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En los últimos años se ha podido constatar el declive generalizado de muchas poblaciones de anfibios en todo el mundo, incluso de algunas que vivían aisladas y que -aparentemente- no recibían ninguna influencia.
Se ha constatado experimentalmente que en algunas especies el aumento de la radiación ultravioleta por la disminución de la capa de ozono produce una alta y anormal mortalidad de sus huevos. También parece cobrar cada vez más importancia la actuación de parásitos que pueden diezmar sus poblaciones. Podríamos seguir desgranando causas de esta disminución, pero cada vez cobra más fuerza que, en mayor o menor grado, en la raíz de casi todos los problemas se encuentra la alteración de su ambiente.
Si nos ceñimos al sector aragonés del Valle del Ebro, algunos miembros de ANSAR también hemos observado un descenso alarmante y, aunque no podemos dar el nombre del culpable o culpables con absoluta seguridad, si podemos confirmar alteraciones producidas por la degradación de su hábitat o incluso su destrucción, introducción de especies depredadoras no autóctonas, contaminación de las aguas por residuos agrícolas o industriales, pesticidas, etc. Todos estos factores (bien individualmente, bien en conjunto) han supuesto la desaparición de poblaciones de anfibios en donde, hasta no hace mucho tiempo, eran frecuentes e incluso abundantes.
Esta situación en el sector aragonés del Valle del Ebro se torna más preocupante si pasamos a analizar la actual situación de los anfibios urodelos, de los cuales -todavía- contamos con dos representantes (especies protegidas, por cierto) en los alrededores de Zaragoza. Son el tritón palmeado (Triturus helveticus) y el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), confinados a dos enclaves muy concretos, uno de ellos gravemente amenazado por ser aprobada recientemente la calificación de terreno urbanizable. El diagnóstico es posible porque desde la fundación de la anterior asociación en 1969 de los Jóvenes Amigos de la cual derivó ANSAR, el interés por anfibios y reptiles ha sido constante y ello ha posibilitado la acumulación de información sobre su distribución en Aragón.
La Asociación Naturalista de Aragón (ANSAR) lleva desarrollando desde 1.996, a través de un equipo de naturalistas expertos en temas de batracología y herpetología, un programa específico de actuaciones para estas dos especies de tritones. En dicho programa están incluidas medidas de mantenimiento y consolidación de las poblaciones presentes en el Valle del Ebro (mediante técnicas de reproducción en cautividad, creación de reservas,...), así como un inventario y análisis del estado en que se encuentran las zonas húmedas existentes en los alrededores de Zaragoza con el objeto de detectar su presencia.
Hay que recalcar que al estar ambas especies protegidas la cría y captura de tritones se ha tenido que contar con los permisos correspondientes expedidos por la D.G.A.
Durante las sucesivas campañas se ha mejorado ostensiblemente el equipamiento para la cría en cautividad, el acondicionamiento de los lugares de suelta, los instrumentos y materiales para los análisis necesarios del medio y el conocimiento de los medios húmedos donde se podrían encontrar.
Desde el año 1996 hasta el 2002 se han venido recibiendo subvenciones por la D.G.A. que han llegado a cubrir en muchos años el 75% del importe. Esta inestimable ayuda ha permitido avanzar en el Proyecto pero el resto era aportado particularmente o por ANSAR y ha supuesto un gran esfuerzo económico difícil de soportar y que ha llevado que en el 2003 hayamos renunciado a seguir con el Proyecto como hasta ahora se venía realizando si las ayudas económicas no cubren el total del presupuesto.
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