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Mamiferos. Carniceros. Tercer Suborden: Carnivoros. Familia Plantígrados. Género Oso. 266


llar. Seguramente, en semejante ocasión, y en una, necesidad tan urgente debieran haber manifestado su furor carnicero, por poco que conviniese á su naturaleza. Nunca han muerto animal alguno para devorarle; y si tuviesen algo de carniceros, no abandonarían los países cubiertos de nieve (donde hallarían hombres y animales á discreción) para ir a buscar tan lejos frutas y raices; alimento que los animales Carniceros rehusan comer.» Mr. de Pratz añade en una nota, que después de escrito este artículo Supo con certeza, que en las montañas de Saboya hay dos especies de Osos, unos negros, como los de Luisiana, que no son carniceros, y otros rojos, que son tan carniceros como los Lobos. El barón de la Honlan dice que los Osos de Canadá son en extremo negros y poco dañinos: que nunca acometen á los hombres, á menos de tirarles y herirlos. Dice también que los Osos rojizos son malignos y acometen osadamente á los cazadores, en vez de que los negros huyen.

Wormio ha escrito que en Noruega se conocen tres especies de Osos: la primera, bressdiur, muy grande, que no es del todo negra sino parda, ni tan dañina como las otras y que se alimenta de yerbas y de hojas de árboles; la segunda, ildgiersdiur, mas pequeña, mas negra, carnicera, y que acomete frecuentemente á los caballos y demás animales, con especialidad en otoño, y la tercera, mirebiorn, que es la mas pequeña de todas, y que no deja de ser nociva. De esta última, dice, que se alimenta de hormigas, y se divierte en destruir los hormigueros: y añade (aunque sin dar ninguna prueba), que estas tres especies se mezclan y producen otras intermedias: que los que son carniceros, acometen á los ganados, estropean todos los animales, como el Lobo, y no devoran mas que uno ó dos: que, aunque carniceros, comen frutas silvestres; y que, cuando hay gran cantidad de serbas, son mas temibles que nunca, porque esta fruta agria les da tal dentera, que les impide el comer, y no encuentran para ella mas remedio que la sangre y la grasa. Pero la mayor parle de estos hechos, referidos por Wormio, me parecen muy equívocos, porque no hay ejemplar de que animales, cuyos apetitos constantemente son tan diversos, como se nota en las dos primeras especies, de los cuales los unos no comen sino yerba y hojas, y los otros carne y sangre se mezclan entre sí, y produzcan especies intermedias. Además, los Osos negros son aquí los carniceros, y los pardos frugívoros, lo cual es absolutamente contrario á la verdad. Fuera de esto, el P. Rzaczynski, polaco, y Mr. Klein, de Danfzic, que han hablado de los Osos de su país, no admiten mas que dos especies, los negros y los pardos ó rojos, y entre estos últimos, grandes y pequeños: dicen que estos Osos negros son los mas raros; que al contrario los pardos son muy comunes, que los negros son los mas grandes, y los que comen hormigas; y en fin, que los grandes Osos pardos ó rojos son los mas dañinos y mas carniceros. Éstos testimonios, como también los de Mr. de Pratz, y del barón de la Honlan son, como se ve, enteramente opuestos á los de Wormio, que se acaba de citar. En efecto, parece cierto, que los Osos bermejos, rojos ó pardos, que se hallan , no solamente en Saboya, sino también en las altas montañas, en las grandes selvas y casi en todos los desiertos del mundo, devoran los animales vivos, y aun comen los cadáveres mas infectos. Los Osos negros casi no habitan sino en los paises fríos; pero se hallan Osos pardos ó rojos en los climas frios y templados, y aun en las regiones del Mediodía. Estos eran comunes entre los griegos; los romanos los traían de Libia para que sirviesen en sus espectáculos: se hallan en la China, en el Japon, en Arabia, en Egipto, y aun en la isla de Java. Aristóteles habla también do los Osos blancos terrestres, y considera esta diferencia de color como accidental, y que proviene (dice) de un defecto en la generación. Por consiguiente hay Osos en todos los países desiertos, escarpados ó montuosos; pero no se hallan absolutamente en los reinos bien poblados, ni en las tierras descubiertas y cultivadas, ni los hay en Francia, como tampoco en Inglaterra, á no ser que haya algunos en los montañas menos frecuentadas.

El Oso no solamente es salvaje, sino solitario: huye por instinto de toda sociedad: se aleja de los lugares concurridos de Hombres, y no se halla gustoso sino en los parajes que pertenecen aun á la naturaleza primitiva; una cueva antigua en peñascos inaccesibles. Una gruta formada por el tiempo en el tronco de algún árbol viejo, en medio de una espesa selva, le sirven de domicilio: allí se retira solo, y pasa una parte del invierno sin provisiones, y sin salir por espacio de algunas semanas. No obstante, no se entorpece ni priva de sentimiento, como el Lirón ó la Marmota; pero como naturalmente es gordo, y lo está escesivamente á fines de otoño, en cuyo tiempo se retira, está abundancia de grasa le hace tolerar la abstinencia, y no sale de su guarida, sino cuando siente hambre. Se pretende que al cabo de cuarenta dias es cuando los machos salen de su retiro, pero que las hembras permanecen en él por cuatro meses, porque entonces es cuando paren. Yo dificulto mucho, que puedan no solo subsistir, sino también criar sus hijos, sin tomar ellas mismas ningún alimento en tiempo tan dilatado. Todos convienen, en que están escesivamente gordas durante el preñado, y que además, hallándose cubiertas dé un pelo muy espeso, durmiéndola mayor parte del tiempo, y no haciendo ningún ejercicio, deben perder muy poco por la traspiración; pero si es cierto que los machos salen al cabo de cuarenta dias, obligados de la necesidad de tomar alimento, es natural imaginar que las hembras se verán aun mas precisadas de la misma necesidad, después que han parido, y cuando dando de mamar á sus hijuelos se hallan doblemente débiles; á menos que se quiera suponer, que devoran algunos de ellos con los tegumentos, y con lodo el restante producto supérfluo de su parto, lo que no me parece verosímil, á pesar del ejemplo de las Galas, que á veces se comen sus hijuelos. Finalmente, aquí no hablamos sino de la especie de los Osos pardos, cuyos machos devoran en efecto los Osillos recién nacidos, cuando los encuentran en sus guaridas. Las hembras al contrario, parece que los aman basta el extremo de furor: cuando están paridas son mas feroces y mas dañinas que los machos; pelean y se esponen á todo por salvar sus hijos, los cuales no son informes al nacer, como dijeron los antiguos, antes bien luego que nacen crecen casi con la misma presteza que los demás animales: están perfectamente formados en el vientre de la madre, y si los fetos ó los osillos tiernos han parecido informes á primera, vista, es porque el Oso adulto lo es de suyo por lo grueso y por la mole, la corpulencia y la desproporción de su cuerpo y miembros; y se sabe que en todas las especies el feto ó el animalillo recien nacido es mas desproporcionado que el animal adulto.

Los Osos se buscan en otoño: la hembra, dicen es mas ardiente que el macho: pretenden que se tiende boca arriba para recibirle, que le abraza estrechamente y le tiene asido por mucho tiempo, etc.; pero es mas cierto que los Osos se unen del mismo modo que los demás cuadrúpedos. Se han visto Osos cautivos tomarse y procrear, solamente no se ha observado cuanto tiempo dura el preñado. Aristóteles dice que solo dura treinta dias; pero como nadie ha contradicho este hecho, y nosotros no hemos podido comprobarlo, no podemos tampoco negarlo ni

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