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Zoología. Aves. Página 189. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



TROGLODITA DEL CABO DE HORNOS.

Fue cogido á bordo de un buque navegando veinte leguas al Sur del cabo de Hornos á la extremidad central de América. Esta ave tiene cuatro pulgadas y tres lineas de longitud total. Su pico es de color córneo , sus tarsos son amarillos , y su cabeza es de un bermejo bastante vivo salpicado de trozos negros; la región superior del cuerpo esta flameada de lustrosas manchas negras, bermejas y blancas; tiene las alas listadas al través de negro y bermejo vivo, excepto las remeras que son de un pardo dorado uniforme, y están delicadamente recamadas de amarillo. Su cola formada de timoneras escalonadas ó Havola-das, es de color bermejo con barras negras aterciopeladas en la faz superior y rubias en la inferior. Esta región , desde la barba hasta el ano, es de un blanco bermejo con tintas mas pronunciadas en los costados y partes laterales del cuello.

SUB-GENERO LAVANDERA.

Motacilla (Cuv.)

Reinen á su pico cenceño y aleznado, tarsos'largos, con un pulgar provisto de una uña corva. Viven en las orillas de las aguas.

Muchas veces se ha confundido las Lavanderas con las Aguzanieves : no obstante, la primera se mantiene por lo regular á las orillas del agua, al paso que las Aguzanieves frecuentan el centro de las praderías y siguen tras los ganados : unas y otras revolotean á menudo en los campos en torno del labrador, y acompañan el arado para coger las lombrices y gusanos que hormiguean sobre el terrojo recientemente movido. En las demás estaciones, las Moscas que el ganado atrae, y todos los Insectos que pueblan las orillas de las aguas estancadas, sirven de pasto á estos pájaros, verdaderos Papamoscas, no considerándolos mas que en cuanto á su modo de vivir, pero diferente de los Papamoscas, propiamente dichos, que esperan y cazan su presa sobre los árboles, en vez de que la Lavandera y las Aguzanieves la buscan y la persiguen en tierra. Ambas forman juntas una pequeña familia de pájaros de pico fino, de pies altos y delgados, y de cola larga que mueven sin cesar; y de este hábito común viene el que unas y otras hayan sido llamadas por los latinos motacilla, y de aqui se han derivado también los diferentes nombres que les dan en las provincias.

LAVANDERA.

Motacilla alba et cinérea (Lin.)

Belon, y Turner antes que él, dan á este pájaro el nombre griego de Knipologos, traducido en latín por el de Culicilega , pájaro que recoge los Mosquitos: este nombre, ó por mejor decir, esta denominación, conviene perfectamente al parecer á la Lavandera: sin embargo, me parece cierto que el Knipologos de los griegos es un pájaro muy diferente.

Este pájaro no es mucho mayor que el Paro común: pero su gran cola parece que alarga su cuerpo, y le da en todo ocho pulgadas y dos líneas de longitud; la cola sola tiene cuatro pulgadas y una línea, y el pájaro la abre y ostenta cuando vuela; apóyase también sobre este largo y ancho remo, que le sirve para columpiarse, para hacer piruetas, para avalanzarse, para volverse y jugar en el vacio del aire; y cuando se asienta, mueve sin cesar esta parte con un balanceo bastante vivo de abajo á arriba , dándole en cada repetición cinco ó seis sacudimientos.

Estos pájaros corren con mucha ligereza á saltitos muy vivos sobre el cascajo de las orillas del agua, en

donde entran también por medio de sus largas piernas hasta algunas líneas de profundidad cuando, siendo débil la oleada, se espacía mansamente por la orilla; pero donde se les ve revolotear con mas frecuencia es sobre las esclusas de los molinos: allí posan sobre las piedras, y vienen, por decirlo así, á lavar la ropa con las lavanderas, dando vueltas todo el dia al rededor de estas mujeres, acercándose á ellas familiarmente, recogiendo las migas que algunas veces les echan, y con el movimiento continuo de su cola parece que quieren imitar el que ellas hacen al golpear la ropa; por cuya costumbre se'ha dado á este pájaro el nombre de Lavandera.

El blanco y el negro, sembrado por todo el cuerpo y formando grandes manchas, constituyen el plumaje de la Lavandera : el vientre es blanco, la cola está compuesta de doce pennas, de las cuales las diez intermedias son negras, y las laterales blancas hasta cerca de su nacimiento; cuando están cerradas las alas no alcanzan mas que hasta el tercio de su longitud ; las pennas de las alas son negruzcas y ribeteadas de gris blanco. Belon observa en las alas de las Lavanderas una pequeña relación que la acerca al género de las aves acuáticas. La parte superior de la cabeza está cubierta con una especie de capillo negro que le baja hasta sobre el cuello; una semi-careta blanca le oculta la frente, envuelve el ojo, y cayendo sobre los lados del cuello confina con el negro de la garganta, que está guarnecido con un ancho peto negro que se redondea sobre el pecho. Muchos individuos no tienen de este peto negro mas que una zona en forma de semicírculo en la parte superior del pecho, y su garganta es blanca; el dorso, de color gris de pizarra en los otros, es gris pardo en estos individuos, que parece forman una variedad; la que se mezcla y confunde no obstante con la especie, porque la diferencia entre el macho y la hembra consiste en que en esta la parte superior de la cabeza es parda, en vez que en el macho esta misma parte es negra.

La Lavandera vuelve á nuestras provincias á fines del mes de marzo; hace su nido en el suelo debajo de algunas raices, ó bajo la yerba que se cria en los barbechos; pero con mas frecuencia á las orillas del agua, en los huecos de la ribera, y bajo las pilas de leña que se dejan alo largo délos rios: estos nidos se componen de algunas yerbas secas, de pequeñas raices mezcladas algunas veces con musgo, todo mal enlazado y guarnecido por dentro con una capa de pluma ó de crin. Pone cuatro ó cinco huevos blancos sembrados de manchas pardas, y no hace por lo común mas que una cria, ó no ser que la primera haya sido destruida ó interrumpida antes de la salida ó educación de los hijos. Los padres defienden á estos con valor cuando se acerca alguno á ellas; salen al encuentro del enemigo, y revolotean delante de él como para llevarlo á otra parte; y cuando les cogen la nidada, siguen al raptor volando sobre su cabeza, dando vueltas sin cesar, y llamando á sus hijuelos con acentos dolorosos. Los cuidan también con tanto esmero como aseo, y limpian el nido de toda suciedad, laque echan fuera, y aun la llevan hasta cierta distancia; y se les ve también llevar muy lejos los perdadlos de papel ó de pajas que habrán sembrado para reconocer el paraje en que tienen oculto el nido (t).

(I) He observado Lavanderas que habían colocado su nido en el agujero de una pared que bañaba el rio: tenían el cuidado de limpiar el nido de sus hijuelos y de sacar todas las intnundiciasá mas de treinta pasos de distancia; detúvose en la punta de una estaca, que sostenía la pared á flor de agua, un papel blanco; noté que este papel desagradaba á las Lavanderas, y que haciau inútiles esfuerzos las unas después de las otras para quitarle de allí; era muy pesado; lo quité sustituyéndolo con pequeñas tiras igualmente blancas; las cuales fueren llevándose una á una á la misma dis-

 

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