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Mamiferos. Orden Quinto: Roedores. Roedores Hervíboros o Acledianos. Familia de Dasipoides. Género Cabiai. 430

todas compuestas, y con una sola lámina simple y otra ahorquillada; carecen de cola; sus pies anteriores están formados de cuatro dedos separados y los posteriores de tres; sus uñas son cortas y robustas en forma de pequeños cascos: tienen dos telas ventrales.

APERÉA Ó CONEJILLO DE INDIAS
Cavia cobaya (Desm.); Mu sporcellus (Lin.); Anoema cobaya (F- Cuv.); Cerdo de la India (Buff.); Covi de los indios.

Tiene unas diez pulgadas de longitud, el cuerpo grueso, rechoncho, de color pardo-rojizo superiormente y blanquizco en las partes inferiores. En estado de domesticidad se han obtenido blancos, amarillos, mas ó menos leonados ó anaranjados, variados de estos colores y de negro, en extremo diferentes de su tipo. Este animalito, originario de los climas calientes del Brasil y de Guinea, no deja de conservarse y producir en los climas templados, y aun en Los paises fríos, cuidándole y abrigándole de la inclemencia de las estaciones. Se crian Conejos de Indias en toda Europa, y aunque multiplican prodigiosamente hay poco número de ellos, porque su producto no recompensa bastante los cuidados que necesitan. Su piel casi no tiene valor alguno, y su carne, aunque comestible; no es bastante buena para ser buscada; pero seria mejor si los criasen en ciertos vivares, donde tuviesen aire libre, espació y yerbas en que escoger. Los que se guardan en las casas tienen casi el mismo mal gusto que los Conejos domésticos; y el sabor de los que han pasado el verano en jardines es menos desagradable, pero siempre fastidioso.

Estos animales son de temperamento tan ardiente y adelantado, que se buscan y cohabitan á cinco ó seis semanas de nacidos, y sin embargo, no adquieren su entero incremento basta los ocho ó nueve meses: bien es verdad, que en lo que mas se retardan es en el grueso aparente, y en la gordura, y que el desarrollo de las partes sólidas se hace antes de la edad de cinco ó seis meses. El preñado solo dura tres semanas, y se han visto Conejas de estas que paren á los dos meses de edad. Los primeros partos no son tan numerosos como los siguientes, pues se reducen á cuatro ó cinco hijos, los segundos de cinco ó seis; y los otros, de siete ú ocho y aun de diez ú once. La madre no da de mamar á sus hijos mas de doce ó quince días, y los echa de sí luego que ha recibido al macho, que lo mas tarde es tres semanas después de, haber parido; y si ellos se obstinan en permanecer cerca de ella, el padre los maltrata y los mata. Así, pues, estos animales producen á lo menos cada dos meses, y produciendo igualmente los que acaban de nacer, causa maravilla su pronta y prodigiosa multitud. Con un solo par de ellos se podría tener un millar al cabo de un año; pero estos, animalillos se destruyen con la misma prontitud con que se multiplican: él frío y la humedad los matan y se dejan comer de los Gatos sin defenderse. Ni aun las madres se irritan contra ellos, pues como no han tenido bastante tiempo á los hijos en su compañía para tomarles cariño, no hacen ningún esfuerzo para salvarlos. Los padres cuidan mucho menos de sus hijos, y se dejan comer ellos mismos sin resistencia, de suerte que parece no tienen mas sensación distinta que la del amor, en cuyo tiempo son capaces de cólera, riñen cruelmente y á veces se matan unos á otros, cuando se, trata de satisfacer su apetito, y de poseer lá hembra emplean su vida en dormir, gozar y comer: su sueño es corto pero frecuente: comen á todas horas, de dia y de noche, y procuran gozar del placer con la misma continuación con que comen: jamás beben, y sin embargo orinan á cada instante: se alimentan de toda especie de yerbas, principalmente de peregil, y le prefieren al salvado, á la harina y al pan, son también muy aficionados á las manzanas y demás frutas: comen muy de prisa, casi como los Conejos poco de cada vez, pero á menudo. Tienen un gruñido semejante al de los lechoncillos: usan también de una especie de quejido, que espresa su placer cuando están con la hembra, y un grito muy agudo cuando sienten dolor: son delicados y friolentos, y es preciso para que no perezcan en el invierno, cuidarlos mucho, y tenerlos en paraje sano, seco y caliente. Cuando sienten frió, se juntan y estrechan unos contra otros, y sucede muchas veces, que pasados del frió mueren todos juntos. Naturalmente son suaves y mansos: ni hacen daño alguno, ni tambien ningún bien; y nunca toman cariño á nadie: son apacibles por temperamento, dóciles por debilidad, y casi insensibles á todo; y parecen unos autómatas, formados únicamente para la propagación, y para representar una especie.

GÉNERO CABIAI.
Hydrochoerus (Briss.)

TIENEN veinte, dientes: dos incisivos en cada mandíbula; ocho muelas arriba y ocho abajo, todas compuestas , siendo mas largas los posteriores, y formadas por muchas láminas simples y parabólas; y las anteriores presentan láminas bifurcadas; los pies anteriores constan de cuatro dedos anchos, provistos do uñas, y reunidos por medio de membranas; los posteriores, solo presentan tres dedos; carecen de cola y las hembras tienen doce tetas.

CABIAI O CAPIYGOUA
Hidrochoerus capybara (Desm.); Cavia capybara (Gml. —lin.); Chiguere de los habitantes de Caracas. Cabianara de la Cayana. Capivara y Cerdo de agua, de los viajeros.

El Cabiai no es Puerco, como lo han pretendido los naturalistas y los viajeros; pues aunque tiene con él algunas pequeñas analogías, son mucho mas notables y esenciales los caracteres en que difiero: nunca llega á ser tan grande como el Puerco, pues el mayor Cabiai apenas llega al tamaño de un Puerco de 18 meses: su cabeza es mas corla: su boca mucho menos hendida, y sus dientes y pies enteramente diversos: tiene membranas entre los dedos, y carece, de, colmillos y de cola; y además de ser sus ojos mayores y sus orejas mas cortas, difiere del Puerco, tanto por su índole y costumbres, como por su forma; habita con frecuencia en el agua, donde nada como una Nutria, buscando allí su alimento, y sale á la orilla á comer el pescado que coge con su boca y uñas: también come semillas, frutas y cañas de azúcar; y siendo sus pies largos y chatos, se sienta con frecuencia sobre los posteriores. Su grito es mas bien un rebuzno como el del Asno, que un gruñido como el del Puerco. No camina comunmente sino de noche, y casi siempre acompañado, sin alejarse de la orilla del agua, porque corriendo mal a causa de sus pies largos y de sus piernas cortas, no podría hallar su salvación en la fuga; y así para libertarse de los que le persiguen, se arroja al agua, se sumerge en ella, y va á salir á bastante distancia, ó bien permanece sumergido tanto tiempo que hace perder la esperanza de volverle á ver. Su carne es crasa y tierna; pero tiene mas bien, como la de la Nutria el gusto de un mal pescado que el de una carne buena: sin embargo se ha observado que la cabeza no tiene mal gusto, y en esto conviene el Cabiai con lo que

 

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