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Zoología. Aves. Pgina 60. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza. Buffon. Los Tres Reinos de la Naturaleza, Tomo 3.



Este de estas montaas, el Cndor solo sigue lo largo del ramal oriental de la cordillera tambin oriental, hasta Cochabamba, y algunas veces hasta el punto en que comienzan las llanuras de Santa Cruz de la Sierra; pero como desde all ninguna cadena de montaas rene los Andes con los primeros ramales de la provincia de Chiquitos, no pasa de este lmite, y por tanto no es posible que se halle en las montaas del Brasil. ,

Creeremos que otros motivos mas influyentes que la latitud y la altura deben ocasionar la preferencia que da el Cndor ciertos lugares. Su gnero de vida les obliga escoger para asilo, terrenos sembrados de escombros precipicios, porque nunca se posa sobre los rboles, y porque no solamente necesita puntos culminantes, desde donde pueda descubrir el terreno que se extiende alrededor de l, sino tambin anfractuosidades que le sirvan de perchero y le preserven de la lluvia. Asi es que no desciende ni las Pampas de Buenos Aires (y eso que habita las montaas que le sirven de lmite por la parte occidental) ni se introduce en las selvas, ni penetra en el interior de las montaas que abundan en arbolado, cuyas ramas pudieran embarazar su vuelo. Por lo mismo el Cndor habita mas especialmente, ya en las montaas ridas, al menos poco pobladas, ya en las costas martimas, donde los precipicios mas menos escarpados sustituyen las montanas.

No debemos creer, sin embargo, que habita en todas las montaas todos los lugares elevados que estn desprovistos de verdor. Necesita ser atrado por pacficos rebaos de la pertenencia del Hombre, bien sean Llamas, Ovejas, o Alpacas, por muchos animales montaraces cuando pacen juntos. De aqu el gran nmero de Condores que siguen las costas donde se renen muchos Lobos marinos, como las del Per y la Patagonia, siempre cubiertas de Otarios y Focas.

Donde no hay Lobos marinos, tampoco existen Condores, bien se les ve como en el Per; bien sea cernindose sobre la cima de los Andes, sea atravesndolos con vuelo rpido , fin de encontrar en ellos los pequeos rebaos aislados, nicos vestigios que nos quedan de la destruccin de las Vicuas y los Guanacos, cuya desaparicin gradual acarrea la de los Condores, que por esta causa se mantienen preferentemente la inmediacin de los lugares habitados, y de los caminos.

A diferencia de los Catartos, que siempre se ven reunidos centenares, el Cndor caza solo, y nunca se junta otras aves sino para arrebatar una parte de su presa devorarla con ellas en buena armona. Alguna vez, sin embargo, hemos visto que dos Condores se posaban sobre una misma roca.

Esta ave es bastante indolente. Despus de haber pasado la noche en el hueco de una roca de un precipicio escarpado con la cabeza escondida entre las espaldas, loque le da cierto aire socarrn, despierta al rayar el dia, sacude dos tres veces la cabeza, y casi siempre antes de abandonar su guarida, espera que el sol comience elevarse sobre el horizonte , especialmente si el hambre no le mortifica.; inclnase orillas de! peasco agitando sus vastas alas como si se dispusiese partir, hasta que por ltimo las despliega y se lanza en el espacio. Solo con mucha dificultad emprende su vuelo, y este no es horizontal como el de otras muchas aves. Creeriasele desde luego poco seguro en su escursion area, porque comienza describir un arco de crculo cediendo su propio peso; pero recobrando muy en breve su magestuoso arranque, con las alas redondeadas, las remeras separadas entre s, se mece en los aires con facilidad, sin que al parecer experimente el menor cansancio.

Por movimientos oscilatorios poco sensibles, comunica su vuelo todas las direcciones imaginarias; sigue todas las sinuosidades del terreno que recorre;

lian hablado de esta ave tan clebre, se ocup de esta particularidad, que hemos credo conveniente citar, porque no todas las especies exbalan en el mismo grado este olor nauseabundo.

Mr. de Humboldt que solo haba visto el Cndor sobre las montaas dice : El Cndor, lo mismo que los Llamas, la Vicua, el Alpaca y muchas plantas al-

Einas, es peculiar de la gran cadena de los Andes, a regin del globo que parece preferir cualquiera otra es la que se eleva de tres mil y cien cuatro mil novecientos metros de altura. Siempre que para hacer nuestras herborizaciones tuvimos precisin de acercarnos las nieves perpetuas, hemos sido rodeados de Cndores.

Por grande que sea el respeto que generalmente profesemos las aserciones de aquel grande observador , por esta vez no es posible que las adoptemos sin examen. Bien sabido es que los Condores recorren las alturas de los Andes donde pacen los Llamas y los Vicuas , pero no creemos que esta zona especial sea su morada exclusiva : tampoco creemos que solo la cadena de los Andes les servia de mansin, porque hemos encontrado un gran nmero de ellos sobre toda la costa del ocano Pacfico y sobre la del ocano Atlntico, y las mrgenes del mar, en la costa de Patagonia, donde las montaas mas inmediatas distan, por lo menos cien leguas, y donde es muy seguro que viven, anidan y permanecen babitualmente.

Verdad es que puede suponerse con alguna verosimilitud , que las familias que descubrimos al pi de los derrumbaderos de la costa han podido extender paulatinamente sus emigraciones desde el Sur hacia el Norte , desde las montaas del estrecho de Magallanes hasta la embocadura de Rio Negro en Patagonia. Por la misma razn, no creemos que los Condores prefieran una zona elevada otra que se halla al nivel del mar, porque los de Patagonia son tan voluminosos y no menos rollizos que los que inoran en los AndGs; y adems, los hemos visto con tanta frecuencia sobre toda la costa del Per, especialmente en la de Arica, cernerse todo el dia procurando descubrir algunos animales muertos y arrojados por las olas sobre aquella playa; con tanta frecuencia los hemos visto dormir sobre las rocas empinadas de la colina conocida con el nombre de Morro de Arica, que los creemos susceptibles de habitar indistintamente las zonas mas frias y las comarcas heridas directamente por los rayos de un sol abrasador como el que baa las costas del Per.

Es muy probable que las alturas que Mr. de Humboldt frecuent, se hallaban l inmediacin de algunos caseros rebaos, porque nunca hemos encontrado Condores sobre la cima de los Andes, no concurrir alguna de estas dos circunstancias.

Creemos, por tanto, deber nuestro, asignar los Condores mayor extensin de lmites, tanto en latitud como en altura sealndoles en primer concepto desde el cabo de Hornos (56" de latitud Sur) basta los 8" de latitud Norte, en las partes elevadas de los Andes , sobre su vertiente occidental, sobre todo el territorio del Per, la Bolivia, Chile, y desde el nivel del mar donde anidan y se detienen, hasta las regiones heladas de los Andes; porque frecuentemente Tos hemos visto desaparecer en la inmensidad de la atmsfera cuando nosotros nos hallbamos la altura de cuatro mil setecientos y mas metros sobre el nivel de! mar.

Entre todas las Aves, el Cndor es la mas privilegiada por lo que respecta la facultad que tiene de cruzar los aires con rapidez, elevndose una altura de la mayor consideracin. Lo hemos visto ascender has-la el nivel de la cumbre del Ilimani, cuya elevacin es la de cinco mil setecientas cincuenta y'tres toesas, mientras que la de diez y ocho mil pies solo puede resistir el Hombre la rarefaccin del aire cuando ha nacido sobre las elevadas plataformas de los Andes. Al

 

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