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176 LOS TRES REINOS LA NATURALEZA. ZOOLOGIA

cion, no reciben, sin embargo, de los cuerpos sonoros sino las impresiones mas confusas, cuando un ruido violento como el del tambor el de una campana grande resuena cerca de ellas. Se las creera entonces muy sordas : no perciben absolutamente en aquellos momentos de comocion extraordinaria ningn otro efecto sonoro de aquel que agita su rgano auditivo tan lcil de conmover. Ademslos pescadores que persiguen la Ballena franca, saben que cuaido lanza por sus espi-rculos una inmensa cantidad de agua, el choque brusco del fluido que se eleva en columnas y vuelve caer con violencia sbrela superficie del Ocano, le impide tanto distinguir otros efectos sonoros, que entonces los barcos pueden las mas veces aproximarse ella sin que lo advierta, y este tiempo de aturdimiento es casi siempre el elegido para darle alcance mas fcilmente, atacarla de mas cerca y herirla con mas seguridad.

La vista de las Ballenas francas debe ser tan perspicaz y acaso mas que su oido. En efecto, hemos sealado que su cristalino es casi esfrico. Tiene ordinariamente una densidad superior la del cristalino de los Cuadrpedos y otros animales que viven siempre sumergidos en el aire atmosfrico. Ofrece adems otra cualidad mas notable todava; cual es que impregnado de sustancia aceitosa es mas inflamable que el cristalino de los animales terrestres.

Fsico alguno ignora que medida que caen mas oblicuamente los rayos luminosos sobre la superficie de un cuerpo diafano, tanto mas se refractan al atravesarla, esto es, tanto mas se separan de su primera direccin y se renen en un foco mas corta distancia de la sustancia transparente.

La refraccin de los rayos luminosos es pues mayor al travs de una esfera de una lente aplastada; es tambin proporcional ala densidad del cuerpo difano, y Newton ha manifestado que es igualmente tanto mayor cuanto la sustancia atravesada por los rayos luminosos, ejerce por su naturaleza inflamable una atraccin mas poderosa sobre estos mismos rayos. Tres causas muy activas proporcionan, pues, al cristalino de las Ballenas, como al de las Focas y de los Peces, una refraccin de las mas enrgicas.

Pero cul es el Huido que atraviesa la luz para llegar al rgano de la vista de las Ballenas? Su ojo colocado al lado de la comisura de los labios, casi siempre est situado muchos metros debajo del nivel del mar, y aun cuando naden en la superficie del Ocano, los rayos luminosos no llegan hasta su ojo sino despus de pasar al travs del agua, cuya densidad es superior la del aire y mucho mas aproximada la del cristalino de las Ballenas. La refraccin de los rayos luminosos es tanto mas dbil, cuanto la densidad del Huido porque pasa es menos diferente de la del cuerpo ditano que debe refractarlos. La luz pasando del agua al ojo y al cristalino de las Ballenas, seria, pues, muy poco refractada; el foco en que los rayos se reuniran, estaran muy distante de este cristalino; los rayos no podran reunirse hasta el grado necesario cuando cayesen sobre la retina, y no se uniran si esta causa de gran debilidad en la refraccin no estuviese contra-restada por las tres causas eficaces y contrarias que acabamos de mencionar.

En el cristalino de las Ballenas francas se nota un grado de esferoidad, de densidad y de inflamabilidad, en una palabra , un grado de fuerza refringente muy propio para compensar el defecto de refraccin que da lugar la densidad del agua. Estos Cetceos, pues, tienen un rgano ptico muy apropiado para el Huido en que viven; la lmina de agua que cubre su ojo, al travs dla cual perciben los cuerpos extraos, es para ellos como un instrumento de diptrica, como un vidrio que no pueden dejar; y los lentes en el hombro compensan por el contrario los defectos de un ojo mal conformado, alterado debilitado, al cual no se puede restituir su fuerza.

Aduzcamos otra consideracin : las costas cubiertas de una nieve brillante, y las montaas de hielos lisas y resplandecientes de que las Ballenas francas estn ordinariamente rodeadas, ofenderan tanto mas sus ojos, porque estos rganos no estn defendidos por prpados mviles como los de los Cuadrpedos, cuando por espacio de muchos meses consecutivos los mares hiperbreos y helados reflejan los rayos del sol, si la lmina de agua que cubre el ojo de estos Cetceos, no fuese como un velo que intercepta gran cantidad de rayos luminosos : el animal puede aumentar hacer mas gruesa esta lmina fcil y prontamente sumergindose algunos metros debajo de la superficie del mar; cuando en circunstancias muy raras y durante momentos muy cortos, el ojo de la Ballena est enteramente fuera del agua, se va conocer fcilmente lo que remplaza el velo acuoso, que no le liberta ya de una luz demasiado viva.

La refraccin que produce el cristalino, es 'an aumentada por la poca densidad del aire que ha remplazado al agua, y que va parar en la crnea , que el foco de los rayos luminosos mas inmediato al cristalino, no cae ya sobre la retina ni obra ya sobre los haces nerviosos que componen la verdadera parte sensible del rgano, y no puede ya deslumhrar el Cetceo.

Las Ballenas francas merecen la naturaleza grandes dotes de sensibilidad, de instinto y de inteligencia; grandes principios de movimiento y grandes causas de accin : Veamos pues obrar estos animales, cuyos atributos son todos tan dignos de admiracin y de'ser estudiados.

Adquieren en la primavera nuevo vigor, un calor secreto penetra en todos sus rganos; la vida se reanima en ellos, agitan su enorme masa, cediendo la necesidad imperiosa que las consume; el macho se acerca mas que nunca la hembra, buscan en una baha, en el fondo de un golfo, en un gran rio, una especie de retiro y oculta mansin, y sintiendo el uno por el otro un ardor que no pueden moderar ni el agua que los refresca, ni el soplo de los vientos ni los carmbanos de los hielos que todava flotan al rededor de ellos, se entregan la unin ntima, que es la quu nicamente puede mitigar sus pasiones.

Comparando y apreciando los testimonios de los pesca lores y de los observadores se debe creer que al tiempo de la cpula el macho y La hembra se levantan, por dechin as, uno enfrente de otro, hunden la cola, levantan la parte anterior de su cuerpo, sacan la cabeza encima del agua, y se mantienen en esta situacin vertical, abrazndose y estrechndose intimamente con sus aletas pectorales. Ni cmo podran en otra posicin respirar el aire de la atmsfera, que entonces les es tanto mas necesario, cuanto tienen necesidad de templar el ardor que les devora? Por otra parto fuera de las relaciones unnimes y contestes de los pescadores de Groenlandia tenemos en prueba de lo dicho una autoridad irrecusable; Mr. de Saint-Pierre asegura haber visto muelle:, veces en su viaje la isla de Francia, Ballenas en la situacin que acabamos de describir.

Los que hayan leido la historia de la Tortuga franca no tienen necesidad de que hagamos observar la semejanza que hay entre esta situacin y aquella en quu nadan dichas Tortugas francas cuando estaen cpula. No se de';e pesar de esto, hallar la misma analoga en la duracin del coito. Ignoramos qu tiempo dura el de las Ballenas francas, pero segn la analoga que tienen con los dems Mamferos, debemos creerle muy corto, en lugar de suponerle muy largo como el de las Tortugas marinas.

No podemos decir otro tanto del tiempo que. dura el cario del macho su hembra. Se les ha atribuido una gran constancia; se ha creido reconocer durante muchos aos al macho constante compaero de una misma hembra, compartir' su reposo y su solaz, se-



 

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