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Zoología. Aves. Página 58. Tomo 3. Los Tres Reinos de la Naturaleza.


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dir un Cóndor macho, cogido sobre la pendiente oriental del Chimborazo. Era un poco mayor, y tal vez de mas edad que la hembra del volcan de Pichen-cha. He aquí las dimensiones que tomé cuidadosamente en el mes de junio de 1802 :

Longitud de la cabeza desde el occipucio á la punta del pico, seis pulgadas y once lineas; longitud del pico, dos pulgadas y nueve líneas; latitud del pico cerrado, una pulgada y dos líneas; longitud de la cresta, cuatro pulgadas y nueve líneas; su latitud, una pulgada y cinco líneas; y su espesor media línea; lorgitud del ave desde la punta del pico á la cola, tres pies, dos pulgadas y dos líneas; altura del animal en la actitud de posarse sobre una rama, con el cuello medianamente prolongado, dos píes y ocho pulgadas; envergadura de las alas, ocho píes y nueve pulgadas; longitud del dedo intermediario, sin contar la uña, tres pulgadas y once líneas; y longitud de la uña de la misma garra, dos pulgadas.

Los naturalistas que observen detenidamente las dimensiones que he indicaito respecto al Cóndor, se admirarán, sin duda, de no reconocer por ellas mas que un ave, cuya talla no supera á las de Europa.

Ningún Cóndor he visto cuya envergadura excediese de treinta decímetros ó nueve pies; y muchas personas fidedignas, que habitan en los Andes del reino de Quito, me han asegurado que no vieron ninguno cuya envergadura fuese mayor de unas cuatro varas y diez pulgadas españolas, medida de Burgos.

Si se examinan cuidadosamente las relaciones de los viajeros que antes que yo, han descrito los seres de aquellas regiones, se notará que entre los naturalistas que aseguran haber medido por sí mismo el Buitre de las Cordilleras, muy pocos hay que no le atribuyan una talla muy aventajada.

La naturaleza de los lugares que habita este último ha contribuido, sin duda alguna, á las ideas exageradas que se han concebido en cuanto á la formación de su cuerpo. Estos animales sobrepujan notoriamente en magnitud al Vultur Aura, al Vultur Papa, y otras aves de rapiña que ofrece la cadena de los Andes. Anidan en los lugares mas solitarios, y casi siempre sobre la cúspide de las rocas peladas que se hallan en la inmediación del límite inferior de las nieves perpetuas.

Aislado, distante de todo ser viviente con quien se pueda comparar, el Cóndor se presenta entonces proyectando su plumaje sobre el fondo azul del cielo, Esta situación extraordinaria y la grande cresta del macho, hace parecer al ave mucho mayor que lo es efectivamente. Al visitar las cumbres desiertas de aquellos volcanes, mas de una vez he sido engañado por la reunión de las mismas causas. Imaginé que eran los Condores de una talla gigantesca, y solo una medida practicada directamente sobre el ave me la pudo desvanecer en mí el efecto, de esta ilusión óptica.

Si el Lemmergeyer de la Suiza y el Cóndor de los Andes, son los animales mayores á quienes la naturaleza haya otorgado la facultad de cruzar los aires y ascender á grandes alturas; si estas dos especies son muy parecidas en sus costumbres, por su audacia y su fuerza, mucho distan entre sí por sus caracteres fisionómicos. El Vultur barbatus no tiene la cabeza desnuda, ni la cresta nasal, ni el vistoso collar de vello blanco.

El Cóndor, lo mismo que los Llamas, la Vicuña, la Alpaca, y muchas plantas alpinas, es peculiar de la gran cadena de los Andes. La región del globo que parece preferir á cualquiera otra, es la que se eleva de tres mil ciento y cuatro mil novecientos metros de altura. Siempre que nuestras herborizaciones nos han conducido hasta las nieves perpetuas, hemos sido rodeados de Condores: allí es donde en número de tres ó cuatro se hallan reunidos sobre la cima de las rocas. Como no desconfían de los hombres, nos han dejado acercar hasta dos toesas de distancia y ni siquiera hicieron la acción de embestirnos.

A pesar de todas mis indagaciones, jamás oí citar el ejemplo de un Cóndor que haya arrebatado á una criatura, si bien no ignoro que muchos naturalistas hablan de Condores que matan á los niños de diez ó doce años. Estas aserciones son tan fabulosas como las del ruido que el Buitre de los Andes hace al volar, pues de él dice Linneo: Atónitos etsurdos fere reddit nomines.

Bien se ve que hay algunos Condores capaces de quitar la vida á los niños de tierna edad y basta á los hombres adultos, pues nada mas común que verles perseguir á un novillo al cual arrancan los ojos y la lengua.

El pico y las garras del Cóndor tienen una fuerza tal, que acreditan su robustez; pero todos los indios que habitan en los Andes por la parte de Quito aseguran unánimemente que esta ave no es peligrosa para los hombres: y hasta me atrevo á afirmar que en los Alpes de la Suiza ni una sola vez se verificó que un niño fuese atacado ó arrebatado por el Lemmergeyer. Frecuentemente el vulgo teme las desgracias tan solo porque las cree posibles, y una simple probabilidad toma á sus ojos el carácter de un hecho histórico.

¡Cuántas veces hemos visto que dormían al aire libre los hijos de los indios, mientras que los padres se dedicaban á recoger nieve para venderla en las ciudades! Y sin embargo nadie habrá oido decir que estas frágiles criaturas sobre cuyos cuerpos revolotean los Condores, hayan sido víctimas de sus garras.

Si el Cóndor pertenece exclusivamente á la cadena de los Andes, si prefiere regiones mas elevadas que la cima de Tenerife ó la de Monte-Blanco, si generalmente hablando es el animal que mas se remonta sobre la superficie de nuestro planeta, no es menos cierto que el hambre algunas veces le hace descender á las llanuras, sobre todo cuando estas yacen al pié de la cordillera. Se descubren Condores hasta la orilla del mar del Sur, sobre todo en las zonas templadas y frias de Chile, donde la cadena de los Andes limita, por decirlo así, la costa del Océano.

Obsérvase, sin embargo, que se detiene muy pocas horas en aquellas regiones bajas, pues prefiere la soledad de las montañas y un aire rarificado en el cual solo sube el termómetro hasta Om. 44 (16 pulgadas). Por eso sucede que en la cadena de los Andes del Perú y de Quito, tantos grupos de rocas tantas mesetas elevadas hasta cuatro mil setecientos setenta y cuatro metros (9,450 toesas) sobre el nivel del mar llevan el nombre de kuntur kalusa kuntur palti kuntur hua-ütana nombres que en lenguaje de los incas significan garita, gallinero ó punta de los Condores.

En mis viajes á América, solo he visto el Cóndor en el reino de Nueva-Granada, en la provincia de Quito y en el Perú. He llegado á entender que sigue la cadena dé los Andes, desde el ecuador hasta la provincia de Antioquía ó hasta el séptimo grado de latitud boreal. La cordillera occidental donde la rama de los Andes que pasando por Choco se extiende hasta el istmo de Panamá, es sin duda muy poco elevada para que el Cóndor pueda habitar en ella.

Para unir bajo un mismo punto de vista la geografía de las plantas á la de los animales diré que el Cóndor no se extiende mas hacia el istmo que hasta donde dejan de producirse la quina, la befaría, la escalonia y otras plantas alpinas de los altos Andes. Ignoro absolutamente si esta ave gigantesca se halla al Norte de Panamá.

Me han asegurado que el Cóndor no hace nido. Deposita sus huevos sobre la misma roca, no sin rodearlos antes de paja ó de hojas velludas de las wxpelesia frailijon que es la única planta que se reproduce á la inmediación de las nieves perpetuas y se parece a nuestra verbascum thapsus. Hánme dicho que los

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