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Zoología. Aves. Página 142. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



| la hembra, que es de un pardo masuniforme y con pintas amarillentas. Uno y otra tienen el iris de un amarillo anaranjado; las ventanas de las narices bastante grandes; los bordes del pico, escotados hacia la punta como casi en todos los mirlos y tordos : el interior de la boca amarillo ; la lengua dividida en su extremo en tres hebras, de las cuales la del medio es la mas larga; doce pennas en la cola , diez y nueve en cada ala, la primera muy corta, y finalmente, la primera falanje del dedo externo unida á la del dedo medio.

Mirlo solitario de Manila.

Esta especie parece ser el tránsito entre nuestro Mirlo solitario y el de roca : tiene los colores de este, y en parte distribuidos del mismo modo; pero sus alas son menos largas, aunque cuando recogidas llegan hasta los dos tercios de la cola. Su plumaje es de un azul apizarrado , uniforme en la cabeza, faz posterior del cuello y dorso; casi enteramente azul en el obispillo, mosqueteado de amarillo en la garganta, faz anterior del cuello y parte superior del pecho; mas subido en las coberteras de las alas, con pintas semejantes, aunque distribuidas con menos abundancia, y algunas manchas blancas todavía menos numerosas. Lo restante de la parte inferior del cuerpo es anaranjado, mosqueteado de azul y blanco, las grandes pennas de las alas y de la cola negruzcas, y las últimas ribeteadas de rojo; el pico pardo, y los pies casi negros.

En el plumaje de la hembra no se ve el azul ni el anaranjado : solamente dos ó tres gradaciones de pardo que forman entre sí pintas bastante regulares en la cabeza, dorso y parte superior del cuerpo.

Mirlo solitario de Filipinas.

Vése en esta ave la figura, el continente y el pico de los Solitarios, y alguna cosa del plumaje del de Manila, aunque es algo menos. Cada pluma de la parte superior del cuerpo es de un rojo mas ó menos subido, ribeteada de pardo ; las de la inferior son pardas y tienen dos ribetes, el interior negruzco, y el exterior blanco sucio; las coberteras pequeñas de las alas son de una tinta cenicienta; la cabeza de color de aceituna amarillo; al rededor de los ojos, blanquizco; las pennas de la cola y de las alas, pardas ribeteadas de gris, y el pico y los pies pardos.

Esta ave, que fue enviada por Poivre, presenta tantas analogías con el Solitario de Manila, que no me causaría novedad que con el tiempo fuese considerada como simple variedad de esta especie, debida á la edad, tanto mas cuanto viene de los mismos paises, es mas pequeña, y sus colores son , por decirlo así, medios entre los del macho y los de la hembra.

AMARILLEJO DE BUENA-ESPERANZA.

Este mirlo de África lleva, como los nuestros, el uniforme de color amarillo y negro; de donde viene su nombre de Amarillejo, aunque el negro de su plumaje es mas brillante, y tiene reflejos que en ciertos dias le dan un viso verduzco. Solamente se ve el amarillo, ó mas bien el rojo, en las grandes pennas de las alas, de las cuales las tres primeras tienen el extremo pardo, y las demás terminan en el negro brillante de que he hablado. Este mismo color campea con reflejos en las dos pennas intermedias de la cola , y en lo que es posible ver de las dos pennas medias de las alas : todo lo que de ellas está oculto, todas las pennas laterales de la cola, y el pico son de un negro puro; mas no así los pies, que son pardos.

tura adonde difícilmente pueden llegar las miradas importunas. Suelen colocar su nido, hecho de hebras de yerbas y de plumas, en alguna chimenea aislada, ó en la cima de algún antiguo castillo , ó en el remate de un árbol alto, siempre cerca de algún campanario ó torre elevada. Él macho permanece horas y dias enteros colocado sobre el gallo que suele encajarse en la cúspide del campanario, ó sobre la veleta de la torre , ocupándose sin cesar de su compañera mientras esta empolla, y esforzándose en distraer el fastidio de su situación con su canto continuo. Este canto, por patético que sea, no satisface la expresión del sentimiento en que abunda. Una ave solitaria siente mas y mas profundamente que otra cualquiera: algunas veces se ve á esta remontarse cantando, batir las alas, desplegar las plumas de la cola , levantar las de la cabeza, y describir gallardeando muchos circuios, cuyo único centro es su amada hembra.

Si algún ruido extraordinario ó la presencia de un objeto nuevo causa inquietud á la emperadora, se relugia á la fortaleza, es decir, al campanario ó á la torre habitada por el macho, y luego vuelve á su cria, á la que jamás renuncia.

Desde el momento en que los polluelos han nacido, el macho cesa de cantar, pero no de amar; porque, si calla, es con el solo objeto de dar á su querida nuevas pruebas de amor, y de partir con ella el trabajo de llevar la comida á sus hijos; pues en los animales el fuego del amor no solo anuncia una ansia de satisfacer la natural inclinación á reproducirse, sino también el celo mas vivo y duradero por la conservación de los reproducidos.

Estas ave» ponen comunmente cinco ó seis huevos. Alimentan á sus liijos con insectos, de los que ellos comen también, lo mismo que uvas y otras frutas. Se les ve llegar por abril á los paises en que suelen pasar el verano; se marchan á Unes de agosto , y constantemente vuelven cada año á la misma tierra en la que fijaron la primera vez su domicilio. Es raro ver dos pares en un mismo distrito.

Los párvulos cogidos en el nido son susceptibles de instrucción; la flexibilidad de su garganta se apresta á todo, ya á la música, ya á las palabras, pues aprenden también á hablar, y empiezan á cantar en medio de la noche apenas ven la luz de una vela. Cuando están bien cuidados pueden vivir en jaula hasta ocho ó diez años. Se les encuentra en las montañas de Francia y de Italia, en casi todas las islas del Archipiélago, sobre todo en las de Zira y de Nia; y se dice que anidan entre montones de piedras y en la isla de Córcega, en donde no son considerados como aves de paso. No obstante, en Borgoña no se ha dicho jamás que las que vemos llegar por la primavera y criar en las chimeneas ó en las cimas de las iglesias pasen allí el invierno. Es posible conciliario todo. El Mirlo solitario puede muy bien no abandonar la isla de Córcega, y pasar, sin embargo, de un distrito á otro, cambiando de domicilio según las estaciones, con corta diferencia como lo verifican en Francia.

Los hábitos extraordinarios de esta ave y lo grato de su voz han inspirado entre el pueblo una especie de veneración hacia ella. En algunos paises pasa por ave de feliz agüero , no se sufriría que se molestasen sus crias, y su muerte seria considerada como una desgracia pública.

El Mirlo solitario es algo mas pequeño que el común ; pero tiene el pico mas recio y mas corvo en el extremo, y los pies proporcionalmente mas cortos. Su plumaje es de un pardo mas ó menos subido y salpicado de. blanco, exceptuando el obispillo y las pennas de las alas y de la cola : además de esto, el cuello, la garganta, el pecho y las coberteras de las alas tienen en el macho una tinta azul y visos purpúreos que no se ven absolutamente en el plumaje de

 

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