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Zoología. Cetaceos. Pgina 130. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2. Buffon.. Los Tres Reinos de la Naturaleza., Tomo 2..



han llegado casi siempre toda su longitud. Sin embargo, no debe creerse que treinta aos es el trmino de su vida , como asientan muchos autores siguiendo Aristteles. Si recordamos lo que se ha dicho de la longitud de la Ballena franca, fcilmente se pensar con otros naturalistas que el delfn debe vivir muchos aos, y probablemente mas de un siglo.

No solamente la madre y los hijos que ha dado luz se muestran unidos con los lazos simpticos de un afecto mutuo y duradero, sino que adems, segn se dice , pasa el macho la mayor parte de su vida al lado de su hembra, de quien se constituye constante guardin y leal defensor, y se ha creido que los Delfines en general estn unidos entre s por un sentimiento bastante vivo hacia sus compaeros. Se cuenta, dice Aristteles, que habiendo sido apresado un Delfn en las costas de Caria, se acercaron al puerto un gran nmero de Cetceos de la misma especie, y no volvieron al alta mar hasta despus de haber redimido al pobre cautivo.

Cuando nadan los Delfines en numerosas manadas presentan comunmente una especie de coordinacin; forman hileras regulares, avanzan algunas veces en una misma lnea como dispuestos en orden de batalla, y si alguno de ellos aventaja los otros en fuerza y en audacia, precede sus compaeros, porque nada con menos precaucin, mas soltura y mayor velocidad; y se muestra como su caudillo conductor, nombre que no dejan de darle los pescadores y navegantes.

Pero su afecto no se limita entre los seres sensibles, solo los de su especie; se familiarizan hasta con el Hombre. Escribe Plinio que en Berbera, cerca de la ciudad de Hippo-Dyarrhite, un Dellin solia adelantarse sin temor hacia la costa, se acercaba recibir su alimento de mano del que queria drselo, se aproximaba los que se baaban, se entregaba en torno de ellos todos los movimientos de una alegra extrema, sufria que montasen sobre su espalda , se dejaba dirigir dcilmente y obedeca con tanta celeridad como exactitud. Por exagerados que sean estos hechos, y aun cuando deba suponerse en la propensin que conduce ordinariamente los Delfines alrededor de los buques, que el motivo que los determina es el deseo de mitigar un hambre muchasveces devoradora, es indudablemente el hecho de que se acercan los costados de las embarcaciones con todas las seales exteriores de la mayor confianza y de una plena satisfaccin; se agitan, se encorvan , se pliegan , se lanzan por encima del agua, hacen piruetas, caen y de nuevo vuelven hacerlas, brincar y elevarse otra vez. Esta sucesin , mas bien, esa continuidad de movimientos, procede de la buena proporcin de sus msculos y de la actividad de su sistema nervioso.

No olvidemos nunca una gran verdad; los animales que no estn contenidos como el Hombre por ideas morales, ni embarazados por el temor, hacen todo cuanto pueden hacer, y obran todo el tiempo que pueden obrar. Ninguna fuerza es inerte en la naturaleza. Todas las causas tienden sin cesar producir en su completa extensin todos los efectos de que son susceptibles. Esta especie de esfuerzo perpetuo que se confunde con la atraccin universal, es la base del principio siguiente: un efecto es siempre el mayor que puede depender de su causa, lo que es lo mismo, la causa de un fenmeno es siempre lo mas dbil posible; espresion que no hace mas que traducir aquella en que Lagrange ha dado conocer su admirable principio de la mas pequea accin.

Por ultimo, esos movimientos tantas veces renovados que presentan los Delfines, esos brincos, esos saltos, esas circunvoluciones, esas maniobras, esas seales de fuerza, de agilidad y de destreza que la repeticin de los mismos actos produce necesariamente, form:;! cierto espectculo, tanto mas grato para navegantes fatigados despus de mucho tiempo por la inmensa

msculos, cada uno de los cuales corresponde una vrtebra sin estar unido ella, y representa uno de aquellos buesecillos aletillas los cuales estn adheridos los radios de las aletas en los Peces.

Pero no basta hacer observar la celeridad de la natacin del delfn; examinemos tambin la frecuencia de sus evoluciones. Median entre estas tan cortos intervalos , que se creerla que le es absolutamente desconocido el reposo, y los diferentes impulsos que se abandona se suceden con tanta rapidez y producen tanta aceleracin de movimiento, que segn Aristteles, Plinio, Rondelet y otros autores, se lanza algunas veces tanta altura sobre la superficie del mar, que brinca por encima de los mstiles de los buques menores. Aristteles habla tambin del modo con que encorvan con fuerza su cuerpo, estirando por decirlo as su cola como la cuerda de un arco muy grande y poderoso, y soltndola en seguida contra las capas de agua inferior con la celeridad del relmpago, saltan en cierto modo como la flecha del arco, y nos presentan el uso de medios y efectos semejantes los que nos ofrecen los Salmones y otros Peces, que salvan diques muy elevados cuando se remontan por los ros.

Por efecto de un mecanismo semejante se lanza el Delfn sobre la costa, cuando al perseguir una presa que se le escapa , se entrega arranques demasiado impetuosos que le llevan mas all de su objeto; cuando atormentado por Insectos que penetran entre los pliegues de su piel y se adhieren los lugares mas sensibles de ella, se pone furioso como el Len en quien se encarniza la Mosca del desierto , y ciego con su propia ira, vuelve , revuelve, salta y se arroja como al acaso sobre la costa demasiada distancia del agua, para que sus esfuerzos impotentes sean capaces de volver ella, muere al cabo de un tiempo mas menos dilatado, como los dems Cetceos que el mar arroja , que son lanzados la costa por la tempestad por otra eficaz influencia. La imposibilidad de proveer su nutricin, las contusiones y las heridas producidas por la fuerza del choque que esperimenta al ser arrojado con violencia sobre la costa , una sequedad sbita en muchos de sus rganos, y otras muchas causas concurren entonces terminar su vida; pero no hay que creer con los antiguos naturalistas, que la alteracin de sus tubos, cuyo orificio se deseca , comprime y cierra, es lo nico que les da la muerte, porque cuando estn fuera del agua pueden respirar muy libremente por la abertura de la boca.

El Delfn se ve tanto mas desembarazado para ejecutar sus saltos y circunvoluciones, cuanto que su mayor dimetro no es mas que la quinta parte, con poca diferencia , de su longitud total, y ordinariamente es solo como la sesta durante su juventud. Por lo dems toda su longitud apenas escede de tres metros y un tercio.

Hacia la mitad de esta longitud, entre el ombligo y el ano, se halla situado el pene del macho, que es aplastado y del que solo se percibe comunmente la extremidad del balano. Parece que cuando practica el coito con su hembra, se colocan en una posicin mas menos prxima la vertical, y frente uno de otro.

La gestacin dura diez meses segn Aristteles; por lo comn la hembra pare en el esto, y esto prueba que el coito se verifica principios del otoo, despus que los Delfines han recibido toda la influencia de la estacin vivificadora. Solo da luz uno dos hijuelos; los lacta con cuidado, los lleva debajo de sus brazos mientras son dbiles, los ejercita en nadar, juguetea con ellos, los defiende con valor, no los abandona, aun cuando ya no necesiten de su auxilio, se complace en ir su lado, los acompaa por afecto y los sigue con constancia, aunque estn muy adelantados en su desarrollo.

Su incremento es tan rpido , que los diez aos



 

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