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Buffon: Mamiferos Generalidades. Ojeada general sobre los mamiferos. Clasificacin Adoptada. Genero, especie, variedad. 142

enteramente pitagrica de los herbvoros les constiye mas dbiles y tmidos; y aun parece que el sabor de sus carnes y sus humores participan de la apacibilidad de su vida, al paso que la acritud de las de los carnvoros indican su ferocidad. Estas carnes son efectivamente muy desagradables al gusto; sus humores tan alcalinos que se hallan casi en principio de putrefaccin; y sus escrementos muy ftidos, porque los alimentos de que usan se corrompen con facilidad. No as los alimentos vejetales, que forman en los herbvoros tan delicadas carnes, leche tan azucarada y agradable, y una sangre dulce: por eso toma el Hombre de estos pacficos animales sus principales alimentos, y repugna las carnes de los animales feroces, los que imitamos en vez de devorarlos. As la destruccin se opera nicamente sobre las razas mas apacibles; las cuales, en vez de perjudicarnos ni privarnos de nuestros alimentos, vienen ofrecernos sus servicios, su leche y su lana. De tal modo los tiranos se consideran mutuamente, y no ostentan su fortaleza sino contra los dbiles: dirase que el Hombre naci para hacer reinar la injusticia sobre la tierra. No es pues de admirar que en sus sociedades conserve ese odioso carcter de avaricia y ambicin que tan eminentemente le distingue entre todos los animales.

Las antipatas naturales de los carnvoros entre s proceden de su concurrencia en la caza: el Len, el Tigre, la Pantera, el Oso etc., no sufren rivales en los bosques, en las montaas, en los dominios que lo han apropiado. Estos dspotas del reino animal no soportan el mas leve menoscabo en su autoridad; ningn rebelde toleran en sus estados: limpian su imperio de los tiranos subalternos, de los inquietos guerrilleros que destruyen la caza menor, y que, semejantes los antiguas seores de pequeos feudos, opriman crudamente los aldeanos, aniquilando as la poblacin. Solamente el Len, prncipe generoso, tolera que el Chacal, especie de Perro salvaje, le sirva de proveedor y coma de los restos de su mesa; pero estos humildes parsitos se presentan siempre temblando ante el fiero animal, cuya terrible frente sombrean espesas crines.

Las antipatas mutuas de los carnvoros tienen por objeto disminuir su nmero, porque, hacindose estas feroces razas una guerra muerte hasta devorar veces en ciertas situaciones, como el Tigre, sus propios hijos, la naturaleza se descarga del nmero escesivo de esta especie de bandidos. El Hombre est encargado especialmente de limpiar la tierra de esas razas sanguinarias, para reinar solo con entera libertad ha usurpado la monarqua universal, y fundndola sobre las ruinas de las dems potencias, abrogndose el derecho de vida y muerte sobre todos los animales, ha desterrado as a los desiertos inhabitables las fieras bestias, poniendo precio sus cabezas como las de famosos bandidos. A su vez estos animales, impulsados del odio que nos tienen, se coligan contra nosotros: todas las especies salvajes aborrecen las de su raza domesticadas por el Hombre, y especialmente el Perro sufre el odio que cada animal nos tiene, porque todos los hemos tiranizado. El Lobo, que puede considerarse como un perro salvaje, detesta al domstico, que vive en nuestra sociedad; le mira como un satlite sobornado para servir nuestros intereses, mejor dicho, como un traidor vendido un tirano para destrozar la raza de los lobos. Indignado por la bajeza del prfido que troc su libertad baja ignominiosamente por un pedazo de pan que le alarga la mano de un dspota, ordenndole hacer la guerra su propia especie, ataca al Perro con furor, y cuando logra matarle, sacia su justicia su Venganza la carne y la sangre de la vctima. Por eso los animales domsticos tiemblan siempre ante los salvajes de su especie; parecen en su presencia trnsfugas, apstalas criminales; se presentan temblorosos y como avergonzados, porque las especies salvajes, como estn mas ejercitadas y viven mas libremente, son mas fuertes y valientes: rara vez atacan aquellos sin castigarlos de muerte, n ser que la pasin del amor calme su furor. Esto sucede frecuentemente con las Perras Cerdas en celo, que vagan por los bosques y son sorprendidas en ellos por el Lobo el Jabal. De esta unin resulta una raza mas fuerte y vigorosa; sin duda porque ha sido resellada, digmoslo as, por su tipo original.

El animal que ha nacido libre, y vive salvaje, no puede soportar la esclavitud; indignado, rechaza con lijereza sus cadenas. El intrpido Len quebranta sus dientes contra los balaustres de hierro que forman su prisin; ruje y perece de hambre mas bien que tocar los alimentos que tiene cerca; mirndolos con desprecio cual los dones ofrecidos por la mano de un tirano, prefiere la muerte una vil humillacin. Solamente acostumbrndole desde la infancia la servidumbre, engolosinndole, engandole con la blandura de su esclavitud, comprando su libertad y quizs su orgullo fuerza de multiplicados beneficios, con las ventajas propias de la vida domstica, se consigue amansarle. Y aun as el mas leve maltrato de su amo le parece en medio de su miseria un ultraje, cuyo recuerdo conserva largo tiempo. Con cuntas usuras, si posible le es, hace pagar todos los pesares de la esclavitud sufrida! Con cunta rabia venga las humillaciones del yugo que con tanto despecho soportaba su altiva frente y enrgica independencia!

Compartiendo los cuadrpedos salvajes con el Hombre las ventajas de la sociedad, pierden, no solo esa independencia, s que tambin contraen una debilidad que degrada su especie. Aunque las epizootias no viniesen destruir los ganados, quin podr restituir estos animales la valenta y el vigoroso temperamento, propios d la libertad y del estado natural? Nuestros cuidados, nuestros abundantes alimentos producen en ellos la laxitud, la prdida de la salud; efecto que tambin esperimentamos nosotros por las mismas causas. No de otro modo podemos domar los animales, sino enervndolos y afeminndolos; solamente reducindolos la necesidad de vivir con nuestros auxilios es como logramos que se nos aficionen, porque las razas mas vigorosas son las menos susceptibles de domesticarle: las que se complacen en el cautiverio demuestran, por solo eso la vileza de su carcter. Qu podia fallarles en el estado de. libertad? La tierra, siempre vestida de, verdura, les suministraba alimentos sanos y agradables, un banquete siempre preparado; los bosques les ofrecan sombra y asilo. Si teman las armas del Hombre, cunto mas deben, temerle ahora sometidos l? No derrama con placer su sangre y no se entretiene caprichosamente con sus tormentos? Qu especie de ultraje le resta que ejercer contra ellos en su naturaleza? Acaso les dispensa algn miramiento en sus trabajos economiza sus sudores? No era bastante que el Buey, sometido al yugo, trazase fatigosamente los surcos, prodigando su trabajo para cultivar el trigo de que no se aprovecha este paciente animal; sino que tambin era necesario conducir al matadero tan fiel servidor cuando llega la vejez? La Vaca que nos d su leche, la Oveja que nos suministra su velln, deban esperar por recompensa una muerte cruel, dada por la mano del mismo quien enriquecieron sus beneficios? Ese anciano Caballo, que, esponiendo su propia vida, salv tantas veces de los peligros su dueo, que triunf con l en tantos combates debia acabar su carrera bajo el ltigo de un carruajero bruta, el cuchillo de un codicioso desollador? Mientras que los golpes hacen espirar al pobre animal, su amo, gozando los favores de la fortuna, olvida al servidor fiel que le ayud

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Marzo varía siete veces en el día.
Tiempo presente, al mentarlo ya es ausente.
No fuera malo dar un beso, si quedara en eso.
Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella. Séneca



 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen



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