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Zoología. Cetaceos. Página 111. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.

Buffon Los tres Reinos de la Naturaleza Tomo 2



á los ríos, se ve que, sin exceptuar al Hombre, ayudado de todo el poder de sus artes, ninguna familia viviente ha reinado en la tierra sobre un dominio tan vasto como el suyo.

«Por otra parte, como hay motivos para creer que los grandes Cetáceos han vivido mas de mil años, podemos decir que el tiempo les pertenece no menos que el espacio; por lo cual debemos admirarnos de que el genio de la alegoría no haya querido considerarlos como emblemas de la duración, así como de la extensión, y por consecuencia como símbolos del poder creador y eterno.

«Pero si los grandes Cetáceos han podido vivir tantos siglos y dominar sobre tan inmensos espacios, también han debido experimentar todas las vicisitudes de los tiempos y de los lugares, y he aquí aun para la filosofía y para la moral notables consideraciones, que recuerdan las catástrofes del poder y de la grandeza.

«Aquí se tocan los extremos. La rosa y el efímero son los emblemas de la inestabilidad. Mas ¡qué diferencia entre la duración de la Ballena y la de esa flor! El Hombre mismo, comparado con la Ballena, vive solo la edad de la rosa. Apenas parece ocupar un punto en la duración; al paso que un corto número de generaciones de Cetáceos se remonta hasta las terribles épocas de las grandes revoluciones del globo. Las colosales especies de Cetáceos son contemporáneas de aquellas espantosas catástrofes que trastornaron la superficie de la tierra; ellas solas quedan de aquellas edades primeras del mundo; ellas son, por decirlo asi, ruinas vivas; y si el viajero ilustrado y sensible contempla con emoción en medio de las abrasadas arenas y de las desnudas montañas del alto Egipto, aquellos soberbios monumentos del arte, aquellas columnas, estatuas y templos medio arruinados que le revelan la historia veneranda de los primeros tiempos de la humanidad, ¡con qué noble entusiasmo el naturalista que arrostra las tempestades del Océano por aumentar el sagrado depósito de los conocimientos humanos, deberá contemplar al lado de las montañas de hielo que el frió amontona en los polos, esos colosos vivos, esos monumentos de la naturaleza, que recuerdan las antiguas épocas dé las metamorfosis de la tierra!

«En aquellos remotos tiempos, los grandes Cetáceos reinaban pacíficamente sobre el antiguo Océano. Alcanzando una magnitud muy superior a la que tienen en nuestros dias, veían tranquilamente sucederse los siglos; porque el genio del Hombre aun no se había adjudicado el imperio de los mares, ni el arte los había disputado á la naturaleza.

«Podían los Cetáceos entregarse sin inquietud á aquel mutuo afecto que se observa todavía entre los individuos de una misma reunión; entre el macho y la hembra, entre esta y el hijuelo que lacta y á quien prodiga los mas tiernos cuidados, al que, en cierto modo, educa con esmero, proteje con afán y defiende con valor.

«Todos estos actos, producidos por una esquisita sensibilidad los mantienen, propagan y animan. El instinto, resultado necesario de la esperíencia y de la sensibilidad, se desarrolla, se extiende y se perfecciona en ellos. Esa costumbre de estar juntos, de compartir los goces, los temores y los riesgos, que une con tan estrechos lazos á los Cetáceos de un mismo grupo, tropa ó legión y mas particularmente al macho y á la hembra, á esta y á su hijo, ha debido realzar mas y mas el instinto que reconocemos en estos animales; ennoblecer, en cierto modo su naturaleza, y convertirla en mteligencia, porque aunque no advirtamos en sus acciones aquella industria que parece debe considerarse como signo inseparable de la inteligencia y de la sensibilidad, es porque los Cetáceos no necesitan de ella, pues no tienen que construir, por ejemplo, como los Castores, diques que detengan

en estos cuatro no describe mas que quince especies.

Erxjeben, cuya obra sobre los Mamíferos, salió á luz en 1777, dejó para el Un de los anímales las Focas, haciéndolas seguir de los Cetáceos. Adopta los géneros y las especies propuestas por Linneo, esceptuando dos.

Otón Fabricius, en su Fnunc du Groenlandia, describió con cuidado muchas especies del Norte, y prestó bajo este concepto un verdadero servicio á la ciencia.

El abate Bnnnaterre en su Ccto'ogia propuso solamente cuatro familias, en las cuales fueron comprendidas ocho especies de Ballenas, dos Monodones, seis Cachalotes y nueve Delfines.;(Blff.)

De ningún modo podríamos completar mejor estas consideraciones sobre los Cetáceos, que añadiendo á continuación las del conde de Lacepedc, que dedicado a su historia, la adicionó con interesantes y numerosos hechos y consideraciones altamente filosóficas, acerca de varios puntos dudosos. Dice asi:

Estos animales, los mayores de la clase de los Mamíferos, viven en medio de los mares lo mismo que los Peces, y no obstante respiran como las especies terrestres. Habitan en el agua, pero su sangre es caliente; muy viva su sensibilidad, muy grande su afición á sus semejantes; su amor á sus hijuelos fogoso é intrépido. Lactan las hembras con la leche de sus tetas los hijos que han llevado en su seno, y que nacen enteramente formados como el Hombre y como todos los Cuadrúpedos.

»A pesar de su tamaño colosal, se mueven con una velocidad extraordinaria, y no obstante están destituidos de piés propiamente dichos, porque solo tienen brazos. Pero habitan en medio de un fluido bastante denso para sostenerlos por su gravedad, y bastante susceptible de resistencia para dar á sus movimientos puntos de apoyo, siendo también bastante movible para abrirse delante de ellos, oponiendo á su marcha tan solo un ligero obstáculo. No hubieran podirio sostener ó mover su enorme masa sino por medio de fuerzas demasiado superiores á las que la naturaleza les ha concedido, si como las Aves hubiesen sido criados en el seno de la atmósfera, ó colocados como el Elefante sobre la árida superficie de la tierra. ¡Cuántas importantes verdades puede ilustrar ó descubrir la atenta consideración de los fenómenos que presentan los Cetáceos!

«Entre todos los animales ninguno ha recibido un dominio tan vasto, porque no solo es suya la superficie de los mares, sino que también son parte de su imperio los mas profundos abismos del Océano. Si la atmósfera es dominio del Águila , si puede tender su vuelo remontándose por los aires basta alturas iguales á las simas de los mares en que los Cetáceos se precipitan fácilmente, no llega hasta las regiones etéreas sino luchando contra impetuosos vientos y contra los rigores de un frío tan intenso que llegaría á ser mortal. La temperatura del Océano, al contrario, es bastante benigna y uniforme en todas las diversas partes de ese mar universal un poco distante de la superficie del agua, y por consiguiente de la atmósfera. Las capas de agua próximas á esta superficie marina, sobre que descansa en cierto modo la atmósfera aérea, están ciertamente sujetas á un frío muy notable y endurecidas por la congelación en los círculos polares y en las altas latitudes, es decir, á la inmediación de los polos; pero aun debajo de esas montañas de hielo que se chocan, se amontonan y se consolidan, aumentando el frió que ellas mismas producen, los Cetáceos hallan en los senos profundos del mar un asilo tanto mas templado , cuanto que, según la observación de M. Humboldt, físico no menos intrépido que ilustrado viajero, el agua del Océano es de dos á cuatro grados mas ¡Ha en todos los baraderos , que en las profundidades inmediatas.

»Y además de esto, como hay Cetáceos que suben



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Zoología, hombres, animales, mamíferos, Publicado a mitad del siglo XIX. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

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