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Buffon: Mamiferos Generalidades. Ojeada general sobre los mamiferos. Clasificacin Adoptada. Genero, especie, variedad. 143

Adquirirlos, y espira sin quejarse de aquel ingrato. As tratan los afortunados los miserables que se sacrifican por ellos; y la mas atroz injusticia es comunmente el premio de la sangre derramada defendiendo el Estado!

No tan solo inmola el Hombre los animales; tambin los desfigura, los mutila, los envilece: los unos recorta las orejas la cola; otros engorda para devorarlos en sus banquetes; impide el crecimiento de algunos; para que les sirvan de juguete, apetece las variedades, los individuos monstruosos; confundo las especies, y quiere extender su imperio hasta sobre los mas dulces sentimientos de la naturaleza, sobre los del amor. As es como crea mulos por uniones adulterinas; y mezclando las razas de los Perros, de los Gatos, Conejos, Ovejas y Caballos, vemos multiplicarse hoy castas deformes.

Como nosotros esclavizamos los animales meramente para nuestro provecho, no cultivamos de sus cualidades sino las que nos son tiles. Pero familiarizndonos con estos seres, era preciso que en cierta manera s nos comunicase algo de su carcter. Esto se nota bien en los hombres que pasan la vida cerca de los animales, como, los boyeros, pastores, porqueros, palafreneros y cazadores, cuyos hbitos y costumbres se connaturalizan hasta cierto punto con los de aquellos, tomando hasta el olor de las especies que cuidan. As el Hombre se hace torpe y pesado con el Buey; puerco y-glotn con el Cerdo; simple con los Carneros; valiente y hbil cazador con el Perro: por la misma razn el rabe es sobrio como su Camello; duro y brutal el trtaro como sus Caballos; y el lapon medroso como el Reno: el montas participa do la ligereza de la Cabra; el africano es lascivo como el Moo; pausado y reflexivo el indio como el Elefante. Porque es preciso que nosotros nos acomodemos la naturaleza de estos animales, cuando ellos no pueden modificarse segn la muestra. Lo mismo sucede en la sociedad con el Perro, que tan delicado es educndole en el estrado, que tan feroz se hace en casa del carnicero, hundido en la choza del pobre, pordiosero cuando acompaa al ciego, desdeoso y soberbio si pertenece al magnate: acostmbrase al porte d su amo; los vicios virtudes de este se imprimen hasta cierto punto en l.

Las principales seales de esclavitud en los Cuadrpedos son las orejas cadas, la cabeza inclinada, la cola pendiente, plidos los matices del pelo, flaco su cuerpo y como desfallecido: en tanto que el animal salvaje lleva la cabeza alta, la oreja recta, la cola levantada; sus colores son pronunciados y vivos, firme y atrevido el continente, ojo avizor, tendido el cuello.

El animal esclavizado aparece arrastrando tristemente la cadena que le ataren el estado de degradacin que le hemos reducido, viene implorar humildemente la ayuda del Hombre, al que est ligado por su impotencia, y tal, vez la fidelidad de algunas especies no est fundada sino en la imposibilidad de subsistir ya en la independencia.

Cuanto mas inculto y solitario es un territorio, mas feroces son los cuadrpedos que lo habitan, porque las presas son raras, y se disputan siempre con tenacidad por hambrientos concurrentes; de modo que, no pudiendo conseguir nada sino por la violencia y la rapia, su carcter adquiere una aspereza atroz, una crueldad implacable, Al avistar un viajero el Oso de los Alpes llama sus compaeros con fuertes ahullidos, que repiten los ecos de los bosques; sus ojos lucen en la oscuridad; nuevo Cac, trepa silencioso por medio de las rocas para depositar en su caverna los cadveres de los hombres que logr matar: apenas los dems animales osan levantar la vista ante el monstruo salvaje de cabeza crespa, hocico espumoso y enormes ancas.

Por el contrario, las bestias que habitan en las llanuras y en los valles frtiles, como encuentran siempre fciles y no disputados alimentos, no manifiestan el valor y la aspereza de los animales montaraces. Esta diferencia de carcter es tambin bastante notable entre los hombres; pues los pueblos de las montaas son mucho mas duros y vigorosos que las naciones voluptuosas y afeminadas de los llanos y valles, donde reina la abundancia con los placeres y el contento,

La reunin de los carnvoros en cuadrilla no se realiza sino para batallar para robar; pero los herbvoros se renen en sociedad para la seguridad y defensa propia. Todas las razas pacficas se complacen reunindose: vnse frecuentemente ligeras tropas de Gacelas de esbelto talle brincando sbrelas colinas de Idumea del Lbano, figurando a la madrugada, ninfas que juguetean entr los matorrales; mientras que el poderoso Hipoptamo reposa entre los espesos caaverales de los rios, y los viejos Onagros, semejantes los cenobitas del desierto, vienen apaciguar la sed en la fuente, retirndose luego silenciosos su roca solitaria. En las cordilleras las inquietas Vicuas, de oido atento y vista distrada, viajan en manadas por las heladas cimas de aquellos montes, suministrando pesarosas su blanca rosada lana los desventurados descendientes de los Yucas. La mayor parte de los rumiantes viven reunidos en rebaos para defenderse mutuamente: cuando se ven atacados, tienen la precaucin de colocar sus hijos en el centro del batalln, las hembras la espalda, y los machos, reunidos en falange, marchan de frente presentando sus cuernos: de esta manera sostienen con vigor el choque del que los acomete. El mayor nmero de los frugvoros, tales como los Monos, Malcs y Lors, caminan igualmente juntos en graneles tropas: as reunidos, despojan de frutos toda una comarca; estableciendo entre ellos, como hbiles merodeadores, un mtodo para robar, y una disciplina de efectos seguros para asolar los huertos sin riesgo alguno. Colocan centinelas avanzadas, y formando una cadena, pasan los frutos de mano en mano la menor seal de sus centinelas la tropa huye los bosques montaas, llevndose cuanto pueden en las manos y en las bolsas de su rostro.

Estos Monos, raza malfica, curiosa y lasciva, propenden remedar las acciones de los dems animales, ridiculizarlos: el Magote, siempre rechinando los dientes, gesticulando y haciendo muecas, se agacha y burla de los que pasan; el Tit, liando su larga cola las ramas de los rboles, se mantiene colgado con la cabeza hacia, abajo, mecindose en los bosques de Amrica. El viajero oye lo lejos los terribles gritos de los Monos voceadores Aiuatos, y el eco repite los acentos de esos Demstenes salvajes. Cuando el viajero atraviesa los bosques de la zona trrida, ordinariamente se ve asaltado por los Cercoptecos y Macacos, que le arrojan piedras y palos la cabeza, tomando mil posturas estraas y grotescas: los feroces Babuinos hacen gestos horribles, y sus hembras provocan lascivamente los hombres; por lo que, celosos sus maridos, maltratan golpes tan feas y atrevidas prostitutas. Todas estas especies cuidan con esmero de sus hijos: los Macacos, al darles de mamar, los abrazan con ternura; y cuando la hembra huye rechinando los dientes la aproximacin del cazador, y trepa las mas altas copas de los rboles, lleva el hijuelo agarrado ella con mucha firmeza. Los Murcilagos, que voltean y silvan por el aire en la oscuridad de la noche, como espectros siniestros alados fantasmas, se retiran en invierno tenebrosas cavernas; y suspendidos en sus bvedas, pasan aletargados la estacin al plcido viento de la primavera despiertan; y desplegan

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Marzo varía siete veces en el día.
Tiempo presente, al mentarlo ya es ausente.
No fuera malo dar un beso, si quedara en eso.
Estando entre lobos tienes que aullar como ellos. Gurdjieff



 

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