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Zoología. Aves. Página 141. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



pues como él es viajero. Es preciso confesar que uno de los mirlos de color de rosa que fue muerto en Inglaterra , iba en compañía de algunos mirlos de pico amarillo. Su longitud desde la punta del pico hasta el extremo de la cola, es de nueve pulgadas y media. Tiene de quince á diez y seis de vuelo, y sus alas cuando están recogidas, alcanzan casi la extremidad de la cola.

MIRLO DE ROCA.

Turdus saxálilis (Lin.); Pelrocinclo ¡axálilis (Vig.)

El nombre que se ha dado á esta ave , indica bastante los lugares en que se le debe buscar: habita las rocas y las montañas, y se la encuentra en las de Bugey y en los sitios mas agrestes. Se posa comunmente sobre los peñascos, y siempre a! descubierto; es muy raro que deje que se le acerquen á tiro de fusil, pues en el momento que se le aproximan mucho , va á colocarse á cierta distancia sobre otra peña situada de modo , que pueda dominar lo que la rodea. Parece que solo es salvaje por desconfianza, y que conoce todos los peligros con que la amenaza la inmediación del hombre. Sin embargo, esta proximidad tiene para ella muchos menos riesgos que para otras aves, puesto que solo arriesga su libertad; pues como naturalmente carda bien, y es capaz de aprender á cantar mucho mejor, se la busca menos para comer (sin embargo de que es buen bocado), que^Sra gozar de su canto, que es grato , variado y casi como el de la Silvia, apropiándose además con mucha facilidad el canto de las demás aves, y aun nuestra música. Todos los dias se empieza á oir un poco antes de la aurora , cuya venida anuncia con sus brillantes cantares , y hace otro tanto á la puesta del sol. Cuando alguno á media noche se acerca á su jaula con luz, al momento se pone á cantar; y durante el dia, cuando no canta, parece que hace ejercicios á media voz, y que ensaya nuevos aires y trinos nuevos.

Por una consecuencia de su carácter desconfiado, ocultan estas aves el nido con grande esmero, y lo construyen en los agujeros de las peñas, cerca de los bordes que sirven de techo á las mas inaccesibles cavernas; y solo con mucho riesgo y trabajo puede el hombre encaramarse hasta sus crias, que ellos defienden con valor contra los raptores, procurando sacarles los ojos.

Cada puesta es de tres ó cuatro huevos. Cuando sus polluelos han nacido, los sustentan con insectos y gusanos, es decir, con los alimentos con que se mantienen ellos: sin embargo, pueden comer otras cosas, y cuando se les tiene enjaula se les da la misma pasta que á los Ruiseñores. Para poderlos criar es preciso cogerlos en el nido, pues desde el momento en que se servieron de las alas y tomaron posesión del aire, no es posible cogerlos con ninguna clase de lazos; y aun cuando se consiguiese sorprenderlos, no se adelantaría nada, porque no sobrevivirían a la pérdida de su libertad.

Encuénlranse Mirlos de roca en algunas partes de Alemania, en los Alpes, en las montañas del Tirol, de Bugey, etc. Se me ha traído una hembra de esta especie, cogida sobre los huevos el dia 12 de mayo, que babia colocado su nido sobre una peña, cerca de Montbard, en donde estas aves son rarísimas y desconocidas. Sus colores eran menos brillantes que los del macho. Este es algo menor que el Mirlo común.y de proporciones muy diferentes : sus alas, que son muy largas, tales como convienen á una ave que anida en los techos de las cavernas cuando están cubiertas, forman un vuelo de quince á diez y seis pulgadas, y cuando plegadas se extienden casi hasta el remate de la cola, cuja longitud no llega á tres pulgadas y media : su pico no tiene mas de cinco.

En cuanto al plumaje , la cabeza y el cuello están cubiertos con una capucha cenicienta, variegada de manchitas rojas; el dorso está ennegrecido cerca del cuello , y es de color mas claro hacia la cola, cuyas diez pennas laterales son rojas, y pardas las dos intermedias ; las pennas de las alas y sus coberteras son de un color oscuro, ribeteadas de otro mas claro; y finalmente, el pecho y toda la parte inferior del cuer-o son anaranjados y variegados con pintitas, unas lancas y otras pardas, y el pico y los pies son negruzcos.

MIRLO AZUL.

Turdun cyanens (Lin.)

En este mirlo se ve el mismo fondo de color que en el de roca, es decir, el ceniciento azul (aunque sin mezcla alguna de anaranjado), la misma talla, casi las mismas proporciones, la afición á los mismos alimentos, el mismo canto, el mismo hábito de permanecer en las cumbres de las montañas y de colocar su nido en las rocas mas escarpadas, de modo que pudiera uno inclinarse á mirarlo como una raza perteneciente á la misma especie del mirlo de roca; por lo que no es extraño que muchos ornitólogos hayan tomado al uno por el otro. Los colores de su plumaje varían un poco en las descripciones, y probablemente están sujetos á variaciones reales de un individuo á otro , según la edad , el sexo, el clima, etc. El macho que Edwards presentó en la lámina 18 no era de un azul uniforme en todo el cuerpo : la tinta de la parte superior era mas subid: que la de la inferior ; tenia las pennas de la cola negruzcas, las de las alas pardas , asi como también las grandes coberteras cuyo extremo era blanco; los ojos rodeados de un circulo amarillo, el interior de la boca de color de naranja , el pico y los pies de un pardo casi negro. En el plumaje de la hembra parece que hay mas uniformidad.

Belon, que vio esas aves en Ragusa (Dalmacia), dice qué las hay también en las islas de Negroponto, Candia, Zante, Corfú, etc., y que son muy agraciadas por su canto; pero añade que naturalmente no las hay en Francia ni en Italia. Sin embargo; el brazo de mar que separa la Dalmacia de la Italia no es una barrera insuperable , sobre todo para una clase de aves que, según el mismo Belon, vuelan mucho mejor que el mirlo común , y que á mal andar podrían dando la vuelta penetrar en Italia pasando por los estados venecianos.

MIRLO SOLITARIO Ó TORDO LOCO.

Hé aquí otro mirlo habitante de las montañas, y que se ha granjeado un renombre con su hermosa voz. Se sabe que el rey Francisco I gustaba muchí-sñno de oirle; y aun en el dia un macho de esta especie, ya domesticado , se vende muy caro en Genova y en Milán , y mucho mas en Esmirna y en Cons-tantinopla. El canto natural del Mirlo solitario es efectivamente muy dulce y flautado, pero algo triste, como debe serlo el de un ave que vive en la soledad, como lo verifica esta en todo tiempo, exceptuando la estación del amor. En esta época no solo se buscan el macho y la hembra , sino que algunas veces abandonan juntos las cumbres agrestes y desiertas, en donde hasta entonces habían permanecido muy á su gusto y solitarios, para ir á los lugares habitados y acercarse al hombre. Conocen la precisión de la sociedad en el momento en que la mayor parte de los animales que están acostumbrados á ella, abandonarían el universo : dijérase que quieren tener testigos de su felicidad para gozar de ella de todos los modos posibles. A la verdad , saben libertarse de los inconvenientes que trae consigo la multitud, y formarse una soledad en medio de la reunión social, elevándose á una al-

 

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