Zoología. Mamiferos. Anatomía y Fisiología. Página 225. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.. Museo pintoresco de Historia Natural.
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Zoología. Mamiferos. Anatomía y Fisiología. Página 225. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.



aquellas dimensiones de aquellas partes, hasta el punto que se hagan desde luego tangentes, se suelden en seguida, se confundan en último lugar y que el resultado General de una formación esencialmente centrífuga parezca entonces un desarrollo centrípeto.

Concluiremos, pues, exponiendo que los nervios, así como los demás órganos, nacen en todas partes, mas no se hallan perceptibles hasta el momento en que la separación histológica está bastante avanzada, por la que se distinguen de las partes inmediatas, que esta separación empieza tanto en la periferia como en el centro sin que por ello, ni este ni aquella sean el punto de partida de la formación sucesiva.

La consecuencia de esta verdad es, que un órgano periférico puede estar bien conformado, aun en el caso de que el centro nervioso se halle todavía en estado rudimentario, como lo demuestran las observaciones de Morgagni y de Buttner, mas arriba citadas; y que un órgano puede formarse sin la existencia de su nervio, como lo prueba la observación de Nuhn que ha visto el aparato auditivo de un sordo-mudo perfectamente desenvuelto, sin encontrar en él ninguna señal que indicase la presencia del nervio auditivo; y otra de Klinkosch que ha encontrado los primeros rudimentos del globo ocular sin nervio óptico y sin las partes principales del ojo; y en fin, que el nervio puede manifestarse sin el órgano, en el cual debe distribuirse, como lo atestigua la observación de Rudolphi, que ha encontrado rudimentos del nervio óptico derecho sin que apareciese el ojo de este lado. Sin duda, en el mayor número de casos, el nervio y su órgano se manifiestan juntos, pues que la causa que viene á turbar la marcha histogénica del uno ó del otro, debe obrar sobre la masa homogénea que contenia el germen de uno y del otro; empero seria proceder con demasiada precipitación, en general, si rechazáramos como falsas las observaciones que manifiestan la independencia primitiva de las diversas partes del organismo.

El error que ha hecho creer la dependencia recíproca de las partes en las primeras épocas de la vida embrionaria ha venido, de que, muchos observadores , han hecho semejante la vida del embrión á la vida del adulto, y que han admitido, para la formación del primero, las mismas condiciones que para la existencia del segundo. Esta falsa idea les ha conducido también, á situar en tal ó cual aparato, sistema nervioso, sistema de la circulación, ú otro, la causa necesaria de la formación de todos los órganos. Cuando todos los hechos de la embriogenia nos prueban que, hasta una época determinada del desarrollo embrionario, la vida es en cierto modo difusa, que no está ligada á una acción determinada de un todo, cuyo juego dependa de la armonía de sus detalles; aunque dentro de ciertos límites difíciles de precisar, el embrión puede vivir, esto es, desarrollarse sin cabeza, sin corazón, sin médula espinal, en tanto que el adulto no puede conservar su existencia sin estas partes esenciales. Una sola fuerza preexiste al órgano : esta es la función, la vida.

Independientes las unas de las otras, durante la formación embrionaria é independientes también de todo otro aparato, las diversas partes del sistema nervioso, se reúnen en seguida para formar un coniunto, en el cual la fisiología comprende, en el adulto, la unidad y la reciprocidad de acción, mucho mejor que la anatomía demuestra la continuidad de las libras. Entretanto, salvo algún punto aun mal esplicado y de una difícil observación, esta continuidad ha estado reconocida en toda la extensión del eje cerebro-espinal. Las fibras nerviosas de los dos haces que forman la médula, y cuya posición hemos indicado mas arriba, se ensanchan en el encéfalo, entran en comunicación con las diversas partes que le componen , sea directamente, sea entre-cruzando, como sucede en el

bulbo raquidiano, á la altura de las pirámides. Puesto que, como sabemos ya, las raices posteriores de los nervios espinales, en relación con ios cordones posteriores de la médula, presiden á la sensibidad, mientras que las raices anteriores de los mismos nervios, en relación con los cordones ante-laterales, están consagrados al movimiento; se puede desde luego presentir que el bulbo, el cerebelo, la protuberancia, los tubérculos cuadrigénicos, los tálamos ópticos, los cuerpos extriados, los lóbulos cerebrales, y en una jalabra, las partes constitutivas del encéfalo, reciben os haces sensitivos y los haces motores de la médula espinal. Indicaremos solamente, que tomando las relaciones de los nervios del encéfalo que establecen la clasificación délos nervios craneales que mas arriba hemos dado, el examen del modo de distribuirse las fibras de la médula en el encéfalo nos entretendría mas de lo que los estrechos límites de este artículo pudiera permitirnos.

distribución de la materia blanca v de la materia gris.

Un estudio indispensable para entender la constitución del centro nervioso, es el de la repartición de la materia gris y de la materia blanca en sus diversas partes.

En la médula espinal la sustancia gris está situada en el interior, y la sustancia blanca forma un tubo cilindroideo que envuelve á la primera en todas partes , y lo mismo en el fondo de cada surco medio; si bien la capa de sustancia blanca es mucho mas delgada, sobre todo, por el surco posterior. La columna gris está contenida en el canal medular que se abre en el calamus scriptorius, punto en ilonde desaparece la sustancia gris. Su forma no es la misma en toda la longitud de la médula como lo prueban los cortes transversales hechos á diferentes alturas. La figura mas general que aparece en estos cortes, puede estar representada por dos medias lunas aproximadas por la parle convexa y unidas por una barra transversal, que no es otra cosa que la comisura gris. Estas medias lunas están dirigidas de atrás adelante, de suerte que dan cada una un cuerno al cordón posterior y otro al antero-lateral. La extremidad de estas astas' corresponde á las líneas de inserción de las raices anteriores y posteriores de los nervios raquidianos, y pareciéndose á ellas, entran en contacto con los orígenes de los filetes nerviosos.

En el encéfalo la sustancia gris está situada al exterior de los hemisferios del cerebro y del cerebelo, dándole por esta posición el nombre de sustancia cor-tica/. Empero esta misma, está diseminada , en casi todas las partes, entre los diferentes haces blancos; forma los nudos mas ó menos voluminosos en la protuberancia , los tubérculos cuadrigéminos, la glándula pineal, las eminencias mamilares : y se presenta en masas muy considerables en los cuerpos estriados; en los tálamos ópticos, en el tubérculo ceniciento y en el infundibulum que est i en continuidad con este último.

resumen de los caracteres principales del sistema nervioso de los mamíferos.

Acabamos de pasar en revista todas las partes que concurren á la constitución del sistema nervioso de los Mamíferos placentarios; reasumiremos este conjunto de la manera siguiente.

El eje espinal se compone de dos pares de cordones, uno posterior y otro antero-lateral, separados el uno del otro por la linea de inserción de las raices posteriores de los nervios raquidianos. Este eje contiene una columna de sustancia gris, que parece están en comunicación con los orígenes de los nervios de IB

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