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Buffon: Zoología o Reino Animal. Antropología. División de las Razas. Raza Negruzca. 122

se parecen, en cuanto á la forma del cuerpo, á los de la Nueva-Guinea, que es la tierra mas inmediata; de donde inferimos que una de ellas fue poblada por la otra.

Los papúes, aunque no muy valientes, son aficionados á la guerra, viven en rancherías, y se sustentan con la médula de palma, frutas y especias. Andan tiznados como los cafres; tienen el pelo crespo, el rostro seco y desmirriado; son agrestes y alevosos, aunque trabajadores: también se encuentran albinos entre ellos (1). Generalmente hablando, esta misma casta negra de pelo lanudo está mezclada con las castas malayas blancas en el interior de las islas Molucas, Formosa, Borneo, Timor, lo mismo que en Nueva-Guinea, Nueva-Holanda y Nueva-Zelandia; de donde se ha derramado por casi todas las tierras del mar Indico y del océano Pacífico. Los hombres son casi lampiños, poco enamorados, feroces y antropófagos. Los naturales negros de Nueva-Holanda son infelices en sumo grado, y andan en cuadrillas por la playa recogiendo los mariscos, crustáceos y peces que el mar arroja, á la orilla: esto y algunas frutas acidas y raíces silvestres constituyen su único alimento. Andan enteramente desnudos, y tienen los ojos medio cerrados á causa de la multitud de mosquitos que les fatigan y atormentan. Son buenos nadadores, pero no amaestrados en construir, como los malayos, piraguas y embarcaciones ligeras.

El interior de algunas islas del archipiélago Malayo está habitado por una casta de salvajes de pelo lanudo y rizado: tales son los oran-caboo y los oran-gorgoo de Sumatra, los idqanes ó morootes y benjos de Borneo, los negros del monte de Filipinas, Molucas y Azores. Quizás son estos pueblos los solariegos de estas islas, que desde la invasión de los malayos se han mantenido ocultos en los bosques y montañas, y que arrollados hacia Levánte se han guarecido en las tierras de los papúes y en Nueva-Holanda, y aun en las Nuevas-Hébridas y en Nueva-Caledonia.

Tal vez son oriundos los papúes de Madagascar, pues todavía los hay en el centro de esta isla, y es muy probable que los archipiélagos orientales fueron poblados por los antiguos malgaches, facilitando su derrotero los monzones que reinan entre aquella isla y los archipiélagos Índicos. Esta emigración es muy posible: con todo, los papúes se diferencian bajo muchos respectos de los negros africanos.

Los antiguos moradores de la Cochinchina llamados moyes, que desde la invasión dé los actuales dueños del país, viven en las ásperas montañas contiguas á Camboya, son unos verdaderos salvajes muy bravíos y negros, cuyas facciones ofrecen mucha semejanza con las de los cafres. Los alfurús y los haraforas son otros pueblos negros que todavía se hallan en el interior de las islas Molucas y de Nueva-Guinea. Estos hombres son muy idiotas, parecen incapaces de reflexión, odian el trabajo, permanecen todo el dia acurrucados cual monos, costrúyense chozas de ramaje, donde entran ágatas, y permanecen echados, pues no permite otra postura lo bajo del techo. Sí se les viste, permanecen inmóviles hasta que se les desnuda. No conocen mas arma que la azagaya, que saben arrojar con mucha destreza; pero no es dañosa, pues en vez de hierro tiene la punta de hueso, piedra ó espina.

Los naturales de Nueva-Holanda están desparramados por aquel anchurosísimo continente, menos poblado aun que el Labrador y la Tierra de Fuego. Sus áridas y frias riberas no pueden halagar al navegante por la escasez de bastimentos á causa de la poca población y de la flojedad de sus moradores.

Quizás no hay en toda la tierra hombres mas bravíos que los habitantes de la Nueva-Gales meridional, los cuales andan absolutamente desnudos, y son aun mas estúpidos que salvajes. No quieren cubrirse las carnes ni buscar guaridas; véseles espuestos al hambre mas asoladora, arrastrando por el suelo sus miembros macilentos y asquerosos, y lidiando entre sí por los alimentos mas hediondos: de ahí es que las mujeres acuden con frecuencia al aborto, por no poder criar á sus hijos. A pesar de eso, hasta ahora han sido infructuosos cuantos esfuerzos se han hecho para mejorar la miserable vida que llevan estos salvajes, porque es invencible su apego a la desidia é independencia. Son muy denodados, y en sus encuentros expresan el furor que les arrebata, dando espantosos ahullidos y revolcándose por el suelo con horribles contorsiones, huraños, inquietos, volubles, torpes, descompuestos é insubordinados, no apetecen mas distinción que la del valor y la fuerza; sus sentidos son sutilísimos, y notable su destreza. Sus únicos deseos y pasatiempos son la embriaguez, la lujuria y la guerra. Los naturales de Nueva-Caledónia y del cabo austral de la Tierra de Diemen son mas valerosos y malvados que los de Nueva-Guinea, porque habitan un clima mas rígido, y aun suelen mostrarse antropófagos; pero aunque parezcan mas diestros y activos que los hotentotes, no les llevan gran ventaja en punto á industria. Su pelo, aunque muy crespo, no es tan rizado como el de los hotentotes, y tienen la costumbre de empolvárselo con tierra rojiza ocal de conchas de ostras. En muchas islas del archipiélago Indico están mezclados estos pueblos con los malayos, quienes los reputan por de casta muy inferior á la suya; de donde se deja inferir el ínfimo predicamento en que los colocó naturaleza, ya que en tan poco los tienen los indios mas bárbaros. En las montañas mas centrales de las islas del archipiélago Indico se encuentran aun en el dia pueblos negros de casta papúa, los cuales es probable sean los mas antiguos habitantes de aquellas islas conquistadas por los malayos. Vénse todavía en la costa opuesta de la península de Malaca, en las tierras del raja de Queda, en Penang, en Pérak y en el reino de Siam, reliquias lastimosas de aquellas mismas tribus negras, que viven cual salvajes, sin leyes, sin gobierno ni religión, maltratadas por los demás habitantes, que los consideran como escoria del género humano.

Vése por todas partes la misma casta, con costumbres idénticas, aunque se notan dialectos diferentes y hábitos peculiares en algunas tribus. Lleva vida errante y vagabunda, lo mismo que los naturales del archipiélago de los papúes, de Nueva-Irlanda, Nueva-Bretaña, Salomón y de algunas islas inmediatas, que tienen la cabeza poblada de lana en vez de pelo; pues no se observan mas diferencias que las que pueden dimanar de la diversidad de climas, suelo y alimento. Sin embargo, como las islas de los papúes son mucho mas fértiles en vejetales que la Nueva-Holanda, sus moradores son de mejor presencia.

En prueba de que los hotentotes se diferencian casi en todo dé las demás castas, baste decir que solo por el rastro que estampan los caminantes sobre la arena, distinguen inmediatamente las huellas de otros hotentotes ó de europeos. Hase observado que generalmente es infecundo el trato del europeo con la mujer de Nueva-Holanda. Estos bravos prefieren su vida azarosa y desdichada, aunque independiente, á la mas halagüeña y civilizada que se les ofrece, aun después de haberla esperimentado, como sucede con todos los pueblos montaraces.

(VlREY.)

(I) Argensola, Conquista de las Molucas, tomo I, litro II.

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En diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas.
Cuando diciembre se va tiritando, año bueno viene anunciando.
En diciembre la tierra se duerme.
El amor de carnaval muere en la cuaresma.

 

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