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La Militia Caesaragustana hasta la llegada de la Orden Militar del Templo a Aragn. Historia de Aragón.

Pascual Crespo Vicente

 

Pascual Crespo Vicente

Catedrtico del I.E.S. Pilar Lorengar de Zaragoza.

Estructura:

Introduccin

A) La fundacin de la Militia Christi de Monreal y la carta de Guillermo de Aux

La formacin de la idea

Las concesiones reales de Alfonso I

Concesiones eclesisticas

Datacin de la carta

B) La Militia Caesaraugustana segn el documento de Montearagn

Sobre la fecha de creacin de la Militia Caesaragustana

Concesiones sinodales segn el documento inserto de 1122

C) Monreal y Belchite, dos hitos en la historia de la Militia Caesaraugustana.

La Militia Caesaragustana en 1136

Concesiones del Emperador Alfonso VI en 1136.

D) La llegada de la Orden del Templo al reino de Aragn

La concordia de Gerona

E) Conclusiones

 

Fuentes documentales

 

1.- Carta de Guillermo de Aux, [1122-1124]

2.- Documento de Santa Cristina de Somport, [ -1122]

3.- Donacin de Grisn (1134)

4.- Carta de Ramn Berenguer, [1137-1142]

5.- Documento de Montearagn (1136)

6.- Concordia de Girona (27 de noviembre de 1143)

7.- Bula de Eugenio III. Letrn (30 de marzo de 1150)

Introduccin

 

La fundacin de la Militia Christi por Alfonso I el Batallador, la primera orden militar de Espaa, ha pasado casi desapercibida en la historiografa y apenas han merecido un par de lneas en los grandes manuales de historia. Ciertamente, la ausencia de estudios monogrficos sobre el tema, as como la falta de referencias sobre su posterior destino, han propiciado un ambiente de penumbra y misterio, campo abonado para formular diversas teoras con ms voluntad que acierto, sin que hasta el momento se haya clarificado la cuestin.

La fundacin de la Militia Christi de Monreal fue dada a conocer ya por Zurita, quien recoga el contenido de una carta pastoral del arzobispo Guillermo de Aux de datacin incierta. Posteriormente, los cronistas e historiadores, hasta bien entrado el siglo XX, siguen hablando de una sola milicia, fundada por Alfonso I, con caractersticas propias de orden militar. Sin embargo la divulgacin reciente de otro documento, fechado en 1136, sobre la confirmacin de la denominada Militia Caesaragustana por el rey Alfonso VII de Castilla, a la que asigna el castro de Belchite, que fue dado a conocer por P. Rasow, hizo pensar en la existencia de otra milicia coetnea, la denominada cofrada de Belchite.

La revisin de determinados aspectos histricos a partir de la documentacin existente puede arrojar nueva luz sobre el origen de esta singular milicia aragonesa y su papel en la extensin de los beneficios de cruzada con carcter permanente a la lucha contra los musulmanes en la pennsula Ibrica a comienzos del siglo XII. A la vez, esta revisin ha permitido fortalecer la hiptesis sobre la existencia de una sola Orden Militar en Aragn antes de la llegada de los Templarios, la Militia Caesaragustana.

 

A) La fundacin de la Militia Christi de Monreal y la carta de Guillermo de Aux

 

Una carta pastoral del arzobispo Guillermo de Aux [1], que seguramente estaba destinada a la predicacin de esta singular fundacin y a recaudar ayuda econmica, sirve para darnos a conocer una empresa hispana equiparable a la denominada Milicia de Jerusaln fundada en 1118 por Hugo de Payens bajo el amparo del Patriarca de Jerusaln. La empresa aragonesa consista en la creacin de un cuerpo militar, al servicio de los intereses cristianos, que sirviera para abrir un camino hacia Jerusaln desde el reino de Aragn. La importancia que se concede en aquel momento a esta fundacin es tan alta que mereci la aprobacin de las ms altas autoridades eclesisticas, quedando equiparada en beneficios de carcter religioso a la altura de la nica orden que operaba en Tierra Santa con carcter militar en aquellos momentos, protegiendo los caminos de acceso y los santos lugares de Jerusaln, la Milicia del Templo de Jerusaln.

 

La estructura interna de este documento epistolar resulta especialmente interesante por cuanto supone la noticia sobre la celebracin, casi simultnea, de dos actos con un mismo objeto. Tras el exordio, en el que se invoca el poder del Espritu Santo, el documento recoge dos partes claramente diferenciadas. La primera es la disposicin real, por la que se ordena la creacin de la milicia a imitacin de la militia de la hermandad Jherosolimitana. La segunda parte del documento refiere las disposiciones eclesisticas, provenientes del acto celebrado por el Ordo eclesiasticus, -un snodo en el que, segn dice la carta, estn presentes todos los obispos del reino, los abades y el clero- cuya aportacin esencial a la nueva fundacin, es la concesin, con autorizacin papal, de la indulgencia plenaria tanto para los miembros de la milicia como para todos sus benefactores.

Continua el documento con la confirmacin del Arzobispo, por la que concede indulgencias parciales para los benefactores que aporten donaciones econmicas, que solicita por mano de un correo especial, y finaliza la carta con una breve peroracin apelando a los sentimientos cristianos para que los fieles otorguen la limosna a voluntad.

Es preciso resaltar que la carta de Guillermo de Aux no reproduce literalmente el documento o documentos originales sobre la fundacin de la milicia, que sin duda existieron. No es tal su objeto, sino que recoge tan slo los argumentos necesarios para convencer a sus feligreses de que entreguen la limosna.

La formacin de la idea

 

Sin duda, la decisin de Alfonso I para crear una milicia de tales caractersticas, careca de precedentes en el reino. En esa situacin, la carta cita los antecedentes en que se basa para establecer tal institucin, sto es, las deliberaciones habidas con el consejero real, el Vizconde Gastn de Bearne, hombre experimentado, que haba tomado parte en la primera cruzada a palestina, as como el apoyo de todos los jefes militares, hombres avezados a la lucha, con sus propias ambiciones personales, pero conocedores tambin de las propias limitaciones, especialmente, la escasez de recursos demogrficos para extender y consolidar los territorios progresivamente conquistados. En pocos aos, Aragn haba multiplicado su superficie por cuatro veces, pero no la poblacin.

En el reino Aragn, la situacin a comienzos del siglo XII, aparte de la reducida extensin territorial, no debera ser muy diferente de Castilla, si bien moderada por las especiales caractersticas de un reino carente de potencial demogrfico. Los fueros de poblacin otorgados en ese primer tercio del siglo XII van dando cuenta de la presencia de milicias de carcter temporal [2], los denominados cavalgatores. A ellos se debe, a juicio de Ubieto, la importante victoria de Valtierra contra las tropas musulmanas en 1111. Por tanto, mucho antes de la conquista de Zaragoza se puede constatar la organizacin de milicias fronterizas. El carcter temporal de las milicias fronterizas parece consustancial tambin al gnero de lucha del momento, la cabalgada.

Pero la organizacin de una milicia permanente se produce en Aragn, seguramente, y por primera vez, tras la conquista de Zaragoza [3]. A este respecto, cabe considerar que la repoblacin de Zaragoza, y posterior ocupacin de todo el valle del Ebro mediante contingentes cristianos procedentes de todas partes, principalmente del Bearne y Navarra, ya puede proporcionar importantes recursos demogrficos. Simultneamente, la explotacin consiguiente de las tierras del valle del Ebro, permite disponer de recursos econmicos necesarios para el sostenimiento de una milicia permanente [4]. De aqu que la creacin de una fuerza permanente, por analoga con la experiencia de las milicias en la extremadura castellana, debera dar seguridad y contribuir a asentar poblacin en aquella parte, beneficiando as al conjunto del reino.

Ahora bien, abrir un camino a Jerusaln, es decir, llevar la reconquista hasta el Mediterrneo, a travs de un territorio muy agreste, con menores recursos y peores condiciones de habitabilidad que el valle del Ebro y Zaragoza -cuya ocupacin slo haba sido posible al amparo de los beneficios de cruzada- haba de requerir un esfuerzo todava superior, algo ms que la promesa de posibles conquistas materiales [5].

Seguramente el rey consideraba que una milicia permanente poda ser un buen instrumento para sostener la frontera, como ya se haba demostrado en la extremadura castellana. Pero este modelo no favoreca el avance. Necesitaba un modelo de milicia comprometido en una lucha continuada y sin descanso contra el enemigo musulmn para lograr el avance, lo que requera, no solo el mantenimiento constante de un flujo de recursos humanos y econmicos adicionales [6], sino tambin introducir una motivacin psicolgica adicional para mantener la moral de los hombres que van a la lucha, capaces de enfrentarse a los ejrcitos musulmanes bajo la llamada de la yihad, esto es, con el entusiasmo propio de los cruzados del que hablar ms tarde San Bernardo.

En el propio reino de Aragn exitan precedentes sobre el recurso a esta motivacin extraordinaria, como haba resultado la declaracin de cruzada para la reconquista de Barbastro o la ms cercana en el tiempo, la reconquista de Zaragoza previa declaracin de cruzada en el concilio de Toulouse. A la vez, la reciente creacin de la Militia Jherosolimitana, que tuvo amplio eco en occidente, reuna los beneficios de cruzada sobre un objetivo genrico de inters para la cristiandad, requisito exigido por la jerarqua cristiana. Era el elemento que necesitaba Alfonso I, para aplicarlo a la modalidad de lucha de frontera que predominaba en aquel tiempo en Espaa.

Por ello, Alfonso I fund una milicia como la de Jerusaln, a la que pone como referencia y antecedente explcito y, cabe decir, la nica orden religiosa con carcter militar existente en el mundo cristiano en aquel tiempo [7]. Voluntad del rey que queda plasmada, a pesar de la brevedad, en la expresin quemadmodum ut Ierosolimis'como la de Jerusaln' y, ms adelante, quemadmodo militia confraternitatis Iherosolimitana. As pues, la nueva milicia debera tener el mismo carcter religioso y finalidad militar, o sea, defensa de la fe por las armas, como se atribuye a la milicia de Jerusaln y gozar de los mismos beneficios espirituales para que fuera eficaz. Pero esta fundacin con ese doble carcter militar y religioso slo poda lograrla obteniendo el apoyo de la Iglesia.

Alfonso I, consciente de la dificultad material de la empresa, propone un objetivo quiz hoy soprendente, esto es, abrir el camino hacia Jerusaln pasando al otro lado del estrecho desde occidente, y as figura en la carta. Este objetivo, razonablemente, resulta constitutivo de inters general para la Iglesia y para la cristiandad, condicin indispensable para obtener los beneficios espirituales y consideracin de cruzada, como as fue. Con esta finalidad, solicitar la reunin del snodo demandando se le otorgasen los beneficios espirituales que conlleva dicha situacin, beneficios capaces de atraer suficientes efectivos humanos y que, por efecto de la motivacin especial inducida, le harn gozar de la superioridad necesaria para sostener una larga lucha contra los musulmanes. Beneficios como los que haba obtenido el ejrcito cristiano para la reconquista de Barbastro en 1063, de Mallorca en 1115 y la reciente de Zaragoza. Pero adems, esta consideracin de cruzada significaba que la Iglesia, mediante predicacin especial -a la que seguramente estaba destinada esta carta del arzobispo Guillermo de Aux-, aportara nuevos recursos econmicos a la empresa.

De modo que, en aquel contexto, las fuerzas vivas del reino apoyan la creacin de una fuerza militar permanente [8] dotada de un carcter especial a la que se concede un cierto dominio territorial en el rea intramontana ibrica y con proyeccin hacia el sureste, para abrir el camino a Jerusaln a travs del mar, transfretandum Jherosolimam, literalmente, pasando el estrecho a Jerusaln.

Cabe pensar si el documento real, al tratarse de una fundacin tan importante como la que refleja esta carta, habra dejado de recoger el precedente si ya existiera alguna fundacin semejante en el propio reino.

 

Las concesiones reales de Alfonso I

 

En correspondencia a los altos fines que atribuye a la milicia, el rey proceder a otorgar amplsimos recursos y beneficios. En este apartado conviene distinguir los recursos concedidos en efectivo, sobre lo ya conseguido o por los servicios prestados, de aquellos otros que meramente quedan enunciados en funcin de las expectativas, en el caso de que por su mediacin y si fuesen bien las cosas, habran de disfrutar.

Est claro, en primer lugar, que concede la mitad de la renta de la poblacin de Monreal, al fin y al cabo, es una posesin fsica ya en manos del Batallador. Esta parece ser la parte que realmente se consolidada, puesto que ya se dispone del territorio.

Ahora bien, a partir de aqu aparecen una serie de concesiones, ms bien compromisos o repartos que, en algunos casos, se refiere a conquistas futuras. Concede, pues, una parte importante de las rentas que pudieran obtenerse del territorio de influencia, que se concreta en un cuarto de las rentas, pues de la carta se deduce que al rey corresponde la mitad de las rentas de aquellas poblaciones, (la mitad de su mitad) de Segorbe, y de Buol, y de Cuenca, y de Molina, y de Burbguena, y desde el Puerto de Cariena, hasta Monreal. Otorga adems, la mitad de todas las quintas del botn de guerra que se obtengan en las expediciones de conquista desde el Ebro hacia el sur por toda Espaa, as como la quinta parte de todas las propiedades y rentas reales que se constituyan en ese territorio. Concedi, igualmente, a la Militia Christi, una de las mejores propiedades en todas las ciudades y castros mayores que Dios le diese.

Pero, como todo esto se asienta en funcin de resultados por conseguir, segn da a entender con la expresin que sibi Deus donaverit, el rey tiene que asegurar el mnimo apoyo necesario para el sostenimiento de la nueva Milicia, que se cifra en una importante cantidad econmica, dos mil sueldos anuales, que piensa detraer de sus propias rentas reales en Jaca y Zaragoza, y un suplemento en especie, cada ao, durante los primeros cinco, que se cifra en quinientos cahces de trigo y quinientos de cebada, lo que equivale duplicar la dotacin econmica [9]. Tiene sentido pensar que, en tanto alcanzaban una base productiva suficiente en el propio territorio, el rey asegurase el aprovisionamiento de cereales, seguramente procedentes del Valle del Ebro, para sostenimiento de hombres y monturas durante los primeros aos.

Por ltimo, el Rey, adems de la dotacin de recursos econmicos para su sostenimiento otorga a la nueva Militia Dei la exencin de toda clase de servidumbres y especialmente de la quinta, esto es, la participacin en el botn de guerra que corresponde al rey, recalcando otra vez "quemadmodo militia confraternitatis Iherosolimitana", o sea, como la milicia de la cofrada de Jerusaln.

 

Concesiones eclesisticas

 

La carta de Guillermo recoge que el snodo de obispos establece una serie de concesiones en su mbito jurisdiccional, destinadas a fortalecer la cofrada o hermandad religiosa, pues el plano temporal y material corresponde al Rey. En primer lugar, los obispos y clrigos reconocen una serie de obligaciones y compromisos para con los miembros de la cofrada, pues se hacen cofrades y, por consiguiente, partcipes de los beneficios espirituales de los que luego se hablar. As mismo, acuerdan que tanto el obispo como todos los sacerdotes de la dicesis celebren una vez al ao sendas misas por los cofrades difuntos y de todos sus benefactores y tambin establecen que tanto los cofrades, como todos los benefactores de sus iglesias, sean partcipes de los beneficios espirituales.

Seguidamente establecen una medida que afecta al orden econmico, pero dentro del mbito jurisdiccional eclesistico de la constituida cofrada. Los obispos, a peticin real la dotan de beneficios y ordenan que se restituyan los bienes materiales aportados al servicio de la cofrada que hubiesen perdido en el periodo de servicio, as como la mitad de las ganancias. Ello indica que se trata de una milicia que admite el servicio temporal y que, al parecer, ya est en funcionamiento, siquiera sea con carcter secular, pues dice el texto, huic sancte adheserunt societati, lo que permite interpretar que en ese momento los soldados que ya se han adherido a esta santa cofrada.

Por tanto se configura la milicia como una organizacin religiosa es decir, una cofrada, pero a la vez fuerza de cuadros militares, capaz de estructurar un cuerpo de ejrcito de mayores dimensiones que se nutre a partir del servicio temporal de voluntarios. Esta caracterstica es concordante con las noticias aportadas por los cronistas musulmanes sobre la expedicin a Granada [10].

En segundo lugar, el snodo de obispos, acuerda conceder la indulgencia plenaria. Para ello utiliza la formula habitual, por la autoridad del romano pontfice [que nos ha sido conferida], absolvemos de todos los pecados, estableciendo previamente las condiciones cannicas [11] para que tenga validez tal concesin plenaria y sin limitaciones, esto es, que hayan confesado sus pecados y hayan cumplido su penitencia.

En tercer lugar, establecen para obispos y clrigos una nueva obligacin acorde con los postulados de la religin cristiana: ofrecer sacrificios y plegarias [12] a favor de los cofrades y sus benefactores, una vez al ao, otorgando adems la extensin de estos beneficios a los cofrades y sus benefactores.

Por ltimo, la confirmacin del Arzobispo, que finaliza con una emotiva y piadosa peroracin, incluye unas instrucciones para valorar la concesin de indulgencia parcial de manera proporcional a la limosna entregada, objeto al que se dirige la carta, sto es que se conceder una indulgencia parcial de cuarenta das a quien entregue un denario al mes, seguramente por el periodo de un ao.

 

Datacin de la carta

 

La falta de datacin explcita de la citada carta obliga a buscar la datacin indirecta, a travs de la presencia de los personajes que aparecen, el rey Alfonso I, El vizconde Gastn y el arzobispo Guillermo de Aux, as como algunos hechos histricos a que alude, como la fundacin ex novo de la poblacin de Monreal.

Albn estableci la data entre 1126 y 1130, a partir de la presencia del arzobispo de Aux [13]. As mismo Forey [14], guindose de Albn, data el documento hacia 1130. Lacarra [15], establece la fecha en torno a 1128. Ubieto [16], nos da una fecha de 1124, basndose en la presencia del arzobispo Guillermo de Aux y en la existencia de documentos expedidos desde Monreal [17]. Ahora bien,a propsito de otro documento, el mismo autor, Ubieto, ha probado que el arzobispo Guillermo ya haba iniciado su pontificado 1122, sin embargo no revisa el margen de fechas de la carta. Por fn, Lema[18], atribuye una fecha circa 1124, sin revisar la presencia del arzobispo Guillermo. As pues, hasta el momento presente, los autores espaoles sitan la fecha del documento entre 1124 y 1128, aunque no llegan a revisar la concordancia de citas del principal personaje en relacin con el objeto de nuestro estudio.

Revisando de nuevo las citas del arzobispo, se observa:

- La relacin de hechos de la Iglesia de Santa Mara de Aux, en el Cartulaire noir se dice que el antecesor de Guillermo, fue Bernardo y que muri en 1122, siendo trasladado a esta sede arzobispal el obispo de Leictoure, don Guillermo de Montaut [19].

- La sede de Pamplona, por fallecimiento del obispo Guillermo de Pamplona, estuvo vacante desde el 6 de febrero de 1122 hasta el mes de mayo de ese ao [20].

- El Cartulario de Santa Cristina de Somport (anterior al 6 de febrero de 1122), recoge la presencia de Guillermo de Aux: "De isto pleito fuerunt factores et auditores episcopo Vilellmus de Pampilona, magister Poncius, Martinus, Petrus Lidmogensis, Exemeno, abbate de Atars, Vilem de Ax, Vilem Johan" [21], lo que hace pensar en que su archiepiscopado ha comenzado algo antes.

 

Por lo tanto, segn estas citas, cabe estrechar los mrgenes temporales. El arzobispo Guillermo coincidi con su hmonimo de Pamplona antes del 6 de febrero de 1122, en el pleito de Santa Cristina de Somport, por lo que, para la redaccin de la carta, se puede fijar como fecha post quem el 6 de febrero de 1122. La fecha ante quem se puede fijar en septiembre de 1124, fecha de la datacin segura de Monreal, siguiendo a Lacarra y Lema.

Entre estas dos fechas tuvo lugar la celebracin del snodo y se redact la carta: entre el 6 de febrero de 1122 y el mes de septiembre de 1124.

El nico snodo conocido hasta la fecha para aquella es el snodo de 1122, que Ubieto sita entre el 6 de febrero de 1122 y el mes de mayo de aquel ao, seguramente despus del el 8 de marzo [22], al que, desde la publicacin de Rasow, se atribuye la creacin de la Cofrada de Belchite. No queda constancia -aunque este argumento no puede ser concluyente- de que pudiera haberse celebrado otro concilio entre esos aos, adems del ya citado, en el que todos los obispos del reino, abades y clrigos, acordasen conceder tan importantes beneficios espirituales como se consignan a favor de la recien creada Militia Christi, a la que el rey Alfonso I, entrega la ciudad de Monreal por sede.

Por consiguiente, esta revisin de fechas obliga a sugerir la hiptesis de que el acuerdo de los obispos a que se refiere el documento de Guillermo de Aux tuviera lugar en el snodo de 1122, y que, por tanto, se tratase del mismo snodo que refiere Rasow para Belchite, segn veremos a continuacin.

 

B) La Militia Caesaraugustana segn el documento de Montearagn

En el Archivo Histrico Nacional se conserva un documento procedente de Montearagn [23], que se refiere a la renovacin o confirmacin de la Militia Caesaragustana por Alfonso VII de Castilla en 1136 a la que asigna el castro de Belchite, motivo que origin la denominacin de Cofrada de Belchite.

Se trata de un documento doble sobre un mismo soporte de pergamino. El documento reune dos disposiciones separadas sobre un mismo objeto: A la parte izquierda figura la concesin del emperador Alfonso VII, y a la derecha el documento figura la confirmacin del snodo de obispos. De esta manera se representa el doble carcter de la fundacin realizada, tanto en el orden temporal como espiritual de la Militia Caesaragustana.

La data del documento queda fijada en el concilio de Burgos de 1136. Ahora bien, en cuanto a su contenido se despliegan algunas incgnitas que vienen a incidir sobre hechos conocidos por otra va.

El diploma real que recoge el documento de Montearagn, es de nueva redaccin. Alfonso VII, en unas circunstancias polticas difciles, pretende ganarse a los Aragoneses potenciando la Militia Caesaraugustana, una institucin que se ha significado en la lucha contra los almorvides a lo largo de los ltimos quince aos, reforzando la autonoma del un cuerpo de ejrcito permanente destinado a combatir sin descanso a los musulmanes y contribuir as a la defensa del reino, en unos momentos de temor casi generalizado tras la muerte del Batallador.

Por contraposicin, el documento sinodal, recoge, tambin en palabras del editor Rasow, una confirmacin verbal de las indulgencias concedidas anteriormente en otro snodo o reunin de prelados celebrado en tiempo de Alfonso I, que el editor dice desconocida en la fecha de redactar su trabajo [24].

En efecto, corresponde al primitivo concilio la concesin de indulgencias que figura a partir de las palabras "quicumque christianus clericus" y concluye con la expresin reveladora "hanc suprascriptam cartam tempore Regis Aragonensis Illustris memoriae A[defonsi] fecerunt et confirmaverunt", hasta la firma del abad de La Grasse, legado de la Curia Romana en aquel concilio. El resto corresponde a la celebracin de Burgos de 1136.

As pues, este documento inserto reviste un extraordinario inters para conocer el origen y carcter de la cofada militar fundada por rey Alfonso I, y su relacin con la Militia Cristi de Monreal referida por la carta del arzobispo de Aux, si es que fueran distintas.

 

Sobre la fecha de creacin de la Militia Caesaragustana

 

Entrando pues en el documento inserto, el editor sita la celebracin de aquel primitivo snodo entre dos momentos significativos a partir de los personajes que aparecen citados como asistentes: como fecha ante quem la muerte del obispo D. Bernardo, primado de Toledo, acaecida en 1125 [25], y como fecha post quem el principio del obispo D. Pedro de Segovia, en 1120 [26]. Tan slo encuentra discordante la presencia del arzobispo Guillermo de Aux, a quien atribuye el comienzo de su episcopado en 1126, siguiendo a Gams, en sus Series Episcoporum.

Prescindiendo pues de este ltimo, y presintiendo que la cronologa de Guillermo podra no haber estado actualizada, Rasow propuso como fecha para la celebracin del primer snodo entre 1120 y 1124, ms cerca de la primera fecha que de la ltima, considerando que en el documento se citan ejemplos de triunfos cristianos como los Santos Lugares, Mallorca y Zaragoza, y que, por el contrario, si se hubiera celebrado en fecha ms tarda tendra que haber citado acontecimientos como la conquista de Calatayud y Daroca.

No obstante, el argumento de Rasow resulta endeble por lo siguiente. Las citas referidas como ejemplos tienen un elemento comn, que es la verdadera referencia del texto, es el hecho de que disfrutaron de los beneficios de indulgencia plenaria, como tales cruzadas que fueron [27]; mientras que no hay constancia de que as fuera para las conquistas de Calatayud y Daroca para las que no se otorgaron beneficios de indulgencia plenaria especfica como correspondera a una cruzada, por lo que, segn nuestra interpretacin, no sera procedente su inclusin. As pues, en el estudio de Rasow queda abierta la fecha de celebracin del primer snodo o concilio.

Posteriormente A. Ubieto retom el tema de la datacin del documento, y celebracin del concilio a partir de la presencia de otros personajes [28] cuya cronologa no haba quedado resuelta por Rasow. Sobre Guillermo de Aux, a partir de la relacin de hechos de la Iglesia de Santa Mara de Aux, en el Cartulaire noir, establece que asumi su pontificado en 1122, a la muerte de su antecesor, Bernardo. Un hecho determinante para la datacin es la ausencia del obispo de Pamplona en el concilio, pues no se cita, y en cambio a aparece el Abad de Leire, circunstancias que Ubieto interpreta como sede vacante de Pamplona, desde el 6 de febrero de 1122 hasta el mes de mayo de ese ao, por fallecimiento del obispo Guillermo, representndole en su lugar el citado abad font-family:"Times New Roman"; [29].

Por ltimo, el hallazgo del documento de Santa Cristina, en el que estn presentes tanto el obispo de Pamplona, Guillermo, como el arzobispo Guillermo de Aux, en un acto de justicia, segn se ha sealado ms arriba [30] nos permite asegurar la presencia del arzobispo Guillermo en Espaa, a comienzos de 1122, lo que concuerda con las fechas sealadas por Ubieto para el pontificado de Guillermo de Aux y la celebracin del citado snodo en el que se acord la concesin de privilegios a la militia fundada por Alfonso I, entre el 6 de febrero y el mes de mayo de ese ao.

Concesiones sinodales segn el documento inserto de 1122

 

El documento sinodal de 1122 refiere la concesin de una serie de beneficios de orden espiritual.

En primer lugar la concesin de indulgencia plenaria, como gozaban las rdenes monacales de la poca, para quienes durante toda su vida militasen en la nueva orden.

En segundo lugar, diversos grados de indulgencias parciales. Para quienes militasen durante un ao o durante un mes, incluso para quienes enviasen a otra persona en su lugar a prestar servicio en esta cofrada, obtendra indulgencias como si estuviese presente. De la misma manera se conceden indulgencias parciales en razn de las aportaciones econmicas, estableciendo una ratio de cuarenta das de remisin por la aportacin de doce dineros. Aade adems la equivalencia entre una peregrinacin y el tiempo de servicio en esta cofrada, o para quienes entregasen una aportacin equivalente a los gastos de peregrinacin. De la misma manera establece indulgencia parcial, sobre sus personas y los gastos efectuados, para quienes predicasen el evangelio por tierras de infieles.

Merece consideracin especial la indulgencia otorgada por la donacin en testamento de caballo y armas a esta cofrada que consideran los obispos como si se legase al Hospital o al Templo.

En tercer lugar se recoge una exhortacin para captar la voluntad de los cristianos hacia esta forma de conseguir la remisin de los pecados, recordando las palabras del evangelio: Quien me sigue no anda en tinieblas, y quien pierde su alma por mi causa, la guardar en la vida eterna, y quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de mi. Peroracin que refuerza recordando de nuevo que se otorga el mismo nivel de indulgencias que el que se ha otorgado por la Iglesia en anteriores ocasiones de solemnidad y transcendencia indudables. Dice el texto Con igual remisin que la que ha sido liberado de la cautividad el sepulcro del Seor y Mallorca y Zaragoza y otras ciudades, con la voluntad de Dios se abrir el camino a Jerusaln por esta parte y ser liberada la Iglesia de Dios que todava esta sometida en cautividad.

Las disposiciones sinodales, por ltimo, incluyen una clusula conminatoria, por la que se extiende la pena de excomunin para quienes no presten el apoyo necesario a los cofrades. Finaliza el texto inserto con la relacin de dignatarios [31] presentes en el concilio de 1122.

Ahora bien, Rasow centra su estudio en los problemas histricos del documento principal, es decir el documento de 1136, entrando tan slo en la datacin del documento inserto, cuyas disposiciones eclesisticas soslaya. Pero el anlisis de estas disposiciones resulta relevante para conocer el carcter de esta cofrada y su relacin con la referida por el arzobispo Guillermo. Una lectura atenta del texto permite descubrir una serie de elementos cuyo encaje con la fecha que se le atribuye resulta difcil de asegurar.

1 En el prrafo primero del texto inserto, en el que se hace referencia a la concesin de la indulgencia plenaria a la institucin fundada en tiempo del rey Alfonso, el escriba le otorga un tratamiento real de " predicto imperatore ('el citado emperador'), como si se tratase de Alfonso VII, que aparece en el encabezamiento del texto sinodal, ya que el concilio se celebra mediante convocatoria y mandato de Alfonso, Emperador Leons. Resulta pues llamativo un tratamiento tan distinto del que luego otorgar al final del traslado, donde dice, tempore regis aragonensis illustris memorie A[defonsi], momento en que el lector se percata de la existencia de los dos documentos. Si el prrafo se incluyese, como propone Rasow, entre los acuerdos del primitivo concilio de 1122, el tratamiento real debera haber sido tan slo como rey, y por lo tanto acorde con la situacin de separacin del reino Navarro-Aragons de Castilla, aunque es preciso reconocer que el propio Batallador todava en alguna ocasin por esa poca se intitular como 'Imperator', segn seala Lacarra. Todo esto, junto con la inclusin de la cita que dice en el castro que se llama Belchite, hace pensar que puede tratrarse de una interpolacin que se realiza en ese momento de la redaccin del documento, es decir, en 1136.

2 Resulta problemtica para esa fecha de 1122, la concecin de beneficios para quien donase el caballo y las armas a la cofrada, quam si ad hospicium Iherusalem vel templum dimisisset, equiparando el Hospital y el Templo. No se conocen donaciones de este tipo anteriores a 1130 al Templo. La primera donacin testamentaria de caballo y armas a una orden militar fue la de Ramn Berenguer III en 1131 [32], y posteriormente las del Batallador [33] y de Cajal [34]. Por ello, cabe pensar, si las donaciones de caballo y armas comenzaron a divulgarse tras la confirmacin de la Orden del Templo en el concilio de Troyes en 1128. Respecto del Hospital, se desconoce la fecha precisa en que adopt el voto de armas, hecho que justificara semejante donacin, pero en cualquier caso hay un consenso general en aceptar que fue con posterioridad a la orden del Templo.

3 Sorprende el cambio de registro utilizado en la peroracin, que contrasta con la traslacin de los beneficios en estilo indirecto, elemento que concuerda con la redaccin literal de documentos de privilegios, reglas, ordenaciones, etc., frmula que al escriba resulta fcil trasladar a este texto, para depender de la expresin "decreverunt" por la que el snodo de Burgos de 1136 acuerda ratificar aquellos beneficios anteriores tal cual [35].

Por el contrario, el estilo directo es propio de documentos destinados a la lectura directa ante los fieles y, por lo tanto, este prrafo podra estar incluido en una carta pastoral, similar a la que recoge Guillermo de Aux. La frmulas utilizadas no dejan lugar a dudas: fratres karissimi, properate, carsimos hermanos, marchad, el vocativo seguido del imperativo. Pero adems, el propio texto trae unas citas evanglicas textuales en el mismo estilo directo: Qui sequitur me non ambulat in tenebris,

Finalmente incluye un mandato directo, en futuro de indicativo, que transmite la voluntad y determinacin del hablante para comunicar en presencia del oyente: con la misma indulgencia que se liber el Sepucro del Seor, se abrir el camino a Jerusaln y la Iglesia de Dios que todava est sujeta como sierva en cautividad ser liberada [36].

Por tanto, la composicin interna del documento inserto pudiera provenir de ms de una fuente y, en consecuencia, en el proceso de traslacin puede haber sufrido algunas modificaciones de cuyo resultado, a primera vista, se podra inferir que se trata de la creacin de otra institucin diferente.

 

C) >Monreal y Belchite, dos hitos en la historia de la Militia Caesaraugustana.

 

Es de lamentar que hasta el momento se hayan leido por separado la carta del arzobispo Guillermo de Aux y el documento de Montearagn, y que de la atribucin del castro de Belchite a la cofrada en este segundo documento, se haya inducido un ttulo que no ha contribuido al esclarecimiento de los hechos, la denominda Cofrada de Belchite.

Ninguno de los dos documentos refleja literalmente la constitucin original de la cofrada. La carta de Guillermo, porque no tiene ese objetivo, segn hemos visto ms arriba. El documento inserto de Montearagn, porque, a pesar de su importancia, no es un traslado notarial, sino un resumen de beneficios y concesiones aprobadas en su da por el snodo de obispos, que pueden haber sufrido alguna actualizacin, tanto en vida de Alfonso I como en el momento de la redaccin del nuevo documento, es decir, puede haber sufrido interpolacin o modificacin de elementos no sustanciales, pues lo que confirman verbalmente, los obispos en el snodo de Burgos de 1136 es, en esencia, la concesin de beneficios a una cofrada con un objeto determinado de inters general: abrir el camino a Jerusaln por esta parte. Adase a esto que nada dice de las concesiones reales de Alfnso I, que ahora quedan superadas por la confirmacin de Alfonso VII.

Ambos documentos, siendo compatibles desde el punto de vista cronolgico, pueden considerarse complementarios formalmente, y tambin resultan compatibles por su contenido. Las coincidencias ms notables pueden resumirse de la siguiente manera:

1.- La curiosa semejanza en su objeto, a pesar de tratarse de dos documentos diferentes desde el punto de vista diplomtico, puesto que ambos documentos nos reflejan dos actos, a su vez, relacionados entre s: uno, la decisin real sobre la constitucin o confirmacin, en su caso, de la milicia y, otro, los acuerdos del snodo episcopal por el que se conceden los beneficios espirituales a la fundacin real.

El objetivo de la cofrada a la que se concede beneficios extraordinarios en el documento inserto de Motearagn, iter Jherusalemitanum ab hac parte aperietur, esto es abrir el camino a Jesuraln por esta parte coincide plenamente con el objetivo marcado en al carta de Guillermo de Aux constituere militiam Xpisti, per quam, iter aperire ad transfretandum Ierosolimam, objetivo fijado en 1122, que contrasta con el enunciado en el documento real de Alfonso VII, en 1136, en un contexto poltico y militar diferente, segn veremos ms adelante.

2.- La categora o alcance de los beneficios de orden espiritual, la remisin completa de los pecados en las condiciones cannicas establecidas:

ut quicunque Christianus, clericus vel laicus, huius fraternitatis, ad defensionem Christianorum per totam vitam suam Christo militaverit, remissionem omnium peccatorum ..consequatur. redaccin en estilo indirecto, que revelea la modificacin del texto original, por la que se concede la indulgencia plenaria, el mismo grado que en la carta del arzobispo cuya redaccin muestra una forma directa y, por tanto, ms solemne y apropiada para ser leda ante clrigos y fieles a quienes se solicita limosna: beatorum apostolorum Petri et Pauli auctoritate, quemadmodum Iherosolimitanos, ab omnibus absolvimus peccatis.

3.- Las indulgencias parciales que se concedern de manera proporcional a la limosna concedida. Dice el documento de Montearagn: Qui vero de proprio XII denarios vel quod valeat ibidem deo servientibus miserit, remissionem unius quadragesime habeat... y en ello coincide la carta de Guillermo de Aux, aunque establece la colecta fraccionada: " ut quicumque per mensem unum denarium dederit, habeant absolutos XL dies de sua penitentia " .

4. - La configuracin de una milicia como organizacin de cuadros que se nutre de voluntarios temporales. Esto queda perfectamente probado en los dos documentos a pesar de la redaccin diferente. As, mientras la carta del arzobispo seala el compromiso para que se restituya a los militantes los bienes puestos en comn y perdidos y que, adems, se les entregue la mitad de los bienes adquiridos (algo que slo tiene sentido en el caso de que hayan de volver a la vida civil), en el documento de Montearagn se establecen diversos grados de indulgencias parciales, segn el tiempo de servicio, incluso para quien enviase otra persona en su lugar.

5.- Otro elemento de coincidencia notable entre ambos documentos es el papel del rey como jefe de la milicia. En el documento de Montearagn, Alfonso VII, parece mantener el papel de su predecesor, pues adems de hacerse cofrade, se reserva la funcin de dirigir y defender la milicia: ...principem confratrem atque defensorem, nombrando, adems, como jefe operativo, al que llama rector, a Lpez Sanz. De la misma manera la traslacin que ofrece Guillermo de Aux tampoco deja lugar a dudas sobre la voluntad real de capitanear la empresa: ordinare et constituere militiam Xpisti, per quam, rege duce, iter aperire , disposuit.

 

La Militia Caesaragustana en 1136

 

A la muerte del Batallador, en septiembre de 1134, como consecuencia de las heridas recibidas en la derrota de Fraga, se produce un enorme caos poltico y militar en todo el reino. Adems del rey mueren una parte importante de los jefes militares que le acompaaban. Por su parte los almorvides reaccionan recuperando algunos territorios. Seguramente el distrito de Molina y la mayor parte de la provincia turolense. La frontera sureste retrocede y queda delimitada por un arco que abarca desde la poblacin de Belchite, a Cutanda y Daroca. Seguramente se pierde la mayor parte de las territorios situados ms all de esta lnea, hoy situados bajo la delimitacin de la provincia de Teruel, por supuesto todo el rea del Jiloca, incluyendo la poblacin de Monreal.

Por otra parte, Alfonso VII, reacciona ocupando el rea del Jaln y Zaragoza, alegando una mezcla de derechos sucesorios y una oferta de seguridad, aspecto ltimo que realzan las crnicas castellanas, al hablar de intenso miedo que se apodera de los aragoneses y el abandono de lugares fronterizos.

La nobleza navarroaragonesa aparece completamente dividida por la cuestin sucesoria, pues el Batallador haba legado el reino a las tres Ordenes Militares, voluntad que no pareca fcil de llevar a trmino. Por un lado los navarros se separan apoyando a Garca. Por otro, un importante ncleo de nobles aragoneses apoyan al hermano del fallecido, Ramiro, monje y obispo electo de Roda, quien asume la alta magistratura civil y, tras obtener licencia papal, contrae matrimonio con el fin de procurar la descendencia que garantice la continuidad de la dinasta. Simultneamente se establecen negociaciones para compensar a las Ordenes Militares, todo ello, con una parte del reino, incluida Zaragoza, ocupada por el rey de Castilla, que se hace proclamar emperador de Hispania en Len.

En estas circunstancias, Alfonso VII trata de jugar sus cartas. Por eso la confirmacin de la Militia Caesaragustana tiene varias connotaciones. Por un lado el Emperador trata de congraciarse con los Aragoneses, reafirmando una milicia muy querida, que ha participado a lo largo de los ltimos doce o catorce aos, hasta la muerte del Batallador, en todas las expediciones a tierra de moros. Por otro, aunque se nombra a s mismo como mximo jefe, nombra a Lpez Sanz como rector, esto es, le otorga una cierta autonoma operativa, a la vez que promete no utilizar la fuerza militar de la cofrada contra los cristianos, sino tan slo contra los musulmanes. Pero, seguramente, trata de inclinar de su parte (mejor, neutralizar, a tenor de las disposiciones del documento) una milicia -un cuerpo de ejrcito permanente- que, segn todos los indicios, ha apoyado desde el primer instante la designacin del monje Ramiro como rey de Aragn, segn puede deducirse de las palabras de Ramiro en la donacin de Grisen [37], 'que salisteis a recogerme el da en que vine a Zaragoza, por San Miguel', (28 de septiembre de 1134), en la que figura como primer testigo Lpez Sanz de Belchite.

 

Concesiones del Emperador Alfonso VI en 1136.

 

El emperador, reunido el concilio en Burgos para tratar otros asuntos de gran inters, especialmente la reordenacin de los lmites diocesanos en el corazn de la Celtiberia, y en presencia de los asistentes conviene en hacer esta confirmacin de privilegios destinada a un sujeto bien definido: la cofrada cesaraugustana, "cartam ad Dei servitium et ad confraternitatem Cesaraugustane milicie facio et confirmo", o sea hago y confirmo esta carta al servicio de Dios y a la cofrada de la milicia cesaragustana. Por lo tanto, lo primero que destaca es el destinatario, la cofrada de la milicia cesaragustana, que cabe interpretar se nutre a partir de hombres procedentes de la capital del reino, y de ah que puede considerarse un asunto concerniente a Aragn en su conjunto.

En la motivacin, el documento muestra una mezcla de profesin de fe y de lamento por la situacin de agravio por los sufrimientos de los cristianos a manos de la invasin musulmana por la que el Emperador se muestra especialmente conmovido.

La parte dispositiva enuncia en primer lugar el objeto de esta confirmacin para conservar y guardar y acrecentar el pueblo cristiano y para detener y destruir la invasin y soberbia de los infieles paganos [38]. Es evidente que menos ambicioso y menos preciso que el primigenio abrir un camino para pasar a Jeruralen. Algo ha cambiado en el reino.

Entre las concesiones cabe sealar:

1.- Establecer la Militia Christi en el castro de Belchite, o en otro que agrade a los cofrades para que all sirvan a Dios y desde all ataquen a los paganos en todos los das de su vida.

2.- Nombra a Lopez Sanz como rector.

3.- Concede franqueza de servicio al Rey, para que no puedan ser obligados a luchar contra los cristianos.

4.- Concede las posesiones y conquistas que puedan hacer en adelante contra los paganos para que puedan poblar y servir a Dios.

5.- Exencin de la quinta y libertad distribuirla entre los cofrades a voluntad del rector.

6.- Que tengan y posean libremente para siempre las ciudades, castillos y villas y todas las cosas que por su esfuerzo e ingenio pudieren adquirir.

7.- Exencin de lezda para dos mercaderes al servicio de la milicia.

8.- Ordena que los cofrades no tengan nunca paz con los paganos, sino que procuren perturbarlos y atacarlos todos los das.

9.- Concede autonoma de jurisdicin para sus cofrades, con una fuerte penalizacin para quienes contravinieren el mandato.

10.- Entrega una importante limosna, que no concreta, y ruega a sus vasallos que ofrecan a esta cofrada de Dios una limosna con mano generosa .

D) La llegada de la Orden del Templo al reino de Aragn

El devenir de la milicia caesaragustana, ahora ya situada con una base operativa en Belchite, por imperativos defensivos, haba de estar ligado a la solucin dinstica que se haba adoptado para el reino, cuestin que no poda separarse de la compensacin a las Ordenes Militares citadas en el testamento del Batallador. Bien es cierto que cada cosa se resolvi a su tiempo. Primero la cuestin sucesoria, con el casamiento de la hija de Ramiro con el Conde de Barcelona, Ramn Berenguer IV, que por entonces ya haba establecido relacin de parentesco con el Emperador, mediante el matrimonio de su hermana Berenguela con el castellano, a la vez a que haba reconocido la supremaca hispnica de aquel en la ceremonia de coronacin imperial. Por tanto, tras varias tentativas de solucin a la cuestin dinstica, retirado Alfonso VII de Zaragoza, la decisin adoptada ofreca una cierta tranquilidad para todos, y Ramn Berenguer accedi a gobernar los asuntos Aragn a ttulo de Seor o Prncipe, nunca a ttulo de Rey, que se reserv Ramiro. Al Conde de Barcelona correspondi negociar la compensacin a las Ordenes Militares, solucin laboriosa que dur varios aos, en la que siempre estuvo presente el destino de la Militia Christi aragonesa.

>Nada ms iniciar su mandato en Aragn, remite una carta [39] fechable entre 1137 y 1143, a Roberto, Maestre de los Templarios de uno y otro lado del mar, solicitando el envo con cierta urgencia de diez monjes bajo cuya obediencia en nuestro territorio sean dirigidos y gobernados los soldados y otros fieles que se hayan entregado a este servicio por la salvacin de sus almas. El destino de estos monjes era fortalecer el arco fronterizo de Daroca a Belchite que, en esos momentos, en su mayor parte, estaba sosteniendo la milicia aragonesa, destino que se adecua al concepto de servicio a Dios que distingue a la Milicia del Templo, lo que queda plasmado en las palabras del Conde, que proveis a la Iglesia de Dios y a sus necesidades en cuanto podis sealando expresamente los lugares que deban guarnecer, entre ellos Daroca, a la vez le concede a Lope Sanz de Belchite, con sus dos castillos, Huesa y Belchite y con su honor, es decir Cutanda, con todas sus pertenencias, esto es, lo que representa Lpez Sanz, el mando de la milicia aragonesa, con sus posesiones.

De aqu, interesa especialmente destacar la funcin organizadora que asigna a los Templarios, seguramente por carencias de su propia gente pero, por lo que se ve, no satisficieron las condiciones. Seguramente los Templarios aspiraban a ms. La solucin definitiva lleg unos aos ms tarde con toda solemnidad.

 

La concordia de Gerona

 

El 27 de noviembre de 1143, en un snodo celebrado en Gerona [40], que estuvo presidido por el cardenal Guido, se celebr el acuerdo final entre el Conde Berenguer IV, como Seor de Aragn, y la Milicia del Templo en orden a la satisfaccin de las aspiraciones y derechos provenientes del testamento del Batallador.

Por parte de la Milicia de Jerusaln, estuvieron presentes el maestre de la Galia, Everando, el maestre de Provenza y cierta parte de Espaa, Pedro Rovira, que venan acompaados de cinco monjes, Otn de San Odmerio, Hugo de Beznis, Pedro de Arzacho, Berenguer de Ceriola, Arnaldo de Forci.

De acuerdo con este documento, extendido por el clrigo barcelons, Poncio, el conde Ramn Berenguer, actuando como Seor de Aragn, reconoce las negociaciones habidas a lo largo de los aos anteriores para establecer la milicia del Templo en Aragn, y la buena voluntad del maestre Roberto, y la comunidad de todos los hermanos de la milicia de Jerusaln, para acceder a la peticin del conde. Muestra, pues, un tacto exquisito y ni siquiera se cita como antecedente el cumplimiento del testamento del Batallador, como ocurre en el documento anterior, por el que solicitaba diez monjes. Seguramente, la cuestin testamentaria podra, todava en ese momento, levantar reivindicaciones en algn sector e interponerse en un acuerdo que ambas partes deseaban. Ciertamente el acuerdo firmado se acercaba ms a la realidad que ambas partes podan cumplir que la expresin literal de la ltima voluntad. Soluciones similares se fueron acordando con posterioridad con las rdenes del Hospital y del Sepulcro aunque de menor alcance.

Entre las concesiones reales acordadas a favor de la milicia, el documento distingue las donaciones sobre posesiones en manos cristianas de las donaciones todava por conquistar. Entre las primeras, los castillos de Monzn, Mongay y Chalamera, con sus pertenencias, as como la tenencia de Lpez Snchez de Belchite. Entre las segundas, los castillos de Corbins y Remolins, " cum Deus illud michi dignatus fuerit reddere..", es decir, 'cuando Dios se haya dignado devolvermelo'.

En cuanto nos interesa para el tema de la milicia caesaragustana, la cita sobre Lope Sanz, es suficientemente esclarecedora. El Conde ordena la integracin de la milicia cesaragustana cuyo rector es Lope Sanz, pero con la obligacin de negociar unas condiciones que satisfagan al rector, segn detalla con la expresin " sicut ex hoc cum predicto Lup Sancio convenire poteritis..", literalmente ' segn podis convenir con el citado Lope Sanz como consecuencia del presente acuerdo'.

Estuvieron presentes en el acuerdo, y de ello dan fe como testigos, numerosos nobles y dignatarios eclesisticos.Entre los nobles se encotraban Arnal Mir, conde de Pallars [Jus], Artal [III], conde de Pallars [Sobir], Bernardo, conde de Cominges, Pedro, conde de Bigorra, Guillermo Raimundo, cocinero, Galcern de Pins, Bernardo de Belloc, de Pedro Bertrn de Belloc, Ramn de Puyal, de Guilln de Cervera, de Ramn de Torroja, Ramn Berenguer de Ager, Bernardo Guilln de Luciano, Ramn de Vilademuns y Berenguer de Torroja.

Entre los clrigos que acompaan al Prncipe como testigos figuran los mitrados Bernardo, obispo cesaraugustano; Dodn, obispo oscense; Raimundo, obispo de Vic; Guillermo, obispo electo de Roda; Guillermo, prepsito de Ripoll; Gregorio, arzobispo electo de Tarragona; Berenguer, obispo de la iglesia gerundense. Igualmente estn presentes otros dignatarios de menor rango entre los que figura el abad Fortuo de Montearagn. Cierra el documento la signatura de Poncio, escribano del conde de Barcelona.

Llama la atencin la ausencia total de nobles aragoneses, aunque el brazo eclesistico se halla suficientemente representado, lo que pone en evidencia que el asunto, desde el lado aragons, haba quedado relegado a la rbita eclesistica, y en lo territorial a la posible influencia de nueva orden en los territorios sobre los que existan planes inmediatos de actuacin, o sea, la vega del Segre y el bajo Ebro.

Mencin especial requiere la cita de Lope Sanz de Belchite. La entrega de Lope Sanz, y lo que comporta su persona como 'rector' de la renovada milicia cesaragustana, siempre haba estado presente a lo largo de las negociaciones con la milicia del Templo y por este acuerdo se da por resuelta la cuestin, pero dando un papel protagonista al aragons. Ciertamente, el monarca, impone a los templarios la obligacin de negociar la incorporacin de la milicia cesaragustana sin entrar en detalles que debern acordar las partes. Esta frmula le permite cumplir el objetivo de la unificacin sin forzar soluciones ms all de los que las partes directamente pudieran admitir de acuerdo con sus propias reglas o estatutos. Se trata pues de la voluntad del monarca, que no puede o no quiere entrar en los aspectos materiales y administracin de los recursos propios que corresponden a instituciones pertenecientes al mbito eclesistico.

La decisin y la frmula seguramente haba sido largamente meditada y debatida. Pues de una primera oferta de todo lo que pudiera representar la milicia cesaraugustana, que propona fuera dirigida por una lite de diez caballeros templarios, y que tena una vigilancia fronteriza de Belchite a Cutanda y Daroca, segn hemos visto, pasa a un acuerdo en dos fases, con importantes donaciones sobre terreno ya conquistado, muy superiores a lo que el monarca haba propuesto en la primera carta. Pero la diferencia ahora es que el monarca, tras la definicin de una nueva poltica fronteriza, orienta la misin de la milicia hacia el frente del bajo Ebro, mientras para la frontera del suroeste establece una estrategia diferente para la consolidacin del territorio, pues en 1142, un ao antes de la firma de Gerona, concedi una carta de poblacin a Daroca, asignando unos trminos, en su mayor parte pendientes de conquistar, equivalentes en lneas generales a los que su predecesor Alfonso I determin para la Militia Cristi Caesaragustana. Sorprendente coincidencia que revela el cambio de estrategia operado con Ramn Berenguer.

Por esta razn, ahora, en 1143, ya no pudo, o no quiso, ofrecer a los templarios el territorio del Jiloca, sino que orient la expansin templaria hacia los territorios musulmanes de Lrida y la desembocadura del Ebro, con la ciudad de Tortosa como ncleo ms importante, cuya reconquista afrontar con carcter inmediato. En definitiva, una vez establecida la unin del reino de Aragn con el condado de Barcelona, prima la estrategia de reconquista en los territorios limtrofes al condado cataln, mientras que en el suroeste, la extremadura aragonesa, se asienta la poltica de colonizacin mediante generosos privilegios, los denominados fueros de extremadura o fueros de frontera, otorgados a los concejos de poblaciones tan sealadas como Calatayud, en 1131, y Daroca que est in extremo sarracenorum, en 1142.

 

El acuerdo de Gerona fue confirmado posteriormete por el papado. Eugenio III, en 1153, mediante bula expedida desde Letrn, confirma al Maestre Everardo, y a los hermanos del Templo del Seor, la donacin hecha a la citada Orden por Ramn Berenguer Conde Barcelona, de los castillos de Monzn, Mongay, Chalamera, Barber, Remolins, y Corbins as como la honor de Lopez Sanz de Belchite junto con ciertas rentas y privilegios [41]. Confirmacin ratificada por Adriano VI mediante bula de 6 de abril de 1156 [42].

 

E) Conclusiones

 

La confirmacin del pontificado de Guillermo en la sede arzobispal de Aux, en 1122, como demostr Ubieto [43], as como la presencia del citado arzobispo en Espaa compartiendo audiencia con el obispo Guillermo de Pamplona, antes del 6 de frebrero de 1122, como pone de manifiesto el pleito que recoge el Cartulario de Santa Cristina de Somport [44], permiten ampliar los mrgenes de datacin para la carta de Guillermo de Aux, situndolos, al menos, entre febrero de 1122 y septiembre de 1124, fecha indubitada del primer documento expedido desde Monreal [45].

Estas fechas resultan totalmente compatibles con la celebracin del snodo que dio origen a la creacin de la cofrada a que se refiere el documento de Montearagn, inserto en otro de 1136, por el que el emperador Alfonso VII revitaliza la milicia cesaraugustana. La propia redaccin de este documento es preciso contemplarla como una versin actualizada en aquel momento de los privilegios concedidos en el snodo de 1122, entre marzo y mayo de aquel ao, segn Ubieto, que ciertamente han sufrido alguna interpolacin o modificacin no esencial, manteniendo una serie de elementos comunes con la carta de Guillermo de forma que ambos se refieren al hecho esencial, la fundacin de la cofrada desde dos puntos de vista distintos. La carta de Guillermo, que adems refiere la fundacin real, est destinada a la predicacin de la cruzada que supone esta institucin aprobada tanto por el Rey como por el snodo de obispos y por ello a la colecta de limosnas con destino a la cruzada en Espaa, a travs de la citada cofrada. Mientras que el documento inserto de Montearagn, procedente de un documento original destinado a la propia cofrada o actas del propio concilio de 1122, recoge, en esencia, el conjunto de privilegios concedidos por los obispos a la cofrada recin creada.

La cita literal de mismo objetivo, la apertura de un camino a Jerusaln por esta parte, el perfil de la milicia, que se nutre del servicio temporal de voluntarios, la modulacin de indulgencias parciales, adems de la coincidencia temporal de los hechos histricos que reflejan y, en sentido contrario, la ausencia de referencia o precedente en ninguno de los dos documentos a la posible existencia en Aragn de otra milicia casi similar, si no idntica, son elementos que fortalecen la hiptesis de la creacin de una sola milicia por Alfonso I, y en definitiva la ampliacin de los beneficios de cruzada a la reconquista de los territorios comprendidos bajo el poder musulman en la pennsula ibrica, de acuerdo con el objeto declarado en los documentos de creacin de la milicia.

Tras la muerte del Batallador, en 1134, y con l un gran nmero de jefes del ejercito, Alfonso VII de Castilla, deseoso de ganarse a los aragoneses, otorga nuevo impulso a la milicia, entonces al mando de Lope Sanz de Belchite, sin olvidar que la milicia cesaraugustana haba prestado importantes servicios a Ramiro II, por lo que haba recibido una importante donacin en el valle del Ebro.

Su sucesor, Ramn Berenguer IV, tuvo que negociar, finalmente, con las rdenes militares la resolucin del testamento de Alfonso I y, a la vez, continuar la gobernacin del reino y repoblacin de los territorios conquistados, atendiendo a su defensa en el marco de la nueva poltica fronteriza que impone la nueva realidad geopoltica.

El acuerdo definitivo con la orden del Templo se llevo a cabo en Gerona, 27 de noviembre de 1143, por la que se crea en Aragn la Orden del Templo, entregndole a cambio donaciones sobre posesiones en manos cristianas, los castillos de Monzn, Mongay y Chalamera, con sus pertenencias. Adems de prometer la donacin de lugares todava por conquistar, los castillos de Corbins y Remolins.

Finalmente Ramn Berenguer IV ordena la integracin de la milicia cesaragustana cuyo rector es Lope Sanz, con la obligacin de negociar unas condiciones que satisfagan al rector. Esta donacin fue aceptada y confirmada por la Santa Sede, en 1153, mediante bula del papa Eugenio III expedida desde Letrn y luego por Adriano VI, mediante bula de 6 de abril de 1156.

As que, mediante este acuerdo de Gerona, que va a compaado de las posteriores bulas, cabe entender, se produce la integracin jurdica y cannica de la citada cofrada y milicia cesaraugustana en la orden del Templo.

 


[1] Doc. nm.1

[2] Sobre el origen y desarrollo del concepto de militia en Espaa vase POWERS, J. (1988): A Society Organized for War.

[3] El momento inicial quiz venga sugerido por la vaga expesin de la carta: "quam plurimis strenue sue militie exerciciis ad libitum fere expletis", que podra interpretarse como que la decisin de fundar la Militia Christi se habra producido nada ms terminar la campaa de Zaragoza, incluidos sus movimientos aledaos, es decir, tras la toma de control de las vas de acceso a la capital, Soria, el alto Jaln y el bajo el Jiloca, que exponemos en otro lugar. Por tanto entre 1120 y 1122.

[4] Alfonso I conoca el funcionamiento de estas milicias de frontera de carcter permanente como la Milicia Toledana, que cita la Crnica Adefonsi Imperatoris. Si bien se ha constatado la organizacin de milicias concejiles en las grandes poblaciones que los cristianos van ganando a los musulmanes, la mayora de ellas se activaban en temporada, tal como describe la Crnica Adefonsi (FLOREZ.- Espaa Sagrada XXI, Militia Toletana.- pp. 362-365). Pero tambin es cierto que algunas de ellas, seguramente por razones estratgicas y defensivas de primer orden, como la que se cre en Toledo, tenan misiones permanentes de guarnicin en algunas plazas de su entorno. El sostenimiento de estas milicias permanentes, debera apoyarse en un fuerte ncleo con potencial econmico y demogrfico, teniendo en cuenta que conlleva un importantsimo gasto, consumiendo recursos internos del reino de forma proporcional al nmero de hombres y caballeras dedicados a las armas.

[5]Ntese que, en el plano interior del Reino, el Batallador sigue atrayendo nuevos vasallos para sus empresas, como Cntulo de Bigorra, en 1122, con la promesa de nuevas conquistas, a los que retribuye temporalmente con los recursos internos. De la misma manera, sigue recabando el apoyo -seguramente de carcter econmico- de los poderosos monasterios, como el de Santa Mara de la Selva Mayor de Burdeos, en 1125, al que promete las dos mezquitas de Molina con sus heredades, adems de la capellana de aquella ciudad y sus diezmos, para cuando pueda conquistarlas.

[6] El problema que se plantea desde el punto de vista histrico y militar es parecido al que se ha planteado en Jerusaln. No bastaba con la declaracin puntual de cruzada para la conquista, sino que, a la vista de las dificultades, era preciso mantener los Santos Lugares y sus caminos de acceso mediante una fuerza armada permanente. Por ello le se otorgan beneficios espirituales como si realmente estuviesen en "peregrinacin armada" permanente.

[7] La orden del Temple haba sido creada en Jerusaln, en 1118, por Hugo de Payens y siete compaeros, asumiendo, adems de los votos de castidad, pobreza y obediencia, el voto de las armas para defensa de la fe, aunque la confirmacin se produjo en 1128 en el concilio de Troyes (13 de enero de 1128). El hecho de la fundacin -todava sin reconocimiento pleno por la Santa Sede- es conocido de inmediato en occidente, en tanto que significaba la "cruzada permanente".

[8] El trmino militia, en esta poca, se refiere a la agrupacin de soldados que luchan a caballo aunque eventualmente requieran el apoyo de infantes y el gnero de lucha habitual es la cavalgada. Cfr.: POWERS, J. (1988): A Society Organized for War.

[9] Equivalente a dos mil quinientos sueldos, segn se deduce de la equivalencia recogida en el fuero de Caseda. LEMA, Coleccin, n. 269.

[10] Las crnicas rabes hablan de la presencia de ms de cuatro mil soldados todos vestidos del mismo modo, que haban jurado luchar hasta la muerte antes que volver la espalda ante el enemigo. Segn Ubieto, marcharon a la expedicin, entre cuatro y cinco mil jinetes y unos quince mil infantes que se comprometieron y juraron por el Evangelio que nadie abandonara a su compaero (H de Aragn, la Formacin Territorial, p,172).

[11] Para los cristianos, la indulgencia es un beneficio de orden espiritual que permite redimir la pena temporal, o sea el tiempo que debiera cumplir el cristiano en el purgatorio para lavar definitivamente sus pecados que, si bien en el mbito terrenal han sido perdonados mediante el sacramento de la confesin y cumplida la correspondiente penitencia, no estan libres de pasar un periodo de sufrimiento en el purgatorio, antes de pasar definitivamente al cielo. Esta es pues la pena que el cristiano se afana en redimir aunque sea parcialmente, mediante diversas obras pas. Pero un beneficio tan elevado como es la remisin total, la indulgencia plenaria, solamente puede ser otorgado por autoridad del romano pontfice.

[12] Esta obligacin que asumen los clrigos y obispos es consecuente con los postulados religiosos cristianos sobre el valor de los sacrificios y plegarias de la iglesia militante aplicados a favor de las almas del purgatorio, para redimir la pena temporal de quienes habiendo dejado el mundo terrenal -y que, por tanto, ya no pueden realizar ms obras pas personalmente- todava no han alcanzado la remisin total de sus pecados.

[13] ALBN, Cartulaire, Alfonso I, rey de Aragn, cuyo reinado abarca del 28 septiembre de 1101 a 7 sept. 1134. Gastn, IV, vizconde de Bearne, que muere en 1130. Por ltimo, el Arzobispo Guillermo de Aux, cuyo pontificado, se extiende de 1126 a 1170. Seguramente se gua por la Series Episcoporum de Gams, que establece el inicio de la prelatura de Guillermo en 1126.

[14] FOREY, The Templar, p. 9.

[15] LACARRA, Documentos, nm. 151(1), nm 153 (2).

[16] UBIETO, Historia de Aragn. La formacin territorial, p. 168.

[17] El Batallador, estando en la propia ciudad de Monreal, en septiembre de 1124, cuando entrega a Pere Ramn cuanta tierra pueda poblar y arar en Cariena. AHN Clero, Zaragoza, Piedra, c. 3663, n. 2, pergamino. Copia s. XIII. LACARRA, Documentos, n. 121 (1), n. 102 (3). LEMA, Coleccin, n. 130.

[18] Doc. nm. 2. LEMA, Coleccin, nm. 141, p. 206.

[19] UBIETO, 'La creacin de la cofrada de Belchite', EEMCA, V, pp. 427-34. Nota 39, Que cita a LACAVE LA PLAGNE BARRIS, editor del Cartulaire noir.

[20] UBIETO, Ibid.

[21] El editor data entre 1116 y 1121, "por la presencia del obispo Guillermo de Pamplona ". El texto ha sido publicado nicamente por Lema, pero ha sido citado por Duran Gudiol en su "El Hospital de Somport entre Aragn y Bearn (siglos XII y XIII)."

[22] UBIETO, ibid.

[23] Doc. nm. 5.

[24] Ubieto fijar este concilio en 1122 entre el 6 de febrero y principios de mayo.

[25] RASOW, op. cit., nota 20, seala la ltima referencia de este obispo el 21 de marzo de 1125 y la primera de su sucesor, don Raimundo, en 21 de julio de 1125.

[26] RASOW, op. cit. nota 21, recoge la indicacin de Lafuente, Hstoria Eclesistica de Espaa, IV, p. 494.

[27] " con la voluntad de Dios, el camino Jherusalemitano por esta parte se abrir con semejante remisin a la otorgada para liberar de la cautividad el Santo Sepulcro, Mallorca y Zaragoza y otras ciudades".

[28] UBIETO, 'La creacin de la cofrada de Belchite', EEMCA, V, pp. 427-34

[29] UBIETO, Ibid.

[30] Vid.: nota 22

[31] "Esta carta supraescrita hicieron y confirmaron en tiempo de Alfonso, rey aragons de ilustre memoria, Bernardo, arzobispo de Toledo y Legado de la Sede romana, Oldegario, arzobispo Tarraconense, Diego, arzobispo Compostelano, Guillermo, arzobispo de Aux, Pedro, obispo de Zaragoza, Esteban, obispo de Huesca, Raimundo Guillermo, obispo de Barbastro, Sancho, obispo de Calahorra, Miguel, obispo de Tarazona, Raimundo, obispo de Osma, Guido, obispo de Lascuarre, Bernardo, obispo de Sigenza, Pedro, obispo de Segovia, Raimundo, abad de Leire. Yo, Bernardo, de la iglesia de Lagrasse, indigno ministro y legado de la sede apostlica, confirmo, por la autoridad apostlica, esta cofrada y les concedo la remisin de sus pecados segn obediencia de la Iglesia Romana."

[32] ACA. Perg. R. Berenger III, n. 316. Ed. Albn, Cartulaire, n. 38, p. 28.

[33] ACA. Reg, 1, fol. 5 (copia del s. XII). Ed. Albn, Cartulaire, n. 40, p. 30. Bofarul y Mascar, Codoin, IV, n. 11, p. 5; Delaville le Rouls, Cartulaire gnral, I, n. 9, p. 85;

[34] AHN, Madrid, Cartulario B, 595, n 267, fol 93. (copia del s. XII.). Pub. ALBON, Cartulaire, n 84, p. 64.

[35] Vanse las frmulas verbales que son de dos tipos: Las introducidas por la condicional si quilibet, y las relativas con qui, ambas con verbo dependiente en pretrito perfecto de subjuntivo y el mandato principal en presente del mismo modo. Son frmulas muy usadas en los textos legales, desde el cdigo de justiniano, y en la tradicin jurdica medieval, p. ej., Si ... quilibet ... aliquem ... miserit, eandem remissionem ... consequatur; Qui ... XII denarios ... deo servientibus miserit, remissionem ... habeat.

[36] Simili autem remissione sepulchrum domini de captivitate ereptum est et Maiorica et Cesaraugusta et alie, et similiter deo annuente iter Jherusalemitanum ab hac parte aperietur / et ecclesia dei que adhuc sub captivitate ancilla tenetur, libera efficietur.

[37] Doc. nm. 3. " dono vobis, cavalcatores de Zaragoza, que existi mihi recollire, die quo veni ad Zaragoza, per Sancti Michael". Este documento de donacin tambien ser confirmado posteriormente por el Emperador, adems de Ramiro II, Ramn Berenguer IV y, finalmente, por Alfonso II. Posteriormente, en 1170 Graen aparece en poder de los Hospitalarios. Todo ello inclina la opinin de Albn sobre la donacin a la militia de Belchite y de ah , al Templo.

[38] " ad conservandum atque tuendum ampliandumque populum christianum et ad deprimendam ac destruendam infidelium paganorum superbiam et invasionem".

[39] Doc. nm. 4.

[40] Doc. nm. 6.

[41] Doc. nm. 7.

[42] ACA. Cancillera, bulas pontificias. Alfonso II, Legajo I, n 16. El papa Adriano VI confirma a Andrs de Montbard y dems religiosos templarios la donacin de Ramn Berenguer IV al Maestre Roberto el 27 de noviembre de 1143.

[43] UBIETO, 'La creacin de la cofrada de Belchite', EEMCA, V, pp. 427-34.

[44] Doc. nm. 2.

[45] LEMA, Coleccin, n. 130.

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