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Zoologa. Cetceos. Pgina 107. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2. Buffon.. Los Tres Reinos de la Naturaleza., Tomo 2..



, fenmeno se ejecutaba por un mecanismo particular de los rganos de la circulacin, y que consejaban toda su vida el agugero oval, abertura que hace comunicar las dos aurculas del corazn, y permite la sangre venosa mezclarse con la arterial, sin pasar por los pulmones. Este agujero oval, que existe mientras el feto est en el vientre de su madre , se cierra cuando el animal nace y los pulmones por el contacto del aire comienzan funcionar. Pero esta idea errnea, combatida bace mucbo tiempo, ba sido completamente demostrado como falsa, y el agujero de Botal, eu los Cetceos, se oblitera en el momento del nacimiento como en los dems Mamferos. Lo que lo prueba por otra parte de un modo decisivo es, que inmediatamente que un Cetceo cae en cualquier lazo y no puede salir respirar la supercie del agua, muere asfixiado.

Antes de considerar los animales de que nos ocupamos bajo el concepto general de su organizacin, y de algunas de las funciones que tienen que desempear, deberemos acaso estudiar de qu manera se ponen en relacin con los cuerpos que los rodean, en otros trminos, eual es en ellos la extensin de las facultades de los sentidos. Confesaremos que la sensibilidad de que estn dotados no merece ser citada, y que nada parece menos sensible que una monstruosa Ballena , cuyos sentidos estn embotados debajo de las capas de un tejido celular espeso, que apenas animan algunos hillos nerviosos, poco en relacin con las superficies cuyas propiedades deben excitar vitalmente , y que recorren muy pocos vasos. Para apoderarse de un Cetceo, cualquiera que sea, es menester siempre herir una viscera principal, y que el animal retenga consigo el arpn que le ha herido: entonces se deja correr una cuerda cuya flexibilidad acredita la cesacin de las fuerzas por consecuencia de la prdida de sangre, y solamente entonces es cuando tiran de l, y frecuentemente sucede, que forcejeando el animal, rompe con un esfuerzo, en el momento en que van sacarlo del agua, el arma introducida profundamente; va morirse lejos de all, con frecuencia se cura de sus heridas cuando no interesan mas que los tejidos adiposos y musculares. Los sentidos en general son muy obtusos y asi es que todos los Cetceos tienen al parecer menos inteligencia industria que los Pescados. El tacto debe ser poso .sensible, y probablemente no se ejerce bien mas que en los alimentos, unindose al gusto. El tacto parece que debe residir en las criptasque existen en el reborde de la boca, en donde los nervios del gusto :e unen los del olfato. Las aletas y la piel sobre la superficie del cuerpo, no parectn propias mas que para dar cuenta de los choques fuertes y bruscos, pero son incapaces de apreciar las sensaciones que no son de naturaleza dolorosa. El olfato, por consiguiente, es tambin muy limitado eu la mayor parte de los Cetceos. Las Ballenas solas reciben en la hoja cribosa de su etmoides, bastantes filamentos nerviosos para percibir algunos olores. Los alunes v los Cachalotes, en los cuales esta lmina est imperforada, no tienen vestigio alguno del nervio etmoidal. As es, que se ha credo que la olfacion tenia en ellos su residencia en las anchas cavidades trigopalatinas de que carecen los crneos de las Ballenas ; pero acaso se ha olvidado demasiado que el olfato en los animales destinados vivir en la mar se confunde con el gusto, y que los efluvios, mas bien los olores, no se les trasmitan sino en disolucin, y que por consiguiente no podan percibirlos sino cuando el agua ha tocado las partes sensibles de lo interior de la boca; que as las sensaciones producidas por los cuerpos, y que tienen por vehculo el aire, eran olores, y que las disueltas por el agua son sabores: los Cetceos en tal caso, no tienen necesidad de olfato propiamente dicho.

En cuanto al gusto, debe ser muy limitado. El apa-

rato de la masticacin, en efecto, anuncia que en todos los Cetceos se ha destinado tanto coger y retener la presa, cuanto triturarla y reducirla una especie de bola, que la lengua y las membranas inmediatas deben presentar la campanilla centinela del gusto. En todos los Cetceos la lengna est mas menos cubierta de grasa; es inmv, sin msculos motores , privada de papilas, revestida de una piel muy lisa y naturalmente seca, y aun epidrmica, v sus funciones deben ser muy limitadas. Los bigotes de las Ballenas son una especie de tamiz que detiene todos los animales que forman su alimento. En los Delfines y en los Cachalotes, los dientes sirven mas bien de garfios para detener la presa, que para destrozarla. En el pequeo grupo de los Cetceos herbvoros , se concibe naturalmente que el gnero de vida ha tenido necesidad de una modificacin en la forma de la corona de cada hueso de los arcos dentarios. De aqu resulta naturalmente, que el estmago en los Cetceos es el principal y casi nico agente de la digestin propiamente dicha, y que la presa entra entera y sin previa elaboracin.

El oido se contiene en un hueso que no forma parte de la caja huesosa craniana, que no depende de ella mas que por algunos ligamentos; de modo que el aparato de la audicin se encuentra as flotando en medio de un tejido celular abundante. De ello debe resultar una percepcin mny incompleta de los sonidos y esto es precisamente lo que sucede, porque acaece frecuentemente que pasa un buque la vela, con rpida estela, cerca de los grandes Cetceos, sin que se aperciban hasta que est muy cerca, y aun cuando la vista fije su atencin. Adems, el aparato auditivo, como que carece de concha para reunir los sonidos, no los recibe sino al travs de una hendidura estrecha, que forma un conduelo sinuoso abierto detrs de los ojos, y aun en muchas especies est obliterada esta abertura. Los Mamferos que viven en el agua, dice Mr. de Blainville, ofrecen alguna analoga en el aparato de la audicin con ciertos animales terrestres, esto es, que esta analoga no se encuentra en el poco desarrollo del laberinto que frecuentemente es poco notable por su pequenez, sino solamente en la desaparicin gradual de la parte exterior concha. Esto es lo que se ve sobre el particular, estudiando sucesivamente lasNutrias, las Focas, y en fin los Cetceos. Las primeras tienen aun la concha completa, aunque mucho mas pequea que en los otros Carniceros. Las primeras especies de Focas tienen tambin un pequeo rudimento de concha exterior que desaparece completamente en las ltimas. Entre los Lamantinos y en la mayor parte de los Delfines, la concha no es mas que un tubo muy estrecho que se abre aun en la piel por un orificio muy pequeo y que frecuentemente cuesta mucho trabajo descubrir. Pero en muchas especies de estos, en los Cachalotes y en las Ballenas, se reduce este tubo una especie de ligamento que va apenas basta la piel, v por consiguiente el oido medio no tiene roas abertura exterior que la de la trompa detrs de la boca.

La voz de los Cetceos se reduce una especie de mugido. Podemos afirmar, en efecto, que varios Delfines que algunos marineros cogieron y que izaron bordo del buque estando aun vivos, donde los hacan trozos mucho antes de exhalar el ltimo suspiro, no dejaban percibir ruido alguno y limitaban la expresin de su dolor fuertes movimientos musculares. No habra podido tormarse por mugido el ruido fuerte y agudo que produce el aire violentamente repelido en los tubos por un animal vctima de las angustias de la muerte: t ;

La vista se ejerce de diferentes maneras eu los Cetceos , y los rganos en que reside estn poco en armona por su pequenez con el resto de los dems aparatos. As es que los ojos esperimentan en ellos una separacin inmensa en la Ballena y en los Cachalotes, no



 

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