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Buffon: Mamiferos. Cuadrumanos. Genero Macaco. 1. 188

del mismo tamaño que tienen el cuerpo, la cara y la barba de una blancura deslumbrante. Se les llama igualmente Ouanderu; hacen poco daño en las tierras cultivadas, y habitan ordinariamente en los bosques, donde solo viven de hojas y de yemas de árboles; pero cuando están en cautividad, comen de todo.»

El nombre de Ouanderu parece derivarse del de Dehoandu que se les dá en la isla de Ceilan, y esta última denominación es la que Buffon ha cambiado en Lowando.
Es conocido de los indos con el nombre de Nil-bandar.
Las variaciones que este animal presenta en los colores de su pelo, han hecho erigir en especies por los nomenclatores, simples variedades de edad y de sexo. Así Erxlében ha descrito el mismo Mono bajo cinco nombres diferentes: Cercopithecus, Veter, Senex, Vetulus, Sitenus y Faunus, que no son seguramente sino este mismo Macaco en diversas épocas de su vida.
Este Mono, bastante largo y delgado de cuerpo á la altura del bacinete, tiene su hocico al nivel del vértice de la cabeza, y casi á su extremo se halla situada la nariz á una gran distancia del labio superior. Su cola, gruesa en su origen, después se adelgaza terminando en un mechón de pelos; su longitud es algo mas de la tercera parte del cuerpo. Pero lo que mas notable hace al Ouanderu es la espesa crin que, partiendo de la frente, circunda la cara, cubre las mejillas y desciende en pobladas vedijas sobre la barbilla. Esta crin se compone de pelos prolongados, dotados de cierta rigidez, frecuentemente de un blanco puro en las mejillas, color que llega á ser gris y aun gris moreno, aproximándose á la cara: esta es desnuda y de un color negro apagado, como también los pies y las manos.
Todos cuantos han visto Ouanderus vivos, convienen en que son malignos, ásperos y siempre dispuestos á morder á los que se les acercan. Su ángulo facial agudo les da cierta afinidad con los Cinocéfalos, y parece probar que su inteligencia, siguiendo el desarrollo gradual del encéfalo, es poco susceptible de educación. Sin embargo, una hembra observada por Mr. Federico Cuvier era apacible y afectuosa, aunque singularmente antojadiza.
Este Macaco vive, según se dice, de frutos y raíces en los bosques de la isla de Ceilan. Se le ha encontrado muchas veces en la costa de Malabar, pero en cautividad; siendo muy posible que haya sido trasportado por los buques que se emplean en el ca-botage entro Ceilan y las costas de la India.

RHESUS.
macacus erythraeus (Geoff.), Macaco de cola cortay Patas de cola corta (Buff.); Simia rhesus (Cuv.).

El Rhesus macho, representado en la lámina 35 de los mamíferos de Mr. Federico Cuvier, es notable por sus formas robustas y sólidas. Su cabeza es gruesa, su cuello muy corto, su frente aplastada, separada del origen de la nariz por un pequeño vacío; su hocico grueso y cónico; y sus orejas anchas y muy puntiagudas en los extremos; pero su carácter principal consiste en una cola fuerte, bastante corta, que tiene una gran tendencia á enrollarse, no por encima, sino por debajo en forma de gancho. Sus testículos son de color de tabaco, y el balano es sencillo. Su pelo es en el cuerpo de un gris verdoso, de tintas rubias; los antebrazos y las piernas son mas decididamente parduzcos, mientras que el tinte amarillo de los muslos es mas dorado y mas brillante que en otra cualquier parte; la cola es verdosa por encima y gris por debajo, y todas las partes inferiores del cuerpo é internas de los miembros, débilmente guarnecidas de pelos sedosos, son de un blanco puro. La naturaleza del pelo en esta especie es notable por su finura y suavidad. Las patillas bastante espesas y grises cubren las mejillas; el resto de la cara, las orejas y las manos, son de color de cobre muy claro.

Mr. Federico Cuvier indica un carácter bastante especial que ofrece el Rhesus, y es que por una organización particular de su piel se vé frecuentemente en los individuos jóvenes, la del cuello muy recogida; las tetas flojas, y numerosas arrugas surcan la superficie del abdomen. Cuando engordan, los pliegues flojos del tejido celular se llenan de grasa; las formas desaparecen y el Rhesus parece una bola. En estas circunstancias es cuando los pechos, llegando á ser semiesféricos, han ofrecido aquellas formas graciosas de globos elásticos en que aparecen pezones de color de carne; moviendo esto á personas amigas de lo maravilloso, á hacer comparaciones absurdas de este Mono con nuestra especie.
La hembra es mas pequeña desde el extremo del hocico hasta la raiz de la cola; tiene quince pulgadas y la cola pocas veces pasa de cinco y media. Pero lo que la distingue, es el color encarnado muy vivo que cubre las nalgas, rodea la cola y desciende hasta las piernas. Este colorido que procede de la inyección permanente de la sangre en los vasos capilares, es todavía mas pronunciada en la época del zelo.

Cuvier da cuenta de los fenómenos que siguieron al nacimiento de un Rhesus: «Al momento que nació se asió al bajo vientre de su madre con la mayor fuerza, agarrándose al pelo con sus cuatro manos, y acercó su boca á los pezones, que no abandonó en el espacio de quince dias; siempre dispuesto á mamar cuando sentía necesidad, durmiendo cuando su madre estaba sentada. Desde los primeros momentos de su vida pareció distinguir los objetos y contemplarlos verdaderamente: seguía con los ojos los movimientos que se hacían al rededor de él; y nada anunciaba que tuviese necesidad de tocar para apreciar, no solo el esfuerzo que necesitaba hacer para alcanzar los cuerpos, sino la mayor ó menor distancia á que estos estaban de él. Los cuidados de la madre, en todo lo concerniente á la lactancia y á la seguridad de su recien nacido, eran tan previsores como la imaginación puede figurarse. No escuchaba un ruido, no percibía un movimiento sin que su atención no se excitase; y sin que mostrase una solicitud que no hubiera tenido jamás por sí misma, por estar ya muy domesticada. El peso de su hijo no parecía entorpecer ninguno de sus movimientos; pero todos eran tan diestramente dirigidos que, á pesar de su continua variación jamás llegaba á maltratarlo ni aun ligeramente. Hasta el momento del parto habia tenido la cara y las nalgas de un color encarnado subido; pero casi inmediatamente desapareció, y su cara vino á tener el color de carne. Al cabo de los primeros quince dias el joven Rhesus se separó de su madre, mostró en sus primeros movimientos una ligereza enteramente instintiva, y una firmeza que solo puede proceder de un principio innato. En cada uno de sus grandes brincos para suspenderse agarrado á los cerrojos de su prisión, la ternura maternal se manifestaba por una constante solicitud; y siguiendo todos sus movimientos con ojo atento, su madre parecía vigilar las consecuencias á fin de acudir inmediatamente á los accidentes que pudiesen resultar. Cuando iba creciendo su hijuelo, trataba de tiempo en tiempo de alejarse de él; á no ser en caso de peligro; pues entonces lo estrechaba con amor en sus brazos, y brincaba de modo que no sucediese ningún mal al objeto de su cariño. Este joven Rhesus no tardó en adquirir la esperienciá de sus padres; pero respecto á la exactitud del primer golpe de vista y de la locomoción, se mostró desde el

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