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Zoología. Batracios o ranas. Página 512. Tomo 4. Los Tres Reinos de la Naturaleza.

LOS TRES REINOS DE LA NATURALEZA

Zoología.

CAPITULO PRIMERO.

de las funciones de relación de los batracios.

Ei los batracios se observan ciertas modificaciones generales do conformación y de estructura según los grupos; y por lo tanto cambios en las costumbres, en los hábitos y en el género de vida. Preciso nos era, pups, fiarlas á conocer en cada uno de los grupos, - i bien la marcha que seguiremos será la misma que adóptanos en los tres órdenes que preceden al que nos ocupa.

ARTÍCULO PRIMERO.

De la osteología de los batracios.

Aunque el esqueleto de los batracios es esencialmente semejante en todas las especies, sin embargo varia mas que en los otros órdenes por el número de sus huesos, por su oonliguracion, y sobre todo por ■lis proporciones. Con efecto, tres son los tipos principales que debemos estudiar bajo este punto de vista, principiando por los anuros, y pasando luego sucesivamente á los urodelos y á los poromeles.

El cráneo no lleva crestas ñi partes salientes, está generalmente aplanado , á veces se protonga en una especie de tubo, y otras se parece algo al de los talanitas. Consta de un esfenoides, un etmoides, dos frontales, dos parietales, dos occipitales y dos peñascoso temporales. Representa un paralelipipedo, mas estrecho y mas largo en los anuros provistos de patas, con las fosas temporales y orbitarias confundidas en una sola abierta por el lado del paladar. El agujero occipital, siempre muy posterior, presenta constantemente en sus lados dos cóndilos para su articulación con el espinazo, cóndilos que permiten tan solo simples movimientos de flexión, oponiéndose á los de torsión ó de rotación. En punto á los huesos de la cara basta decir que se lijan con poca solidez en el cráneo; y como no hay verdadera masticación, las mismas mandíbulas no son mas que simples arcos apenas sostenidos, débiles y poco desarrollados. Su mandíbula inferior carece de apólisis que reciban ios músculos propios para la masticación , y está á menudo articulada muy atrás, y por lo menos casi al nivel del agujero occipital, resultando de abi tener la boca muy hendida.

Principiando el estudio del espinazo por los anuros, se ve que consta por lo regular de diez vértebras sin distinción de regiones. Las seis ó siete primeras no reciben verdaderas costillas arqueadas, por mas que á veces se encuentran estas mas ó menos prolongadas por medio de apéndices articulados ó soldados con las apófisis trasversas, y dispuestas casi horizontal-mente. El atlas tiene dos fosetas articulares, y las demás vértebras presentan el cuerpo ligeramente deprimido en vez de redondeado. El libro-cartílago que sirve para la recíproca articulación está representado por una especie de pieza ósea lenticular que, las mas de las veces, acaba por soldarse con la partí' posterior de la vértebra anterior, entrando por la olra cara en una concavidad del cuerpo de la vértebra siguiente. Las apófisis espinosas ó dorsales son por lo general cortas y están inclinadas y recargadas unas sobre otras; y en algunas especies se confunden por completo con las articulares y trasversas formando una especie de escudo rudimental análogo al carapacho ae algunas tortugas (braquícéfalos, ceratofris

y frinoceros). Las apófisis trasversas, varian por su longitud y su dirección, observándose que , en la mayor parte de las especies, las de las tres últimas vértebras que preceden á las pélvicas ó sacras, están ligeramente dirigidas en sentido inverso, es decir, un poco hacia adelante.

La vértebra pélvica ó sacra se diferencia de'todas las demás por el gran desarrollo de las apófisis trasversas que reciben los huesos coxigeos. Si los muslos son muy largos (ranas, hilas...), se prolongan las apófisis y terminan en una foseta articular para que los ileos, ó mejor toda la pelvis, se muefa y constituya una especie de doble palanca cuyo mecanismo no puede menos de facilitar considerablemente el salto y la natación. Si los muslos son cortos (sapos, pipas, dactiletros...), las apófisis trasversas del sacro se ensanchan y aplanan para recibir por verdadera sinfisis, la parte plana y superior de los ileos, no permitiéndoles movimiento alguno.—El cóccix es la pieza mas larga de la columna, y por su forma singular parece sea el resultado de la soldadura de las primeras piezas que formaban la cola del renacuajo. En la Pipa se suelda con la pelvis, pero en las demás especies suele ser mas móvil. Delante tiene dos pequeñas facetas articulares, (os vestigios de las apólisis trasversas, la terminación del caiial raquídeo y á menudo los agujeros laterales que corresponden á las escotaduras de las demás vértebras y que dan paso a los últimos nervios de la médula espinal. Anteriormente es redondeado pero luego se vuelve casi triangular con una especie de cresta superior y con su extremidad librea menudo ternillosa.

De lo dicho se deduce que la totalidad de la coluna es parcialmente poco móvil, y casi pudiera decirse que son las especies meno, vertebradas, porque en realidad no se ve ninguna región bien desarrollada. Como el espinazo no ofrece corvadura alguna, sus movimientos son apenas perceptibles ya de arriba abajo, ya de delante atrás, ya de lado; debiéndose tener bien presente esta circunstancia , porque es la causa directa ó una especie de consecuencia de la motilidad de estos animales. Con efecto, los miembros posteriores, en razón de su longitud , al parecer desmesurada, y de los poderosos músculos que obran sobre los huesos , tienden á dirigir todos sus esfuerzos sobre la longitud de la coluna, y en su eje , que debe ser casi inflexible, para determinar el salió y la natación horizontal.

La columna raquídea de los urodelos difiere según las familias. En los atretoderos ó salamandroideos es vario el número de vértebras, las cuales ofrecen detrás de su cuerpo una concavidad , las apófisis espinosas y articulares son poco salientes, horizontales y recargadas entre sí, y las trasversas llevan en una lijera bifurcación tuberculosa, rudimentos de costillas que nunca se unen con el rudimental esternón. Las vértebras de la cola varian por su número, y en cuanto á su forma son casi semejantes á las demás, sobre todo las primeras ; pero en las especies de cola cortante carecen de. apófisis trasversas. Los atretoderos ó salamandroideos son, pues, las especies , cuyo esqueleto se compone de mayor número de piezas.— Los exobranquios ó proteoídeos son anima'es, por decirlo asi, imperfectos y construidos casi sobre el modelo de las salamandras en su primera edad , ó b,i|n la

 

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