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Buffon: Mamiferos. Cuadrumanos. Genero Gibon. 172

clavitud, toma sus aumentos con indiferencia, los acerca á su boca sin avidez, y se los ve quitar ó apartar sin sorpresa: su modo de beber está en armonía con sus demás hábitos, pues consiste en sumergir los dedos en el agua y chuparlos en seguida.»

Después, dice Mr. Federico Cuvier, de trazarnos Mr. Alfredo Duvancel estos interesantes detalles, pasa á darnos á conocer los órganos del Siamang, cuyo animal, parecido en todo á los Gibones y á la mayor especie de este género, no tiene ni buches, ni cola, siendo sus brazos de una longitud desmesurada, aunque un poco mas corta que la de los del Wu-wu. Su figura desnuda es extraordinariamente fea, lo que consiste principalmente en su frente redonda, en los arcos de las cejas, en sus ojos hundidos, en sus órbitas, en su larga nariz aplastada, cuyas ventanas colocadas lateralmente son muy grandes, en su boca abierta hasta el fondo de las mandíbulas, en sus mejillas sumidas debajo de los juanetes y en su barba pequeña. Si se añade-á estos rasgos que le caracterizan, una gran bolsa desnuda, unctuosa y floja, en forma de papera que tiene bajo la garganta, y todas las demás partes de su cuerpo cubiertas de un pelo brillante, largo, suave, espeso y de un negro subido, escepto en las cejas y la barba, donde tira á rojo, y sus piernas arqueadas vueltas hacia afuera y que están en parte siempre dobladas, se tendrá del Siamang una idea bastante exacta, aunque no sea muy agradable. La bolsa de que acabamos de hablar tiene la facultad de extenderse y de henchirse, cosa que ejecuta cuando grita, como el Orangután. El escroto está cubierto de pelos largos y rectos, reunidos en un mechoncillo que desciende algunas veces hasta las rodillas; los machos se conocen fácilmente por esta particularidad, y las hembras en la desnudez de su pecho y de su vientre, y en sus tetas, algo salientes, terminadas en un grueso pezón. Un carácter común á los dos sexos, que no se halla entre los Wou-wou y que aun se observa en otras castas de Monos, es la disposición de los pelos del antebrazo dirigidos hacia atrás, que, encontrando á los que descienden del húmero, forman sobre el codo una especie de manguilla. La estatura de este animal puede elevarse hasta un metro y quince centímetros (como tres pies y seis pulgadas), y el sexo ni la edad parece que influyen en sus colores.

Los Siamangs, en fin, se distinguen de los Gibones por su pelo uniformemente negro sin mezcla de blanco en la cara, por el saco membranoso y desnudo que pende bajo su garganta, por ser mucho mas grandes que las otras especies y mas robustos.

El examen de los cráneos de los Siamangs ha confirmado las ideas de frenología del doctor Gail, probando que entre las hembras que poseen en alto grado los sentimientos del amor maternal, el órgano del amor de las madres á sus hijos está considerablemente mas desarrollado que en el macho; observación que ha sido hecha particularmente por Mr. Geoffroy Saint-Hilaire examinando cráneos pertenecientes á seres de los dos sexos, y tuvo ocasión de mostrar en una de las lecciones de su curso, que las cajas oseosas dé los machos no tenian la grande prominencia de la región occipital. Parece, en efecto, que las hembras son industriosas para proteger á sus hijos, que son también mas inteligentes que los machos, en general estúpidos, pesados é indiferentes para con su progenie.

GÉNERO GIBON
Hylobates (Ilig).

VARIOS naturalistas han confundido los Gibones con los Orangutanes, porque no difieren sino en caracteres secundarios. Su falta absoluta de cola, su sistema dentario, la disposición de sus visceras, algunos de sus hábitos, parecen establecer una aproximación íntima; y sin embargo, luego que se fija la atención en sus largos brazos, en sus músculos delgados, y sobre todo en las callosidades desnudas que cubren las nalgas, no es posible dejar de colocarlos con algunos grados de inferioridad. El naturalista prusiano Illiger fue el primero que juzgó conveniente formar un género de Gibones que llamó Hylobates, denotando con esta denominación su hábito de vivir en las selvas. Este género se ha enriquecido en los últimos años con muchas nuevas especies muy notables.

Una particularidad anatómica muy interesante es, que el húmero y el fémur son de la misma longitud, y que la gran desigualdad que se observa entre las proporciones relativas de los miembros consiste en que el antebrazo y la mano son un tereio mas largos que la pierna y el pié: además los dedos índices é intermedios de los pies están enlazados entre sí hasta la falange que sostiene la uña. El profundo anatómico Daubenton ha observado que, cuando los Gibones quieren estar de pié, doblan el muslo sobre la pierna, y que cuando quieren descansar sus muslos fatigadas, les basta extender los brazos hacia el suelo y apoyarse en él tocándole con las manos. Cuando corren apoyándose sobre las dos extremidades posteriores, sus largos brazos sirven para establecer una especie de contrapeso á sus movimientos; pero su andar se ejecuta ordinariamente con el apoyo de sus cuatro extremidades.

Los Gibones podrán reconocerse por sus miembros delgados, por el espeso vellón peludo que los cubre, y por sus nalgas callosas; y á estos caracteres exteriores se juntarán narices casi verticales y estrechas, un hocico corto, manos y pies muy largos, dedos delgados terminados por uñas ligeramente abultadas y puntiagudas: en una palabra, los Gibones no serán ya, bajo las relaciones materiales y morales, sino Monos formados á semejanza de los Orangos. Menos fuertes y menos robustos, que los Siamangs confiando menos por consecuencia en la energía de sus músculos, manifiestan mas desconfianza, más timidez en sus movimientos. El poco desarrollo que adquiere su cerebro es también la causa principal de que depende la débil inteligencia de que están dotados, y la poca educación de que son susceptibles. Los Gibones son generalmente sedentarios, y solo el hambre puede obligarlos á dejar sus retiros. Sus largos brazos, tan embarazosos para marchar sobre un terreno firme, son al contrario muy favorables para su vida semi-aérea sobre los árboles; y los Gibones, mejor que nuestros mas diestros volatines, se lanzan de un tronco á otro, asiéndose de las mas ligeras ramas con una facilidad inimitable. ¡ Cuan sabia es la naturaleza que, colocando á los Gibones en el Asia y destinándolos á habitar los bosques, les dio miembros ágiles y capaces de asegurar este género de existencia; y variando sus tipos, los reemplazó en las selvas de la América por Monos cuya cola está dispuesta de modo, que puede llamarse un quinto miembro, porque se sirven de ella enroscándola en las ramas para apoyarse en los árboles! Todos los individuos de esta especie que se han conocido, han parecido tímidos, cobardes, taciturnos y embarazados en su continente, y jamás han repetido sino con mucha torpeza los actos de imitación que se ha tratado de enseñarles. Sin embargo, quizá se les tiene por estúpidos á causa de su indolencia.

Los Gibones viven de frutas, de raíces, de tubérculos vejetales, gustan mucho de huevos, y no debe creerse que desprecian los reptiles, ni los moluscos terrestres que pueden procurarse en los árboles. Los que se han criado en cautividad comian indistinta-

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