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Zoología. Rumiantes. Página 90. Los tres Reinos de la Naturaleza. Tomo 2.

Buffon Los tres Reinos de la Naturaleza Tomo 2



con la Cabra, ignoramos si producen , y cual es su producto. Nosotros creemos, por punto general, que los mestizos, esto es, los animales que traen su origen de la mezcla de dos especies diferentes, son estériles, fundándonos en que, al parecer, los Mulos que proceden del Asno y de la yegua, y los Burdéganos ó Machos Romos, que vienen del Caballo y de la asna , no producen entre sí, ni con los animales de quienes traen su origen; con todo, esta opinión absoluta hemos visto ya que carece de fundamento.

»Por otra parte, aunque conocemos con bastante distinción las especies de todos los animales que andan cerca de nosotros , ignoramos lo que produciría la mezcla entre ellos mismos, ó con otros animales; son muy pocas las noticias que tenemos de los Onotauros, esto es, del producto de la vaca y el Asno, ó de la yegua y el Toro; no sabemos si la Cebra produciría con el Caballo ó el Asno; si el animal de cola ancha, á quien se ha dado el nombre de Carnero de Berbería, produciría con nuestra Oveja; si la Gamuza es Cabra silvestre, y si con las nuestras formaría alguna raza intermedia; si entre Monos hay realmente diferentes especies, ó si al modo que sucede en los Perros, no forman sino una sola y única especie, aunque variada por gran número de razas diferentes : si el Perro puede producir con la Zorra y la Loba, si el Ciervo produce con la vaca, la corza con el Gamo, etc. Nuestra ignorancia, en orden á estos hechos, es forzada, como ya he dicho, porque las esperiencias que pudieran decidirlos, exigen mas tiempo, afanes y gastos de los que permiten la vida y la hacienda de cualquier particular. Yo he empleado algunos años en hacer tentativas de esta especie, y debo confesar que me han dado pocas luces, y que mis esperinientos, por la mayor parte han sido infructuosos.

»Sin embargo, de estos esperimentos dependen el perfecto conocimiento de los animales, la división exacta de sus especies y la puntual inteligencia de su historia. De ellas depende también el modo de escribirla ; pero supuesto que nos hallamos privados de estos conocimientos, tan necesarios para nuestro objeto , y que por falta de hechos nos es imposible establecer relaciones y fundar nuestros raciocinios, la mas acertado es caminar paso á paso, considerar individualmente cada animal, mirar como especies diferentes todas las que no se mezclan mutuamente, y escribir su historia por artículos separados, reservándonos el juntarlos para cuando por nuestra propia esperiencia ó por la de otros nos hallemos mas instruidos.

»Este es el motivo porque, no obstante haber muchos animales parecidos á la Oveja y á la Cabra, no hablamos aquí sino de la Cabra doméstica, con la cual ignoramos si acaso las especies extranjeras podrían producir y formar nuevas razas; y por lo mismo tenemos bastante fundamento para mirar á estas últimas como especies diferentes, hasta que los hechos testifiquen que los individuos de cada una de estas especies extranjeras pueden mezclarse con la especie común, y engendrar otros individuos que se reproduzcan entre sí, por ser este el solo carácter que constituye la realidad y la unidad de lo que debemos llamar especie, tanto en los animales como en los vejetales.

»La Cabra tiene por su naturaleza mas instinto y recursos que la Oveja : se familiariza fácilmente con el Hombre, viene de buena gana á su llamamiento, gusta de que la acaricien, y es capaz de tomar inclinación: también es mas robusta, ligera y ágil, menos tímida ((líela Oveja; y es viva, caprichosa, lasciva y vagabunda : cuesta' trabajo el conducirla, sin embargo de que se la reduce á vivir en compañía de los individuos de su especie : gusta de desviarse á parajes solitarios, de trepar por los riscos, de situarse y aun dormir en la punta de los peñascos, y á orillas de los precipicios: busca al macho con ansia, se junta con él con ardor,

y produce desde muy corta edad : es robusta y fácil de alimentar, pues casi todas las yerbas la convienen, y hay pocas que la incomoden : sin embargo de que el temperamento influye mucho en la índole de todos los animales, parece que el de la Cabra no diliere esencialmente del de la Oveja, pues ambas especies de animales, cuya organización interior es casi enteramente semejante, se alimentan, crecen y multiplican del mismo modo, y aun se asimilan en el carácter de las enfermedades, que en ambas especies son las mismas, á escepcion de algunas que no padece la Cabra. Esta no teme como la Oveja el escesivo calor : duerme al sol, y se espone con gusto á sus rayos mas ardientes, sin que la incomoden y sin que este ardor la cause aturdimientos ni vértigos : no la intimidan las tempestades, ni la impacienta la lluvia; pero parece que la incomoda el rigor del frió. Los movimientos exteriores, que como hemos dicho, dependen mucho menos de la estructura del cuerpo que de la fuerza y la variedad de las sensaciones relativas al apetito y al deseo, son por esta razan mucho menos compasados y mucho mas vivos en la Cabra que en la Oveja; y la inconstancia de su índole se manifiesta en la irregularidad de sus acciones, pues camina, se para, corre, brinca, salta, se acerca, se aleja, se presenta, se oculta ó huye como por capricho, y todo ello sin mas causa que la determino que la viveza estravagante de su sensación interior, bastando apenas la flexibilidad de sus órganos y la fuerza de su cuerpo para la rapidez de estos movimientos, que la son naturales.

»Tenemos pruebas de que estos animales son naturalmente amigos del Hombre, y de que no se hacen salvajes aunque vivan en parajes desiertos. Habiendo arribado un navio inglés el año 1608 á la isla de Bue-navista, se presentaron dos negros á bordo, y ofrecieron sin ningún interés á los ingleses todos los machos de Cabrío que quisiesen llevar; y notando la admiración que causaba al capitán esta oferta, le dijeron los negros que en toda la isla solo habia doce personas : que los Machos de Cabrío y las Cabras se lialuan multiplicado en ella de suerte que incomodaban ; y que lejos de costar trabajo el cogerlos, seguían á los hombres con una especie de obstinación, como los animales domésticos.

»El Cabrón puede engendrar de edad de un año, y la Cabra desde los siete meses; pero los frutos de esta generación tan temprana son débiles y defectuosos, y ordinariamente se espera á que el macho y la hembra tengan diez y ocho meses ó dos años, antes de permitir que se unan. El Cabrón es animal bastante hermoso, muy vigoroso y ardiente : uno solo puede bastar para mas de i 50 Cabras por espacio de dos ó tres meses; pero este ardor que le consume solo dura tres ó cuatro años, quedando luego enervados y reducidos á vejez desde la edad de cinco ó seis años : por consiguiente, cuando se quiere elegir un Macho de Cabrío para padre, es preciso que sea joven y de buena figura, esto es, de edad de dos años, de estatura grande, cuello corto y carnoso, la cabeza delgada, las orejas caídas, los muslos gruesos, las piernas firmes, el pelo negro, espeso y suav?, y la barba larga y poblada. En la elección de las Cabras no es necesario tanto cuidado, bastando observar que las de estatura grande, grupa ancha, muslos gruesos, tetas abultadas y pezones largos , paso ligero y pelo suave y espeso son las mejores. Por lo couiuncntran las Cabras en celo en los meses de setiembre, octubre y noviembre, y aun por poco quo se acerquen al macho en cualquiera otro tiempo, se hallan prontamente en disposición de recibirle, y pueden juntarse y concebir en todas estaciones. No obstante, el otoño es el tiempo en que retienen con mas seguridad, y se prefieren los meses de octubre y noviembre, porque conviene que los cabritos cuando empiezan á pacer encuentren yerba tierna. El preñado de las Cabras dura cinco meses, y paren á principios



 

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