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Zoología. Aves. Página 263. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.


dbiles, mas bien, porque lo escuchamos de muy cerca en aposentos que resuenan demasiado, en dnde el sonido directo est exagerado echado perder por los sonidos rechazados; la naturaleza ha hecho los Pinzones cantores de bosque, y all es donde debemos ir juzgar de su canto, mas bien disfrutarlo.

Si se pone un Pinzn prvulo, cogido en el nido bajo las lecciones de un canario de un ruiseor, se apropia el canto de sus maestros, de lo cual ha habido mas de un ejemplo; pero no se ha visto ningn pjaro de esta especie que silbase los aires de nuestra msica: no saben apartarse de la naturaleza hasta este punto.

Los Pinzones, adems de su canto ordinario, tienen cierto quejido de amor que despiden por la primavera, y adems otro grito poco agradable que segn algunos anuncia la lluvia. Tambin se ha observado que nunca cantaban mejor ni durante mas tiempo, que cuando por algn accidente haban perdido la vista, y apenas si habia hecho esta observacin, cuando se invent el arte de volverlos ciegos : son esclavos los cuales arrandnos los ojos para que puedan mejor complacernos. Precisamente no se les arrancan, sino que se rene su prpado superior con el inferior por medio de una cicatriz artificial tocando levemente y muchas veces los bordes de sus dos prpados con un hilo de metal candente, teniendo cuidado de no herir el globo del ojo. Es menester prepararles esta singular operacin, acostumbrndoles desde luego la jaula durante doce quince dias, y despus tenindolos encerrarlos de dia y de noche con la jaula dentro de un bal caja, fin de que se acostumbren buscar la comida oscuras. Esos Pinzones ciegos son cantores infatigables, y muy buenos para reclamo fin de atraer los lazos los Pinzones silvestres, los que se cazan tambin con varetas de liga y con diversas especies de redes, entre otras con las de Alondras, siendo las mallas mas chicas y proporcionadas al tamao del pjaro.

El tiempo de esta caza es aquel en que los Pinzones vuelan en numerosas bandadas, sea en otoo a su partida, en primavera su vuelta : es preciso escoger en lo posible tiempo calmoso, porque entonces vuelan mas bajo y oyen mejor el reclamo. No se acostumbran fcilmente la esclavilud : los primeros dias comen poqusimo nada, picotean de continu los alambres de la jaula, y muchas veces se dejan morir.

Estos pjaros hacen su nido muy redondo y tejido con solidez, pues parece que tienen en el pico no menos destreza que fuerza. Lo colocan en los rboles arbustos mas poblados; algunas veces lo hacen en nuestros jardines y en los rboles frutales; pero lo ocultan tan bien, que es difcil repararen el aunque se tenga muy cerca: fabrcanlo con musgo blanco y raicillas por afuera, y por dentro con lana, crin, telaraa y plumas. La hembra pone cinco seis huevos gris-rojizos sembrados de manchas negras, sobre todo en el extremo mas grueso. El macho no la abandona mientras empolla : sobre todo durante la noche, est siempre muy immoriiato al nido, y si de dia se aleja un tanto, es para ir en busca de provisiones. Quizs los zelos son uno de los motivos de esta grande asiduidad, porque este tormento es muy natural en estos pjaros. Si dos machos se encuentran por primavera en un mismo vergel. rien encarnizadamente hasta que el mas dbil, cede el puesto sucumbe; y es todava mas sangriento el combate si se encuentran en una misma pajarera en que no haya mas que una hembra. Los padres alimentan los hijos con Orugas Insectos, que tambin comen ellos, aunque mas comunmente se mantienen con semilla de espino blanco, de amapola, de la inpaza y de rosal, sobre todo de fabuco, de nabina y de camo: tambin comen trigo y avena, cuyos granos saben, romper muy bien para sacarla

dable, Jams se les oye cantar durante esa citacin, menos que haga un tiempo hermoso, pero aun entonces lo verifican rara vez y por pocos momentos: lo restante del tiempo se ocultan entre los vallados espesos, en las encinas que no han perdido las hojas, en los rboles que siempre estn verdes, y algunas veces en los huecos de las rocas, en donde mueren cuando la estacin es muy rgida. Los que pasan otros climas se renen muchas veces cu numerosas bandadas; pero lo difcil es saber donde van. Frisch cree que se dirigen los paises septentrionales, y se funda principalmente en que su vuelta traen consigo Pinzones blancos que no se encuentran sino en esos climas; en segundo lugar, en que no traen hijos, como seria natural que lo hiciesen, si hubiesen pasado el tiempo de su ausencia en paises calientes, en donde hubieran podido criar, y lo habran hecho sin duda: todos los que vuelven as machos como hembras son ya adultos; y se funda finalmente en que no temen el fri, sino nicamente la nieve, que cubriendo las campias, les priva de una parte de su subsistencia.

Es preciso, pues, para conciliar todo esto, que haya en el Norte un pas en que la nieve no cubra la tierra; lo que suponen que acontece en los desiertos de Tartaria, en donde si bien cae mucha nieve, los vientos se la llevan medida que va cayendo, y dejan grandes espacios descubiertos.

Es una singularidad muy notable en la emigracin de los Pinzones, lo que dicen Gessner de los de Suiza, y Linneo dejos de Suecia, saber; que las hembras son las que viajan, y que los machos pasan el invierno en el pas. Pito no seria fcil que esos hbiles naturalistas hubiesen sido engaados por los que les han atestiguado este hecho, y que estos lo fuesen su vez por alguna alteracin peridica causada en el plumaje de las hembras por el fri por alguna otra causa? El cambio de color me parece mas natural y mas conforme la analoga (I) que esta separacin de machos y hembras en poca fija, y que el antojo de estas de viajar solas abandonando su pas nativo, en donde podran encontrar su subsistencia tambin como los machos.

Por lo dems, es fcil congeturar que el orden de las emigraciones debe variar en los diferentes climas. Aldrovando asegura que los Pinzones rara vez crian en los alrededores de Boloa, de donde se marchan casi todos fines del invierno para volver al siguiente otoo. Por el contrario, segn el testimonio de YAi-llughhy, pasan todo el ao en Inglaterra, y son pocos los pjaros que se ven all con tanta frecuencia.

Estn esparcidos en: i por toda Europa desde el mar Bltico y desde Suecia, en donde son muy comunes y crian , hasta el estrecho de Gibrallar y aun hasta las costas de frica.

El Pinzn es un pjaro muy vivo que est en continuo movimiento; lo cual unido la alegra de su canto, sin duda ha dado lugar al proverbio fufado en Francia y Catalua) alegre como un Pinzn Empieza cantar al comenzar la primavera y muchos dias antes que el Ruiseor, y acaba hacia el solsticio de verano. Su canto ha parecido asaz interesante para que se le analizase: se han distinguido en l un preludio, un gorgeo y un final; se han dado nombres particulares cada una de las interupciones; casi se ha llegarlo ponerlas en solfa; y los mas grandes conocedores de estas cosidas convienen en que la ltima frase es la mas agradable. Algunas personas encuentran su tanto demasiado mordiente; pero no es muy fuerte sino porque nuestros rganos son demasiado

(I) Cuando hablemos del Callalba Tarabilla de Inglaterra, haremos mencin de algunas observaciones eu-nosas hechas en orden los cambios sucesivos del plumaje de este y de otros pjaros.

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