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Zoología. Mamiferos. Anatoma y Fisiologa. Pgina 242. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2. Buffon.. Los Tres Reinos de la Naturaleza., Tomo 2..



mos las particularidades que presenten los dientes, cuando hablemos de la mandbula inferior. Sobre la elevacin determinada por los incisivos superiores se apoya una linea que toca por arriba en el punto mas prominente del frontal, por la que se ha procurado apreciar el desarrollo relativo de la cara y del crneo y por consecuencia, el desarrollo intelectual. Las razones que hemos expuesto al hablar del sistema nervioso , no nos permiten mirar la masa mas menos considerable del encfalo, como un indicio absoluto de una inteligencia mas menos elevada; por lo tanto no creemos que esta linea ngulo facial de Camper, dndonos exactamente la relacin de la cara con el cerebro pueda ofrecernos del mismo modo la medida de la inteligencia de un animal. Adems esta lnea no puede servir de guia sincera, aun para la apreciacin del desarrollo relativo de la cara y del crneo, pues que de una parte los senos frontales pueden dar una grande prominencia la frente, como sucede en la del Elefante, y elevar por tanto la lnea facial, sin que se pueda inferir el desarrollo del cerebro; y que, por otra parte, la cara puede tomar una posicin de tal modo avanzada , que no sea posible apoyar la lnea facial la vez sobre el frontal y sobre el maxilar. Creemos que se padece una equivocacin cuando se atribuye los antiguos la consonancia de las relaciones de este gnero, y cuando se considera como una prueba de su ciencia cierto hbito en que se apoyaban los artistas de exagerar la abertura del ngulo facial, cuando queran imprimir en una cabeza el carcter de la inteligencia y de la magestad. Esta prctica nos parece que supone solamente el estudio de la cara del Hombre comparada con el de la cabeza de los animales. Segn los antiguos el tipo de la belleza estaba en el Hombre de la raza caucsica la cual ellos pertenecan , y en la cual encontraron aun los rasgos mas puros y primitivos; reproducir los caracteres de este tipo, alejndose del de los animales, debia pues ser el deber de los artistas. Cuando se exagera la prominencia de la frente, no podremos obtener el ngulo facial de Camper; lograremos solamente medir el hocico de los animales.

La cara se alarga tanto mas por delante del crneo cuanto mas lejana es la poca de su desarrollo. Prir. i-tivamente el arco facial desciende, segn lo hemos dicho ya, por debajo de la cpsula cerebral, y esta posicin es la que poco despus persiste en el Hombre, es tambin la que se presenta en los Monos jvenes. Mas, sucesivamente, avanza por debajo del crneo, y el ngulo facial que, por ejemplo, es de 65. en el orang-utang joven, no llega ser mas que de 40. en el mismo animal adulto.

El hueso pmulo que se articula con la apfisis mamilar del maxilar superior, sirve para unir el crneo con la cara, por medio de una apfisis montante que se adhiere al frontal y del arco zigomtico que une la apfisis zigomtica del temporal. Se verifica aquel muy pronto y muy probablemente por un solo ncleo seo. Algunos Mamferos, entre ellos las Musaraas y los Pangolines, no tienen pmulo; otros como los Hormi-gerosletienen extremadamente pequeo ; otros al contrario, como el Jabal y el Pecar, tienen un pmulo muy largo para componer una parte de la cara. En los Topos y en muchos Queirpteros insectvoros, la arcada zigomtica no consiste mas que en un filete seo mas menos recto, sin sutura; en el mayor nmero de Mamferos es fuerte y est compuesta def hueso pmulo por su parte media, de la apfisis temporal y de la maxilar superior por sus dos extremidades. En el Hombre, en los Cuadrumanos, en la mayor parte de los Queirpteros y de los Insectvoros, en los Carnvoros, en casi todos' los Anfibios, en los Edentados, en los Rumiantes y en las Sirenas, la arcada zigomtica se forma tan slo por la apfisis zigomtica del temporal, y el hueso pmulo, que se avanzan mas menos e] uno

cerontes, en el Caballo, en la Lama, y en el Delfn. Las particularidades que presentan los terigoideos, son poco importantes, y tienen relacin con su mayor menor desviacin, con su unin mas menos rpida, con las conexiones que contraen con la caja, como en la mayor parte de los Roedores, los Makis y los Tar-sieros. Empero estos huesos ofrecen una disposicin interesante en muchos de los Edentados y en los Delfines. En el U, los terigoides estn hinchados y ahuecados por clulas que comunican con los senos del esfenides, y tambin con las ventanas posteriores de la nariz. Una organizacin anloga se encuentra en el Ay de collar, donde la comunicacin es mas completa por la existencia, en la cara interior de este hueso, de un largo surco que termina en el seno del esfenides por un agujero del palatino. En los Hormigueros, las alas internas se reconcentran y se abrazan la una la otra por debajo, como lo han hecho los palatinos con los cuales se unen, para constituir as un tubo que se continua con el de las ventanas posteriores de la nariz. En los Delfines, se encuentra algn tanto de semejanza: las alas terigoideas internas, que quedan siempre separadas, toman un gran desarrollo, se repliegan sobre ellas mismas v componen todo el borde de las ventanas posteriores dla nariz, donde se manifiesta solamente el vmer.

Remontndose la situacin primordial de las prolongaciones del arco facial, de donde nacen los palatinos v los terigoideos, se comprender fcilmente que la soldadura de la cara con el crneo se opera con la ayuda de este hueso.

' Por fuera de estas prolongaciones y del punto donde ellas empiezan extenderse bajo la base del crneo, el blastema del arco facial se cartilaginiza bien pronto, y este es el cartlago que produce el hueso maxilar superior y el pmulo. Los huesos maxilares superiores, como tambin las prolongaciones que acabamos de nombrar, crecen desde los lados hacia el medio, de modo que por grados se aproximan el uno al otro y al inter-maxilar. El nmero de los puntos de osificacin parece ser de siete , que se unen rpidamente entre s. Por resultado de los progresos del desarrollo, el maxilar viene ser un hueso largo, mas menos abombado y alargado de atrs adelante, se une al frontal por una apfisis montante nasal; al palatino, por su borde posterior y los otros huesos, el vmer, el etmides y el cinqus , segn que su desarrollo los pone en relacin con ellos. Hacia su parte media, presenta la apfisis mamilar por medio de la cual se articula con el pmulo. Lo que caracteriza esencialmente este hueso en los Mamferos, es su completa inmovilidad, pues en el mayor nmero de los animales de las otras clases es mas menos movible. El maxilar superior, por su volumen y por su situacin en medio de los otros huesos, es uno de los que contribuyen principalmente dar la cara su forma y su extensin. A medida que se aleje del Hombre, avanza hacia delante, se afila mas menos, y determina de alguna manera las formas tan diferentes que presenta el hocico en los Mamferos. Los dos extremos, bajo este punto de vista, se nos ofrecen de una parte por los Monos y por los Perezosos, que tienen la cara extremadamente corta, y de la otra por el Tamandoa, en el cual el hocico es escesivamente largo, cilindrico, estrecho, y se ensancha en su base para unirse al crneo. Estas diferencias y todas las que observemos entre estos dos lmites, estn generalmente en relacin con el desarrollo que adquieren los rganos del olfato y del gusto , aunque sea frecuentemente difcil de explicar la prolongacin de las mandbulas sino por una particularidad dependiente del tipo. En todo el circuito de su extremidad inferior, el hueso maxilar presenta un reborde dentario algo abultado, que fcilmente toma un gran espesor y muestra las entu-meceneas que corresponden los alveolos. Indicare-



 

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