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Zoología. Mamiferos. Anatomía y Fisiología. Página 247. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.

Buffon Los tres Reinos de la Naturaleza Tomo 2



una porción de su blastema, á la formación de los intermaxilares. El hueso, ó mas bien el conjunto de huesos que hemos llamado aquí pómulo con Mr. Agassiz está designado por Cuvier, bajo el nombre de sub-orbitario; este es uno de los ejemplos en apoyo de la opinión que anteriormente hemos emitido, á saber, que no existe una correspondencia absoluta en las diferentes piezas del esqueleto enlre sí, que un hueso no encuentra rigorosamente su representante en todas las organizaciones, y que con frecuencia la comparación no puede tener lugar, entre dos sistemas compuestos de elementos mas ó menos numerosos. Así el hueso pómulo esclusivo de los Mamíferos está representado, en los Peces, por las piezas múltiples sub-orbitarias. El arco mandibular de los Peces parece corresponder á la vez á los dos arcos que hemos nombrado maleolares y mandibular en los Mamíferos, y al blastema de la primera hendidura branquial. El arco que lleva el nombre de hioideo en los Peces parece tener al mismo tiempo analogía con los dos arcos estilo-estopidiano y hioideo de los Mamíferos; pero, en los Peces, las funciones de este arco son al principio de algún modo especiales, por la formación de franjas branquiales en sus bordes; estas franjas desaparecen luego y el arco hioideo se distingue así de los arcos siguientes, los cuales conservan las bránqueas, á escepcion del último, el arco faríngeo, que tampoco las conserva.

Quisiéramos poder desarrollar aquí las relaciones interesantes que nacen de la comparación de estos diferentes arcos, entre los Peces y les Mamíferos; esta digresión nos está prohibida. Pretendimos tan solo indicar todo cuanto tiene de interesante para la zoología el estudio comparado del desarrollo de diversos aparatos; estudio de donde resultarán los caracteres de afinidad de las diferentes piezas de estos aparatos, tanto, como la observación de las fases embrionarias semejantes indica las afinidades zoológicas fundamentales de los tipos. La simple enumeración que acabamos de hacer de las diferentes piezas que resultan del desarrollo de los arcos viscerales en los Peces, da una nueva prueba en apoyo de la opinión que tantas veces hemos formulado, que el desarrollo de los animales superiores no representa el estado adulto de los inferiores, y que la función introduce diferencias en la disposición de sus partes como en su número.

Nuestro deberes, sobre todo, demostrar cuan falsa es la relación que se ha querido encontrar al dar el nombre de arcos branquiales á las lengüetas de sustancia formatriz que presenta el embrión de los Mamíferos. No hay mas arcos verdaderamente branquiales, esto es, arcos destinados á llevar bránqueas, que en los Peces, y ninguna parte del embrión de los Mamíferos puede ser comparada con ellos; estos arcos branquiales son una creación totalmente especial al tipo ictiológico. Mas esta creación, que no tiene analogía en los Mamíferos, no impide que el embrión de los Peces, posea también arcos destinados, como los de aquellos, á la formación de los huesos de la cara y del aparato hioideo. Estos se encuentran en mas ó menos número en todos los Vertebrados; los arcos branquiales son patrimonio esclusivo de los Alantoideos. A la designación de estos últimos arcos es á la que debiera circunscribirse la aplicación del nombre de arcos branquiales. Bajo el nombre de arcos viscerales se podría comprender el conjunto de lengüetas arqueadas que presentan todos los Vertebrados; nosotros propusimos esta denominacion especial para los arcos propios de la cara y del aparato hioideo.

En cuanto a la comparación que se pueda establecer entre el esqueleto y las piezas óseas que resultan del desarrollo de los arcos viscerales, no creemos que sea mas exacto el relacionar los huesos de la cara con la formacion costal que lo es la de referir los del cráneo á la vertebral; sin duda ninguna, los huesos de la cara, como las costillas, nacen de las láminas ventrales,

sin duda, los arcos que los forman abrazan una porción de cavidad visceral y se insertan en el cráneo, de la misma manera que las costillas ó los arcos anteriores de las vértebras encierran otra porción de la cavidad general y proceden de las vértebras; mas la relacion fundada sobre el origen histológico de estas partes es tan vaga que podría asimismo aplicarse á cualquiera otra parte, y la forma de producción organogenia de los arcos viscerales es tan especial que no puede compararse con la de las costillas. Además todas las piezas de la cara no proceden directamente de la bóveda craniana siendo por cierto el mas pequeño numero de entre ellas el que presenta esta condición. Por separado, el desarrollo trae luego diferencias muy profundas, de las cuales no podemos deducir mas que una analogía lejana, virtual, sin fundamento. Nosotros creemos que la cara es una creación ósea especial, como el cráneo es otra, como las vértebras y los miembros constituyen también dos distintas. La comparación de la mandíbula inferior con un miembro, no puede estar justificada, ni por el estudio de su desarrollo, ni por el de su osificación, ni por el de su composición ósea. Mucho se ha errado cuando se ha creído justificarla por la anatomía comparada, por las metamorfosis que sufren los apéndices en los animales Invertebrados, en los Crustáceos por ejemplo. Se ha confundido, en esta aproximación, dos hechos distintos: la introducción de un órgano nuevo en la economía, y la apropiación de un órgano preexistente a una función nueva. La mandíbula de los Vertebrados es una creación especial; la pata-mandíbula de los Crustáceos no indica mas que un cambio de papel de los miembros.

Hasta después de la aparición de las partes óseas destinadas á contener el eje cerebro-espinal, y á circunscribir la cavidad general del cuerpo, no se presentan los primeros rudimentos de los miembros, estos toman origen después que las vértebras quedan indicadas en sus lineamentos primitivos; los huesos que los componen son las piezas del esqueleto que últimamente se diseñan.

De las dos extremidades torácica y abdominal es la primera la que con mas rapidez se desarrolla, pero ambas frecuente y generalmente, siguen la misma marcha y presentan igual sucesión de fenómenos. Aparecen primitivamente como dos lengüetas angostas, elevándose sobre los lados del cuerno, compuestas de una sustancia homogénea, y tomando progresivamente la forma de una pequeña placa redondeada y enlazada al cuerpo por un pedículo delgado; de este pedículo es del que se producen las partes superiores del miembro; de la placa y de la que nacen los rudimentos de la mano y los del pié. Pronto, por resultado de una segregación histológica, las piezas destinadas á unir cada miembro al tronco, comienzan á formarse, el hombro para los miembros torácicos, la pelvis para los miembros abdominales. Desde esta extremidad articular del miembro, el trabajo de formación se extiende á la extremidad libre; los dedos de la mano y los del pié se forman después. Notaremos aquí que en los Cetáceos el trabajo genérico para el miembro posterior se detiene con la formación de una pelvis rudimentaria, y que esta particularidad de organización nos da también la imagen de una época primitiva del desarrollo de los miembros en los Mamíferos. Desde los primeros instantes de su vida emhrionaria, los Cetáceos se distinguen pues, por la pequenez de sus miembros, entre el grupo de anímales en que los colocan los primeros fenómenos de su desarrollo. Luego que las dos extremidades de cada miembro se manifiestan, aparecen las partes qu» se apoyan sobre el hombro y las que se articulan con la pelvis, el brazo con el hú-



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Zoología, hombres, animales, mamíferos, Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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