarla otros.

La onfermedad, mas funesta y mas comn , sobre todo para los canarios jvenes es aquella en la que

parece que sus tripas estn lacias y bajadas la extremidad del cuerpo. Al travs de la'piel del vientre se les ven los intestinos en estado de inflamacin, de dilatacin y de rubicundez; las plumas de estaparte de|an de crecer y se caen, el pjaro se enflaquece, deja de comer, sin embargo de estar siempre en el comedor; y finalmente muere en pocordias. La causa de este mal es el excesivo volumen la cantidad muy suculenta del alimento que se les da, por lo cual solo la dieta es capaz de salvar alguno entre muchos, siendo intiles todos los remedios. Se pone al pjaro en una jaula separada, sin darle mas que agua y simiente de lechuga, cuyos alimentos frescos y purgantes temperan el ardor que lo consume , y algunas veces promueven evacuaciones que le salvan la vida. Esta enfermedad no es hija de la naturaleza, sino del arle que empleamos de cuidar estos pjaros, pues es raro que la sufran las que son alimentados p.,r sus padres. Debe, pues, drseles poca comida cuando se les cria ala mano: nabina hervida, un poco de anaglida, y nada de azcar ni bizcocho, siendo preferible que tengan hambre que mueran de hartos.

Cuando el Canario da un fuerte chillido que parece salir del fondo del pecho, se dice que est asmtico; y tambin est sujeto cierta extincin de voz, sobre todo despus de la muda. Para curar esta especie de asma se le da semilla de llantn y bizcocho seco mojado en vino blanco; y desaparece la extincin de voz dndole buenos alimentos, como yema de huevo machacada con miga de pan, y para beber, agua de regaliz.

Los Canarios tienen alguna vez una especie de cncer en el pico, cuya enfermedad proviene de las mismas caucas que la precedente, pues los alimentos muy abundantes muy sustanciosos que les damos producen veces una inflamacin en la garganta y en el paladar, en vez de causarla en los intestinos; cuya especie de cncer se cura tambin con dieta y refrescos, dndoles simiente de lechuga y echndoles en el agua pepitas de meln abiertas.

Los aradores y la sarna que aflige muchas veces estos pajaritos, provienen comunmente del desaseo en que se les tiene : es preciso limpiarlos bien, darles agua para baarse, no ponerlos nunca en las jaulas caas viejas malas, no cubrirlas sino con telas nuevas y limpias en que no haya entrado la polilla; y es preciso tambin aechar y lavar las semillas y yerbas que se les dan : acreedores son estos cuidados si se les quiere ver limpios y sanos como lo estaran si gozasen de libertad, pero cautivos y muchas veces mal cuidados, se ven, como todos los presos, sujetos los males de la miseria. De todos los que hemos expuesto, ninguno parece serles natural, excepcin de la muda ; y aun hay muchos de estos pjaros qu en el infeliz estado de esclavitud no estn nunca enfermos, habiendo formado en ellos el hbito otra naturaleza. En general su tempramento se pierde por demasiado calido, siempre necesitan agua; y en estado libre se les encuentra cerca de los arroyos en las ramblas hmedas. El bao les es muy necesario en todas estaciones, pues si se pone en su pajarera un plato lleno de nieve se meten en l y dan mil vueltas, manifestando placer aun en medio de Ios mayores fros: lo que prueba que es mas perjudicial que til tenerlos en lugares calientes.

Concese otra enfermedad la cual parecen estar sujetos los Canarios y otros muchos pjaros, sobre todo en estado de esclavitud: tal es la epilepsia. Los amarillos en particular la sufren con mas frecuencia que los otros , cogindoles de repente en el momento en que cantan con mas fuerza. Supnese que en el instante en que acaban de caerse no se les dede tocar ni coger, mirando solamente si han arrojado una gola do sangre por el piro, en cuyo caso se les puede coger ; pues se rehacen por si mismos, y recubran en

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