Zoología. Cetaceos. Página 179. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.. Museo pintoresco de Historia Natural.
Pasapues > Buffon. > Los Tres Reinos de la Naturaleza. > Tomo 2.

Zoología. Cetaceos. Página 179. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.


Anterior | Página inicial | Página siguiente

rechaza este animal sus enemigos ó les da la muerte; pero lo repetimos, recibió sus remos propiamente tales, su timón, sus armas, su pesada maza, cuando la naturaleza dio a su cola y á la aleta de este órgano, la lisura, la disposición, el volumen, la masa, la movilidad, la flexibilidad, el vigor que muestran estos órganos, con cuyos medios ha podido la Ballena tantas veces estrellar, volcar y echar á pique grandes embarcaciones.

Añadamos á esto la facilidad con que la Ballena franca agita no solo sus dos brazos, sino también los dos lóbulos de su aleta caudal independientemente uno de otro, lo que para ella constituye un medio muy útil de variar sus movimientos, de torcer su camino, de mudar su posición; y particularmente de echarse de lado, tenderse sóbre la espalda, de airar a su arbitrio sobre el eje que se le puede suponer en el sentido de su mayor longitud.

Si es cierto que la Ballena franca tiene debajo del cuello un espacioso depósito que llena introduciendo en él el aire atmosférico, y que se parece mas ó menos al que daremos á conocer en otros enormes Cetáceos, es ayudado además por una nueva y gran causa de agilidad y buen éxito en muchas circunstancias de sus movimientos, de sus viajes y de sus combates.

Pero como quiera que sea, ¿porqué hemos de admirarnos de los terribles trastornos que una Ballena franca puede producir, si se reflexiona acerca del cálculo siguiente?

Una ballena franca puede pesar mas de ciento cincuenta mil kilogramos. Su masa es igual por consiguiente á la de cien rinocerontes, de cien hipopótamos, ó de cien elefantes; es igual á la de ciento quince millones de algunos de los Cuadrúpedos que pertenecen á la familia de los Roedores y al género de las Musarañas. Multipliquemos las cifras que representan esta masa, por las que designan una velocidad suficiente para hacer recorrer á la Ballena once metros por segundo; y es evidente que nos resultará la medida de la fuerza de la Ballena. ¡Qué choque no debe producir este Cetáceo!

Una bala de cuarenta y ocho tiene sin duda una velocidad cien veces mayor; pero como su masa esa lo menos seis mil veces menor, su fuerza no es mas que una sexagésima parte de la que tiene la Ballena; luego el choque de este Cetáceo es igual al de sesenta balas de á cuarenta y ocho. ¡Qué formidable batería! y además, cuando agita gran parte de su masa; cuando hace ondular su cola, cuando le comunica un movimiento muy superior al que hace recorrer once metros por segundo, cuando le da, por decirlo así, la rapidez del relámpago, ¿no debe ser semejante al violento impulso de un rayo?

¿Y aun nos estrañará que cuando la sitian algunos barcos en una bahía, tenga necesidad mas que de sumergirse y levantarse con ímpetu por debajo de los buques que la persiguen para conmoverlos, trastornarlos y echarlos á pique, que de dispersar esta débil barrera, y ostentarse vencedora en el vasto Océano?

A la fuerza individual de las Ballenas francas se reúne el poder que resulta de la unión de muchos individuos, pues á pesar de lo ostigadas que son actualmente en sus mansiones boreales todavía se reúnen en tropas. Como no se disputan un alimento que ordinariamente hallan en abundancia, y comunmente no son agitadas por violentas pasiones, son naturalmente benignas y apacibles; contraen entre sí una especie de amistad á veces bastante íntima y constante. Pero si 110 tienen precisión de defenderse unas contra otras, pueden verse obligadas á emplear su poder para repeler enemigos peligrosos, ó recurrir á algunas maniobras para libertarse de ataques importunos, desembarazarse de una concurrencia molesta, y hacer cesar dolores demasiado prolongados.

Un insecto de la familia de los Crustáceos á que se ha dado el nombre de Ploode la ballena, mortifica mucho á la Ballena franca; se adhiere con tanta fuerza á la piel de este Cetáceo, que antes se desgarra que se desprende de ella: se instala particularmente en la comisura de las aletas, en los labios, en las partes de la generación; en fin, en los lugares mas sensibles y en los que la Ballena no puede desprenderse por el frotamiento de este enemigo, cuyas picaduras son muy dolorosas y agudas en especial en la estación calurosa.

También pululan en su cuerpo otros insectos. Muchas veces el espesor de sus tegumenlos la preserva de la picadura de dichos parásitos y hasta del conocimiento de su presencia; pero en algunas circunstancias sin duda le atormenta como la Mosca del desierto cuando hace enfurecer al León y á la Pantera; al menos si es verdad, como se dice, que germinan algunas veces en la lengua de este Cetáceo, la corroen y devoran, hasta destruirla casi por completo y dan la muerte al animal.

Dichos insectos y Crustáceos atraen frecuentemente sobre el dorso de la Ballena franca gran número de aves marítimas que gustan alimentarse de estos animales parásitos, los buscan sin temor sobre su dilatada espalda, y libran al Cetáceo de aquellos animales incómodos; al modo que el Pica-buey devora las larvas de Tábanos y de otros Insectos incómodos y funestos sobre los Bueyes que habitan en las cálidas llanuras del continente africano.

Por esta razón no debemos sorprendernos al leer el viaje del capitán Colnett alrededor del cabo de Hornos y en el grande Océano, cuando dice que desde la isla Grande del Océano Atlántico hasta las costas de California se habian visto algunas bandadas de Petreles azules acompañar á las Ballenas francas. Pero tiene la Ballena tres enemigos temibles por su tamaño su agilidad, sus fuerzas y sus armas; la asedian con encarnizamiento, la combaten con furor, y no obstante reconozcamos de nuevo el poder de la Ballena franca: la audacia de sus enemigos se desvanece delante de ella cuando no pueden, reunidos muchos aun tiempo, concertar diferentes ataques simultáneos, combinar los esfuerzos sucesivos de diversos combatientes, al menos sino es todavía demasiado joven para presentar todos los atributos de la especie.

Estos tres enemigos, son el Escualo-sierra, el Cetáceo que describiremos con el nombre de Delfín gladiador y el Tiburón.

El Escualo-sierra, al que los pescadores llaman ordinariamente Pez-sierra, cuando el hambre le atormenta, y descubre una Ballena franca de poca edad, cuyas fuerzas no están aun bien desarrolladas, se atreve á arrojarse á ella.

La joven Ballena hunde su cabeza en el agua para rechazarle, levanta su cola, y la agita y golpea con ella á uno y otro lado. Si alcanza á su enemigo lo abruma, lo mata y destruye de un solo golpe. Pero el Escualo-sierra se precipita hacia atrás, la rehuye, salta, vuelve y revuelve en torno de su adversario, muda á cada instante de ataque, se aprovecha del momento mas favorable, se lanza sobre la Ballena, clava en su dorso la hoja larga, ósea, y dentellada de que su hocico está provisto, la retira con violencia, hiere profundamente al joven Cetáceo, desgarra su piel, la persigue hasta en los abismos del Océano, la obliga á ascender hacía la superficie del mar, vuelve á comenzar un combate terrible, y sino puede darle la muerte espira de furia.

Los Delfines gladiadores se reúnen, forman una gran tropa, se adelantan todos juntos hacia la Ballena franca, la acometen por todas partes, la muerden, la ostigan, la fatigan, la obligan á abrir su boca, y arrojándose sobre la lengua, á que son, según se dice, muy aficionados, la despedazan, y arrancándola en trizas causan dolores insoportables al Cetáceo vencido por el número, y lo cubren de heridas mortales.

Anterior | Página inicial | Página siguiente



Índice de páginas de Mamiferos.



Biblioteca ilustrada de Gaspar y Roig.
Los Tres Reinos de la Naturaleza.
Museo Pintoresco de Historia Natural.
Descripción completa de los animales, vejétales y minerales útiles y agradables:
su forma, instinto, costumbres, virtudes ó aplicaciones á la agricultura, la medicina y las artes en general, comprendiendo mayor número de géneros que en todas las obras publicadas hasta el día.

El proyecto pasapues es una ampliacion del proyecto Aragón es así, y trata de recopilar y relacionar todo tipo posible de información documental sobre Aragón: textos, libros, artículos, mapas, ilustraciones, fotografías, narraciones, etc., y proceder a su publicación y difusión.

Museo pintoresco de Historia Natural. Los tres reinos de la naturaleza.

Copyright 1996-2019 © All Rights Reserved Francisco Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Actualiza la información que consideres obsoleta escríbenos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookies para seguimiento de usuarios,
pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookies en esta web.