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Zoología o Reino Animal. Antropología. División de las Razas. Raza Neptúnica Malayos. 116

muchos dioses y un espíritu maligno. Las mujeres ancianas tenian á su cargo los asuntos religiosos; los juglares se correspondían con el espíritu maligno, y no pocas veces pagaba el sachem con la vida la muerte del caudillo que no acertó á curar.

Cuando los españoles aportaron a la América, encontraron dos imperios poderosos, el de los incas ó peruanos, y él de los mejicanos; bastando á destruirlos un puñado de valientes y esforzados, como Cortés, Almagro y Pizárro. Los historiadores españoles han ponderado la opulencia, grandeza, poderío y civilización de aquellos imperios; aunque es evidente que su estado de cultura é industria era aun sobrado imperfecto, puesto que no conocían la moneda ni la escritura alfabética; que solo cubrían su desnudez con ceñidores de plumas y otros atavíos, sacrificaban víctimas humanas á sus atroces divinidades, y consagraban vírgenes al sol.

Aseguran algunos viajeros que los akansas, pueblo del Canadá, son bellos y airosos como los Europeos septentrionales; y los españoles hallaron en la costa Noroeste de América en 1774 una nación blanca y rubia bajo los 55° 43' de latitud septentrional. Los osajes, que viven cerca del Misuri son hermosos, de alta estatura y bien proporcionados: los pueblos mas pequeños del nuevo continente son los chiquitos y los guayacos, que habitan los terrenos pantanosos de la Guayana. Lo son también los chaimos, de cuerpo rehecho, según Humboldt, y de aspecto grave y desapacible. En la estremidad de la América septentrional habitan los patagones, cuya estatura, aunque se ha exagerado bastante, alcanza por lomenos seis pies: estos pueblos viven en rancherías errantes, son robustos, andan casi desnudos ó cubiertos de pieles , viven de la caza y de becerro, marino, que devoran crudo, y á cuyo sebo son muy aficionados. Los mas altos alcanzan siete pies, una pulgada y cuarto, y los de mediana estatura seis pies y medio; los mas recios miden por encima del pecho cuatro pies, cuatro pulgadas: todos son bien proporcionados y fuertes sin ser gruesos, y su rostro no es desagradable. Su tez es cobriza, la cabeza abultada, la cara ovalada, algo aplanada, el cabello negro y encrespado, los ojos centelleantes, la dentadura blanquísima y de desproporcionada longitud; la barbacorta en algunos individuos, los pies y manos harto pequeños con relación á su estatura.

Los chilenos son también muy altos, como todos los pueblos dé los países donde el frío, sin ser escesivo, es bastante riguroso. Los habitantes de la Tierra del Fuego son rebajuelos, tienen la cabeza abultada, y se parecen en todo lo demás á los americanos del continente, de quienes probablemente descienden. La estatura pequeña y la cabeza grande son caracteres comunes á todos los pueblos cercanos á los polos, ó que habitan climas helados como los de las alturas del globo. Estos pueblos se aproximan á la naturaleza de los enanos, y causa maravilla el que estos hombres tan menguados desciendan de la casta agigantada y robusta de sus vecinos los patagones.

Todos los americanos idólatras Son polígamos, muy propensos á la embriaguez con cualquiera clase de bebidas espirituosas. Eligen entre sí sus caciques, y se gobiernan en pequeñas repúblicas según sus propios usos y costumbres. Los hombres son cazadores y guerreros, gustan de adornos, y se taladran las orejas y los labios para ensartar en ellos piedras y otras fruslerías.

Los bravos del interior de América, y especialmente los que moran en las soledades del Noroeste, hacia la desembocadura del Colombia, son mas feroces y salteadores que los de otras regiones; andan siempre armados del tamahawk ó quiebra-testas, y beben la sangre de sus caballos para cobrar mayores brios é inflamar su furor en las batallas. Ejercítanse con espantosos ahullidos en su danza, que llaman de los muertos, y su índole es en estremo vengativa, dura y selvática. Lews y Clarke aseguran que en muchos carbetos ó lugares de las orillas del Misisipí, se ven casas de prostitutas, pues no se precian de recatadas como las cabezas-chatas, que es otra tribu de montañeses. Siempre errantes, van viajando estos bravos de una á otra comarca, en busca de la caza, que es su principal alimento. Son sus armas el arco, la flecha, el quiebra-testas, el hacha, la navaja y la escopeta. Siempre están alerta, son incansables en el andar; sus mujeres llevan el bagaje y padecen las mas ímprobas fatigas, mientras que los hombres permanecen sentados fumando gravemente la pipa. Los mas de los solariegos andan todavía desnudos, otros van vestidos como los peruanos y mejicanos; los ribereños del rio de las Amazonas se dedican á la labranza, y están ya bastante civilizados.

Los desgraciados restos de los peruanos son aun mas infelices que en los infaustos tiempos del descubrimiento del Nuevo-Mundo. Los europeos les dan caza para sujetarlos á las mas crudas faenas de las minas; fomentan la guerra entre sus tribus para feriar prisioneros; y los escasos restos que aun quedan de estos pueblos se ven diezmados por el aguardiente y las viruelas. Lo que mas distingue al americano es su calma, su carácter vengativo y su tenaz constancia en el infortunio; se halla tan contento con su suerte y con su vida montaraz, que siempre se le hace cuesta arriba trocarla por otra mas sosegada y arreglada. Todos estos americanos, aunque poco enamorados, así en el Norte como en el Mediodía, son generalmente polígamos, y se entierran con sus armas, cantando himnos lúgubres.

RAZA NEPTÚNICA
MALAYOS.

Dase el nombre de Malayos á los pueblos que la componen, á causa de la península de Malaca, de donde se creyó que traían su origen. Sus principales caracteres son: la frente corta y aplanada; la nariz ancha y gruesa en el estremo; sus ventanas muy desviadas y separadas por una canal; tienen los pómulos prominentes, la boca muy ancha, con la mandíbula superior muy salida; el semblante feroz y adusto; el ángulo facial, cuando mas, de ochenta grados; el cabello espeso, áspero, largo y lacio, y siempre de color negro, lo mismo que los ojos.

Esta casta, que es de color castaño, flaca generalmente y de miembros delgados, viene á formar un grado intermedio entre los mogoles y los negros; y como participa igualmente de unos y otros, y está colocada entre los mogoles de Asia y los negros de África, de Nueva Holanda y los papúes, pudiera creerse que este vástago malayo procede de las mezclas de aquellas dos castas primitivas. Hállanse además en muchas islas de los mares índicos tres clases de hombres, á saber: amarillentos ó mogoles, negros y malayos. Esta particularidad se echa de ver mas que en otra parte alguna, en Madagascar, isla poblada de negros en la costa frontera al África, y de mogoles y malayos en la que mira al Asia y al mar Indico. Vénse, pues, en dicha isla, cuando menos, tres razas ó estirpes diferentes, á saber:

1.° Los hombres de casta negra, de cabello crespo y corto, procedentes de Banibul ó del país de los esclavones, y que si bien tributan sus adoraciones á un Dios único, son mas pródigos en sacrificios para con el espíritu maligno, por el temor que les infunde. Los antabanivules son toscos é idiotas; casi nunca salen de su país, lo mismo que los voadziris y los marmí-

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