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Mamiferos. Carniceros. Tercer Suborden: Carnvoros. Familia Digitgrados. Tribu Gatos. Gnero Tigre. 338





de saciar, devorando la primera; asola el pas en que habita; no teme el aspecto, ni las armas del Hombre; degella y destruye los rebaos de animales domsticos; mata todas las bestias salvajes; acomete los Elefantes pequeos y los Rinocerontes jvenes; y aun veces se atreve insultar al Len. La forma del cuerpo concuerda ordinariamente con la ndole. El Len tiene el aire noble: la altura de sus piernas es proporcionada la longitud de su cuerpo, y la espesa y larga melena que cubre sus espaldas y sombrea su rostro, su mirar osado y su paso grave, todo parece anuncia su fiera y majestuosa intrepidez. El Tigre en lo demasiado largo de su cuerpo, en las piernas muy cortas, en la cabeza desnuda, los ojos feroces y la lengua de color de sangre siempre fuera de las fauces, manifiesta los caracteres de su villana perversidad, de su crueldad insaciable: todo su instinto no es otra cosa que una rabia constante, un furor ciego que nada conoce, nada distingue, y que le hace muchas veces devorar sus propios hijos, y despedazar la madre cuando los quiere defender. Ojal esta sed de su sangre llegase en l hasta el exceso! Ojal no pudiese saciarla sino destruyendo en su nacimiento la raza entera de los monstruos que produce.

Por dicha para el resto de la naturaleza, su especie no es muy numerosa, y parece que est reducida los mas ardientes climas de la India oriental. Se halla en Malabar, en Siam, en Bengala, en las mismas regiones en. que habitan el Elefante y el Rinoceronte; y aun aseguran que muchas veces el Tigre acompaa este y le sigue para comer su estircol, que le sirve de purga de refresco: frecuenta con l las riberas de los rios y lagos, porque como la sangre no hace mas que causarle sed, necesita beber menudo para templar el ardor que le consume; y por otra parte espera cerca de las aguas los animales que llegan ellas, porque el calor del clima les obliga beber muchas veces al dia. All es donde el Tigre coge su presa, por mejor decir, multiplica su carnicera, pues frecuentemente abandona los animales que acaba de matar, para degollar otros: parece que solo aspira beber su sangre, y en efecto la chupa y se embriaga con ella; y cuando les abre y despedaza el cuerpo es para introducir en l su cabeza y tragar boca llena la sangre, cuya fuente acaba de abrir , y que casi siempre se agota antes que su sed se vea saciada.

Pero cuando mata algn animal corpulento, como un Caballo Bfalo, no los abre en aquel mismo puesto, si teme ser inquietado, sino que, para despedazarlos su placer, se los lleva los bosques, arrastrndolos con tanta ligereza que parece no es capaz de mitigar la velocidad de su carrera la masa enorme que arrastra. Esto solo bastara para hacer juicio de su fuerza; pero para dar una idea mas justa de ella consideremos por un instante las dimensiones y proporciones del cuerpo de este terrible animal. Algunos viajeros le han comparado en la magnitud un Caballo, otros un Bfalo, y otros han dicho solamente que era mucho mayor que el Len, pero nosotros podemos citar testimonios mas recientes y que merecen entero crdito. Mr. de la Lande Magon nos ha asegurado que habia visto en las Indias orientales un Tigre de diez y siete pies y medio de largo, comprendiendo sin duda en ellos la longitud de la cola , y suponindola de cuatro y medio seis pies, este Tigre tenia por lo menos once pies de largo. Es verdad que el Tigre, cuyos despojos se conservan en el Gabinete real de Pars, no tiene mas de ocho pies de largo desde la punta del hocico hasta el nacimiento de la cola; pero habia sido cogido y traido muy joven, y despus estuvo siempre encerrado en una pieza estrecha en la casa de fieras, donde la falta de, espacio, el disgusto de la prisin, la sujecin del cuerpo y el alimento poco conveniente abreviaron su vida y detuvieron el desarrollo de sus miembros, cuando no los minorasen. Sabemos por las disecciones que se han hecho de animales de toda especie, criados y mantenidos en casas de fieras, que nunca llegan su entera corpulencia: que faltndoles el ejercicio, las dimensiones de sus miembros quedan inferiores las que ordinariamente reciben de la naturaleza; y que las partes cuyo uso les est absolutamente impedido, como las de la generacin, son tan pequeas y tan poco desarrolladas en estos animales cautivos y clibes, que apenas se les encuentran, y muchas veces parecen enteramente borradas. La sola diferencia del clima podra tambin producir los mismos efectos que la falta de ejercicio y el cautiverio; pues vemos que ningn animal de los paises calientes puede producir en los climas fros, aunque en ellos viviese, con la mayor libertad, y fuese alimentado con la mayor abundancia; y como la reproduccin no es mas que una consecuencia natural de la entera nutricin, es evidente que no pudiendo efectuarse la primera, la segunda no se hace completamente, y que en estos animales el frio solo basta para amortiguar la potencia del molde interior y disminuir las facultades activas del desarrollo, puesto que destruye la reproduccin.

No es, pues, extrao que el Tigre, cuyo esqueleto y piel citados no hayan llegado su justa magnitud; y sin embargo, la sola vista de dicha piel aderezada y aun la idea de un animal formidable, y el examen del esqueleto no deja en ello duda alguna, pues se notan en los huesos de las piernas unas arrugas que indican los ligamentos de unos msculos aun mas fuertes que los del Len. Estos huesos son tambin slidos, pero mas cortos; y ya hemos dicho que la altura de las piernas del Tigre no es proporcionada la grande longitud de su cuerpo; por lo cual la velocidad terrible de que habla Plinio, y que parece indica el mismo nombre de Tigre, no debe entenderse de los movimientos ordinarios del andar, ni tampoco de la ligereza de los pasos en una carrera seguida, siendo evidente que la pequeez de las piernas no le permite anclar ni correr con tanta velocidad como les que las tienen proporcionalmente mas largas; pero esta velocidad terrible se apropia muy bien los saltos prodigiosos que debe dar sin esfuerzo, porque suponindole proporcionalmente tanta fuerza y agilidad como tiene el Gato, el cual se le parece mucho en la conformacin, y en un abrir y cerrar de ojos da un salto de muchos pies de extension, se conocer que el Tigre, cuyo cuerpo es diez veces mas largo, puede en un instante, igualmente breve, dar un brinco de muchas toesas; y as Plinio quiso denotar, no la ligereza de su carrera, sino la velocidad del salto, la cual en efecto hace este animal terrible, porque no es posible evitar su efecto.

El Tigre es quiz el nico animal cuya ndole no puede ser sojuzgada, pues ni la fuerza, ni la sujecin, ni la violencia bastan domarle: igualmente le irritan los buenos y los malos tratamientos: la costumbre, que todo lo vence, no hace ninguna impresin en su naturaleza de hierro: el tiempo, lejos de suavizarle templando sus instintos feroces, solo sirve para irritar su rabia: del mismo modo despedaza la mano del que le alimenta, que la del que le maltrata: ruge la vista de todo ser viviente: cada objeto le parece una nueva presa, que devora anticipadamente con sus ansiosas miradas; la amenaza con bramidos horribles, mezclados con un fiero crugir de dientes; y se arroja frecuentemente ella, pesar de las cadenas y de las rejas que detienen su furor sin poder calmarle.

Para acabar de dar una idea de la fuerza de este cruel animal, creemos deber citar aqu lo que el P. Tachard, testigo ocular, refiere del combate de un

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