Pasapues > Buffon > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 1

Zoología o Reino Animal. Antropología. División de las Razas. Raza Negra o Etiópica. 119

cialmente, mientras no emparenta con otras castas. Es mas propenso á los trabajos de los sentidos que á las puras contemplaciones del espíritu; toda su existencia se cifra en los impulsos de sus apetitos corporales; y aficionado á los ejercicios agradables, como son la danza, los juegos y la pantomima, siente mas que piensa. Su inteligencia, no está por lo común tan desarrollada como la de los blancos, según acabamos de decir. Harto conocidos son ya los negros por sus labios hocicudos, su pelo lanoso, nariz ancha y aplastada, barba hundida, ojos redondos y al nivel de la cabeza, que los daria á conocer, á simple vista, aunque fuesen blancos, como los europeos. Su frente es corta y ovalada, su cabeza comprimida hacia las sienes, y sus dientes están salidos y colocados sesgamente. Vénse entre ellos muchos patizambos; son poco pantorrilludos; tienen las rodillas encorvadas, el andar derrengado, el cuerpo y el cuello tendidos hacia delante, al paso que las caderas les sobresalen por detrás. Todos estos caracteres manifiestan verdaderamente un descenso hacia la forma del Mono, descenso que no solo se conoce en lo físico sino también en lo moral. El negro es naturalmente mímico y remedador como el Mono; reconoce la superioridad intelectual del blanco; se aviene, á la esclavitud, y es muy indolente y sedicioso. Sus hábitos declaran la, flojedad innata de su carácter. Es también muy digno de notarse que lo largo é inclinado de los dientes les impide pronunciar la letra R: la misma dificultad tienen los chinos, que son tan medrosos como los negros: lo contrario se advierte en todos los pueblos septentrionales, que pronuncian esta letra con suma facilidad, por ser muy frecuente en sus idiomas, y son de índole recia y denodada. La mayor parte de las imprecaciones que expresan la ira y el furor llevan esta letra, cuya pronunciación perfecta depende en la posición vertical de los dientes y poco vuelo dé las quijadas; pues cuanto mas se achican estas, se adelanta la frente, se dilata y se ensancha el cerebro, la índole es mas briosa, y mas vigorosa el alma. Síguese de lo dicho que es el negro lo inverso del europeo por la forma y capacidad de su cráneo, así como por el apocamiento y pequeñez de su alma.

El malogrado Mungo Park, que entre todos los viajeros fue quien mejor observó el interior de África, y el que á mayor distancia se engolfó en sus desiertos , asegura que habitan esta región tres distintas castas humanas, á saber: los mandingas, ó negros propiamente llamados; los fulahes, ó etíopes blancos de Tolomeo y Plinio, que no tienen el cabello rizado, los labios abultados ni el negro de azabache de los mandingas; y por último, los moros oriundos de Arabia, que en la estatura, y hasta en las facciones, se parecen muchísimo á los mulatos de las colonias. Los negros ó mandingas se dedican á la labranza; gobiérnanse unos en monarquía. y otros en república aristocrática; están divididos en poblaciones cortas y permanecen idiotas. Los moros andan errantes como los árabes beduinos; profesan el islamismo; y se muestran muy intolerantes con los cristianos.

Volney, que advirtió ya que el calor escesivo entumece los carrillos y los labios, presume que esta especie de gesto ó momo tan común en los negros, observado en ellos durante muchos siglos, es tal vez la causa principal de la prominencia de su hocico. Pero, muy eficaz habia de ser tal influjo para retirar hacia atrás el agujero occipital, alargar los huesos del rostro, estrechar su cavidad cerebral, etc. Además, seria preciso que el mismo calor hubiese ennegrecido el cerebro y las visceras mas internas del negro, puesto que en la disección se le encuentra la diátesis negra interior, al modo que son mas negras la carne y la sangre de la liebre que las del conejo.

Ethiopes maculant orbem, tenebrisque figurant Per fuscas hominum gentes.
MÁNILIO, Astronom., lib. IV, v. 723.

1.° Distínguese la especie negra en dos ramas; la de los etíopes ó negros propiamente dichos, y la de los cafres. La primera familia comprende los yolofes, los fules, los pueblos del Senegal, Sierra Leona, Manigueta, Costa de Oro, Ardra, Benin, Majombo, Nigricia, Mandinga, Lóango , Congo, Angola, Cubóla, Benguela, y, por último, los qué habitan toda la costa occidental de África, desde el Senegal hasta Cabo-Negro, inclusas las islas de Cabo Verde. Los negros fulahes de Tombuctú son hermosos; no así los bambarrahes que tienen los labios muy abultados y la nariz chata. Todos ellos se diferencian de los cafres por el olor que arrojan cuando sudan, y por su cutis suave como el raso, aceitoso y de un negro muy subido. Son de índole apacible, bastante robustos, pero tardíos é indolentes. Con todo son preferidos en las colonias europeas á los demás africanos.

En África llevan los negros una vida harto precaria: son su vivienda rústicas chozas; cultivan campos de mijo ú alcuzcuz, y yacen avasallados por reyezuelos hereditarios que los tiranizan sin piedad. Su religión es un bárbaro muñequismo, é idolatran serpientes y otros animales, ó figurines de piedra ó madera. Algunos abrazan el islamismo y se circuncidan. Son tan miserables y desvalidos que se venden por algunas redomas de ron, algunas varas de tela azul ó barras de hierro. Los reyezuelos de estos países viven en continua guerra con sus vecinos para arrebatar prisioneros y venderlos después á los europeos; quienes, para comprar esclavos, atizan entre aquellos infelices perpetuas discordias.

No es pues maravilla que unos pueblos tan entregados á la guerra, al saqueo y á la desolación, se hallen sumidos en la barbarie mas atroz, y procuren sobrepujarse en crueles represalias, como lo hacen los bravos de las selvas del Nuevo Mundo.

El negro está casi siempre alegre, aun en la esclavitud, y canta en cadencia monótona un estribillo baladí. El sonido del tamtam, especie de tamboril, el estruendo bronco y selvático del balafo, etc., bastan para arrebatarle de gozo y hacerle danzar al compás. Agítase entonces todo su cuerpo, estremécese de placer, y cada músculo participa del baile; los impulsos del amor avivan todos sus movimientos y sus ademanes lascivos aumentan el ardor que les consume. Iguales afectos esperimenta la negra, la cual se adorna la cabeza con un pañuelo encarnado, se pone lustroso el culis, y se realza con un collar de semillas encarnadas. Todas las negras tienen los pechos abultados, largos y colgantes; carácter común á la casta negra y á la mogola, pues las laponas, groelandesas, calmucas, mogalas, húngaras, morlacas, etc., tienen también los pechos largos y caídos, con el pezón muy negro. Dedúcese de lo dicho que, si bien contribuye el calor á aflojar los pechos, su causa principal es la constitución propia de estas castas, y que se deja conocer en todos los climas.

Las negras son escelentes nodrizas, muy fecundas y demasiadamente lascivas; lo mismo que los negros. Estos se hallan en estado de engendrar á los diez ó doce años; circunstancia que tambien se nota en la casta mogola, tanto en el Mediodía como en el Norte dé Asia; pero su vejez es muy anticipada. Todos son polígamos.

2;° La segunda familia es la de los cafres, que habitan la parte oriental de África desde el rio Magnizo ó del Espíritu Santo hasta el estrecho de Babel

Página siguiente

 

Índice de páginas y de contenidos, Índice de ilustraciones.

 

Agua no enferma, ni embeoda ni adeuda.
Si quieres hacer buen testamento, hazlo con tiempo.
En agosto llueve miel y mosto.
Cuanto mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella. Séneca

 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen

Copyright 1996-2017 © All Rights Reserved Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Para consultar, aclaraciones o corregir errores por favor dinoslo

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookis para seguimiento de usuarios, pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookis en esta web.