LEY 7/2002, de 15 de abril, de creación de la Comarca del Matarraña/Matarranya. 
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LEY 7/2002, de 15 de abril, de creación de la Comarca del Matarraña/Matarranya. Aragón

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Fecha de Publicación: 19/04/2002

  En nombre del Rey y como Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, promulgo la presente Ley, aprobada por las Cortes de Aragón, y ordeno se publique en el «Boletín Oficial de Aragón» y en el «Boletín Oficial del Estado», todo ello de conformidad con lo dispuesto en el artículo 20.1 del Estatuto de Autonomía.

  PREAMBULO
El artículo 5 del Estatuto de Autonomía de Aragón prevé que una Ley de las Cortes de Aragón podrá ordenar la constitución y regulación de las comarcas.

  En desarrollo de esa previsión estatutaria, la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, de Comarcalización de Aragón, regula la comarca como entidad local y nuevo nivel de administración pública en que puede estructurarse la organización territorial de Aragón.

  Dicha Ley establece las normas generales a las que se ajustará la organización comarcal y dispone que la creación de cada comarca se realizará por Ley de las Cortes de Aragón, partiendo de la iniciativa adoptada por los municipios que hayan de integrarla o por una mancomunidad de interés comarcal.

  Por otra parte, la Ley 8/1996, de 2 de diciembre, de Delimitación Comarcal de Aragón, así como la aplicación del artículo 75 de la Ley 7/1999, de 9 de abril, de Administración Local de Aragón, que modifica a la anterior, establecen los municipios que integran la Comarca del Matarraña/Matarranya. Este mismo artículo remite a la Ley de Comarcalización de Aragón la regulación de las comarcas.

  La iniciativa de creación de la comarca ha sido adoptada mediante acuerdo de los plenos de los Ayuntamientos respectivos adoptado con el voto favorable de la mayoría absoluta del número legal de sus miembros, promovida por un número de municipios superior a las dos terceras partes de los que deben constituir la comarca yrepresentando más de las dos terceras partes del censo electoral.

  Esta iniciativa se basa en un estudio documentado que justifica lacreación de la Comarca del Matarraña/Matarranya, fundamentada en la existencia de vínculos territoriales, históricos, económicos, sociales y culturales entre los municipios que la forman, en la conveniencia de la gestión supramunicipal de los servicios que van a prestar y en su viabilidad económica.

  El río Matarraña/Matarranya y sus afluentes son los elementos geográficos que aglutinan unas tierras en las que el agua cobra especial protagonismo. Este elemento, del que históricamente se ha venido aprovechando su fuerza motriz con el establecimiento de batanes, almazaras y molinos, no sólo alimenta el regadío, sino que también proporciona con su poder erosivo paisajes de espectacular belleza. El territorio de la comarca destaca como una zona aceitera de reconocido prestigio, complementando su economía con los derivados del ganado porcino y con un desarrollo turístico cada vez más asentado y basado en sus recursos paisajísticos y monumentales. La Comarca del Matarraña/Matarranya tiene además en su lengua y léxicos propios uno de los elementos singulares que le confieren una acusada personalidad. Por otra parte, la positiva experiencia a lo largo de la década pasada de la Mancomunidad del Matarraña/Matarranya Turolense es el soporte y la garantía para una gestión satisfactoria de la nueva comarca a constituir.

  El Gobierno de Aragón, por acuerdo de 3 de octubre de 2000, resolvió favorablemente sobre la procedencia y viabilidad de la Comarca del Matarraña/Matarranya, de acuerdo con los datos y estudios contenidos en la documentación aportada por los ayuntamientos promotores de la iniciativa.

  Redactado el correspondiente anteproyecto de Ley, por Orden del Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales de 19 de octubre de 2000 (BOA n.º 130, de 27 de octubre de 2000) se sometió a información pública por plazo de cuatro meses.

  En este periodo, los ayuntamientos de Monroyo/Montroig y Torre de Arcas/Torredarques, pertenecientes a la Delimitación Comarcal del Bajo Aragón, solicitaron su incorporación a la Delimitación Comarcal del Matarraña/Matarranya.

  A la vista de estas peticiones, el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales, conforme al acuerdo alcanzado con los partidos políticos con representación parlamentaria en las Cortes de Aragón sobre el procedimiento a seguir en las solicitudes de cambio de delimitación comarcal, procedió a consultar a los ayuntamientos integrantes de las delimitaciones comarcales de Bajo Aragón y Matarraña/Matarranya su parecer sobre que los municipios de Monroyo/Montroig y Torre de Arcas/Torredarques pudieran llegar a formar parte de esta última delimitación comarcal mediante la aprobación de la ley correspondiente.

  Sobre la base de los resultados de esta consulta, favorables al cambio de delimitación comarcal solicitado, el proyecto de ley ha incluido a los municipios de Monroyo/Montroig y Torre de Arcas/Torredarques en la Comarca del Matarraña/Matarranya, modificando la composición de esta delimitación comarcal recogida en la Ley 8/1996, de Delimitación Comarcal de Aragón, y que ya fue modificada anteriormente por la aplicación del artículo 75.2 de la Ley 7/1999, de Administración Local de Aragón.

  Finalmente, y como consecuencia de la experiencia procedente de la aprobación por las Cortes de Aragón de las primeras leyes de creación de comarcas, el Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales ha realizado una serie de modificaciones sobre el texto sometido a información pública. Estos cambios tienen en cuenta las enmiendas aprobadas en los diferentes proyectos de Ley de creación de comarcas ya tramitados, y que no pudieron, por tanto, ser recogidos en el anteproyecto de Ley que simultáneamente estaba sometido a exposición pública. Su justificación está en la conveniencia de evitar debates sobre cuestiones ya discutidas en el parlamento aragonés y en armonizar los sucesivos proyectos de Ley de creación de comarcas que se vayan tramitando.

  La Ley crea la Comarca del Matarraña/Matarranya como entidad local territorial y regula dentro del marco establecido por la Ley de Comarcalización de Aragón, sus aspectos peculiares: su denominación, capitalidad, competencias, organización, régimen de funcionamiento, personal y Hacienda comarcal.

  En cuanto a las competencias propias, se le atribuye una amplia lista de materias en las que podrá desempeñar funciones, previendo que la determinación de los traspasos de servicios y medios se efectúe a través de las correspondientes comisiones mixtas.

  En las normas relativas a organización se fija el número de miembros del Consejo Comarcal, con arreglo a la población de la comarca, se completa la regulación de su elección, se fija el número de vicepresidentes y se prevé la existencia de una Comisión Consultiva, integrada por todos los Alcaldes de las Entidades locales de la comarca.

  En relación con el personal se contempla la figura del Gerente, con funciones de gestión e impulso de los servicios.

  Entre los preceptos relativos a la Hacienda comarcal, se enumeran sus ingresos, las aportaciones municipales y su régimen presupuestario y contable.

  La asunción de competencias por parte de la comarca que anteriormente tenían atribuidas las mancomunidades no hace aconsejable la pervivencia de estas últimas, reguladas en el artículo 77 de la Ley 7/1999, de 9 de abril, de Administración Local de Aragón, cuando exista coincidencia de fines e intereses con los definidos para la Comarca. No hay que olvidar que la creación de la comarca es consecuencia de una Ley de las Cortes de Aragón promovida, en primera instancia, por los municipios de la Delimitación Comarcal. Por ello, esta Ley incluye una disposición que fija los criterios y orientaciones en las relaciones de la Comarca con las mancomunidades que existan en la Delimitación Comarcal del Matarraña/Matarranya.

  En definitiva, la Ley configura la nueva entidad local que se crea, con atención a sus peculiaridades e intereses, haciendo posible la institucionalización de la Comarca del Matarraña/Matarranya, como entidad supramunicipal que ha de dar respuesta a las necesidades actuales de gestión de servicios públicos y servir de nivel adecuado para la descentralización de competencias por parte de la provincia y de la Comunidad Autónoma, acercando la responsabilidad de su gestión a sus destinatarios.

  CAPITULO I Disposiciones generales Artículo 1.-Creación y denominación.

  1. Se crea la Comarca del Matarraña/Matarranya, integrada por los municipios de Arens de Lledó/Arenys de Lledó, Beceite/Beseit, Calaceite/Calaceit, Cretas/Queretes, Fórnoles/Fórnols, La Fresneda/La Freixneda, Fuentespalda/Fontdespatla, Lledó, Mazaleón/Massalió, Monroyo/Montroig, Peñarroya de Tastavins/Pena-roja de Tastavins, La Portellada, Ráfales/Ráfels, Torre de Arcas/Torredarques, Torre del Compte/La Torre del Comte, Valdeltormo/La Vall del Tormo, Valderrobres/Vall de Roures y Valjunquera/Valljunquera.

  2. El territorio de la comarca es el constituido por el conjunto de los términos de los Municipios que la integran.

  Artículo 2.-Capitalidad.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya tiene su capitalidad administrativa en el municipio de Valderrobres/Vall de Roures, donde tendrán su sede oficial los órganos de gobierno de la misma. La capitalidad cultural tiene su sede en el municipio de Calaceite/Calaceit.

  2. Sin perjuicio de lo anterior, los servicios que preste la comarca podrán establecerse en cualquier lugar dentro de los límites del territorio comarcal.

  Artículo 3.-Personalidad y potestades.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya, como Entidad local territorial, tiene personalidad jurídica propia y goza de capacidad y autonomía para el cumplimiento de sus fines.

  2. En el ejercicio de sus competencias, corresponden a la Comarca del Matarraña/Matarranya todas las potestades y prerrogativas reconocidas a la comarca en la legislación aragonesa.

  CAPITULO II Competencias Artículo 4.-Competencias de la Comarca.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya tendrá a su cargo la ejecución de obras, la prestación de servicios y la gestión de actividades de carácter supramunicipal, cooperando con los municipios que la integran en el cumplimiento de sus fines propios.

  2. Asimismo, la Comarca del Matarraña/Matarranya representará los intereses de la población y del territorio comprendido dentro de la delimitación comarcal, en defensa de la solidaridad y del equilibrio dentro del territorio de la Comunidad Autónoma de Aragón.

  Artículo 5.-Competencias propias.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya podrá ejercer competencias en las siguientes materias:

  1) Ordenación del Territorio y Urbanismo.

  2) Transportes.

  3) Protección del Medio Ambiente.

  4) Servicio de recogida y tratamiento de residuos urbanos.

  5) Sanidad y salubridad pública.

  6) Acción Social.

  7) Agricultura, ganadería y montes.

  8) Cultura.

  9) Patrimonio cultural y tradiciones populares.

  10) Deporte.

  11) Juventud.

  12) Promoción del turismo.

  13) Artesanía.

  14) Protección de los consumidores y usuarios.

  15) Energía, promoción y gestión industrial.

  16) Ferias y mercados comarcales.

  17) Protección civil y prevención y extinción de incendios.

  18) Enseñanza.

  19) Aquellas otras que con posterioridad a la presente Ley pudieran ser ejercidas en el futuro por las comarcas, conforme a la legislación sectorial correspondiente.

  2. Igualmente, la comarca podrá ejercer la iniciativa pública para la realización de actividades económicas de interés comarcal y participará, en su caso, en la elaboración de los programas de ordenación y promoción de recursos agrarios de montaña y en la gestión de obras de infraestructura y de servicios públicos básicos que en ellos se incluyan.

  Artículo 6.-Asistencia y cooperación con los municipios.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya creará un servicio de cooperación y asistencia dirigido a prestar asesoramiento a los municipios que lo soliciten en las materias jurídico-administrativa, económica, financiera y técnica.

  2. Igualmente, cooperará con los municipios que la integran estableciendo y prestando los servicios mínimos obligatorios que resultasen de imposible o muy difícil cumplimiento, en los supuestos previstos en la legislación aragonesa sobre Administración Local. Con tal fin, el acuerdo de dispensa fijará las condiciones y aportaciones económicas que procedan.

  3. La Comarca del Matarraña/Matarranya prestará las funciones correspondientes al puesto de Secretaría-Intervención en los supuestos previstos en la legislación aragonesa sobre comarcalización. En ese caso, la sede administrativa estable del puesto de trabajo radicará en las oficinas comarcales correspondientes, sin perjuicio de que se asegure la comunicación entre dichas oficinas y el municipio exento por medios telefónicos y otros sistemas de telecomunicación, así como la asistencia del personal habilitado necesario a las sesiones municipales y a aquellos otros actos en que así sea preciso por su importancia o la especial necesidad de asesoramiento jurídico y técnico.

  4. A estos efectos, y para mejorar la gestión administrativa en general, se fomentará la firma de convenios de colaboración para el intercambio de servicios y aplicaciones de gestión administrativa a través de la Red Autonómica de Comunicaciones Institucionales (RACI) con todos los Ayuntamientos de la Comarca del Matarraña/Matarranya en el menor plazo de tiempo posible.

  Artículo 7.-Competencias transferidas y delegadas.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya podrá asumir competencias transferidas o delegadas de la Administración de la Comunidad Autónoma, de la Provincia de Teruel y de los municipios que la integran, siempre que con ello se mejore la eficacia de la gestión pública, con el alcance, contenido y condiciones establecidas en la legislación aragonesa sobre Administración Local.

  2. En todo caso, en la transferencia o delegación de competencias se estará a lo previsto en el artículo 9.4 de la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, sobre Comarcalización de Aragón, tanto en lo relativo a los medios precisos para su ejercicio como a la aceptación expresa por parte del Consejo Comarcal.

  Artículo 8.-Encomienda de gestión.

  1. La Comarca del Matarraña/Matarranya, a través de la encomienda de la gestión ordinaria de determinados servicios, podrá realizar funciones ejecutivas correspondientes a competencias de la Administración de la Comunidad Autónoma y de la provincia de Teruel, previa la tramitación procedente, cuando por sus características no requieran unidad de gestión ni su ejercicio directo.

  2. Igualmente, a través de la encomienda de la gestión ordinaria de determinados servicios, uno o varios municipios podrán realizar funciones ejecutivas correspondientes a competencias de la comarca cuando suponga una mejora en su prestación.

  Artículo 9.-Ejercicio de las competencias.

  1. Los acuerdos y resoluciones que adopten los órganos de gobierno de la Comarca del Matarraña/Matarranya en el ejercicio de sus competencias obligarán tanto a los Ayuntamientos que la integran como a las personas físicas y jurídicas a quienes puedan afectar.

  2. La Comarca del Matarraña/Matarranya podrá utilizar para el desarrollo de sus fines cualquiera de las formas y medios de actuación previstos en el ordenamiento jurídico vigente.

  3. En los casos en que la prestación de los servicios así lo requiera, el Consejo Comarcal aprobará el correspondiente Reglamento en que se recoja su normativa específica.

  CAPITULO III Organización comarcal Artículo 10.-Organos.

  1. Son órganos de la Comarca:

  a) El Consejo Comarcal.

  b) El Presidente.

  c) Los Vicepresidentes.

  d) La Comisión de Gobierno.

  e) La Comisión Especial de Cuentas.

  2. El Consejo Comarcal, mediante la aprobación por mayoría absoluta del Reglamento Orgánico Comarcal, podrá regular los órganos complementarios que considere necesarios, la estructura administrativa del ente comarcal y las relaciones entre los órganos comarcales y los municipios respectivos.

  3. En todo caso existirá una Comisión Consultiva, integrada por todos los Alcaldes de las Entidades Locales de la comarca, que se reunirá, al menos, dos veces al año para conocer el presupuesto y el programa de actuación comarcal, así como cualquier otra cuestión que por su relevancia se considere conveniente someter a su conocimiento, a propuesta del Consejo o del Presidente.

  Artículo 11.-Consejo Comarcal.

  1. El gobierno y la administración de la Comarca del Matarraña/Matarranya corresponderán al Consejo Comarcal, integrado por el Presidente y los Consejeros.

  2. El número de miembros del Consejo Comarcal es de diecinueve.

  Artículo 12.-Elección y proclamación de los consejeros.

  1. Una vez realizada la asignación de puestos conforme a lo dispuesto en la legislación aragonesa sobre Comarcalización, la Junta Electoral competente convocará separadamente, dentro de los cinco días siguientes, a todos los concejales de los respectivos partidos políticos, coaliciones, federaciones y agrupaciones que hayan obtenido puestos en el Consejo Comarcal para que designen de entre ellos a las personas que hayan de ser proclamadas miembros y, además, los suplentes que hayan de ocupar las vacantes eventuales, en número mínimo de cinco o igual al número de candidatos si los puestos que corresponden no llegan a esta cifra.

  2. Ningún partido, coalición, federación o agrupación podrá designar a más de un tercio de los miembros que le correspondan en el Consejo Comarcal entre concejales que sean del mismo municipio, salvo los casos en que ello impida ocupar todos los puestos que le correspondan.

  3. Una vez efectuada la elección, la Junta Electoral proclamará a los miembros del Consejo Comarcal electos y a los suplentes, entregará las correspondientes credenciales y enviará al Consejo Comarcal la certificación acreditativa. La composición del mismo se hará pública en los tablones de anuncios de los municipios de la comarca y en el «Boletín Oficial de Aragón».

  4. En caso de muerte, incapacidad o incompatibilidad de un consejero comarcal o de renuncia a su condición, la vacante se ocupará mediante uno de los suplentes, siguiendo el orden establecido entre ellos. Si no es posible ocupar alguna vacante porque los suplentes designados ya han pasado a ocupar vacantes anteriores, deberá procederse a una nueva elección de consejeros comarcales, de conformidad con el procedimiento establecido en el apartado 1.

  Artículo 13.-Estatuto de los Consejeros comarcales.

  1. Los cargos de Presidente y de Consejeros de la Comarca serán gratuitos, sin perjuicio de la percepción de las indemnizaciones por razón del servicio que pueda fijar el Consejo Comarcal en concepto de dietas y gastos de desplazamiento.

  2. Cuando el ejercicio de los cargos requiera la dedicación exclusiva o especial de los miembros del Consejo Comarcal, se estará a lo dispuesto en la normativa aragonesa sobre Administración Local.

  Artículo 14.-Elección del Presidente.

  1. El Presidente de la comarca será elegido de entre los miembros del Consejo comarcal, en la misma sesión constitutiva y por mayoría absoluta de votos, en primera votación, y por mayoría simple, en segunda votación. En caso de empate, se procederá a una tercera votación, y si en la misma se produce nuevamente empate, será elegido el candidato de la lista con más consejeros. Si las listas tienen el mismo número de consejeros, será elegido el candidato de la lista con un número mayor de concejales de la Comarca. Si vuelve a producirse nuevo empate, será elegido el candidato de la lista que mayor número de votos hubiera obtenido en las últimas elecciones dentro de la comarca, y de persistir el empate, se dilucidará por sorteo.

  2. El Presidente podrá ser destituido del cargo mediante moción de censura, de forma análoga a lo previsto en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para los municipios. A estos efectos, podrán ser candidatos al cargo de Presidente todos los Consejeros.

  3. El Presidente podrá plantear al Consejo Comarcal la cuestión de confianza en los términos previstos en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

  Artículo 15.-Competencias del Presidente y del Consejo Comarcal.

  1. El Consejo Comarcal y su Presidente ejercerán las atribuciones y ajustarán su funcionamiento a las normas relativas al Pleno del ayuntamiento y al Alcalde contenidas en la legislación de régimen local y en las leyes de carácter sectorial.

  2. No obstante, corresponderá al Consejo Comarcal la aprobación de las bases de las pruebas para la selección del personal y para los concursos de provisión de puestos de trabajo Artículo 16.-Vicepresidentes.

  1. Los Vicepresidentes, en número máximo de dos, serán libremente nombrados y cesados por el Presidente entre los Consejeros Comarcales. El estatuto general de los Vicepresidentes será determinado por el Reglamento Orgánico.

  2. Los Vicepresidentes sustituirán por su orden al Presidente en caso de vacante, ausencia o enfermedad y ejercerán aquellas atribuciones que el Presidente expresamente les delegue.

  Artículo 17.-Comisión de Gobierno.

  La Comisión de Gobierno estará integrada por el Presidente y un número de consejeros no superior a un tercio del número legal de los mismos, nombrados y separados libremente por aquél, dando cuenta al Consejo. En todo caso, los Vicepresidentes formarán parte del tercio referido. Corresponderá a dicha Comisión la asistencia al Presidente así como aquellas atribuciones que determine el Reglamento Orgánico Comarcal o le deleguen el Consejo y el Presidente, ajustando su funcionamiento a las normas relativas a la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento contenida, en la legislación de régimen local.

  Artículo 18.-Comisión Especial de Cuentas.

  La Comisión Especial de Cuentas estará constituida por miembros de todos los grupos políticos integrantes del Consejo Comarcal informará las cuentas anuales de la Comarca antes de ser aprobadas por el Consejo Comarcal.

  CAPITULO IV Régimen de funcionamiento Artículo 19.-Principios generales.

  El régimen de funcionamiento y el procedimiento de adopción de acuerdos de los órganos comarcales será el establecido en la legislación de régimen local.

  Artículo 20.-Sesiones.

  1. El Consejo Comarcal celebrará una sesión ordinaria cada dos meses y se reunirá con carácter extraordinario siempre que sea convocada por el Presidente, por propia iniciativa o a propuesta de la cuarta parte de sus miembros. En el caso de solicitud de convocatoria, la celebración de la misma no podrá demorarse por más de quince días hábiles desde que haya sido solicitada.

  2. Respecto de la convocatoria, desarrollo de las sesiones, adopción de acuerdos, quórum de constitución y votaciones, se estará a lo dispuesto por las leyes y reglamentos de Régimen Local.

  CAPITULO V Personal Artículo 21.-Principios generales.

  1. La estructura y régimen jurídico del personal al servicio de la comarca se regirá por la legislación básica del Estado y la normativa aragonesa sobre Administración Local.

  2. Corresponde al Consejo Comarcal la aprobación de la plantilla de su personal conforme a las dotaciones presupuestarias correspondientes.

  3. En todo caso, la selección del personal se llevará a cabo de acuerdo con lo previsto en el artículo 32.2 de la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, sobre Comarcalización de Aragón.

  Artículo 22.-Funcionarios con habilitación de carácter nacional.

  1. Son funciones públicas necesarias cuya responsabilidad está reservada a funcionarios con habilitación de carácter nacional:

  a) La de Secretaría comprensiva de la fe pública y asesoramiento legal preceptivo.

  b) El control y fiscalización interna de la gestión económico-financiera y presupuestaria y la contabilidad, tesorería y recaudación.

  2. Las plazas, cuya clasificación se solicitará al Gobierno de Aragón, serán provistas mediante concurso de méritos.

  Artículo 23.-Gerente comarcal.

  Si las necesidades funcionales de la comarca lo aconsejan, podrá crearse un puesto de trabajo denominado Gerente, al que corresponderá la gestión técnica y ejecutiva, así como el impulso de los servicios de la misma.

  CAPITULO VI Hacienda comarcal Artículo 24.-Ingresos.

  1. La Hacienda de la Comarca del Matarraña/Matarranya estará constituida por los siguientes recursos:

  a) Los ingresos procedentes de su patrimonio y demás de Derecho privado.

  b) Las tasas y precios públicos por la prestación de servicios o realización de actividades de su competencia.

  c) Contribuciones especiales.

  d) Las subvenciones y demás ingresos de Derecho público.

  e) Transferencias de la Comunidad Autónoma y de la provincia en concepto de:

  -Participación en sus ingresos sin carácter finalista.

  -Traspasos de medios en virtud de redistribución legal.

  -Transferencia o delegación de competencias.

  f) Las aportaciones de los municipios que la integran.

  g) Los procedentes de operaciones de crédito.

  h) El producto de las multas y sanciones impuestas en el ámbito de sus competencias.

  i) Cualesquiera otros que resulten establecidos mediante Ley.

  2. El Pleno del Consejo Comarcal establecerá los criterios para determinar las aportaciones de los municipios. Dichas aportaciones, que se revisarán anualmente, serán en todo caso proporcionales al número de habitantes y al aprovechamiento de los servicios que la comarca preste, sin perjuicio de que puedan introducirse índices correctores como el nivel de renta y riqueza de los municipios.

  3. Los municipios que integran la Comarca del Matarraña/Matarranya podrán delegar en la misma sus facultades tributarias de gestión, liquidación, inspección y recaudación, sin perjuicio de las delegaciones y demás fórmulas de colaboración que puedan establecerse con otras Administraciones públicas.

  Artículo 25.-Régimen presupuestario y contable.

  1. El Consejo Comarcal aprobará anualmente un presupuesto, en el que se incluirán todas sus previsiones económicas para el ejercicio, tanto ordinarias como de inversión.

  2. Dicho presupuesto se ajustará en cuanto a su estructura y normas de formación a las aplicables con carácter general a las entidades locales. Durante el periodo de exposición al público, los ayuntamientos miembros de la comarca podrán presentar también reclamaciones y sugerencias.

  3. En el caso de que el presupuesto de la Comarca se liquidase con superávit, podrá destinarse a la mejora de sus instalaciones y actividades.

  4. Si el remanente excediera de las previsiones para dichas mejoras, podrá acordarse su destino, en todo o en parte, a minorar las aportaciones de los ayuntamientos miembros a los presupuestos de la comarca, en la proporción que corresponda al importe de los mismos.

  5. El régimen financiero, presupuestario, de intervención y contabilidad de la Comarca del Matarraña/Matarranya será el establecido en la legislación de régimen local.

  Artículo 26.-Patrimonio.

  El Patrimonio de la Comarca estará integrado por toda clase de bienes, derechos y acciones que legítimamente adquiera, bien a su constitución o con posterioridad. A tal efecto, deberá formarse un inventario, de conformidad con las disposiciones aplicables en general a las entidades locales.

  Artículo 27.-Aportaciones municipales y obligatoriedad.

  1. Las aportaciones municipales, cuya cuantía global se fijará con arreglo al presupuesto aprobado por el Consejo Comarcal, se distribuirán entre los municipios que la integran en función del número de habitantes y, en el caso de existir servicios de utilización potestativa, en función de los servicios prestados por la Comarca a cada municipio.

  2. Las aportaciones a la comarca tendrán la consideración de pagos obligatorios para los municipios integrantes de la misma. Dichas aportaciones se realizarán en la forma y plazos que determine el Consejo Comarcal.

  3. Si algún municipio se retrasara en el pago de su cuota por plazo superior a un trimestre, el Presidente le requerirá su pago en un plazo de veinte días. Transcurrido dicho plazo sin haberla hecho efectiva, el Presidente podrá solicitar de los órganos de la Administración central, autónoma o provincial, la retención de las cuotas pendientes con cargo a las transferencias de carácter incondicionado y no finalista que tuviere reconocidas el Ayuntamiento deudor para su entrega a la comarca. Esta retención se considerará autorizada por los Ayuntamientos, siempre que se acompañe la certificación reglamentaria de descubierto.

  DISPOSICIONES ADICIONALES Primera.-Alteración de términos municipales.

  La alteración de los términos municipales de alguno de los municipios integrantes de la Comarca supondrá, en su caso, la modificación paralela de los límites de la Comarca sin necesidad de la modificación de la presente Ley.

  Segunda.-Nombramiento de una Comisión Gestora y cese del Alcalde y de los concejales del municipio.

  Cuando como consecuencia de una alteración de términos municipales o de otras causas previstas en la legislación de régimen local, se designe una Comisión Gestora en algún municipio de la comarca y cesen el Alcalde y los Concejales del mismo, éstos perderán la condición de Consejeros Comarcales, cubriéndose su vacante con los suplentes por su orden.

  Tercera.-Registros.

  Los Registros de las diversas Entidades Locales integrantes de la comarca tendrán la consideración de Registros delegados del general de la comarca a los efectos de entrada, salida y presentación de documentos.

  Cuarta.-Modificaciones en el censo.

  Si se produjeran variaciones en el censo de los municipios que supusieran modificar el número de consejeros conforme a lo dispuesto con carácter general para la comarca en la legislación aragonesa, dicha modificación se aplicará en la elección y constitución del siguiente Consejo Comarcal sin que sea precisa la modificación expresa de la presente Ley.

  Quinta.-Transferencia o Delegación de competencias de las provincias.

  El Gobierno de Aragón impulsará el proceso de transferencias en el contexto de las Comisiones mixtas creadas al efecto, a fin de que la Comarca del Matarraña/Matarranya pueda asumir la gestión del Plan provincial de obras y servicios de la Diputación Provincial de Teruel en su ámbito territorial y en la cuantía económica porcentual correspondiente.

  Sexta.-Mancomunidades.

  1. La asunción por la Comarca del Matarraña/Matarranya de sus competencias propias en los distintos sectores de la acción pública, conforme a lo previsto en el artículo 5 de esta Ley, llevará consigo que la comarca suceda a las mancomunidades cuyos fines sean coincidentes y estén incluidas en su ámbito territorial. En consecuencia, se procederá al traspaso por las mancomunidades a favor de la comarca de las correspondientes funciones y servicios y de los medios adscritos a su gestión, entendiéndose incluidas entre ellos las transferencias para gastos corrientes e inversiones concedidas por el Gobierno de Aragón y otras Administraciones para la financiación de los servicios mancomunados.

  2. La Comarca del Matarraña/Matarranya y las mancomunidades afectadas procederán a concretar los términos de los traspasos a los que se refiere el apartado 1 de la presente disposición, de modo que la disolución y liquidación de una mancomunidad por conclusión de su objeto, cuando procediese, garantice la continuidad en la prestación de los servicios 3. En aquellos casos en que una mancomunidad incluya municipios pertenecientes a una delimitación comarcal distinta de la Comarca del Matarraña/Matarranya, se procederá a concretar los fines que deben ser asumidos por dicha comarca en relación con los municipios pertenecientes a su propio ámbito territorial. A la vista de la repercusión que ello suponga, se planteará la modificación de los estatutos de la mancomunidad para adaptar su composición y fines a la nueva situación. Si ello hiciera inviable la continuidad de la mancomunidad o no pudiera garantizarse la prestación de los correspondientes servicios, la Comarca del Matarraña/Matarranya podrá formalizar convenios para asegurar su mantenimiento con los municipios interesados de la delimitación comarcal limítrofe hasta tanto se constituya la correspondiente comarca.

  DISPOSICIONES TRANSITORIAS Primera.-Primera elección de los consejeros comarcales y constitución del Consejo comarcal.

  1. La Junta Electoral de Aragón, en la sede de las Cortes de Aragón, procederá, en el plazo máximo de un mes tras la entrada en vigor de esta Ley, a realizar las actuaciones previstas en su artículo 12, tomando como referencia los resultados de las últimas elecciones municipales celebradas en los municipios integrados en la Comarca.

  2. El Consejo Comarcal se constituirá en sesión pública en la capital de la Comarca el decimoquinto día hábil posterior al acto de proclamación de los miembros electos. A tal fin se constituirá una Mesa de Edad integrada por los consejeros de mayor y menor edad presentes en el acto, actuando como Secretario el que lo sea del Ayuntamiento de la capitalidad administrativa.

  Segunda.-Comisiones Mixtas de Transferencias.

  Al objeto de preparar la transferencia o delegación de funciones y servicios a la Comarca del Matarraña/Matarranya, dentro del mes siguiente a la constitución del Consejo Comarcal, se creará, por Decreto del Gobierno de Aragón, una Comisión paritaria con representantes de la Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón y de la comarca. Esta Comisión elaborará los calendarios y contenido de transferencias y delegaciones, así como las propuestas de traspasos y medios que deba recibir la Comarca del Matarraña/Matarranya. Asimismo, en igual plazo y con los mismos fines, se constituirá la Comisión de Transferencias entre la Diputación Provincial de Teruel y la Comarca del Matarraña/Matarranya.

  DISPOSICIONES FINALES Primera.-Legislación supletoria.

  En lo no previsto en la presente Ley, será de aplicación lo establecido en las leyes y reglamentos aragoneses sobre Administración Local.

  Segunda.-Habilitación de desarrollo reglamentario.

  Se faculta al Gobierno de Aragón para dictar las disposiciones reglamentarias precisas para el desarrollo de la presente Ley.

  Tercera.-Entrada en vigor.

  La presente Ley entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial de Aragón».

  Así lo dispongo a los efectos del artículo 9.1 de la Constitución y los correspondientes del Estatuto de Autonomía de Aragón.

  Zaragoza, 15 de abril de 2002.

  El Presidente del Gobierno de Aragón, MARCELINO IGLESIAS RICOU 

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MORA DE RUBIELOS
LA RUTA DE LA NIEVE

La zona del Maestrazgo es pródiga en parajes pintorescos y pueblos de rancia historia, diseminados entre densos pinares y abruptas barrancadas. Los hay situados en suaves laderas y en altivas cimas. En cada recodo del camino esperamos hallar un nuevo programa, una grata sorpresa para deleite del espíritu, ávido de emociones plácidos.

Entre estos pueblos de acusada fisonomía, destaca Mora de Rubielos, por su alcurnia y abolengo.

Se halla situado a 42 kilómetros de la capital (Teruel) y a 1.035 metros de altitud. El número actual de habitantes de esta villa es de 2.400 aproximadamente. A finales del siglo XVI tenía unos 150 vecinos, que fueron aumentando hasta 700 a finales del XVIII.

Hoy, esta importante villa va adquiriendo un sereno afianzamiento bajo la importancia del turismo de verano y de invierno. Recientemente se inauguró el amplio hotel <>, en las inmediaciones de la villa, en el declive de un montículo poblado de pinos. Dentro del pueblo hay también otras fondas y restaurantes para atender, cumplidamente, las crecientes necesidades turísticas.

Además de esto, la industria se ve afianzando con sus dos industrias de la madera y la nueva fábrica << Mora Industrial >> de confecciones.

Esta es, actualmente, la villa de Mora, que tiene las siguientes vías de acceso; por la Tierra Baja y en las inmediaciones del pueblo de Gargallo, un desvío de la carretera general nos lleva a Aliaga, y desde allí, por Camarillas y Alcalá de Mora. Desde Castellón, siguiendo la carretera que pasa por Cortes de Arenoso y Rubielos, se llega a nuestra villa. Otra ruta mas corriente es la carretera de Valencia a Teruel, por un desvío que hay cerca de la estación de Mora. Y, finalmente, por la misma carretera en el recorrido de Teruel a Valencia, pasada la Puebla de Valverde, se toma otro desvío que nos llevará a LA VILLA DE MORA.

Dejamos atrás una serie pintoresca de modernos chalets, entre pinos y accidentes del terreno.

La pequeña ermita de la Virgen de la Soledad, con atrio porticado, nos da la bienvenida. Desde el contemplamos el caserío que se extiende adaptándose al accidentado terreno y dominado todo él por la robusta silueta pétrea del castillo.

Al fondo, cerros y montes. Y allá lejos, como colgada del cielo, la crestería de los altos de San Rafael, sierra de Gudar altiva y bravía, con bellos matices de azul y violeta, que provocan la lejanía inalcanzable.

Es como un fondo velazqueño de retratos reales ecuestres.

Entrando en la villa atravesaremos un puente. Bajo é discurren breves, silenciosas, las aguas de un pequeño río, del río Mora, afluente del Mijares, que contornea el poblado regando sus pequeños hurtos, que tienden su alfombra esmeralda a los pies del caserío.

La rígida y voluminosa silueta del castillo nos atrae. La calle principal, calle de José Antonio y antigua de las Parras, conduce a la plaza de la iglesia. Antes encontramos, a la derecha, unos viejos soportales, vestigios de lo que debió ser toda la calle. Hoy, a su izquierda, se alzan los viejos caserones de Pilón y Marín.
La plaza de la iglesia es sencillamente encantadora. Toda ella en cuesta hacia el castillo, nos muestra, el fondo, la bella casa del cuarto, de piedra de sillería, con sus arcadas rebajadas bajo el saliente alero y su acrisolado sello renacentista. Junto a ella otra casona de viejos tiempos, hoy disfrazada estúpidamente su fachada y en la que queda, como un agudo grito de protesta, el antiguo portalón apuntado, vestigio del esplendor gótico de la villa.

En esta plaza, frente a la iglesia, otra fachada de sillería, sobria y sin personalidad, recuerda a los del lugar que fue una fachada gótica con ventanas de este estilo y con parteluz, igual que las de la iglesia. Eran como un espejo de aquellas. Desde sus ventanas predicó San Vicente Ferrer. Y en medio de la plaza una cantarina fuente, de cuatro caños, alegre y bulliciosa, ofrece reposo y espera. Su graciosa silueta produce un alocado contraste con la austeridad mística de
LA IGLESIA COLEGIAL.

Desde 1944 es Monumento Nacional.
¿Cómo fue esta iglesia? Habiendo reconquistada la villa en el año 1171, su primitiva iglesia sería de una sencilla estructura románica, como sucedió con las primitivas iglesias de Teruel. Habría al frente de ella un rector o plebano, según nombre que se daba en la época al sacerdote que se hallaba al frente de la parroquia. Y, como todos los demás, se sostendría con los diezmos de tierras y ganados de su término.

Pero surgieron los señores de Mora, pujantes y opulentos. El pueblo se había enriquecido y aumentado su población. Quizá esto y la misma Ambición familiar, hicieron pensar a don Juan Fernández de Heredia el aumentar el número de sacerdotes para su servicio religioso. Así se consiguió, por algunos años, que se estableciera una vicaria y seis raciones.

El segundo señor de Mora, de igual nombre que el primero, forjó la ilusión de convertir la iglesia en colegiata. Se tramitó la consiguiente solicitud al arzobispo de Zaragoza, entonces don Dalmau de Mur y éste, en 1454, concedió la erección de la colegiata bajo el título de Santa María, estableciendo que sus servicios religiosos serían atendidos por ocho canónigos. El Papa español Calixto III, amigo de los Heredia, confirmó la erección de la colegiata en 1458. Categoría que perdió en el concordato en 1851.

Con motivo de ser colegiata y siguiendo ese impulso de ostentación, de inmortalizar el apellido, se acometió la obra de la nueva iglesia. Este espléndido mecenazgo dio como resultado la maravillosa y monumental obra que hoy contemplados.

Se trata de una iglesia gótica del grupo aragonés, de una nave y capillas hornacinas entre los contrafuertes. Este grupo gótico aragonés se suele unir al mudéjar, con sucede en San Pedro de Teruel y en Santiago de Montalbán. Los Heredia, opulentos y señores, o influenciados por aires de fuera, optan por la costosa piedra que les permite realizar una obra audaz y grandiosa. Esta extraordinaria nave mide treinta y seis metros de longitud, veintiuno de altura y diecinueve de ancho, y he aquí la audacia de la obra, su anchura.

Es tres metros menor que la catedral de Gerona, siguiéndole en anchura. Esta catedral de Gerona está conceptuada como la mas ancha de España. Para sostener el brioso empuje de la bóveda de esta amplia nave de la colegias de Mora, recios contrafuertes la atenazan por sus costados, como pétreos dedos, entre los cuales se escapa el débil parpadeo de los óculos flamígeros.

La portada abocinada está compuesta de múltiples jambas escalonadas que rematan en arcos apuntados. Los capiteles tienen interesantes cabezas talladas. Las capillas están iluminadas por ventanas góticas con parteluz.

El fundador, don Juan Fernández de Heredia, está enterrado en la cripta, bajo el coro, en sepulcro con escultura yacente; allí reposa para la eternidad el gran mecenas que dio vida a esta ingente obra.

La reja del coro imita la rejería catalana en la catedral de Barcelona. ¿Por qué este Heredia no pensó en los famosos rejeros turolenses, los Cañamache, que por aquel entonces forjaron la mas bella reja gótica de España... para entonces colegiata de Teruel?

Esta maravillosa obra ha sido recientemente restaurada por la Dirección General de Bellas Artes, a falta de claustro, limpiándola de todos los revestimientos, pero las obras de arte desaparecieron en la pasada contienda.

Como obra de generaciones hay una pequeña variedad de estilo, la cual se acusa mas en el claustro y la torre, que son obras del siglo XVII.

Y ahí está la hermosa y espléndida colegiata, cerrando la bella y evocadora plaza, desde donde iniciamos el recorrido por las
CALLES DE LA TRADICIÓN

Descendiendo hacia la torre llegamos a una recoleta y sosegada plaza, como no, la plaza de las monjas.

Al fondo de ella una de las puertas de la villa marca la antigua ruta ¿de Teruel? A la izquierda un viejo caserón- convento, con una equilibrada y serena fachada, serenidad de almas en oración. A la derecha, la verticalidad aplastante de la torre de la iglesia, fría, seca, con afiladas aristas donde se cortan, con aullidos, los vientos gélidos.

Paseando lentamente con sosiego, con unción, recorremos la calle de las cuatro esquinas, con vetustas casas, destacando por su gracia y sabor la de Cortel de la Fuente del Olmo.

Si seguimos los porches de la calle de Primo de Rivera pasando por un viejo portalón, quizá parte de la primitiva muralla (antes del crecimiento de la villa), llegamos a la Plaza Mayor. el Ayuntamiento se alza sobre un porche con arcada, típica tradición turolense, pero obra de poca importancia. Y ¿Cómo nos acercarnos a contemplar el Portal de Alcalá o Portal del Olmo?

Este portal alza su estructura en la parte baja, casi en el barranco, y extiende sus brazos de muralla agarrándose al castillo y a los fuertes del Calvario, ansioso de su protección.

Esta es Mora. Y no de desnudeces y tules incitantes, de lejano recuerdo. Es Mora de Zarza, dulce y punzante, con fruto sabroso y espinas agazapadas.

Mora pintoresca bulliciosa, que guarda con orgullo en sus fiestas la típica tradición del toro de Fuego, atrayendo multitud de forasteros curiosos de ver y gozar el bello y audaz espectáculo nocturno, cuando la fiera embravecida recorre veloz las vetustas calles huyendo de su propio mal, figurando una estrella fugaz y ardiente en la inquieta oscuridad. Bella y legendaria estampa, reminiscencia del medioevo, cuando el toro de fuego fue utilizado como arma de guerra, incendiando y destruyendo cuanto hallaba a su paso.

Esta es Mora, la altiva y señorial, que vivía laboriosa y tranquila en su recinto amurallado bajo la protección vigilante de
EL CASTILLO

Hagamos un poco de historia sobre esta voluminosa obra, Monumento Nacional desde 1931, y de la villa aneja, que protege.

Los castillos fueron base y defensa de los poblados en aquellos tiempos heroicos. La misma suerte que corría el castillo la corría el pueblo, generalmente. Este es el caso de Mora, que con su castillo pasó de mano en mano, de señor en señor, por conquista, donación o venta. Como un objeto cualquiera. Era el signo de la época. Hasta que cayó, por fortuna, en manos de los Heredia, que le darían lustre y fama.

El hecho empezó así; las huestes cristianas al mando de Alfonso II, van conquistando tierras aragonesas, arrancándolas del poder de los moros, con tesón y bravura. En 1171 es conquista Teruel y el avance sigue en el mismo año hasta Mora, para hacerla frontera con los infieles.

En 1189, Pedro II donó el casillo de Mora a don Pedro Ladrón. Necesitaba asegurar su defensa y repoblación, bajo un patronazgo leal. La pequeña aldea va adquiriendo confianza y desarrollo, a la sombra protectora del castillo, posible reconstrucción de una fortaleza sarracena.

En 1204, los ejércitos de la cruz y la espada, levantan sus fronteras y las adelantan hasta Rubielos. Las lanzas cristianas van apuntando al corazón de Valencia.

Mora ya queda atrás, tranquila y sosegada, siguiendo los avatares de la comunidad de aldeas de Teruel. Sus gentes presienten ya la conquista de Valencia, que a su tiempo celebrarían con grandes fiestas, pues los << serranos >> tomaron parte activa y lúcida en la operación.

Pero a Mora aún le quedaban por pasar muchas inquietudes. Jaime I, en su testamento de 1272, hace donación de Jérica y su baronía, que incluía el castillo y la villa de Mora, a su hijo bastardo, habido con doña Teresa Gil de Vidaurre, y de igual nombre que él. El señor de Jérica casó con doña Alfa, hija de don Álvaro Pérez de Azagra, cuarto señor de Albarracín, el señorío independiente ubicado en los montes Universales.

Cuando la guerra de los reyes de Castilla y Aragón, Pedro I y Pedro IV, la baronía de Jérica y con ella Mora, la había heredado don Pedro, hermano de Jaime (II) de Jérica.

Y fue entonces cuando surgió la traición aragonesa en la persona de un descendiente de rey. En defecto, el señor de Mora se puso de parte del rey de Castilla y las tropas de éste ocuparon la villa y el castillo de Mora para mejor defenderlas. Habiéndola situado el conde de Prades, los sufridos habitantes de Mora organización su << quinta columna >> y abrieron las puertas al sitiador, con lo que pasó de nuevo a la corona de Aragón en 1364.

Parece ser que el señor de Jérica no hizo caso de ellos y vendió la villa de Moro y su castillo a don Hugo, vizconde de Cardona, en 1367 y éste, finalmente, volvió a venderla en el mismo año por 260.000 libras barcelonesas, a don Blasco Fernández de Heredia, señor de Foyos, quien se presionó de ellos en 1369. ¿Habían terminado con esto las transacciones de la paciente villa ¿ Si y no. Si en cuanto quedaba en manos de los definitivos dueños, que volcarían en ella todos sus afanes. No por cuanto que en 1370 hizo donación del castillo de Mora y villa de Valbona a su sobrino don Juan Fernández Heredia, llamado el Noble y el Póstumo, quien definitivamente daría comienzo al gran señorío de los Heredia.

Muchas aldeas de la provincia de Teruel fueron a engrosar, por herencia, el patrimonio de los Heredia.

En 1376 adquirieron, por 11.000 florines de oro de Aragón, Alcalá de la Selva, que durante dos siglos había pertenecido a los religiosos de la Gran Selva.

Afianzados los Heredia en el señorío de Mora, daría comienzo a su gran obra sobre la villa, en primer lugar, debió rehacerse el castillo, que sufriría en la guerra de los Pedros. Y dada la opulencia de los Heredia comenzaron una nueva obra de extraordinaria solidez, que garantizase plenamente

Su defensa. Asimismo, las dos torres que flanquean la puerta principal, tienen una base, según tragaluces que dan al sótano, de seis metros de espesor; toda una montaña de piedra.

La obra debió comenzarla, naturalmente, don Juan Fernández de Heredia llamado el Noble, hacia finales del siglo XIV.

Como ya hemos visto, allí estaría el castillo moro, que después restaurarían los cristianos. Castillos que usaron los señores de Jérica hasta defenderse en él los castellanos, cuando la guerra de Castilla y Aragón.

El castillo, a cuyos pies se extiende el pueblo, es de planta cuadrangular y todo él de piedra de sillería. Las paredes, los muros, tienen un impresionante espesor.

Como centro de esta planta cuadrilátera, hay un amplio patio de la misma forma, con arcadas apuntadas formando claustro. En dos de sus caras, contiguas éstas, hay un segundo cuerpo de galerías con arcadas de medio punto y fustes octogonales. Esta reforma debe corresponder a cuando don Jorge Fernández de Heredia fundó en él, convento de San Francisco, en el año 1614.

Las otras dos caras tienen, en el segundo cuerpo, ventanas góticas con parteluz, si bien algunas muy deformadas, y a las que la restauración va devolviendo su primitiva forma.

En torno a este hermoso pueblo, que tiene, naturalmente, su aljibe, giran las dependencias del castillo.

Bajo los grandes salones que se desarrollan en esta planta, hay dos pisos de sótanos con bóvedas de cañón corrido y en alguno de ellos el piso es de la misma roca. A estos sótanos se desciende por una amplia escalera de caracol, clásica escalera formada por largos peldaños de piedra, de una sola pieza, como es corriente.

Los grandes salones de la planta baja tienen techumbre de madera y en ellos ponen su gracia los amplios ventanales góticos con parteluz y los dos clásicos bancos de piedra a derecha e izquierda y, en este caso amplísimos, por el grosor del muro. Bellos rincones desde los que se contempla un bello panorama y que fueron deleite y ensueño de lindas damas angustiadas por la vuelta del ser querido, o alerta el oído, al meloso canto del juglar.

Pero todo esto ¡ay! Está cambiando, tan deteriorado por el tiempo y mas por los hombres, que ha sido precisamente la intervención de la Dirección General de Bellas Artes para volverlo a su primitivo estado.

Y no es extraña esta situación. La instalación del convento de franciscanos exigió muchas reformas. Una de ellas fue abandonar la iglesia primitiva e instalar otra en otro lugar, descarnado los muros. Luego se hundió la techumbre de la iglesia primera, quizá en el incendio que en 1700 destruyó gran parte del castillo y el importante y rico archivo.

Mas adelante fue cuartel de la Guardia civil. Nuevas e importantes reformas. Total, completamente desconocido.

Pero era demasiada mole de piedra para que se fuera abajo y la restauración llegó a tiempo.

En cada uno de sus cuatro ángulos, un torreón octogonal hace guardia permanente.

Tiene una salida normal, amable, hacia el pueblo, con el que tiene su contacto diario. Y en la parte opuesta, en oriente, la puerta principal.

Esta se abre en un amplio torreón cuadrado y flanqueada por dos de los cuatro torreones octogonales. Y a los pies de la puerta, el foso natural.

De las caras laterales del castillo partía la muralla como un fuerte cinturón apretando amorosamente al pueblo.

Y como punto de apoyo par ala defensa del castillo, al otro lado del barranco, en la cumbre del cerro del Calvario, aún quedan en pie esbeltos torreones, centinelas alertas sobre la amplia panorámica.

Esta hermosa obra, como ya hemos dicho, debió comenzarse a finales del siglo XIV y se debió terminar en el siglo XV.

Cuando esta obra se halle totalmente restaurada, será un bello ejemplar de castillo gótico, muy evocador y digno de ser visitado.

Será una verdadera joya para Mora, la de la excolegiata, que se halla tan cerca del castillo, que entre ambos casi no hay espacio para que pueda huir la carretera, que va hacia.

LA RUTA DE LA NIEVE

La carretera se empina hacia las altas cumbres. El paisaje se va haciendo tupido, hasta que el elemento primordial, el alma del paisaje, es el pino. El pino permanente, audaz. El pino con ramas como brazos de asunción. Entre sus troncos pardos se vislumbran profundidades estremecedoras y cumbres altivas; la esmeralda nos envuelve lujosamente. Llegamos al puerto de Alcalá (1.600 metros). Al fondo la vega, tras un descenso impresionante.

La ermita de la Virgen es de grandes proporciones y mal calculados sus contrarrestos. Hoy los pilares, a los que se pone ya tirantes de hierro, cabecean hacia el exterior bajo el peso de la bóveda. La obra fue levantada en 1715 por el maestro Juan Escuder, según diseño de un padre carmelita. En su interior se venera la Virgen del Espino (hoy la Virgen de la Vega), que fue una bella imagen románica, antes de ser restaurada.
Hay pinturas en el camarín, algo interesantes. Menos lo son las del crucero, realizadas a principios del siglo XIX.

En torno a esta ermita, levantada en una amplia vega rodeada de arriesgados montes cubiertos frondosos pinares, se ha desarrollado un amplio complejo turístico, con pintorescos chalets de variadas estructuras y cómodas fondas para refugio de los practicantes del deporte blanco. O de los no practicantes, que también son muchos los que van a ver y pasar los fines de semana entre esta alegre y bulliciosa multitud. Costosos complejos que tiene dos vertientes fructíferas; el invierno y el verano.

Caminamos hacia Alcalá, distante un kilómetro, por la vega pintoresca. Antes de llegar a él dejamos a la derecha el desvío que conduce allá lejos, a la Gascuña.

Pero sigamos hacia el poblado:
A poco se encuentra el humilladero, que se alza sobrio, acogedor, persuasivo. Es una obra renacentista de piedra de sillería, levantado en 1627 por Juan Palomar y de Torres, hijo del lugar, según señala una lápida en las pistas de nieve, que distan ocho kilómetros.

Alfonso II, preocupado por asegurar las conquistas, donó en 1174 el Castillo, décimas y patronato del pueblo, al monasterio de Selva Mayor.

Es de base cuadrada con cuatro arcos y cúpula, y cuatro hornacinas en el interior de cada ángulo. Lástima que permanezca vacío y que la cruz, ala que servía de dosel, haya desaparecido y no se haya puesto una imitación, al menos, que justifique el por que de esta obra.

Alcalá está ante nosotros. Sobre el poblado la silueta del castillo y como manto condal, colgado en el fondo, el monte sombrío.

Que poco podían hacer por el pueblo, solamente darle el apellido. Y así fue: Alcalá de la Selva.

Pero esto era insostenible, y como hemos vito, dos siglos después, en 1376, fue vendida al Señor de Mora, por once mil florines.

El castillo, de origen árabe, está totalmente ruinosos, situado en la cumbre del cerro, su silueta mutilada nos habla de olvidadas epopeyas.

En la parte alta del pueblo se halla la iglesia.

Es de estilo renacentista y fue inaugurada en 1614.

Su portada es fría, como los vientos de estas alturas y desarticulada con la superposición de varios órdenes. En ella está esculpido el escudo del señor de la Villa, el conde de Fuentes y marqués de Mora. Su interior está muy mixtificado con revocos.

Esta es Alcalá, con sus calles morunas, retorcidas y empinadas. Con sus entes sencillas, de alma serrana.

Alcalá con su Virgen de la Vega y sus complejos turísticos diseminados por sus contornos, es el último punto de apoyo para
EL DEPORTE BLANCO

Un grupo de pueblos tiene su esperanza puesta en el deporte blanco. Las esperanzas puestas en esa nieve, que años atrás, ponía espanto en el alma y los tenía aislados días y días, como en absurdos lazaretos, sin saber de nada ni de nadie, hasta que el tiempo mejoraba, la nieve iba desapareciendo y de nuevo se podía transitar por ellos.

Hoy todo ha cambiado. Las máquinas avientan la nieve de los caminos, cientos de coches se concentran en la inmensa sabana suavemente ondulada, como sostenida por los cuatro puntos cardinales.

Se ha levantado el ánimo de estos pueblos dormidos en el regazo de las altivas montañas.

La alegría juvenil de los deportistas, siembra de rosas la nieve. Y aquellos pueblos olvidados van recobrando su esperanza y su ilusión, al ritmo actual de la vida inquieta del deporte blanco.


Tal día como hoy 25 de septiembre



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