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Buffon: Mamiferos. Cuadrumanos. Genero Sindactilo. 171

aquellas seales de sensibilidad no podan producirse sin esperimentar los mas vivos dolores, mand que no se prosiguiese la diseccin sin separar la cabeza del tronco.

Este Orangutn deba haber viajado durante algn tiempo antes d haber llegado l paraje en que fue muerto, porque tenia lodo hsta las rodillas, y los habitantes de aquella parte de Sumatra no tenan ninguna idea de haber visto jams un animal semejante. Los malayos, que habitan en aquellas costas, no penetran nunca en los vastos impenetrables bosques que empiezan dos leguas de Ramboon, ignoraban completamente que semejante animal existiese all. Le atribuyeron los gritos extraordinarios se haban oido hacia algunos dias, y que no tean ninguna analoga con los de los animales carniceros que de cuando en cuando rondan por la noche sus cabaas.

Por los detalles que acabamos de dar se ha credo que el Orangutn descrito por Mr. Abel es un individuo completamente adulto de los dos jvenes que los seores Federico Cuvier y el mismo Abel nos han dado anteriormente conocer. Por la estatura, el poder muscular, por el conjunto de lo que sabemos de l, sospecharon otros que este gran mono fuese el Pongo de Wurmb, no envejecido aun por la edad.

GNERO SINDCTILO

Tiene los mismos caracteres del Orang, menos el tener algo mas largos los brazos y presentar ligeras callosidades en las nalgas. As el macho como la hembra tienen los dedos ndice y medio de los pies reunidos hasta la ltima falange.

SIAMANG
Syndactylus siamang Hylbates synidactylus (Fr. Cuv.); Pithcus syndaclylus ( Desm:); Simia syndctyla (Raff.)

El Siamang Samang es el nombre que los malayos dan este Mono en befa y desprecio del pueblo que le lleva, porque los Siamangs que cita Mariden son los indgenas de la pennsula de Malaca, cuyas costumbres y hbitos son muy poco conocidos. Lo que movi sir Raffies darle el nombre de Simia syndactyia, Mono de los dedos pegados, es la particularidad muy notable que presenta de tener los dedos ndice y medio del pi pegados hasta el intermedio de ia segunda falange; disposicin orgnica que se ha observado tambin despus en las hembras de algunas otras especies.

Tomaremos lo que tenemos que decir del Siamang de las observaciones de Mr. Alfredo Duvancel, y de los trabajos de Mr. Federico Cuvier. Este animal, dice el primero, es muy comn en las selvas de Sumatra, y he podido muchas veces observarlo en libertad y en esclavitud. Se ven ordinariamente los Siamangs reunidos en tropas numerosas, guiados, se dice, por un jefe que los malayos creen invulnerable, sin duda porque es mas fuerte, mas gil, y mas difcil de alcanzar que los otros. As reunidos, saludan al sol cuando nace y cuando se pone, con gritos espantosos que se oyen muchas millas, y que aturden cuando no infunden terror. Son el despertador de los montaeses malayos. En cambio guardan un profundo silencio durante el da, no ser que se les interrumpa en su reposo en su sueo.

Estos animales son lentos y pesados, carecen de firmeza cuando se encaraman trepan, y de destreza cuando saltan; de manera que se les coge siempre que se les sabe sorprender. Pero la naturaleza, privndoles de los medios de libertarse prontamente de los riesgos, los ha dotado de un oido y una vigilancia que rara vez los engaa; y si oyen una milla de distancia un ruido que les sea desconocido, se aperciben y huyen al momento. Cuando se les sorprende en tierra, es fcil apoderarse de ellos sin resistencia, sea que el temor los aturda, sea que se sientan dbiles incapaces de escapar. No obstante, echan huir, y entonces es cuando se conoce toda su torpeza para este ejercicio: su cuerpo demasiado alto y pesado para sus piernas, cortas y delgadas, se inclina hacia adelante, y sus dos brazos, haciendo el oficio de remos, avanzan brincos, y se parecen as un anciano cojo, quien el temor determinase hacer un grande, esfuerzo.

Por numerosa que sea la tropa, el que queda herido es abandonado por los otros, menos que sea un individuo joven; porque entonces su madre, que le lleva le sigue de cerca se detiene, cae con l, da grifos horribles precipitndose sobre el enemigo con la boca abierta y los brazos extendidos. Pero estos animales no fueron formados para combatir, porque cuando lo hacen, ni saben evitar los golpes ni dirigirlos. Por lo dems, este amor materno no se manifiesta solo en el peligro; y los cuidados que las hembras tienen con sus hijuelos son tan tiernos y tan esquisitos, que falta poco para atribuirlo un sentimiento de razn. Es un curioso espectculo, de que fuerza de precauciones he podido disfrutar algunas veces, el ver las hembras llevar sus hijos al rio, limpiarlos pesar de sus lamentos, enjugarlos, secarlos y emplearen su aseo un tiempo y unos cuidados, que bien podran envidiar en muchos casos nuestros propios hijos.

Los malayos me han asegurado un hecho de que dudaba cuando me lo dijeron, pero que creo haber comprobado posteriormente; y es que los pequeos Siamangs, cuando son demasiado jvenes para poder caminar solos, son siempre conducidos por individuos de su mismo sexo, sus padres si son machos, y sus madres si son hembras. Me han asegurado qu esta especie era muchas veces presa de los tigres por medio del hechizo fascinacin que, como se sabe, ejercen las Serpientes sobre los pjaros, las Ardillas, etc. Nada puedo deciros acerca de su cpula, duracin de su preez etc., porque estos son hechos misteriosos, ignorados de los malayos mismos, y los Siamangs no se reproducen en la esclavitud sin que esta, cualquiera que sea su duracin, puede. modificar en nada las faltas caractersticas de ste Mono, su estupidez, su lentitud, ni su torpeza. Cierto es que en pocos dias se hace tan manso y apacible como salvaje era antes, tan domstico cmo antes feroz; pero siempre tmido, no se le advierte jams la familiaridad que adquieren muy pronto las otras especies do su mismo gnero. Su sumisin parece que depende mas bien de su extremada apata, que de un grado cualquiera de confianza y de afecto; porque casi es insensible los buenos y los malos tratamientos , y el reconocimiento y el odio parece que son sentimientos desconocidos estas mquinas animadas. Todos sus sentidos son groseros; si se fijan en un objeto, se ve que es sin intencin; si le tocan, es sin querer. Privado de toda facultad, si se clasificasen alguna vez los animales segn su inteligencia, ocupara sin duda el ltimo lugar de la serie. Acurrucado ordinariamente, envuelto en sus largos brazos con la cabeza oculta entre las piernas, posicin que tambin conserva mientras duerme, el Siamang no altera su inmovilidad, ni rompe el silencio sino dando por intervalos un grito desapacible semejante al del Pavo; pero que no parece motivado por ningun sentimiento, por ninguna necesidad. El hambre misma no puede sacarlo de su letargo natural. En la es

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Marzo varía siete veces en el día.
Tiempo presente, al mentarlo ya es ausente.
No fuera malo dar un beso, si quedara en eso.
Estando entre lobos tienes que aullar como ellos. Gurdjieff



 

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