LEY 9/2001, de 18 de junio, de creación de la Comarca de la Comunidad de Calatayud. 
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LEY 9/2001, de 18 de junio, de creación de la Comarca de la Comunidad de Calatayud. Aragón

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Hoy me he levantado con ganas de ser un Cabecita Loca


Fecha de Publicación: 27/06/2001

  En nombre del Rey y como Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, promulgo la presente Ley, aprobada por las Cortes de Aragón, y ordeno se publique en el "Boletín Oficial de Aragón" y en el "Boletín Oficial del Estado", todo ello de conformidad con lo dispuesto en el artículo 20.1 del Estatuto de Autonomía.

  PREAMBULO
El artículo 5 del Estatuto de Autonomía de Aragón prevé que una Ley de las Cortes de Aragón podrá ordenar la constitución y regulación de las comarcas.

  En desarrollo de esa previsión estatutaria, la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, de Comarcalización de Aragón, regula la comarca como entidad local y nuevo nivel de administración pública en que puede estructurarse la organización territorial de Aragón.

  Dicha Ley establece las normas generales a las que se ajustará la organización comarcal y dispone que la creación de cada comarca se realizará por Ley de las Cortes de Aragón, partiendo de la iniciativa adoptada por los municipios que hayan de integrarla o por una Mancomunidad de interés comarcal.

  Por otra parte, la Ley 8/1996, de 2 de diciembre, de Delimitación Comarcal de Aragón, estableció los municipios que integran cada una de las comarcas.

  En aplicación de las normas citadas, un número de municipios integrantes de la delimitación comarcal de Calatayud, superior a las dos terceras partes de los que aparecen en el anexo de la Ley de Delimitación Comarcal como comarca número 20, y que representan más de la mitad de su censo electoral, han ejercido la iniciativa de creación de la comarca de la Comunidad de Calatayud mediante acuerdo del pleno de sus Ayuntamientos adoptado con el quórum legalmente previsto.

  Su iniciativa se basa en un estudio documentado que justifica la creación de la comarca de la Comunidad de Calatayud fundamentada en la existencia de vínculos territoriales históricos, económicos, sociales y culturales entre los municipios que la forman, en la conveniencia de la gestión supramunicipal de los servicios que van a prestar y en su viabilidad económica. Dichos vínculos se forjaron sobre el territorio del Jalón, enmarcado en la Sistema Ibérico, a partir del fuero otorgado en el siglo XII para Calatayud y sus aldeas, que daría lugar en el siglo XIII a la Comunidad de aldeas de Calatayud y a una entidad político-administrativa, socioeconómica y cultural que se mantuvo durante siglos. En la primera división provincial de comienzos del siglo XIX fue resucitada efímeramente la entidad administrativa anterior, manteniéndose hasta hoy la unidad socioeconómica y cultural en este territorio comarcal.

  El Gobierno de Aragón, por acuerdo de 11 de julio de 2000, resolvió favorablemente sobre la procedencia y viabilidad de la comarca de la Comunidad de Calatayud, de acuerdo con los datos y estudios contenidos en la documentación aportada por los ayuntamientos promotores de la iniciativa.

  Redactado el correspondiente anteproyecto de Ley, ha sido sometido a información pública por plazo de cuatro meses.

  El Proyecto crea la comarca de la Comunidad de Calatayud, como entidad local territorial, y regula dentro del marco establecido por la Ley de Comarcalización de Aragón sus aspectos peculiares: su denominación, capitalidad, competencias, organización, régimen de funcionamiento, personal y Hacienda comarcal.

  La denominación que, en la Ley 8/1996, de Delimitación Comarcal de Aragón, figuraba para esta comarca era la de "Calatayud"; sin embargo, en el anteproyecto, y según lo establecido en los artículos 4.3 y 6.2. a) de la Ley 10/1993, de Comarcalización de Aragón, se denomina a la comarca "Comunidad de Calatayud", tal y como se recoge y justifica en el estudio documentado, por adecuarse mejor a la denominación histórica del territorio, entendiendo la Comunidad no como antinomia entre Calatayud y sus pueblos o antiguas aldeas que se alzaron contra Calatayud como Comunidad en el siglo XIII, sino desde la concepción inicial del fuero fundacional de la ciudad, y hoy otra vez vigente con la presente Ley, de una entidad solidaria de intereses comunes de todos los municipios, capaz de autoadministrarse y desarrollar al máximo la comarca.

  En cuanto a las competencias propias, se le atribuye una amplia lista de materias en las que podrá desempeñar funciones, previendo que la determinación de los traspasos de servicios y medios se efectúe a través de las correspondientes comisiones mixtas.

  En las normas relativas a organización, se fija el número de miembros del Consejo Comarcal con arreglo a la población de la comarca, se completa la regulación de su elección, se fija el número de vicepresidentes y se prevé la existencia de una Comisión Consultiva integrada por todos los Alcaldes de las Entidades Locales de la Comarca.

  En relación con el personal, se contempla la figura del Gerente, con funciones de gestión e impulso de los servicios.

  Entre los preceptos relativos a la Hacienda comarcal, se enumeran sus ingresos, las aportaciones municipales y su régimen presupuestario y contable.

  La asunción de competencias por parte de la comarca que anteriormente tenían atribuidas las mancomunidades no hace aconsejable la pervivencia de éstas últimas, reguladas en el artículo 77 de la Ley 7/1999, de 9 de abril, de Administración Local de Aragón, cuando exista coincidencia de fines e intereses con los definidos para la comarca. No hay que olvidar que la creación de la comarca es consecuencia de una Ley de las Cortes de Aragón promovida, en primera instancia, por los municipios de la delimitación comarcal. Por ello, esta Ley incluye una disposición que fija los criterios y orientaciones en las relaciones de la comarca con las mancomunidades que existen en la delimitación comarcal de Calatayud.

  En definitiva, el proyecto configura la nueva entidad local que se crea, con atención a sus peculiaridades e intereses, haciendo posible la institucionalización de la comarca de la Comunidad de Calatayud, como entidad supramunicipal que ha de dar respuesta a las necesidades actuales de gestión de servicios públicos y servir de nivel adecuado para la descentralización de competencias por parte de la Provincia y de la Comunidad Autónoma, acercando la responsabilidad de su gestión a sus destinatarios.

  CAPITULO I Disposiciones generales
Artículo 1.--Creación y denominación.

  1. Se crea la comarca de la Comunidad de Calatayud, integrada por los municipios de Abanto, Alarba, Alconchel de Ariza, Alhama de Aragón, Aniñón, Arándiga, Ariza, Ateca, Belmonte de Gracián, Berdejo, Bijuesca, Bordalba, Bubierca, Cabolafuente, Calatayud, Calmarza, Campillo de Aragón, Carenas, Castejón de Alarba, Castejón de las Armas, Cervera de la Cañada, Cetina, Cimballa, Clarés de Ribota, Codos, Contamina, Embid de Ariza, El Frasno, Fuentes de Jiloca, Godojos, Ibdes, Jaraba, Malanquilla, Maluenda, Mara, Miedes de Aragón, Monreal de Ariza, Monterde, Montón, Morata de Jiloca, Morés, Moros, Munébrega, Nigüella, Nuévalos, Olvés, Orera, Paracuellos de la Ribera, Paracuellos de Jiloca, Pozuel de Ariza, Ruesca, Saviñán, Sediles, Sisamón, Terrer, Tobed, Torralba de Ribota, Torrehermosa, Torrelapaja, Torrijo, Valtorres, Velilla de Jiloca, Villafeliche, Villalba de Perejil, Villalengua, Villarroya de la Sierra y La Vilueña.

  2. El territorio de la comarca es el constituido por el conjunto de los términos de los municipios que la integran.

  Artículo 2.--Capitalidad.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud tiene su capitalidad en el municipio de Calatayud, donde tendrán su sede oficial los órganos de gobierno de la misma.

  2. Sin perjuicio de lo anterior, los servicios que preste la comarca podrán establecerse en cualquier lugar dentro de los límites del territorio comarcal.

  Artículo 3.--Personalidad y potestades.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud, como Entidad local territorial, tiene personalidad jurídica propia y goza de capacidad y autonomía para el cumplimiento de sus fines.

  2. En el ejercicio de sus competencias, corresponden a la comarca de la Comunidad de Calatayud todas las potestades y prerrogativas reconocidas a la comarca en la legislación aragonesa.

  CAPITULO II Competencias Artículo 4.--Competencias de la comarca.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud tendrá a su cargo la ejecución de obras, la prestación de servicios y la gestión de actividades de carácter supramunicipal, cooperando con los municipios que la integran en el cumplimiento de sus fines propios.

  2. Asimismo, la comarca de la Comunidad de Calatayud representará los intereses de la población y del territorio comprendido dentro de la delimitación comarcal, en defensa de la solidaridad y del equilibrio dentro del territorio de la Comunidad Autónoma de Aragón.

  Artículo 5.--Competencias propias.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud podrá ejercer competencias en las siguientes materias: a) Ordenación del territorio y urbanismo.

  b) Transportes.

  c) Protección del medio ambiente.

  d) Servicio de recogida y tratamiento de residuos sólidos.

  e) Salubridad pública.

  f) Sanidad.

  g) Acción social.

  h) Agricultura, ganadería y montes.

  i) Cultura.

  j) Patrimonio cultural.

  k) Tradiciones populares.

  l) Deportes.

  m) Promoción del turismo.

  n) Artesanía.

  ñ) Protección de los consumidores y usuarios.

  o) Energía y promoción industrial.

  p) Ferias y mercados comarcales.

  q) Protección civil y prevención y extinción de incendios.

  r) Aquellas otras que con posterioridad a la presente Ley pudieran ser ejercidas en el futuro por las comarcas, conforme a la legislación sectorial correspondiente.

  2. Igualmente, la comarca podrá ejercer la iniciativa pública para la realización de actividades económicas de interés comarcal y participará, en su caso, en la elaboración de los programas de ordenación y promoción de recursos agrarios de montaña y en la gestión de obras de infraestructura y de servicios públicos básicos que en ellos se incluyan.

  Artículo 6.--Asistencia y cooperación con los municipios.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud creará un servicio de cooperación y asistencia dirigido a prestar asesoramiento a los municipios que lo soliciten en las materias jurídico-administrativa, económica, financiera y técnica.

  2. Igualmente, cooperará con los municipios que la integran estableciendo y prestando los servicios mínimos obligatorios que resultasen de imposible o muy difícil cumplimiento, en los supuestos previstos en la legislación aragonesa sobre Administración Local. Con tal fin, el acuerdo de dispensa fijará las condiciones y aportaciones económicas que procedan.

  3. La comarca de la Comunidad de Calatayud prestará las funciones correspondientes al puesto de Secretaría-Intervención en los supuestos previstos en la legislación aragonesa sobre comarcalización. En ese caso, la sede administrativa estable del puesto de trabajo radicará en las oficinas comarcales correspondientes, sin perjuicio de que se asegure la comunicación entre dichas oficinas y el municipio exento por medios telefónicos y otros sistemas de telecomunicación, así como la asistencia del personal habilitado necesario a las sesiones municipales y a aquellos otros actos en que así sea preciso por su importancia o la especial necesidad de asesoramiento jurídico y técnico.

  Artículo 7.--Competencias transferidas y delegadas.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud podrá asumir competencias transferidas o delegadas de la Administración de la Comunidad Autónoma, de la Provincia de Zaragoza y de los municipios que la integran, siempre que con ello se mejore la eficacia de la gestión pública, con el alcance, contenido y condiciones establecidas en la legislación aragonesa sobre Administración Local.

  2. En todo caso, en la transferencia o delegación de competencias se estará a lo previsto en el artículo 9.4 de la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, sobre Comarcalización de Aragón, tanto en lo relativo a los medios precisos para su ejercicio, como a la aceptación expresa por parte del Consejo Comarcal.

  Artículo 8.--Encomienda de gestión.

  1. La comarca de la Comunidad de Calatayud, a través de la encomienda de la gestión ordinaria de determinados servicios, podrá realizar funciones ejecutivas correspondientes a competencias de la Administración de la Comunidad Autónoma y de la provincia de Zaragoza, previa la tramitación procedente, cuando por sus características no requieran unidad de gestión ni su ejercicio directo.

  2. Igualmente a través de la encomienda de la gestión ordinaria de determinados servicios, uno o varios municipios podrán realizar funciones ejecutivas correspondientes a competencias de la comarca cuando suponga una mejora en su prestación.

  Artículo 9.--Ejercicio de las competencias.

  1. Los acuerdos y resoluciones que adopten los órganos de gobierno de la comarca de la Comunidad de Calatayud en el ejercicio de sus competencias obligarán tanto a los Ayuntamientos que la integran como a las personas físicas y jurídicas a quienes puedan afectar.

  2. La comarca de la Comunidad de Calatayud podrá utilizar para el desarrollo de sus fines cualquiera de las formas y medios de actuación previstos en el ordenamiento jurídico vigente.

  3. En los casos en que la prestación de los servicios así lo requiera, el Consejo Comarcal aprobará el correspondiente Reglamento en que se recoja su normativa específica.

  CAPITULO III Organización comarcal
Artículo 10.--Organos.

  1. Son órganos de la comarca:

a) El Consejo Comarcal.

  b) El Presidente.

  c) Los Vicepresidentes.

  d) La Comisión de Gobierno.

  e) La Comisión Especial de Cuentas.

  2. El Consejo Comarcal, mediante la aprobación por mayoría absoluta del Reglamento Orgánico Comarcal, podrá regular los órganos complementarios que considere necesarios, la estructura administrativa del ente comarcal y las relaciones entre los órganos comarcales y los municipios respectivos.

  3. En todo caso, existirá una Comisión consultiva integrada por todos los Alcaldes de las Entidades Locales de la comarca, que se reunirá, al menos, dos veces al año para conocer el presupuesto y el programa de actuación comarcal, así como cualquier otra cuestión que, por su relevancia se considere conveniente someter a su conocimiento, a propuesta del Consejo.

  Artículo 11.--Consejo Comarcal.

  1. El gobierno y la administración de la comarca de la Comunidad de Calatayud corresponderán al Consejo Comarcal, integrado por el Presidente y los Consejeros.

  2. El número de miembros del Consejo Comarcal será de treinta y cinco.

  Artículo 12.--Elección y proclamación de los Consejeros.

  1. Una vez realizada la asignación de puestos conforme a lo dispuesto en la legislación aragonesa sobre comarcalización, la Junta Electoral competente convocará separadamente, dentro de los cinco días siguientes, a todos los concejales de los respectivos partidos políticos, coaliciones, federaciones y agrupaciones que hayan obtenido puestos en el Consejo Comarcal para que designen de entre ellos a las personas que hayan de ser proclamadas miembros y, además, los suplentes que hayan de ocupar las vacantes eventuales, en número mínimo de cinco, o igual al número de candidatos si los puestos que corresponden no llegan a esta cifra.

  2. Ningún partido, coalición, federación o agrupación podrá designar a más de un tercio de los miembros que le correspondan en el Consejo Comarcal entre concejales que sean del mismo municipio, salvo los casos en que ello impida ocupar todos los puestos que le correspondan.

  3. Una vez efectuada la elección, la Junta Electoral proclamará a los miembros del Consejo Comarcal electos y a los suplentes, entregará las correspondientes credenciales y enviará al Consejo Comarcal la certificación acreditativa. La composición del mismo se hará pública en los tablones de anuncios de los municipios de la comarca y en el "Boletín Oficial de Aragón".

  4. En caso de muerte, incapacidad o incompatibilidad o de renuncia a su condición, de un consejero comarcal, la vacante se ocupará mediante uno de los suplentes, siguiendo el orden establecido entre ellos. Si no es posible ocupar alguna vacante porque los suplentes designados ya han pasado a ocupar vacantes anteriores, deberá procederse a una nueva elección de Consejeros comarcales, de conformidad con el procedimiento establecido en el apartado 1.

  Artículo 13.--Estatuto de los Consejeros comarcales.

  1. Los cargos de Presidente y de Consejeros de la comarca serán gratuitos, sin perjuicio de la percepción de las indemnizaciones por razón del servicio que pueda fijar el Consejo Comarcal en concepto de dietas y gastos de desplazamiento.

  2. Cuando el ejercicio de los cargos requiera la dedicación exclusiva o especial de los miembros del Consejo Comarcal, se estará a lo dispuesto en la normativa aragonesa sobre Administración Local.

  Artículo 14.--Elección del Presidente.

  1. El Presidente de la comarca será elegido de entre los miembros del Consejo Comarcal en la misma sesión constitutiva, por mayoría absoluta de votos en primera votación y por mayoría simple en segunda votación. En caso de empate, se procederá a una tercera votación, y si en la misma se produce nuevamente empate, será elegido el candidato de la lista con más Consejeros. Si las listas tienen el mismo número de Consejeros, será elegido el candidato de la lista con un número mayor de concejales en la Comarca. Si vuelve a producirse nuevo empate, será elegido el candidato de la lista que mayor número de votos hubiera obtenido en las últimas elecciones dentro de la comarca, y, de persistir el empate, se dilucidará por sorteo.

  2. El presidente podrá ser destituido del cargo mediante moción de censura, de forma análoga a lo previsto en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para los municipios. A estos efectos, podrán ser candidatos al cargo de Presidente todos los Consejeros.

  3. El Presidente podrá plantear al Consejo Comarcal la cuestión de confianza en los términos previstos en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

  Artículo 15.--Competencias del Presidente y del Consejo Comarcal.

  1. El Consejo Comarcal y su Presidente ejercerán las atribuciones y ajustarán su funcionamiento a las normas relativas al Pleno del ayuntamiento y al Alcalde contenidas en la legislación de régimen local y en las leyes de carácter sectorial.

  2. No obstante, corresponderá al Consejo Comarcal la aprobación de las bases de las pruebas para la selección del personal y para los concursos de provisión de puestos de trabajo.

  Artículo 16.--Vicepresidentes.

  1. Los Vicepresidentes, hasta un máximo de cuatro, serán libremente nombrados y cesados por el Presidente entre los Consejeros comarcales. El estatuto general de los Vicepresidentes será determinado por el Reglamento Orgánico.

  2. Los Vicepresidentes sustituirán por su orden al Presidente en caso de vacante, ausencia o enfermedad y ejercerán aquellas atribuciones que el Presidente expresamente les delegue.

  Artículo 17.--Comisión de Gobierno.

  La Comisión de Gobierno estará integrada por el Presidente y un número de Consejeros no superior a un tercio del número legal de los mismos, nombrados y separados libremente por aquél, dando cuenta al Consejo. Corresponderá a dicha Comisión la asistencia al presidente, así como aquellas atribuciones que determine el Reglamento Orgánico Comarcal o le deleguen el Consejo y el Presidente, ajustando su funcionamiento a las normas relativas a la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento contenida en la legislación de régimen local.

  Artículo 18.--Comisión Especial de Cuentas.

  La Comisión Especial de Cuentas, constituida por miembros de todos los grupos políticos integrantes del Consejo Comarcal, informará las cuentas anuales de la comarca, antes de ser aprobadas por el Consejo Comarcal.

  CAPITULO IV Régimen de funcionamiento
Artículo 19.--Principios generales.

  El régimen de funcionamiento y el procedimiento de adopción de acuerdos de los órganos comarcales será el establecido en la legislación de régimen local.

  Artículo 20.--Sesiones.

  1. El Consejo Comarcal celebrará una sesión ordinaria cada mes y se reunirá con carácter extraordinario siempre que sea convocada por el Presidente, por propia iniciativa o a propuesta de la cuarta parte de sus miembros. En el caso de solicitud de convocatoria, la celebración de la misma no podrá demorarse por más de quince días hábiles desde que haya sido solicitada.

  2. Respecto de la convocatoria, desarrollo de las sesiones, adopción de acuerdos, quórum de constitución y votaciones, se estará a lo dispuesto por las leyes y reglamentos de Régimen Local.

  CAPITULO V Personal
Artículo 21.--Principios generales.

  1. La estructura y régimen jurídico del personal al servicio de la comarca se regirá por la legislación básica del Estado y la normativa aragonesa sobre Administración Local.

  2. Corresponde al Consejo Comarcal la aprobación de la plantilla de su personal conforme a las dotaciones presupuestarias correspondientes.

  3. En todo caso, la selección del personal se llevará a cabo de acuerdo con lo previsto en el artículo 32.2 de la Ley 10/1993, de 4 de noviembre, sobre Comarcalización de Aragón.

  Artículo 22.--Funcionarios con habilitación de carácter nacional.

  1. Son funciones públicas necesarias cuya responsabilidad está reservada a funcionarios con habilitación de carácter nacional: a) La de Secretaría comprensiva de la fe pública y asesoramiento legal preceptivo.

  b) El control y fiscalización interna de la gestión económico-financiera y presupuestaria, así como la contabilidad, tesorería y recaudación.

  2. Las plazas, cuya clasificación se solicitará al Gobierno de Aragón, serán provistas mediante concursos de méritos.

  3. En supuestos excepcionales, el Consejo Comarcal podrá aprobar el desempeño provisional de las mismas por funcionarios con habilitación de carácter nacional que sirvan en algún municipio de la comarca.

  Artículo 23.--Gerente comarcal.

  Si las necesidades funcionales de la comarca lo aconsejan, podrá crearse un puesto de trabajo denominado gerente al que corresponderá la gestión técnica y ejecutiva, así como el impulso de los servicios de la misma.

  CAPITULO VI Hacienda comarcal
Artículo 24.--Ingresos.

  1. La Hacienda de la comarca de la Comunidad de Calatayud estará constituida por los siguientes recursos: a) Los ingresos procedentes de su patrimonio y los demás de Derecho privado.

  b) Tasas y precios públicos por la prestación de servicios o realización de actividades de su competencia.

  c) Contribuciones especiales.

  d) Las subvenciones y demás ingresos de Derecho Público.

  e) Transferencias de la Comunidad Autónoma y de la provincia en concepto de: --Participación en sus ingresos sin carácter finalista.

  --Traspasos de medios en virtud de redistribución legal.

  --Transferencia o delegación de competencias.

  f) Aportaciones de los municipios que la integran.

  g) Los procedentes de operaciones de crédito.

  h) El producto de las multas y sanciones impuestas en el ámbito de sus competencias.

  i) Cualesquiera otros que resulten establecidos mediante Ley.

  2. El Pleno del Consejo Comarcal establecerá los criterios para determinar las aportaciones de los municipios. Dichas aportaciones, que se revisarán anualmente, serán en todo caso proporcionales al número de habitantes y al aprovechamiento de los servicios que la comarca preste, sin perjuicio de que puedan introducirse índices correctores como el nivel de renta y riqueza de los municipios.

  3. Los municipios que integran la comarca de la Comunidad de Calatayud podrán delegar en la misma sus facultades tributarias de gestión, liquidación, inspección y recaudación sin perjuicio de las delegaciones y demás fórmulas de colaboración que puedan establecerse con otras Administraciones públicas.

  Artículo 25.--Régimen Presupuestario y contable.

  1. El Consejo Comarcal aprobará anualmente un presupuesto, en el que se incluirán todas sus previsiones económicas para el ejercicio, tanto ordinarias como de inversión.

  2. Dicho presupuesto se ajustará, en cuanto a su estructura y normas de formación, a las aplicables con carácter general a las Entidades Locales. Durante el período de exposición al público, los Ayuntamientos miembros de la comarca podrán presentar también reclamaciones y sugerencias.

  3. En el caso de que el presupuesto de la comarca se liquidase con superávit, podrá destinarse a la mejora de sus instalaciones y actividades.

  4. Si el remanente excediera de las previsiones para dichas mejoras, podrá acordarse su destino, en todo o en parte, a minorar las aportaciones de los Ayuntamientos miembros a los presupuestos de la comarca, en la proporción que corresponda al importe de los mismos.

  5. El régimen financiero, presupuestario, de intervención y contabilidad de la comarca de la Comunidad de Calatayud, será el establecido en la legislación de régimen local.

  Artículo 26.--Patrimonio.

  El patrimonio de la comarca estará integrado por toda clase de bienes, derechos y acciones que legítimamente adquiera, bien a su constitución o con posterioridad. A tal efecto, deberá formarse un inventario, de conformidad con las disposiciones aplicables en general a las Entidades Locales.

  Artículo 27.--Aportaciones municipales y obligatoriedad.

  1. Las aportaciones municipales, cuya cuantía global se fijará con arreglo al presupuesto aprobado por el Consejo Comarcal, se distribuirán entre los municipios que la integran en función del número de ciudadanos, y, en el caso de existir servicios de utilización potestativa, en función de los servicios prestados por la comarca a cada municipio.

  2. Las aportaciones a la comarca tendrán la consideración de pagos obligatorios para los municipios integrantes de la misma.

  Dichas aportaciones se realizarán en la forma y plazos que determine el Consejo Comarcal.

  3. Si algún municipio se retrasara en el pago de su cuota por plazo superior a un trimestre, el Presidente le requerirá su pago en un plazo de veinte días. Transcurrido dicho plazo sin haberla hecho efectiva, el Presidente podrá solicitar de los órganos de la Administración central, autonómica o provincial la retención de las cuotas pendientes con cargo a las transferencias de carácter incondicionado y no finalista que tuviere reconocidas el Ayuntamiento deudor para su entrega a la comarca. Esta retención se considerará autorizada por los Ayuntamientos, siempre que se acompañe la certificación reglamentaria de descubierto.

  DISPOSICIONES ADICIONALES
Primera.--Alteración de términos municipales.

  La alteración de los términos municipales de alguno de los municipios integrantes de la comarca supondrá, en su caso, la modificación paralela de los límites de la comarca sin necesidad de la modificación de la presente Ley.

  Segunda.--Nombramiento de una Comisión Gestora y cese del Alcalde y de los concejales del municipio.

  Cuando, como consecuencia de una alteración de términos municipales o de otras causas previstas en la legislación de régimen local se designe una Comisión Gestora en algún municipio de la comarca y cesen el Alcalde y los concejales del mismo, éstos perderán la condición de consejeros comarcales cubriéndose su vacante con los suplentes por su orden.

  Tercera.--Registros.

  Los Registros de las diversas Entidades Locales integrantes de la comarca tendrán la consideración de Registros delegados del general de la comarca a los efectos de entrada, salida y presentación de documentos.

  Cuarta.--Modificaciones en el censo.

  Si se produjeran variaciones en el censo de los municipios que supusieran modificar el número de consejeros conforme a lo dispuesto con carácter general para la comarca en la legislación aragonesa, dicha modificación se aplicará en la elección y constitución del siguiente Consejo comarcal sin que sea precisa la modificación expresa de la presente Ley.

  Quinta.--Transferencia del Plan Provincial de Obras y Servicios.

  El Gobierno de Aragón impulsará el proceso de transferencias en el contexto de las Comisiones mixtas creadas al efecto, a fin de que la comarca de la Comunidad de Calatayud pueda asumir la gestión del Plan Provincial de Obras y Servicios de la Diputación Provincial de Zaragoza en su ámbito territorial y en la cuantía económica porcentual correspondiente.

  Sexta.--Mancomunidades.

  1. La asunción por la comarca de la "Comunidad de Calatayud" de sus competencias propias en los distintos sectores de la acción pública, conforme a lo previsto en el artículo 5 de esta Ley, llevará consigo que la comarca suceda a las mancomunidades cuyos fines sean coincidentes y estén incluidas en su ámbito territorial, entendiéndose modificada la naturaleza jurídica de la entidad gestora de las competencias de que se trate. En consecuencia, se procederá al traspaso por las mancomunidades a favor de la comarca de las correspondientes funciones y servicios y de los medios adscritos a su gestión, entendiéndose incluidas entre ellos las transferencias para gastos corrientes e inversiones concedidas por el Gobierno de Aragón y otras Administraciones para la financiación de los servicios mancomunados.

  2. La "Comunidad de Calatayud" y las mancomunidades afectadas procederán a concretar los términos de los traspasos a los que se refiere el apartado 1 de la presente disposición, de modo que la disolución y liquidación de una mancomunidad por conclusión de su objeto, cuando procediese, garantice la continuidad en la prestación de los servicios.

  3. En aquellos casos en que una mancomunidad incluya municipios pertenecientes a una delimitación comarcal distinta de la "Comunidad de Calatayud", se procederá a concretar los fines que deben ser asumidos por dicha comarca en relación con los municipios pertenecientes a su propio ámbito territorial. A la vista de la repercusión que ello suponga, se planteará la modificación de los estatutos de la mancomunidad para adaptar su composición y fines a la nueva situación. Si ello hiciera inviable la continuidad de la mancomunidad o no pudiera garantizarse la prestación de los correspondientes servicios, la "Comunidad de Calatayud" podrá formalizar convenios para asegurar su mantenimiento con los municipios interesados de la delimitación comarcal limítrofe hasta tanto se constituya la correspondiente comarca.

  DISPOSICIONES TRANSITORIAS Primera.--Primera elección de los Consejeros comarcales y constitución del Consejo Comarcal.

  1. La Junta Electoral de Aragón, en la sede de las Cortes de Aragón procederá en el plazo máximo de un mes tras la entrada en vigor de esta Ley, a realizar las actuaciones previstas en su artículo 12, tomando como referencia los resultados de las últimas elecciones municipales celebradas en los municipios integrados en la comarca.

  2. El Consejo Comarcal se constituirá en sesión pública en la capital de la comarca el decimoquinto día hábil posterior al acto de proclamación de los miembros electos. A tal fin se constituirá una Mesa de Edad integrada por los Consejeros de mayor y de menor edad presentes en el acto, actuando como Secretario el que lo sea del Ayuntamiento de la capitalidad.

  Segunda.--Comisiones mixtas de transferencias.

  Al objeto de preparar la transferencia o delegación de funciones y servicios a la comarca de la Comunidad de Calatayud, dentro del mes siguiente a la constitución del Consejo Comarcal se creará, por Decreto del Gobierno de Aragón, una Comisión paritaria con representantes de la Administración de la Comunidad Autónoma de Aragón y de la Comarca. Esta Comisión elaborará los calendarios y el contenido de transferencias y delegaciones, así como las propuestas de traspasos y medios que deba recibir la comarca de la Comunidad de Calatayud. Asimismo, en igual plazo y con los mismos fines, se constituirá la Comisión de Transferencias entre la Diputación Provincial de Zaragoza y la comarca de la Comunidad de Calatayud.

  DISPOSICIONES FINALES
Primera.--Legislación supletoria.

  En lo no previsto en la presente Ley, será de aplicación lo establecido en las leyes y reglamentos aragoneses sobre Administración local.

  Segunda.--Habilitación de desarrollo reglamentario.

  Se faculta al Gobierno de Aragón para dictar las disposiciones reglamentarias precisas para el desarrollo de la presente Ley.

  Tercera.--Entrada en vigor.

  La presente Ley entrará en vigor el día 16 de agosto de 2001.

  Así lo dispongo a los efectos del artículo 9.1 de la Constitución y los correspondientes del Estatuto de Autonomía de Aragón.

  Zaragoza, 18 de junio de 2001.

  El Presidente del Gobierno de Aragón, MARCELINO IGLESIAS RICOU 

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Hoy toca Teruel

TERUEL Y SU PROVINCIA

En este articulo, el dedicado a la capital de Teruel, indica << Ignorada maravilla>>. La frase podría ampliarse al resto de la provincia, porque acaso sea de las menos conocidas, y por ello menos admiradas, dentro de la geografía hispana. No solo por los españoles de las restantes regiones, aún diríamos por los mismos turolenses, entre los que no serán mucho los que puedan dar noticia amplia y detallada de cuanto su tierra natal ofrece. Y, sin embargo, pocas otras provincias españolas podrán mostrar tanta variedad de motivos, tal diferencia extrema en su geografía, tantos valores en arqueología, en arte rupestre, en restos de civilizaciones mudéjares o romanas; en el interés diverso de sus encontrados cultivos, sus variadas costumbres locales, que van desde las severas religiosas de un Calanda, Hijar o La Puebla, a las alegremente festivas del dance de un Castellote.
Todo esto, y mucho mas, se brinda al historiador, al estudioso, al viajero que lo es por sencilla curiosidad.
Desde la cima de los Montes Universales, con Orihuela del Tremedal como avanzada y la impar Albarracín cercana, hasta las sierras del Maestrazgo, de un abolengo ilustre que se retrata en Mora de Rubielos; o desde la oriental Calamocha hasta Valderrobres y Calaceite, fronteras ya con tierras catalanas y aguas del Mediterráneo por Tarragona, la provincia de Teruel sorprende a cada paso con la multiplicidad de recuerdos que nos traen ecos vivos del pasado, tan lejano como interesante, y que brindan hoy, como siempre, la fisionomía de paisajes que van desde lo abrupto de riscos con nieves permanentes y frondosos bosques, como en la zona de Bronchales, a los suaves donde el olivar se cultiva, para que en todas y cada una de las zonas sea abundante la presencia de monumentos que pregonan siglos de arte y de gloriosa historia.
Dividir la provincia turolense en rutas viajeras es ofrecer al que las vive constante sorpresas gratas, cuando sigue la del Maestrazgo, la de la Sierra de Albarracín, la de la tierra baja o la del río Jiloca.
Los folletos editados por esta Caja de Ahorros recogen hasta ahora los aspectos más brillantes de cuanto en esas rutas se encuentra, y así, junto al dedicado a Teruel capital, donde destaca la historia, la fisonomía urbana actual sigue con la extraordinaria presencia de sus famosas torres mudéjares y el inmarcesible recuerdo de Isabel y Diego, los amantes que dan en cierto modo título a la ciudad y cuyas momias protege el rico mausoleo que Juan de Avalos trabajó. Luego, conjugando así los histórico con lo monumental, la geográfico con lo económico o lo folklórico con cuanto en todos los aspectos puede atraer a las gentes para que Teruel no siga siendo <<ignorada maravilla>>, prestigiosas firmas enamoradas de todo aquello han ido trazando con amor estos folletos que nos hablan de cada una de esas zonas aludidas y que han de completarse, con otros trabajos similares ya en prensa, como es propósito de esta Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja.

TERUEL IGNORADA MARAVILLA

Teruel es una ciudad maravillosa, ignorada aún de la mayor parte de los españoles para los que su nombre solo evoca unos terribles partes de guerra de nuestra Cruzada y una remota ciudad yerta de frío, la más pequeña de las capitales de provincia.
Un escritor la llamó << la Verona española>> por ser una cuna de la mas bella historia de amor: la de los Amantes de Teruel, precursora de la de Romeo y Julieta.
Todo en Teruel es leyenda, mito, poesía, como su cielo siempre claro, sus calles, sus rincones y sus monumentos se hubieran confabulado para crearlos.
El misterio que rodea su remoto e incierto origen creó un bello poema mítico con el mas recio y noble de los símbolos como protagonistas: el toro, al lado del mas espiritual y poético por excelencia: la estrella.
Rechazada la leyenda por la lógica de la Historia, quedará sin embargo perennemente escrita en su escudo y seremos muchos los que, desoyendo la lógica, preferimos soñar en la visión mitológica del toro con la brillante estrella entre estas sus astas, señalando a unos soldados perdidos y errantes en la serranía, el lugar donde los dioses querían que la ciudad fuera emplazada.
Los datos mas seguros nos dicen que fueron los caballeros de Alfonso II quienes la fundaron en 1171 sobre el emplazamiento de una medina árabe que quien sabe si antes fue griega y romana, pero a aquel rey debe Teruel su espaldarazo cívico al concederle, cinco años mas tarde de su famoso Fuero.
Por su situación estratégica, atalaya del Reino de Valencia y paso obligado desde el Mediterráneo a las importantes ciudades del interior, Zaragoza y Guadalajara, Teruel fue entonces nudo comercial irremplazable; el gran Zoco Grande al que convergían cristianos y musulmanes con sus mercancías de la tierra y el mar.
Porque en Teruel, durante varías centurias moros y cristianos convivieron pacíficamente después de la conquista de Valencia y de aquella convivencia y colaboración surgieron los magníficos monumentos que han llegado a nosotros, aunque otros tantos se hayan perdido, como la Torre de San Juan, que recibiera el nombre de <<la fermosa>> por serlo tanto entre sus hermanas que hoy nos parecen insuperables.
Así Teruel ofrece al visitante la estampa única en Europa y en el mundo, de sus torres mudéjares, expresión la más completa de un estilo que, al decir de Menéndez Pelayo <<es el único estilo peculiarmente español de que podemos envanecernos>>.
Es cierto que, en varias ciudades aragonesas, y con gran esplendor en Daroca, hallamos las características torres, y en Zaragoza misma, la fachada de la Seo correspondiente al Arco del Deán es un hermoso exponente de la cerámica incrustada como motivo de decoración del escueto y pobre ladrillo.
Sin embargo, un conjunto monumental como el que nos ocupa, que reúne cuatro torres de paralela importancia en el marco medieval de sus estrechas y empinadas callejuelas bajo un cielo de extraordinaria nitidez y azul intenso- no hay que olvidar que la ciudad se halla casi a 1.000 metros de altitud-, no encuentra parangón en ningún otro lugar del mundo.
En estas torres esbeltísimas las cerámicas es su más bello ornato y si constituye una visión fantástica la de la ciudad bajo el sol poniente que arranca destellos multicolores a los azulejos, la visión se convierte en un sueño de las Mil y Una Noches bajo la iluminación nocturna de los reflectores que valorizan la filigrana del ladrillo y la cerámica.
Un paseo al atardecer, repetido en la noche, bajo las estrellas que allí parece como que están más cerca de nosotros, mas asequibles, o bajo la luna que envuelve las torres con su velo plateado, es una experiencia inolvidable que difícilmente nos será dado encontrar fuera de allí, si bien, en otro aspecto, en un momento determinado y en la triangular y característica plaza porticada que centra el pequeño monumento al <<torico>> símbolo de la ciudad, podemos creernos trasportados a Berna, la medieval y caballeresca de los soportales y las fuentes monumentales.
La más antigua de las iglesias supervivientes de Teruel es la Catedral, antaño parroquia de Santa María de Mediavilla, cuyo nombre nos dice que se encontraba en el corazón de la villa. En ella domina el románico de mediado el siglo XIII permitiendo apenas al mudéjar que apunte en la decoración de cerámica de su torre. Pero si su fábrica es parca en este estilo, su artesonado gótico mudéjar lo compensa.
Fabulosa obra del siglo XIII de marcada inspiración oriental, entre lacerías, losanges, estrellas y arcos mixtilíneos se despliega, en pinturas sobre tabla y en torno al Pantocrátor románico, la historia de su vida turolense de la época en que fuera construido, como una Crónica pictórica de Jorge Manrique o unas <<Novas>> trovadorescas de Ramón Vidal de Besalú llevadas a la madera y a los pinceles.
El acueducto <<Los Arcos>> desde <<El portal de la Traición>>.
Allí están los gremios, las artesanías y los oficios, desde el mas noble al mas desprestigiado; gentes que poblaron Teruel en el siglo XIII al XIV y lo llenaron con su acontecer diario.
Y aunque nos cueste arrancarnos al atractivo de este artesonado, pieza única conocida en el mundo y que si quisiéramos estudiar o siquiera admirar con detalle nos llevaría muchas horas de muchos días, otras bellezas nos esperan en esta misma Catedral que posee un notable retablo mayor en madera sin policromar, prolija en esculturas, obras del francés Gabriel Joly que en el siglo XVI llegó a Teruel huyendo de la justicia y que, según tradición, aquí dedicó su vida al arte religioso buscando así expirar un pasado de crímenes.
En una de las capillas laterales, se guarda un precioso retablo gótico del siglo XV conocido por el Retablo de la Coronación, de autor anónimo y una de las joyas mas valiosas del templo catedralicio.
Muy bella es también la reja monumental que cierra el coro y cuyos cardos y alcachofas característicos del gótico flamígero parecen obligarnos a alzar los ojos hacia las alturas donde se comprendía la mas espléndida joya de esta Catedral turolense.
En lo que fuera importante barrio de la Judería, el mas alto de la ciudad y del que nos ocuparemos como merece, San Pedro alza su torre románica, la mas austera de las torres de Teruel, con sus carretes de cerámica verde y negra, escoltada por siete minaretes que rematan el ábside poligonal del templo gótico mudéjar.
En una de sus capillas fueron descubiertas en 1616 las momias que la poética tradición atribuye a Diego Marcilla e Isabel de Segura y que hoy se hallan en una capilla aneja, bajo los bellísimos y emotivos mausoleos que en alabastro labraba el escultor Juan de Avalos.
Las figuras yacentes de ambos amantes, sencilla y serenamente realizadas, reposan en mausoleos separados pero sus rostros dormidos parecen mirarse en la Eternidad ty sus manos enlazadas los unen en insoluble y espiritual lazo.
Se ha discutido si Boccacio se inspiró en esta historia para uno de sus cuentos de trama semejante pero mucho mas inverosímil como corresponde al gusto italiano de la época. Ello no resulta extraño si tenemos en cuenta el fluyente contacto que en aquellos siglos existió entre los pueblos de la Corona de Aragón y los de la otra ribera mediterránea, contacto del que también en otros órdenes ha quedado constancia. Uno, muy curioso, por cierto, es el típico y exquisito << regañao>>, hermano mellizo de la sabrosa <<pizza>>.
Lo cierto es que la historia de los Amantes de Teruel ha inspirado muchas obras en literatura, la música, el teatro y la pintura.
Con el ánimo entristecido y admirado ante un amor que hoy se hace difícil de comprender, continuemos la visita a Teruel que nos guarda aún las mas insospechadas emociones y las más espléndidas de sus torres.
Son estas las mellizas del Salvador y de San Martín, cuya erección va unida a una leyenda de amor y rivalidad entre dos arquitectos enamorados ambos de una hermosa y noble dama morisca. Que no parece, sino que el amor es el signo de esta poética y bellísima ciudad.
Las dos torres son muy semejantes y en ellas el mudéjar, en su momento cumbre alcanza las notas más altas, como altas son sus proporciones monumentales y la perfección de su decorado de cerámica verde y blanca sobre el rojo ladrillo.
Construidas ambas en el siglo XIII, la de San Martín se halla mejor emplazada, exenta en una plaza que se abre en lo alto de la ciudad recortándose sobre las serranías lejanas y dominando la carretera que se extiende abajo. En esta plaza está la moderna Biblioteca Municipal y Casa de la Cultura con el Museo de la Ciudad que posee, entre otros notables tesoros, una espléndida colección de cerámica en la que se puede estudiar la evolución sin solución de esta excepcional artesanía.
En la iglesia de San Martín celebró Alfonso V las Cortes del Reino de triste memoria para la historia de Teruel pues en ellas, este rey que para otros fue Magnánimo, inició la extinción de los Fueros y privilegios que su homónimo el II Alfonso les otorga, y Jaime el Conquistador confirmará y ampliará.
Triste signo el de esta torre de San Martín que, según la leyenda nació bajo el trágico signo de la muerte; muerte de amor o por amor como en Teruel no podría ser menos.
En el siglo XVI tuvo que se apuntalada y reforzados sus cimientos y hoy su obra cobija el monumento a los Caídos, bella cruz de forja a la que dan guardia esbeltos farolones, bajo las cuatro torres turolenses, que con la Merced, también mudéjar y extramuros son cinco, se abre amplio arco por el que discurre la calle, contribuyendo así al ambiente misterioso y oriental que es la característica de la ciudad.
Bajo ésta de San Martín sube la célebre Andaquilla, puerta de la muralla y camino que enlaza uno de los dos únicos accesos de Teruel que es casi un reducto inaccesible. También por este lado, uniendo la ciudad con el Arrabal exterior se tiende el atrevido y elegante Acueducto, llamado comúnmente Los Arcos, de doble arquería y portentosa altura magnífica obra del Renacimiento, única en su género en España, y cuyo autor fue, en 1537 el ingeniero francés Pierre Vedel.
Por la Andaquilla es fama que llegó a la ciudad el desdichado Diego Marcilla. De ahí recibió el nombre esta puerta de muralla, corrupción del grito con que el enamorado espoleaba a su cubalgadura: <<¡Anda jaquilla!>> tratando de llegar a tiempo de evitar la boda de Isabel de Segura con el poderoso señor de Azagra, que anunciaban a los cuatro vientos las campanas de las torres de la ciudad y que se estaba celebrando en Santa María de Mediavilla, hoy Catedral.
Bajo la torre del Salvador, ante la que tenemos que lamentar que las casas circundantes la aprisionen hasta restarle perspectivas en su cuerpo medio inferior, corre la calle principal de la ciudad vieja con sus casas de miradores y sus comercios pequeñitos, antiguos gremios y artesanías, calle sombría y medieval que la noche revaloriza a la luz y sombra de los bien entonados y forjados faroles y que comienza en la plaza del Torico y termina donde la ciudad termina asomada al río Turia al que se desciende por la famosa escalinata, de estilo mudéjar moderno a través del cuidado parque y el gran rellano de la cual está el relieve alusivo a la Historia de los Amantes, obra novecentista del escultor Aniceto Marinas.
Otro templo muy interesante es el del convento de San Francisco, de un gótico purísimo, ejemplar en su estilo en la ciudad típicamente mudéjar.
Nació este convento en torno al sepulcro de dos humildes frailes mínimos: Juan de Perugia y Pedreo de Sassoferrato, discípulos del Poverello de Asís, que llegaron a Teruel a predicar su encendida palabra en una modesta ermita dedicada a San Bartolomé que se alzaba en el lugar donde hoy admiramos la soberbia fábrica de este convento. Mártires en Valencia por la crueldad del Emir Abuizeit, Jaime I trajo luego sus cuerpos a Teruel donde a través de lo siglos se les rinde veneración. La Merced es una deliciosa y plástica estampa situada a extramuros que sirve para demostrarnos que aún en el siglo XVI, el de la construcción de unu torre pequeñita, hermana menor de las soberbias torres que acabamos de admirar, los artífices de la ciudad seguían fieles a su escuela característica. O tal vez la razón haya que buscarla en la supervivencia de moriscos y sefardíes aún después de su expulsión decretada por los Reyes Católicos. Porque los cierto es que en Teruel, como lo fuera en Tudela, la convivencia de cristianos y moriscos fue una suerte de avanzada de ecumenismo conciliar, de rara excepción en la época.
De la arquitectura civil quedan muestras en la Casa de la Comunidad, típica de construcción Aragonesa del Renacimiento, con galería alta sostenida por elegantes columnas, la fachada austeramente blasonada y una noble escalera claustral sorbidamente decorada.
Justo a la Catedral y su torre, la Casa del Deán contribuye al carácter de la sugerente plazuela y constituye un magnífico y recio ejemplo de como en el siglo XVI, emigrados ya los alarifes moriscos, se aúnan los elementos mudéjares con las líneas tradicionales de la arquitectura aragonesa.
La calle que discurre bajo el arco de la torre catedralicia nos lleva a otra plazuela de gran sabor arcaico y al Palacio Episcopal y su incipiente Museo Diocesano. Tiene elegante patio con columnas jónicas que sostienen la galería alta arcada bajo el alero saledizo.
De la antigua muralla quedan pocas torres de las cuarenta que según cronistas de la época poseía; solo la torre Lombardera y el torreón de Ambeles nos recuerdan su pasado esplendor y poderío. Y de sus siete puertas solo dan fe la citada Andaquilla y el portal de la Traición, con su correspondiente leyenda que en este caso es historia, de la traición de un juez que entregó la ciudad a los castellanos; que cada esquina y cada piedra de Teruel es un hito de leyenda.
Y a este efecto bien podemos recordar el puente de tablas conocido por el puente de Doña Elvira que esta dama mandó levantar para no pasar nunca por el puente de San Francisco, donde su marido recibiera alevosa muerte; amor, siempre amor trabado a la historia de la ciudad de los Amantes.

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Encantados por la ciudad antigua no podemos ignorar la ciudad moderna, centrada por una hermosa plaza de soportales y severos edificios de piedra que preside el Gobierno Civil y donde se encuentran ubicados la casi totalidad de los edificios oficiales, amén del Casino, noble construcción moderna dentro del estilo clásico aragonés.
Ni podemos ignorar el atrevido alarde del Viaducto que une el centro urbano el bien trazado ensanche cada día mas extenso.
Si en nuestra detenida visita a Teruel nos sorprende la noche no desperdiciemos el momento propicio para saturarnos del encanto misterioso de la Judería y sus callejas dormidas en el silencio solitario de sus encrucijadas donde el juego de las sombras y la luna nos finge figuras huidizas, recatadas en blancos alquiceles que han vuelto por unos instantes al conjuro de nuestra evocación, y desaparecen en los recovecos y las esquinas de la calle de la Comadre o de la de Bolamar, que antes sería de Abdul Amar, el caudillo de un partida de moriscos que defendió la ciudad en las luchas de banderías.
El Arrabal, en torno a la Merced, nos sugerirá, en cambio, el recuerdo de los alarifes y artesanos musulmanes que hicieron posible la belleza de la cerámica. Aún podemos visitar algunas ollerías y aún podemos hallar un horno antiguo que quien sabe si conoció la cocción de los cuencos brillantes que ornan las torres como esmeraldas y ópalos engastados.
Es con una suerte de deslumbramiento que descubrimos en Teruel a unos artesanos románticos e insobornables, apegados a las primitivas formas de una tradición que, nacida ene el siglo XII, mantiene los mismos procedimientos, las mismas mezclas, los mismos dibujos y el mismo colorido que tuviera en su nacimiento.
Las piezas que guarda el Museo de la ciudad y las que se alinean en los anaqueles de las alfarerías, no ofrecen apenas mas diferencia que la que da la pátina de los siglos.
La cerámica de Teruel, como todo Teruel, es casi desconocida en el resto de España. Las dificultades de exportación a otras provincias y la natural limitación obligada por el reducidísimo número de los alfares ceramistas, son los motivos de este desconocimiento de la mas pura y mas bella cerámica de España.
En estos talleres alfareros de Teruel nos sentimos retrocedidos en siete siglos cuando los alfares mudéjares movían el torno a pie y molían el barro con una noria impulsada por un borriquillo.
Los hornos de ladrillo son alimentados con leña y allí no existen moldes ni diseños. Aquellos son manos del alfar y la cañita; éstos. La herencia que a través de siete siglos ha ido trasmitiéndose de padres a hijos de vez en cuando, en las ricas canteras que son las excavaciones de la provincia, aparecen objetos de uso desconocido o apenas deducible que van a engrosar el acervo de los modelos de los alfareros y que luego tendrán aplicación muy distinta de aquellas para las que fueron concedidas demostrando que no es preciso apartarse de la tradición para adaptarlos a las necesidades modernas.
Los tonos de la cerámica turolense son exclusivamente el morado y el verde sobre fondo blanco. Y sus dibujos, los típicos de la heráldica: hidras y dragones, guerreros a caballo, los gules de la Corona de Aragón, figuras del artesonado de la Catedral y animales como el conejo, el pez, el perro, el búho y sobre todo el toro: <<el torico>> mirando la estrella, símbolo de la ciudad y lema de su escudo, precursor del torito de la canción, que se enamoró de la luna.
Estos temas van siempre encerrados entre las lacerías, arcos, estrellas islámicas y arabescos del alicatado mudéjar que cubren casi por entero la pieza como pequeñas réplicas de las fabulosas torres brillantes de cerámicas embutidas, como bellísimas joyas para regalo de una sultana.
Ánforas de raras formas con largo típico como un extraño animal, candiles, benditeras, botes de farmacia, platos y cuencos, almireces y vasijas para el vino; una teoría de objetos que nos descubren el secreto de las llares y alacenas de las gentes que en los siglos XII, XIII y XIV las crearon para su uso.
En los siglos siguientes aparece una nueva modalidad de cerámica con decoración en azules, tal vez influida por su vecina Manieses. Cerámica tosca con rudimentarios dibujos en los que el recuerdo mudéjar ha sido deserrado y que ha perdido toda su finura y elegancia y la personalidad que caracteriza la anterior, que de nuevo, en los siglos posteriores vuelve a imponerse aunque en el XIX y en los principios del XX se sostiene apenas lo suficiente para no desaparecer y florecer de nuevo en estos años de reivindicación de la Artesanía en la que esta impone su pura y no mixtificada tradición.
Junto a los catavinos, jarras, vasijas, etc., encontramos los pucheretes para las sopas de ajo, deliciosos aquellos y éstas, que son una de las especialidades gastronómicas de Teruel y esporádicamente hallamos una manifestación del barro vidriado muy curiosa e interesante pues se trata del Toro ibérico que se ha hecho famoso en Cuenca y que aquí presenta la característica de representarse sentado. Su forma mas tosca, mas primitiva que en el de Cuenca y su boca tan diminuta, situada entre las erectas y grandes astas, que es difícil suponer para que uso estarían destinados, pero que no deja apenas dudas de que fueron inspirados por las pinturas rupestres de las cuevas de la Sierra de Albarracín (Cocinilla del Obispo), lo que explica su rudeza.
Hemos terminado la visita a la ciudad y nos despedimos de ella dispuestos a volver siempre. Cuando nos alejamos, Teruel, ceñida por el Turia, sestea complacida en su belleza y en su aislamiento que, si la guarda ignorada por muchos, también la defiende de invasoras estridencias que serían como un grito sacrílego rasgando su serena e inmutable placidez; como un redoble de batería de jazz en la armonía de un zéjel.

ALCAÑIZ CENTRO DEL BAJO ARAGÓN

Alcañiz en la Geografía
Una de las comarcas mejor definidas de nuestras tierras es la del Bajo Aragón; Alcañiz es su capital. Enseñorea una hoya bordeada por altozanos y colinas de color ocre terroso, partidas por bancos areniscos amarillentos Y perfilada por machas de verde matizadas por los olivos verdiplata y por los cultivos del oasis creado por las aguas del Guadalope que se despereza en curso sinuoso, ciñendo a la ciudad y a su castillo que se yerguen en lo alto de un empinado cerro, Alcañiz es irremediable consecuencia de los designios de la geopolítica. Desde el espinazo montañoso que cierra los caminos del mar, con las cumbres de los puertos de Beceite, tres ríos, en todos los tiempos, han mantenido la vigencia del andar de los hombres entre el Ebro y las tierras levantinas: el Matarraña, el Guadalope y el Martín. Por esta razón Alcañiz es centro irrenunciable de una extensa zona geográfica y de una dilatada parte de nuestra Historia.
En el paisaje alcañizano no puede olvidarse la Estanca, cuya lámina de agua, tendida a los pies de las moles del Castillo y de la Colegiata, a cuya sombra se apiñan las casas de la ciudad, apretadas en calles de pendiente trazado, sirve de primer término cromático a una de las más típicas vistas de Alcañiz. Y justo es decir que la situación del caserío, en el centro de una hoya le proporciona tantos puntos de vista diferentes y bellísimos, cuantos son los caminos que lo cruzan, lo mismo si se llega desde Zaragoza, como desde Teruel y Calanda, o desde Caspe o, finalmente, desde Tortosa o de Morella.
En los urbano, Alcañiz es un cerro, montado sobre una colina: arriba del todo Pui-Pinós con el castillo calatravo; en la meseta inferior, la Colegiata dominando el Ayuntamiento y la Lonja; desde aquí calles que descienden como por la superficie de un tronco de cono hasta el cinturón del Guadalope y otras que forman anillos paralelos al río.

Leyenda e Historia

Un cronista de Alcañiz, de principios del siglo XVIII, quiso situar en su emplazamiento la ciudad de Ercavica; otro la Anitogis citada por Livio; y alguno a Oscicerda en Valdevallerías. Dejando aparte estos extravíos de Juan Zapater y de Sancho y los de quienes hacían el Bajo Aragón escenario de las correrías del casi legendario moro español Omar ben Hafsun, por convertir Barbastro en Bobastro, lo cierto es que la historia de Alcañiz comienza muy pronto, aunque se nos haya negado el nombre que ostentaron las ciudades que se erigieron en su término. Su carácter de encrucijada de los senderos de la Historia explica la asombrosa densidad de yacimientos arqueológicos: desde las estaciones- talleres de silex investigadas por el benemérito mosén Bardaviu en la masada de Ram, a las pinturas rupestres de Val del Charco del Agua Amarga que nos presentan el mas animado cuadro de la vida de los cazadores mesolíticos del Bajo Aragón con cacerías, carreras y una mujer de gran tamaño dominando el friso; desde el cabezo del Cascarujo y del Cuervo que ya conocieron la metalurgia del bronce a los establecimientos de las gentes indoeuropeas en Siriguarach o Pui Moreno y a la presencia de los iberos levantinos, conocedores del torno de alfarero, del molino giratorio y de la metalurgia del hierro en el Palao Val de Vallerías, el Tarratrato, Tiro de Cañón y otros poblados que se agrupan muy próximos entre sí, hasta las trazas romanas de Alcañiz el Viejo y las noticias de hallazgos que pueden corresponder a otras ciudades o bien a establecimientos rústicos tan numerosos que podrían postular para Alcañiz la capital de Aragón prehistórico. Podemos dar por instalado el museíto que en el castillo albergará los ejemplares mas importantes de las colecciones recogidas por los PP. Escolapios en una larga y paciente rebusca.
La historia escrita comienza con los árabes. El nombre de Alcañiz, lo es, y puede interpretarse << las iglesias>>, lo cual podría aludir a la presencia de comunidades mozárabes. En el siglo XII entró en el dispositivo militar de Alfonso I, quien si bien rebasó esta zona del Guadalope y fundó un castillo en Pui- Pinós en 1117, lo dominó efímeramente, pues la rota de Fraga puso castillo y ciudad en manos de sus anteriores señores, quienes lo perdieron, definitivamente, en 1157 por obra de las campañas de Ramón Berenguer IV. Es interesante anotar que el rey se reservó el castillo y dio el poblado y el término a sus moradores mediante, una carta puebla que sería el origen del antagonismo largamente mantenido a que luego aludiremos. Quede dicho no obstante, que quien quiera encontrarlo en piedra basta con que oponga el empaque severo de la casa consistorial a la fortaleza que domina a Alcañiz desde lo alto. Tras la reconquista quedó la población dividida en cuatro parroquias: Santa María estuvo primero en el castillo y luego en la parte baja, donde hoy la colegiata, y consta que en ella dio gracias Jaime I por la conquista de Ibiza y que Benedicto XIII le concedió el honor que hoy tiene a petición de San Vicente Ferrer.
Pero sigamos con la historia. El castillo pasó en 1179 en la Orden de Calatrava por merced de Alfonso II, convirtiéndose en sede y casa principal de la encomienda aragonesa de la Orden, residencia de los maestres y por ende teatro de importantes acontecimientos relacionados con el cisma, con fundaciones y conquistas, amén de ser la cabeza de una intensa vida monástico-guerrera. Jaime I hizo de Alcañiz lugar predilecto de residencia, preparando en su castillo los planes de la conquista de Valencia, celebrando en 1250 cortes generales y sometiendo a árbitros sus disensiones con su hijo primogénito, Don Alfonso; tan importantes reuniones se repitieron en 1371, en 1436 (en cuyas cortes los aragoneses otorgaron a Alfonso V la ayuda excepcional de 220.00 florines de oro) y las de 1441, terminadas en Zaragoza.
En Alcañiz se reunió en 1411 el <<parlamento>> que preparó las vistas y discusiones de Caspe para resolver el pleito de la sucesión al trono de Martín el Humano, por lo que mereció el título de << ciudad de la Concordia>>; y luego mas tarde participaría en los principales acontecimientos de la historia aragonesa; en 1347 apoyó a los nobles de la Unión contra Pedro IV; en 1462 sufrió las acometidas de los castellanos y catalanes sublevados contra Juan II; participó activamente en el sometimiento de la secesión catalana de 1640, por lo que Felipe IV le concedió el título de Ciudad en 1652; tampoco le ahorraron destrucciones y motivos para mostrar su temple las guerras de Sucesión, de la Independencia y las carlistas, en las que mantuvo casi siempre la causa liberal.
Es interesante subrayar la lucha permanente entre la villa y el castillo; los ciudadanos buscaban apoyo en el rey contra los señores, hasta el punto de que sus diputados se sentaban en cortes en los bancos de las universidades. Constantemente se emiten por los reyes sentencias para limitar o fijar los tributos que los alcañizanos habían de pagar a los señores del castillo. Su población en el siglo XVI era de 1.136 fuegos, incluyendo a los moros y judíos, lo que no es mucho; los judíos fueron bien considerados, aunque se los excluía del recinto murado y tenían la sinagoga donde hoy está la ermita de la Anunciación; San Vicente Ferrer consiguió la conversión del famoso Astrtuch Leví y con ella la de los principales miembros de la aljama de Alcañiz, que cerró sus puertas de real orden en 1415.
En la pugna de la villa con el castillo, Alfonso III terció autorizado a los ciudadanos a rechazar por la fuerza a los enemigos que la Orden intentase introducir en la fortaleza y con frecuencia pagaron a los señores la cólera de los alcañizanos, bien en si mismo- Don Martín de Molina, comendador de Burriana, muerto en 1525 a son de campana tañida-, en sus familiares- los del comendador mayor don Fernando de Aragón- o de familiares- los del comendador mayor don Fernando de Aragón- o de sus servidores- dos porteros reales en 1328-; los citados a juicio son los jurados, que tomaban el papel de cabecillas en estas luchas.
El municipio, fuerte y bien organizado, era regido por cuatro jurados y había una justicia para dirimir las cuestiones entre la villa y la orden, con apelación al maestre y al rey. Finalmente, Alfonso V, en 1438, incorporó perpetuamente la villa a la corona otorgándole derecho a resistir <<hasta la Muerte>> contra cualquiera que quisiera su señorío, aunque lo hiciese con poderes reales.
Arte y monumentos
Tantos acontecimientos históricos y el vigor de sus instituciones políticas y económicas habían de dejar en Alcañiz la huella en piedra que significan los monumentos. Por desgracia muchos sucumbieron en el continuo tejer y destejer de los humanos sobre sus propias ciudades. Aún pueden hallarse rincones que guardan todo el perfume de la historia y casas aisladas de época gótica con sus sillares patinados en oro por el beso multisecular del sol.
La visita debe comenzar por el Castillo, donde el Ministerio de Información y Turismo acaba de instalar una hostería, al tiempo que el de Educación restauraba los restos de la antigua fortificación gótica. Se llega hasta la cumbre del cerro por un antiguo camino de ronda que va perfilando los muros y defensas; se entra en el recinto por un portalón flanqueado por matacanes. La fachada principal es lo más moderno del castillo, obra dieciochesca del infante Don Felipe, concebida al modo de un palacio aragonés De ladrillo, con lienzo central de tres cuerpos (puerta, balconada y teoría de arquillos de medio punto) y dos torreones de ángulo con la misma decoración superior; en la fachada una borrosa inscripción conmemora la obra de 1728. en esta zona se han acomodado los servicios hoteleros y desde el frente se goza de un bellísimo panorama sobre el valle del Guadalope, las crestas de Beceite y a los pies el << arrabal>> de Alcañiz y en segundo término los montes del secano, recortándose la silueta aguda del cabezo del Cuervo, testigo de tres milenarios de la historia de la Ciudad.
Tras la puerta de Zaguán, un patio lleva al conjunto del siglo XIII, en el que sobresalen el claustro, gótico, pero con puertas de acceso románicas, con galerías formadas por arcos apuntados que arrancan desde el suelo. Hay en él algunos enterramientos, como el de don Juan García López, muerto en 1306, según reza una inscripción, y otra sin fecha que nos habla del constructor, Johannes lapicida, hoc claustrum fecit. Avemaría, gratia plena, dominus tecum>>. Con atisbar algunos restos de pintura mural de la época del claustro se puede pasar a la torre del homenaje, en cuya escalera hallaremos una ventana con las cruces de Calatrava como adornos; luego el primer piso, con techo plano sostenido por arcos apuntados muy abiertos y sobre las paredes un excepcional conjunto de pinturas que son de lo poco que conservamos en lo civil y con escenas en tanto confusas pero que aluden al rey, a los nobles, a ejércitos y empresas guerreras, con castillos y ciudades, algunas depositadas hoy en el Ayuntamiento.
Deben señalarse un porcentaje real inserto en una rueda en la que se lee <<regnabo, regno, regnavi>>, es decir, el futuro, presente y pasado, con figuras simbólicas del día y de la noche; un trovador, lucha un zorro con un gallo, artesanos en el trabajo de las alusiones a gremios y una serie caballerescas con jinetes e infantes con la cruz de Calatrava, con los blasones de los Luna, Aragón y Barcelona, etc. Estas pinturas, necesitadas de un estudio completo y a fondo, han sido fechadas en el siglo XIV y supuestas de influencia francesa dentro de un gótico final. El piso superior comunica con este mediante una escalera de caracol y tiene un gran arco apuntado como elemento sustentante y un ventanal ajimezado.
La capilla es una importante muestra de la arquitectura del siglo XII, con trio sencillo y puerta de medio punto con tres gruesos baquetones concéntricos rematada por tres ventanitas decorativas, Románica, la nave única se cubre con bóveda de cañón reforzado por arcos fajones. En la Cabecera, y al lado del Evangelio, se halla el mutilado sepulcro de Don Juan de Lanuza, virrey de Aragón y comendador mayor de Alcañiz, muerto en 1533; aunque esta obra de alabastro y muy fina se ha atribuido alguna vez a Gabriel Joli, se conoce el contrato con Damián Forment, quien se muestra aquí con la mayor limpieza renacentista. Una parte de las esculturas se guarda en el Ayuntamiento y lo que queda en la iglesia esta brutalmente destrozado por muchos años de incuria y descuido.
Aún se conservan en la parte antigua del castillo la sacristía, la torre de Lanuza con su escudo, puesto al reconstruirla; la torre de Juan Fernández de Heredia, con sus armas y otros elementos de menos interés. El conjunto del castillo es monumento nacional (núm. 1.060).
Descendiendo del castillo, el curioso debe detenerse en la plaza de España, bellísima por sus monumentos y desniveles, a pesar de que una buena parte de sus edificios han sido bastardeados a lo moderno, habiendo de adjudicar mucho de la pérdida a la explosión de un almacén de pólvora en 1840, incendiada por una centella. En la conocida lámina de Parcerisa el conjunto del Ayuntamiento y la Lonja se ven desde un arco apuntado de traza casi tan alta como los de enfrente que hoy se conservan; la galería De arquillos que corre sobre las ojivas de la Lonja no tiene antepechos y están abiertas las dos puertas del pórtico en tanto que no existen las otras aberturas modernas.
Lo dos edificios, aun siendo muy diferentes, casan y se complementan a la maravilla no estorbando a la severidad de la casa consistorial, que muestra la potencia de la vida municipal de Alcañiz, la gracia de la Lonja que podría adornar como logia una plaza del quattrocento italiano. La parte primitiva se compone de tres agudos arcos muy ordenados y un remate de fecha muy posterior en forma de galería de arquillos de medio punto y remate de lunetos, sin duda imitación del contiguo del Ayuntamiento. La parte de la esquina no se terminó, pero en la parte alta se puso en el siglo XVIII, con un reloj de sol, un relieve de la Santísima Trinidad. Quadrado piensa que la Lonja fue <<corte>> para administración de justicia, y otros que es la parte delantera de una casa hundida en una explosión, donde se había reunido los parlamentarios de Caspe para llegar a la Concordia. Realmente estamos en presencia de un pórtico o logia destinado a la vida pública intensa del municipio de Alcañiz. Su construcción es de fines del siglo XV.
El ayuntamiento, del siglo XVI, es uno de los edificios mas bellos de la arquitectura civil aragonesa; de traza severa y armónica, es muy distinto en la fachada de la plaza, que cierra en ángulo recto con la Lonja, y en la de la calle contigua. La primera es de un renacimiento severo y ostentoso.
De piedra y de color oscuro, de tres cuerpos muy armónicamente dispuestos, con el escudo de la ciudad en el centro y remate superior con un soberbio alero con artesonado, cubriendo una galería de arquillos. La fachada lateral, del mismo tiempo, es rigurosamente mudéjar, como un símbolo de los dos elementos, erudito y popular, que intervinieron en su construcción.
Tanto el Ayuntamiento como la Lonja son monumentos nacionales (números 1.061 y 1.062)
La Colegiata ocupa el lugar donde se alzó la antigua parroquia de Santa María, de cuyas galas y bellezas se hizo lenguas Zapater y de la que hoy quedan muy pocos restos, fuera de la torre antigua. En la actualidad es un monumento impresionante, de dimensiones gigantescas, propias de una catedral, con perfil muy característico que domina todas las perspectivas de Alcañiz. La Iglesia vieja, tuvo tres naves y girola y tres puertas, una románica, otra gótica y la última mudéjar.
La actual, obra del arquitecto zaragozano Domingo de Yarza, se inició en 1736, con una gran torre central sobre el cimborrio, cuatro en los ángulos de la planta rectangular y dos de ladrillo a los lados del imafronte de grandes proporciones, con decoración barroca de estatuas y relieves, San Pedro Y San Pablo y la Virgen con el Niño; en el centro un recargado grupo con Santa María la Mayor, rodeada de Santiago, San Francisco, San Miguel y San Gabriel; en el último cuerpo San Ramón Nonnato y San Pedro Mártir. En el interior, en curso de restauración, de gusto neoclásico, destaca el gran cimborrio y se conservan algunas muestras de excelentes retablos que Carlos Cid atribuye al que llama << Maestro de Alcañiz>>, como San Jerónimo, San Pablo, Santos Cosme y Damián y otras tablas.
El resto de los edificios de Alcañiz, con aire monumental, es menos importante, pero muchos tienen empaque y carácter, que alcanza a las graciosas hornacinas con santos en diversas calles. Pueden citarse el convento de los Dominicos, fundación de Juan de Aragón, hijo de Pedro IV en 1382, de fines del XIV, reformado en los siglos posteriores y pasando a usos civiles tras la exclaustración; poco que anotar tiene el convento de las Dominicas, del XVII, muy graciosa torre mudéjar del XVIII guarda la iglesia de los Escolapios; y poco que añadir los conventos de Carmelitas calzados y Franciscanos.
El conjunto monumental, pues, que en Alcañiz puede admirarse merecería por sí solo una visita a esta ciudad que ha ido asentando sobre su solar muchos acontecimientos históricos y una vigencia extendida a una amplia comarca. Su escudo es un castillo sobre campo de plata flanqueado por dos Cañas de sinople (alusión demasiado fácil al nombre) y en el jefe las barras de gules en campo de oro, de Aragón.
Costumbres y tradiciones
Se han perdido en los últimos años la mayor parte de los usos de la población de agricultores y comerciantes que formaban el núcleo de Alcañiz y de su comarca. Quedan algunas peculiaridades como la frente de los 72 caños, mucos de ellos con su nombre y su leyenda, el de los viudos, el de los novios, aquel en que cualquiera que beba se verá obligado a volver a Alcañiz. El traje se conservó hasta hace poco; era el mismo aragonés con algunas variantes, como la blusa en vez de la chaqueta y el pañuelo de pico erguido en los hombres y la falda corta y airosa de las mujeres. Algo queda en la cocina tradicional; las << tortas de alma >> con relleno, el cordero a la pastora, las << parretas >> en aceite y el mondongo, el pastel de Pascua de Resurrección a la <<rosqueta>> del jueves lardero.
Respecto de la música popular, aparte del << bolero de El Tieso >> y la << danza >> Alcañiz posee una joda de personalidad muy definida, lenta con braceo Acompasado y ligeras variantes respecto a los estilos hermanos de Albalate, Calanda y Andorra.
Como siempre sucede, son las costumbres religiosas las que se han guardado con mayor fidelidad. En primer lugar, la fiesta mayor dedicada los días 8 a 13 de septiembre a la Virgen de los Pueyos y al Santo Ángel Custodio, con capilla en la colegiata y ermita en los alrededores. Cuenta la tradición que la Virgen se mostró al pastor Lucio, allá por el siglo XII, en un lugar a un par de kilómetros de Alcañiz, pidiéndole que se erigiese una ermita junto al río y que se le rindiese culto << mientras lleva el Guadalope y la campiña sostenga frutos ZZ, llevada a Alcañiz, desapareció por la noche volvió al lugar donde se había aparecido al pastor; allí se elevó una ermita y se le rinde culto y una animada romería el día 9 de septiembre, además de la procesión del Voto, en el tercer domingo de Pascua, en recuerdo de la feliz solución del pleito que Alcañiz mantuvo con el cabildo de La Seo de Zaragoza, resuelto favorablemente por Benedicto XIII. Otras fiestas se dedican a San Roque, San Antón y Santa Agueda, con hogueras, gozos y alabanzas.
Sin duda es la Semana Santa la más importante celebración religioso- popular que Alcañiz conserva. Su peculiaridad es común a otros pueblos comarcanos, como Hijar y Calanda, y se cifra en los interminables y diestros redobles de tambor que acompañan a parte de los cortejos procesionales; algo se ha perdido y bastante ha cambiado en estas costumbres, pero otras tradiciones se afirman y aumentan, y así, junto a la estanca, un bello emplazamiento, se ha erigido sobre un basamento formado por un inmenso tambor, un monumento en hierro forjado al tamborero de Alcañiz, formando un conjunto de gran belleza que traduce el entusiasmo de los alcañizanos por sus tambores de Semana Santa. Llevan los penitentes túnica azul celeste y caperuza rizada. Parece que el origen de estas celebraciones se remonta a 1687, fecha en que Fray Mateo Pestel, cuaresmero de la colegial, organizó por primera vez la procesión del Santo Entierro.
A principios del XVIII se introdujo la novedad de ir seis nazarenos con <<dobleras>>, es decir, con tablas elípticas con anillas que golpeaban sobre clavos remachados al agitarlas con violencia, detrás de sacerdotes y mayordomos, estos ruidos representaban los trastornos de la naturaleza por la muerte del Señor y pronto pasaron a ser reproducidos por tambores de parche destemplado que, desde 1730, inaugurarían la costumbre del redoble de tambores. En el pregón se invitaba a todos los vecinos a concurrir al Santo Entierro y es lástima que ya no se pronuncie, porque su gracia, ingenuidad, y respeto, merecerían que se conservase. Decía así: <<Hermanos fieles y devotos cristianos: sabed como los pérfidos judíos, habiendo puesto pendiente de una cruz al hijo de María Santísima esta desconsolada, esperando os apiadéis de su soledad y pobreza y la asistáis en el descendimiento que será entre tres y cuatro horas de esta tarde y al entierro de su Hijo Nuestro Señor murió por redimirnos y salvarnos, obligación es de todos los cristianos asistir devotos y compasivos acompañando en el llanto a María Santísima Madre de Jesús y Señora nuestra; y por lo tanto en nombre de la Iglesia Santa os amonesto para que concurráis a tan sagrado, piadoso y tierno funeral>>. Convocado así el pueblo al entierro de Cristo, resonaban y siguen redoblando los tambores de Alcañiz.
La llamada procesión del <<bis- bis>> el lunes, cuyo nombre debe derivarse del bisbiseo de la oración; la del Pregón, el martes; la de Jesús Nazareno el miércoles; la del Silencio, el jueves; el viernes la del Encuentro, el Santo Entierro y la Soledad después, cerrándose con la procesión de << las Palometas >> el domingo de Pascua. Todos los días y las noches, los tambores, manejados con rara habilidad resuenan con escasos descansos. Cada grupo tiene su toque y los hay numerosos y diferentes; el mérito está en arrastrar a quienes están cerca para que dejen su toque y sigan al ajeno; los dedos llegan a sangrar del esfuerzo tenaz y repetido. En la Semana Santa de Alcañiz se guardan tradiciones de cerca de tres siglos y se están creando otras para el futuro, de extraordinario atractivo.

Alcañiz hoy

Mas de diez ml alcañizanos están empeñados en la lucha por el presente y por el futuro, que intenta ganar un activo turismo alrededor de su Historia y de sus monumentos, de los establecimientos deportivos automovilistas del <<Circuito del Guadalope>> y náuticas y pesqueras de la estanca, de las posibilidades de caza de sus montes, de los establecimientos industriales y de la racional explotación de la agricultura en la que las aceitunas y el aceite de olivos de troncos retorcidos y añosos son un símbolo. Su esfuerzo tendrá éxito, porque lo alcanzan siempre la tenacidad y el paciente brío. Y Alcañiz conjugará al pasado y el presente para ganar un porvenir que ha estado elaborando desde los principios de su historia.

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Huesca
FIESTAS POPULARES OSCENSES.

A pesar del aire de modernismo que va barriendo paulatinamente los aspectos de carácter popular de las ciudades, pueblos y regiones españolas, Huesca conserva sin embargo algunos festejos de tipicidad, que dan gran carácter a sus fiestas y solemnidades mas importantes. Cronológicamente son dignas de señalarse:
1ª la semana santa, sin duda la mas renombrada y solemne de cuantas se celebran en la cuenca del Ebro. La procesión del santo entierro, con la serie de <<pasos>> monumentales y artísticos (véase iglesia santo domingo), recorriendo las viejas callejas, llenas de carácter y de recuerdos, con sus codos bruscos, sus escalinatas, sus perspectivas medioevales, es sin duda alguna de las mas vistosas y lucidas de España, llamando también la atención la honda religiosidad de los muchos penitentes encapuchados de las cofradías
2.º la romería del día de San Jorge, el <<patronazgo del santo caballero jorge>>, tan celebrado en los estados de la vieja corona de Aragón, en Aragón especialmente y en particular en Huesca. La popular romería que se celebra el día del santo (23 de abril) concurren una enorme multitud de la capital y de los pueblos cercanos a la ermita de San Jorge (Huesca, Alrededores) en el lugar de la famosa batalla de Alcoraz, donde según es fama, con la intervención milagrosa del Santo Caballero, se alcanzó el gran triunfo cristiano que había de traer a los pocos días la rendición de la ciudad musulmana de Huesca.
3.º las fiestas del Patrono de la ciudad e hijo ilustre San Lorenzo, 10 Agosto. (feria y festejos populares) entres las diversas solemnidades con que los oscenses festejan a su patrón, es digno de anotarse la procesión del Santo, que sale de su basílica, en la que detrás de la imagen, van los famosos <<danzantes>>. Es esta una de las costumbres focklóricas mas típicas de muchos lugares del Alto Aragón (morisma, de Ainsa <<baile de la incostancia>> de benabarre, <<danzas>> de Graus, de Sena, etc) indudablemente tiene una reminiscencia guerrera de la reconquista, con dejos de las viejas y seculares luchas entre cristianos y mahometanos. Baile gracioso y de vigo a base de espadas y de puñales como simbólico alarde de defensa de imágenes y dogmas cristianos. Los de Huesca (que solo son de hombres y niños muy vistosamente vestidos) son danzas saltarinas, sin parte hablada (versificación de romances caballerescos) como en otros lugares (Sena, Ainsa, Graus) y van acompañado su ritmo y figuras con el ruido del choque de las espadas. Tienen una gran popularidad, y en toda la carrera de la procesión escuchan las ovaciones clamorosas del pueblo.
4º Finalmente, la verdadera feria de ganados de Huesca, se celebra los días 25 al 28 de Noviembre (san Andrés) coincidiendo con el regreso de los ganados trashumantes que han pasado los meses estivales en los frescos pastos pirenaicos y vuelven en busca de pastos invernales en las bajas estepas aragonesas.


Tal día como hoy 22 de octubre



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