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propios; ley sin embargo, menos demostrada, con respecto á los seres destinados á vítít en medio de las aguas, cuyo radio de habitación hemos observado constantemente que no se cuenta ya por golfos sino por grados de latitud, de manera que la zona intertropical encierra ordinariamente en toda la circunferencia de nuestro planeta, los mismos animales, y después á medida que se pasa de los trópicos hacia uno u otro polo, cada paralelo tiene producciones propias, cuya extensión en sentido de la latitud se detiene en meridianos trazados por las grandes masas de tierra. No es posible afirmar siempre que los grandes Cetáceos, tales como el Cachalote macrocéfalo y la Ballena franca, recorren indiferentemente todos los mares de un polo á otro; pero lo que es positivo es la existencia en el hemisferio meridional de un Ballenóptero y de una verdadera Ballena. Acaso se podrá decir un dia con certeza que la Ballena franca no deja los 85º navegables de latitud que cortan el hemisferio del Norte, y que no atraviesa la linea equinoeial; pero hasta entonces se puede admitir con grandes probabilidades que en un Huido cuya temperatura es siempre bastante uniforme, no debe tener por guia sino sus necesidades físicas, susapetitos y el estimulo de placer. Si así fuese, las Ballena del Norte serian igual o enos favorecidas que las del Sur. Estas, en efecto, han tenido por mansión aquellos vastos Océanos que antiguamente se creían limitarlos por un continente austral; océanos sin límites que desde el polo y desde algunas tierras de desolación esparcidas como un punto de su inmensidad, vienen á romper sus altas olas sobre la extremidad avanzada de los dos grandes continentes, á abrirse delante del cabo de Buena-Esperanza y del cabo de Hornos, y á encontrar un dique á lo largo de la costa meridional de la Nueva Holanda. Las frecuentes tempestades que agitan los mares

resto de la columna vertebral, se compone de catorce dorsales de donde parten otros tantos pares de costillas, y de treinta y un lumbares y caudales; el número total de las vértebras es, pues, de cincuenta y dos. Los huesos ahorquillados comienzan en el undécimo lumbar; el cuerpo de este y de los caudales está indicado por una ligera quilla; el esternón es cuadrilátero; bifurcado hacia atrás, y con una punta en medio de su borde esterno; el omóplato es mas ancho que largo, no tiene sino cuatro dedos pronunciados, terminados cada uno por una dilatación cartilaginosa, compuestos de un número variable de articulaciones, que son; dos en el índice, siete en el de en medio y en el anular, y tres en el pequeño.

Él Ballenóptero del Sur parece no acercarse sino pocas veces á los surgideros del cabo de Buena-Esperanza, pues que se asegura que apenas se ven dos ó tres cada año. Nadie se ocupa de la caza de este Cetáceo porque la vivacidad que le distingue, la haria muy difícil y peligrosa, y su grasa por otra parte, no podria casi servir de atractivo, porque contiene muy poca cantidad de aceite, que no indemnizaría ninguna de las fatigas y esfuerzos que hubieran sido necesarios para obtenerle. Mr. Delalande, ha observado que los escrementos eran de un encarnado vivo, y este color como hemos tenido ocasión de ver muchas veces, pertenece á todas las especies. Se ha propuesto introducirle para tinte, é ignoramos hasta qué punto seria posible lijar la materia colorante que le da este matiz carmesí tan brillante.

Es muy probable que al Ballenóptero del Sur, debemos referir la especie descrita por MM. Quoy y Gaiínard en la parte zoológica del Viaje al rededor del mundo de la corbeta Urania. He aquí lo que dicen estos dos viajeros:

«Durante nuestra permanencia en las Maluinas, un cazador que se hallaba en aquel instante cerca de allí, le disparó muchos tiros de fusil con bala, que probablemente le hirieron de gravedad; por la tarde estaba todavía vivo; la marea baja le habia dejado una porción del lomo y los espiráculos al descubierto. De cuando en cuando arrojaba agua por aquellas aberturas, respirando con ruido. Se despachó un bote para hacer que aquel Cetáceo viniese mas cerca de nuestro campo, á fin de sacar de él el mayor partido posible. En vano se esforzó en remover aquella pesada masa, que por otra parte todavía animada se dirigía hacia casi todos los puntos: se limitó la operación de los del bote á enviar sobre su lomo un hombre, que armado de una hacha hizo un agujero, en el cual fijó un anclote, del cual pendía una cadena y después una cuerda que se fijó en tierra, para que la marea ascendente no arrebatase el animal. Pero cuando se sintió arrastrar por el finjo á favor de un ligero sacudimiento rompió la cuerda, y por un movimiento mas fuerte se retiró por encima de las rocas, y se largó. En vano trató de huir: herido de muerte, le hallamos al otro dia sin vida en el mismo paraje.»

«Al momento que varó este Cetáceo, aunque era macho, muchos pequeños Ballenópteros que estaban en la rada, giraron mucho tiempo al rededor de él. La aleta dorsal de estos jóvenes, dos veces mayor que en el Delfin ordinario, nos pareció mucho mas considerable y no tan retirada hacia la cola como la del individuo adulto que teniamos á la vista. Adquirimos la prueba de que estos animales no son de temer por lo que sucedió á un marinero, que habiendo ido á nado á examinar muy de cerca la Ballena varada, se vio enteramente rodeado de ellos. Sobrecogido de un terror extremo que manifestaba con grandes gritos, se apresuró á ganar tierra con todas sus fuerzas. Muchas personas que estaban en la costa temian por su vida; nosotros nos esforzamos á tranquilizarle gritándole que 13

australes confundiendo y arrojando en el choque de las Ballenóptero de la especie de hocico puntiagudo, vino o las los Pulpos á la superficie del mar, permiten á las á estrellarse contra las rocas de la bahia francesa. L'n

Ballenas que allí viven, no buscar minuciosamente su presa: esta, por decirlo así, las busca ella misma; pero sucede muchas veces que demasiado confiados en su fuerza, son sorprendidos en los surgideros y se estrellan contra los arrecifes que están á su entrada.

El Ballenóptero del Sur, observado en el cabo de Buena-Esperanza por Mr. Delalande, es una de las numerosas conquistas de aquel emprendedor y activo viajero, muerto poco tiempo después de haber vuelto a su patria. Los holandeses establecidos en el Cabo, dieron a este animal el nombre de Poeskop, porque encima de su occipucio se ve una bolsa; pero lo que distingue á este Ballenóptero de todas las especies conocidas, es una larga aleta dorsal que, en vez de estar colocada hacia la extremidad del cuerpo, se halla situada directamente debajo de las pectorales. El cuerpo es negro por encima, y de un blanco puro por debajo; los surcos de la garganta y del pecho están teñidos de un color de rosa bastante marcado.

Las diferencias que las piezas óseas del Ballenóptero del Sur presentan, comparadas con las de los del Norte y del Mediterráneo son muy características.

La cabeza del Ballenóptero del Cabo, dice Mr. Cuvier, comparada con la del Mediterráneo, tiene una anchura mucho mas considerable entre las órbitas á proporción de su altura; esta porción del frontal tiene una dimensión transversal, mucho mas pronunciada con relación á su longitud; el borde posterior de este hueso se dirige hacia atrás, mientas que en la cabeza del Rorcual del Mediterráneo se dirige hacia adelante; los huesos de la nariz están ligeramente festonados en su borde anterior; la parte interior del hocico es medianamente convexa; el atlas es distinto del axis; este último se suelda por la parte superior de su anillo que no tiene apólisis espinosa, con la parte correspon diente de la tercera cervical; los cuatro siguientes no se unen entre si, y su cuerpo es bastante grueso; el

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