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Buffon: Mamiferos Generalidades. Ojeada general sobre los mamiferos. Clasificacin Adoptada. Genero, especie, variedad. 140

Mas, ese incgnito agente de la vida, del sentimiento instinto de los animales es una alma? Se diferencia esencialmente y por su propia naturaleza del alma humana, capaz de tanta elevacin moral, de tan altos pensamientos, no se distingue de ella sino por menos grados de potencia, de extensin superioridad? Vase como los primeros pasos, que se dan en semejante estudio, el espritu humano se halla confundido en un laberinto de incertidumbre, ignorancia, en el que taas veces se han estravido la metafsica y la teologa, cuando han intentado resolver esos problemas, descubrir los misteriosos resortes que la naturaleza ha ocultado nuestro conocimiento.

Pero, nos ocuparemos en otras investigaciones menos abstractas y mas instructivas, que nos revelaran diversos grados de inteligencia en los animales. El Hombre, esta orgullosa criatura, pretende abrogarse solo sobre la tierra todo el espritu, y reducir los dems seres la Condicin de insensatos, brutos: l hiere como dspota, destroza como tirano, destruye con fiereza especies inocentes, las cuales habia dotado la naturaleza de instinto con maravillosas cualidades, y pesar de que insectos diminutos como las Abejas dan lecciones de previsin y patriotismo.

Quin no ha oido hablar de las sociedades y trabajos de los Castores? Ellos eligen, (dice el viajero que mejor los ha observado, el ingls Neaone) aguas bastante profundas para que no puedan helarse basta el fondo, sea en pequeos lagos en los rios; aunque prefieren las aguas corrientes, porque cortando las maderas mas arriba del paraje en que van construir su poblacin, el curso del agua las conduce all. Primeramente forman un dique al travs de la corriente, compuesto de faginas entremezcladas con piedras y lodo, pero sin estacas clavadas en el suelo: este dique, que no fabrican sino en las aguas corrientes, tiene por objeto, mantenerlas siempre al nivel de sus habitaciones, y est construido con una curvatura convexa hacia la corriente: como !e fortifican sin cesar, llega ser muy slido; pues las faginas, arraigndose brotan y forman n seto, al cual vienen construir sus nidos las aves acuticas. Las chozas cabaas, proporcionadas al nmero de habitantes, albergan comunmente uno los dos miembros del matrimonio con sus hijos, que las mas veces son en doble nmero; y estn construidas con su media naranja sobresaliendo del agua. En ella se mantienen los Castores de cortezas y otros alimentos: pero comen en lo mas bajo cerca del agua. Algunas veces cada familia tiene su cuarto separado por un tabique; mas, en toda la casa no hay sino una puerta de entrada debajo del agua y ninguna comunicacin con la tierra. Con sus dientes roedores corta el Castor las ramas de los rboles; con sus manos entreteje estas ramas muy industriosamente y sin emplear estacas; despus reviste la armazn de piedras, trozos de madera y una especie de mortero, para formar pared: el cimiento de arcilla lo sientan los Castores en el fondo del agua sumergindose en ella y llevndolo entre sus patas delanteras. Solo de noche trabajan estos animales y con suma celeridad: cada ao fortifican su casa, revocndola las primeras heladas con una nueva capa de lodo para que tenga tiempo de consolidarse bien con la obra antigua. Durante los hermosos dias del verano los Castores dejan las aguas y recorren los campos; pero vuelven los primeros fros. Tambin en el verano eligen las maderas, sealan los sitios mas cmodos, los parajes para nuevas colonias: al fin de la estacin cortan, las maderas; pero el edificio no se principia hasta los primeros dias del otoo. Adems tienen madrigueras lo largo do la ribera, especie de casas de campo donde se retiran cuando se ven atacados por algn enemigo. El principal de estos es el Gulo, gnero de oso que se ocupa en destruir sus madrigueras.

Puede toda esta asociacin de trabajos existir sin intervencin alguna de lo que constituye al Hombre, sin tener ningn discurso estos animales?

Mas si las bestias hablan entre s, si razonablemente no se puede dudar que posean una porcin cualquiera de inteligencia mas menos desarrollada, segn sus especies, Cules sern las relaciones morales de estas criaturas con el Hombre? Est conforme con la ley deja naturaleza el derecho que nos abrogamos de esclavizarlas, de matarlas? No existe en nosotros alguna cosa que deba contenernos en tales, escesos? Es lcito, por ejemplo, servirse de un Perro para hacer dolorosos esperimentos de ciruga, entretenerse sin necesidad con los martirios de un pobre animal, como lo practican con frecuencia hombres atroces? Ese tierno ruiseor, quien el campesino cruel arrebat sus pequeuelos no vestidos aun de plumas, y que posado en un lamo de la ribera, invocando vanamente al cielo por testigo de nuestras injusticias, exhala por la noche sus tristes querellas en la soledad; esa desventurada madre no tiene derecho a la justicia de la naturaleza? Degella el Hombre inhumano sin conmoverse al dbil corderillo, que lame sus manos cual si de gracia le demandase su triste vida. Los pueblos mas religiosos, como los bracmas d la India, los pitagricos los primeros cristianos, crean cometer un crimen matando los animales indefensos, aunque fuera para alimentarse: por eso el mayor nmero de ellos se abstena del uso d las carnes, que engendran insensibilidad y fiereza; y los ayunos y cuaresmas de las diferentes religiones son un recuerdo de aquellos sentimientos. Complcenos sobremanera hallar en una nacin vecina leyes para reprimir el cruel tratamiento que se d los animales domsticos: al caballo, compaero de nuestra gloria en los combates; al buey, laborioso y fiel criado, que nos consagra sus trabajos y aun la vida, sin quejarse siquiera.

Pero no es solo el Hombre el que comete con los animales esas escandalosas iniquidades; pues existen bestias feroces criadas por la misma naturaleza para destruir otras especies, cuyas causas finales ya hemos demostrado anteriormente. Sera por ventura esa misma naturaleza quin diera las primeras lecciones de ferocidad todos los seres, desde, la Gata, que lleva sus nacientes hijuelos ratones vivos, para ensearlos, divertirse cruelmente con una vctima palpitante, hasta los Tigres, Leopardos y todo lo mas horrible que existe sobre la tierra, en las aguas y el aire? Los telogos y legistas han opinado con Leibneitz, que los animales no estaban exentos de crmenes, y que era digno de la Justicia Suprema que gobierna el universo mostrarse en justa proporcin equitativa remuneradora de los bienes y vengadora de los asesinatos que cometen en este mundo el Hombre y los anmales

Sin engolfarnos en esas investigaciones ni en discutir con los sabios socinanos alemanes si la Abispa obra justa injustamente matando una Oruga, si la Araa tiene derecho para devorar las Moscas, diremos que la naturaleza ha procurado justificarse en nosotros mismos con respecto los animales. Sino extinguisemos frecuentemente desde la infancia ese sentimiento, moral tan honroso, que excita nuestra compasin en los padecimientos de cualquiera criatura, advirtiriamos que la naturaleza se irrita indignada contra todo acto cruel, y que se venga con usura en el corazn de los Nerones y Tiberios de los horrores que cometen, cmo lo ha observado bien el historiador Tcito. Los oficios de carnicero y matador de animales, aunque necesarios en la sociedad, nos parecen siempre odiosos : esto es una especie de

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Marzo varía siete veces en el día.
Tiempo presente, al mentarlo ya es ausente.
No fuera malo dar un beso, si quedara en eso.
En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle. Mahatma Gandhi



 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen



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