JANOVAS

De nuevo el proyecto del embalse de Jánovas resurge ante las peticiones de los regantes. El embalse, que nunca se construyó, sirvió de excusa para uno de los más descarados expolios del Pirineo aragonés. Ahora más que nunca debemos salir en defensa del río Ara, uno de los últimos ríos todavía íntegros de la montaña oscense. El autor, miembro de la Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases desgrana suficientes argumentos para oponerse a la construcción del embalse.

Pedro Arrojo/COAGRET. Febrero, 1998

Algunas reflexiones sobre el proyecto de Jánovas

1- Reza así el texto de la ficha del proyecto de Jánovas en el Plan Hidrológico de Cuenca aprobado por el Consejo del Agua hace poco más de un año: "El último de los proyectos, de 1983, fue redactado por IBERDUERO. En este proyecto se contempla el embalse para satisfacer prioritariamente necesidades hidroeléctricas. En la actualidad se contempla como fin prioritario la regulación para regadíos, por lo que es necesario redactar de nuevo el proyecto... ". En la actualidad no consta, al menos públicamente que exista proyecto nuevo alguno redactado. Dado que en la actualidad se está en proceso de valoración del impacto ambiental sería necesario saber sobre qué proyecto se está haciendo la misma y si se trata del antiguo proyecto de carácter hidroeléctrico o se trata de otro nuevo.

2- Respecto al coste previsto de la presa de nuevo los datos oficiales son contradictorios. En la ficha aparecida en el proyecto de Plan Hidrológico de Cuenca que se presentó al Consejo del Agua aparecía un presupuesto previsto de 22.000 millones de pesetas. Sin embargo en la versión publicada tras su discusión en dicho Consejo aparecen tan sólo 13.000 millones. Si nos atenemos a la comparación entre los 16.406 millones presupuestados en este mismo Plan de Cuenca para la presa de Itoiz (actualmente en construcción), y los 30.000  millones que según el propio Gobierno van a acabar siendo el coste real de las obras (Diario de Navarra, 7-10-97), esos 13.000 millones se podrían transformar realmente en la friolera de 23.771 millones de pesetas. Y eso tan sólo la presa...

3- Ante la opinión pública aragonesa se está presentando este proyecto como ineludible de cara a cubrir necesidades apremiantes de Riegos del Alto Aragón en Monegros. De hecho, de forma ostentosa en las últimas semanas, Riegos del Alto Aragón oferta el contribuir con unos 400 millones al tinglado financiero que la Confederación Hidrográfica del Ebro propone hacer en torno a ACESA para construir Jánovas. La oferta, que por cierto supone implicar el pago de 1000 pts por hectárea a los actuales regantes de Monegros, no puede sino calificarse de engaño a la opinión pública y sobre todo de engaño a los propios regantes... En concreto, esa cantidad representa tan apenas el 3% de los costes presupuestados, si tales costes fueran de 13.000 millones, y tan sólo el 1,7% si los costes reales acabaran situándose en el entorno de los 24.000 millones, tal y como argumentábamos anteriormente. Esas serían a la hora de la verdad las proporciones de poder real que los regantes tendrían en este "negocio". Sin embargo ante la opinión pública se les presenta como los grandes beneficiarios del proyecto mientras la compañía eléctrica ERZ, verdadera beneficiaria y promotora del proyecto, se mantiene en la sombra. Sería interesante conocer qué se les dice o promete a los actuales regantes de Monegros para pedirles esas 1000 pts/ha...

4- Desde una visión moderna de la regulación de caudales para regadío ciertamente ésta no sería la estrategia correcta, si realmente se persiguiera el uso de riego como uso prioritario, tal y como formalmente plantea el Plan Hidrológico de Cuenca. Hoy los sistemas de riego de Monegros disponen de un nivel de regulación en cabecera sumamente poderoso, tanto en el Gállego como en el Cinca, que suministran al sistema 851 hm3 al año. Sin embargo tienen una escasísima regulación en tránsito intermedia y en los propios polígonos de riego. Eso hace del sistema de Riegos del Alto Aragón un enorme mastodonte hidráulico tan rígido como ineficiente. La gestión de semejante tinglado, diseñado desde las concepciones y técnicas de principios de siglo, requiere de sistemas de información y gestión rudimentarios que arbitran y suministran demandas que se tienen que hacer con tres días de antelación para generar desembalses que lógicamente tienen que administrarse por sistema de turnos. En definitiva entre los descomunales depósitos que son los embalses y el regante, el sistema no tiene más que cientos de kilómetros de grandes canales y acequias con lo cual la rigidez e inflexibilidad de gestión es brutal. Como es natural en estos casos inflexibilidad de gestión implica ineludiblemente ineficiencia por más que la pericia y la voluntad de los regantes haga todo lo posible por aprovechar esos recursos.

Desde una visión moderna del regadío lo que sería prioritario sería dotar al sistema de sistemas de regulación   intermedia o "en tránsito", es decir balsas, más o menos grandes que, ubicadas a lo largo de los canales principales y tan cerca de los usuarios finales como sea posible, permitan, no sólo aumentar la capacidad bruta de almacenamiento y regulación, sino sobre todo flexibilizar dicha regulación hasta conseguir generar una oferta de caudales " a la demanda", es decir en el momento y lugar que se necesitan. Eso no sólo permite mejorar enormemente las condiciones de trabajo del regante, sino que permite aquilatar niveles de eficiencia en la gestión de distribución muy superiores, al tiempo que planta las bases para introducir el riego a presión, por aspersión, goteo o subsuperficial que llevan a niveles de ahorro de entre el 25 y el 50% del agua aplicada en parcela. En definitiva, resumiendo, las principales carencias del sistema de riegos del Alto Aragón no son esencialmente cuantitativas sino cualitativas, y su resolución no pasa por necesidades de mayores regulaciones en cabecera sino por mayor regulación en tránsito que permita mayor flexibilidad en la gestión.

5- Por otro lado la realidad económica y social del Monegros actual aboca  a la necesidad absolutamente prioritaria de la modernización del regadío existente sobre la extensión de nuevos regadíos. En Monegros actualmente la distribución de cultivos vigente muestra una dependencia alarmante de las subvenciones agrícolas europeas de la PAC. Tan sólo un 11% de los cultivos son independientes de tales subvenciones y compiten sin necesidad de apoyos en los mercados; un  68% son herbáceos propios del regadío aunque fuertemente dependientes de la PAC; pero para colmo, nada menos que un 20% de las hectáreas de riego están dedicadas a cultivos no propios del regadío como el trigo y la cebada con una bajísima rentabilidad económica de mercado y absolutamente dependientes de las citadas subvenciones.

Hoy los datos oficiales recogidos y publicados en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro presentan a Monegros como los regadíos más ineficientes de toda la Cuenca. Un rápido repaso de la producción media por hectárea (0,18 Mill. pts/ha de Margen Bruto) y del trabajo generado por hectárea (0,7 Unidades Trabajo Año) coloca a Monegros en ambos parámetros, como se ha dicho, al final de la tabla (CHE-1996). Son de notar, como contraste, los datos del sistema hermano del Canal de Aragón y Cataluña (con similares  características de tierra, orografía y clima): 0,28 Millones de pts/ha de Margen Bruto  y 0,12 Unidades de Trabajo Año/ha. Si para colmo tenemos en cuenta, según los datos del mismo Plan de Cuenca, que el volumen medio de agua por hectárea usado en el Canal de Aragón y Cataluña es un 33% inferior al empleado en Monegros llegamos a la conclusión global de que con ese 33% menos de agua por hectárea se produce en este polígono un 55% más de producción y un 71% más de trabajo que en una hectárea media similar de Monegros.

Obviamente la diferencia no reside en la capacidad ni la voluntad de los regantes, sino en ese 45% del polígono del Canal de Aragón y Cataluña actualmente modernizado sobre la base de esos cientos de balsas de regulación en tránsito y los correspondientes sistemas de distribución a presión y riego a goteo y aspersión. La diferencia está también en esa revolución de la mentalidad empresarial de la explotación familiar que induce la modernización del regadío, con la correspondiente organización cooperativa para abarcar actividades de comercialización y primeras transformaciones agroalimentarias bajo la inciativa de los propios agricultores...

A pesar de todo ello muchos de nuestros políticos, incluidos los dirigentes de Riegos del Alto Aragón, siguen usando viejas ideas y mitos para defender demagógicamente la prioridad de extender el nuevo regadío como pretexto que justifique socialmente nuevos embalses, es decir nuevos sacrificios e impactos en la montaña, que, a la hora de la verdad acabarán siendo tan sólo negocio para las eléctricas y las grandes constructoras a costa del erario público y de hermosos parajes y patrimonios naturales que son de todos.

6- El coste de cada nueva hectárea de regadío en grandes proyectos de nuevos regadíos del Valle del Ebro, como el Canal de Navarra o Monegros II, oscila entre 3 y 4 millones de pesetas (Arrojo -1997- a y b)). Teniendo en cuenta que los datos oficiales del precio medio en Aragón de la hectárea  de regadío se sitúan por debajo del millón y medio (DGA-1994)), se puede entender hasta qué punto el negocio es ruinoso para todos los españoles, cosa que por cierto ya está reconociendo el propio Ministerio de Agricultura de forma pública. Este tipo de grandes nuevos regadíos arrojan balances coste/beneficio
ruinosos si se hacen correcta y rigurosamente (Arrojo-1997-a). Son pocos los estudios de este tipo realizados por la Administración (MOP-1993) a la hora de justificar o argumentar la racionalidad económica de la inversión pública en este tipo de grandes infraestructuras hidráulicas, sin embargo es preciso decir que los pocos estudios hechos no sólo carecen de rigor en los datos sino, lo que es más grave, en la propia metodología... En concreto son tres los principales elementos de deformación y falseamiento de este tipo de análisis:

a) Cambiar el análisis económico  coste/beneficio por un análisis de corte financiero. En cualquier manual básico de economía que desarrolle la metodología de los estudios coste/beneficio (Azqueta y  Ferreiro, 1994) se argumenta la diferencia entre el enfoque financiero y el propiamente económico. El primero es el que emplearía a la hora de valorar la racionalidad de un proyecto un inversor privado; sin embargo si la inversión es de carácter público el análisis debe de ser de carácter económico. Una de las diferencias esenciales se centra en la contabilización o no de impuestos y subvenciones. En un análisis económico coste/beneficio una subvención a la producción agraria por ejemplo no debe contabilizarse a la hora de calcular los beneficios generados por esa actividad productiva pues el Estado incurriría en una doble contabilidad.

De igual manera los impuestos que pague el agricultor al Estado tampoco deben contabilizarse como costes de la actividad productiva. Tanto subvenciones como impuestos más que ingresos o costes productivos, vistos desde el prisma global del conjunto de la sociedad son redistribuciones de renta. En los pocos análisis coste/beneficio hechos por la Administración se contabilizan las cuantiosas subvenciones, especialmente de la PAC (Política Agraria Común de la U.E), como ingresos que engordan el capítulo de beneficios.

b) Trastocar el concepto de beneficio  por otros conceptos contables distintos como margen bruto, margen bruto estándar, valor añadido, etc. Con el fin de clarificar estos conceptos contables se aporta en el anexo una explicación de los mismos de acuerdo con la estructura de contabilidad oficial del Ministerio de Agricultura. En definitiva este truco lo que lleva es contabilizar como beneficios capítulos que propiamente son costes de explotación: por ejemplo los costes de amortización de maquinaria u otras inversiones, los costes salariales por trabajo contratado así como el valor del trabajo de la propia unidad familiar, que no por ser ingresos para el agricultor dejan de ser compensaciones a su trabajo y no beneficios que puedan contabilizarse para compensar los costes de las inversiones hidráulicas que hace el Estado...

c) Por último el otro gran factor de distorsión es la construcción de escenarios de futuro poco realistas en los proyectos en cuestión, tanto en lo que se refiere a costes presupuestados, como en el diseño de expectativas productivas... En el primer aspecto los desfases presupuestarios han llegado a ser especialmente escandalosos en obras de gran envergadura. Suele citarse el ejemplo del túnel de Talave en el trasvase Tajo-Segura que se presupuestó en 1000 millones y acabó suponiendo un gasto de  10.000 millones. Pero incluso sin necesidad de recurrir a ejemplos relativamente lejanos, valga el caso de la conflictiva presa de Itoiz presupuestada en 16.406 millones y cuyos costes reales, estimados hoy el propio Gobierno, se elevan a 30.000 millones (Diario de Navarra 7-10-97). Respecto a los escenarios agrarios suelen ser absolutamente alejados de cualquier realidad viable. De nuevo el estudio sobre el proyecto de Itoiz-Canal de Navarra vuelve a ser un buen ejemplo de lo dicho. En dicho estudio se especula con una distribución de cultivos, desde el primer día, que supera notablemente las proporciones de cultivos de alta rentabilidad incluso de la actual huerta de la Ribera Navarra y Riojana, proponiendo casi un 30% por ejemplo de cultivos hortofrutícolas, cuando regadíos similares del Valle del Ebro (Bardenas, Monegros...), tras 40 y  50 años de maduración, ofrecen realidades a años luz de esas expectativas, con tan apenas un 10% de cultivos hortofrutícolas...

7-  Ese mismo dinero, si realmente se quiere gastar en apoyar el regadío debería dirigirse a ayudar al actual regante a modernizar sus regadíos y a promover su mejor organización cooperativa tanto en el ámbito comercial como de iniciativas empresariales de primeras transformaciones agroalimentarias. En un proceso de modernización, similar al abordado de forma ejemplar por las comunidades de regantes del Canal de Aragón y Cataluña (Arrojo, 1997b) con esos 13.000 millones de pesetas se podrían modernizar unas 26.000 hectáreas. Ello supondría un ahorro de caudales de unos 104 Hm3 anuales, lo cual eventualmente permitiría, caso de que eso fuera lo más razonable, disponer de caudales para unas 17.000 Has de nuevos regadíos, sin necesidad de destruir ningún valle más en el Pirineo. La necesidad y viabilidad económica de la modernización como prioridad de la política de regadíos no se basa sólo en el hecho, actualmente reconocido por el propio Ministerio de Agricultura, de requerir menores costes que la extensión del nuevo regadío, sino en el hecho de evitar al mismo tiempo mayores pérdidas. Tengamos en cuenta que las enormes inversiones históricas ya realizadas en el actual regadío están realmente en muchos casos en peligro de perderse por crisis irreversible colapso generacional si no se interviene con una política activa en un plazo crítico de no mucho más  de diez años.

8- Hoy el tradicional análisis que valora como una de las razones clave del interés de los grandes nuevos regadíos el balance social debe de ser reelaborado. El beneficio social que se deriva del nuevo regadío ya no es el que era pues por un lado estamos lejos de aquellos tiempos en que miles de familias estaban dispuestas a ocupar aquellos pueblos de colonización en los nuevos regadíos, y por otro lado son escasísimos los medianos y pequeños agricultores que, dedicándose como actividad profesional central a la agricultura  esperen el regadío en el secano. El nuevo regadío acabará siendo patrimonio esencialmente de agricultores potentes o de empresas con fuertes capitales ... De nuevo el caso del proyecto del Canal de Navarra, estudiado recientemente con detalle (Arrojo, 1997a), revela como en las 23.000 hectáreas de su fase I  de los 7.788 propietarios tan sólo un 2% disponen de más de 20 hectáreas (de secano) (Arrojo, 1997a). Ello da idea del escuálido tejido empresarial de agricultores dedicados como actividad central a sus explotaciones agrarias que espera desde el secano hay al nuevo regadío.

Sin embargo el apoyo a los actuales regantes para modernizar no sólo sus regadíos sino sus estructuras cooperativas y empresariales (a nivel de comercialización y primeras transformaciones) es esencial para decenas de miles de pequeños y medianos agricultores que, de no recibir esos apoyos, acabarán siendo víctimas del siguiente gran expediente de crisis en Aragón y en otras regiones de España: el de la agricultura de regadío, actualmente pendiente del hilo de las subvenciones de la Unión Europea...

Si se contemplan los impactos sociales en la montaña también las cosas han cambiado y siguen cambiando aceleradamente. Hoy la valoración y posibilidades de desarrollo de muchas zonas de montaña han variado drásticamente en la medida que la valoración social del medio natural ha evolucionado. La creciente demanda de espacios naturales de alta calidad ambiental y su creciente escasez ofrecen hoy posibilidades impensables de desarrollo a estas zonas. Por otro lado la extremada endeblez y fragilidad social de las zonas de montaña hacen que los impactos puedan generar efectos irreversibles que hipotequen definitivamente las posibilidades de desarrollo y vida en comarcas enteras. Todas estas circunstancias se dan y confluyen en el caso del proyecto de Jánovas: un territorio de un tremendo valor paisajístico a la puerta del parque de Ordesa; el último río salvaje del Pirineo con un perfecto estado de conservación de su flora y fauna; una comarca, el Sobrarbe, fuertemente transformada por anteriores grandes embalses (El Grado y Mediano) y por la expulsión de los vecinos de los pueblos afectados por el proyecto de Jánovas, lo que ha ido colocando a la comarca al borde del colapso socio-económico, a pesar del enorme valor de sus patrimonios ambientales y paisajísticos.

Referencias Bibliográficas

Arrojo y Bernal (1997a)  Embalse de Itoiz- Canal de Navarra, valoración económica del proyecto. En: El Embalse de Itoiz, la  razón o el poder. Ed. Bakeaz-Bilbao.

Arrojo y Bernal (1997b) Los regadíos en el Valle del Ebro. En: La gestión del agua de riego: 139-183. Fundación Argentaria  y Visor.

Azqueta y Ferreiro (1994) Análisis Económico y Gestión de los Recursos
Naturales. Alianza Editorial. Madrid.

CHE (1996) Propuesta del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro-Memoria.
Zaragoza

DGA (1994) Anuario estadístico agrario de Aragón. Dpto. de Agricultura,
Ganadería y Montes. Zaragoza.

MOP (1993) Análisis Coste Beneficio del proyecto: Presa de Itoiz y
transformación en regadío. Madrid.