Pasapues > Buffon > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 1

Zoología o Reino Animal. Antropología. Unidad de la especie humana. 3. 88

generales á los ejemplos particulares. En la revista que vamos á hacer, convendrá no olvidar la triple división de la raza humana precedentemente indicada.

Una multitud de emigraciones de origen caucásico partieron á lo largo de la costa septentrional del África hasta la estremidad Nordeste del continente africano, cubriendo todo el país desde Argel y Túnez hasta los límites del gran Sahara. A pesar de su común origen, esos pueblos son de constitución muy diversa y precisamente en razón de su esposicion al sol. Los habitantes de la Argelia y de Túnez, los kabilas, tienen la tez morena y los cabellos negros, mientras que las tribus que ocupan las alturas del Aures contrastan por su cabellera amarilla y su piel rojiza con los kabilas y con los touarikos negros lustrosos del desierto, que forman la tercera rama de esta familia. Una infinidad de viajeros han hablado de las variedades de color de los árabes, aunque todos sean de origen caucásico. Estás diferencias están en relación constante con suposición geográfica. Así, los valles del Nilo y del Jordán son la residencia bien conocida de los árabes negros. Ahora bien: esas dos regiones están situadas muy debajo del nivel del mar. El valle del Jordán señaladamente presenta el ejemplo mas notable que se conoce de la hondura de una tierra por bajo de la superficie general del globo. Esa quebrada, que se estiende desde el golfo de Accabah sobre el mar Rojo hasta la división del Líbano, está á 62o pies mas baja que el nivel del mar de Galilea; y las pesadas aguas del mar Muerto están á 1,230 pies mas bajas. La declinación del valle habia sido reconocida por los romanos, que le dieron el nombre descriptivo de Coelo-Stiria. En Arabia hay gradaciones de color, desde el matiz amarillo caído de los alrededores de Máscala hasta el moreno cobrizo de los naturales de la Meca.

Pero vamos á referirnos sobre todo á los judíos en esta cuestión. La comunidad de su origen y dispersión son hechos notorios. Los que aceptan la Biblia y los que la rechazan, creen igualmente que los israelitas habitaron durante siglos enteros la misma región y que se distinguían por las mismas particularidades físicas. Sus cualidades nacionales les tenían fuertemente unidos como pueblo y les separaban por igual motivo del resto de las naciones. No hay necesidad de probar que fueron dispersados y que habitan hoy todos los paises de la tierra, en todos los grados de civilización y espuestos á una infinita variedad de influencias climatéricas. La prueba de su nacionalidad está escrita en su rostro y todo el mundo la reconoce allí. Mientras que las otras naciones se mezclan con las que entre, ellas habitan, la posteridad de Abraham conserva sus rasgos particulares. Los bretones, los romanos, los sajones y Ios normandos, despojados de sus cualidades distintivas, se han confundido en la masa de sus descendientes; los moradores actuales de la Inglaterra y los refugiados franceses de nuestro tiempo han sido absorvidos ya dentro de la población de Londres. Pero el aceite se mezclaría mejor con el agua, que los judíos con los otros pueblos. Si Israel ocupase aun su propia patria, si hubiese conservado su estado político y su nacionalidad, el prodigio seria menor; pero la conservación de sus rasgos especiales, á despecho de su dispersión, es un fenómeno único. Aunque sometidos, según los lugares, á todas las formas de gobierno, desde la autocracia rusa hasta la democracia de América, conservan en todas partes su creencia teocrática. Ni la barbarie mas grosera, ni la civilización mas adelantada han podido modificar la fisonomía original del judío; porque se le reconoce tan instantáneamente en los bosques del Nuevo, Mundo como en la corte del rey de Inglaterra. El tiempo, que todo lo altera, parece suspender sus golpes cuando se acerca al judío. Comparad sus perfiles esculpidas en mármol ó en bronce sobre el arco y sobre las medallas de Tito, y os convencereis de su inmutabilidad. Esta permanencia de fisonomía es evidentemente el efecto de una causa sobrenatural y que se opone á las modificaciones comunes con un fin tan misterioso como importante.

Sea de ello lo que fuere, el ejemplo del judío demuestra admirablemente la unidad del rigen del Hombre concilíándose con la diversidad mas extensa. Sus rasgos han sido fijados en un molde eterno; pero su color depende de causas exteriores. La ley física está suspensa con relación á los primeros; pero continúa obrando con respecto á color. Una fisonomía invariable proclama la unidad del pueblo, mientras que la diversidad de los otros accidentes orgánicos manifiesta la influencia del clima. El cuerpo del judío puede revestir todos los matices, desde el negro de azabache del indio, hasta el blanco sonrosado del sajón. El habitante primitivo de la Palestina tenia indudablemente la piel oscura y los cabellos negros; pero el cielo mas sombrío y el aire mas frió de la Polonia y de la Alemania han blanqueado y decolorado su piel y su cabellera. Por otro lado el sol abrasador de la India ha enmarañado y ensortijado sus cabellos y ennegrecido su piel, de manera que no se distingue físicamente de los indios primitivos mas que por sus facciones. Sobre la costa de Malabar hay dos colonias de judíos, la vieja y la moderna, separadas por el color. Los hombres de la antigua son negros y los de la nueva, que habitan la ciudad de Matacheri, son comparativamente bastante rubios para que haya podido dárseles el nombre de judíos blancos. Esta diferencia se esplica por la duración desigual de la influencia del clima, que ha obrado sobre los primeros mucho mas tiempo que sobre los segundos.

Después de habernos detenido tanto tiempo en la rama syro-árabe de la familia caucásica, no podemos pasar mas que una rápida ojeada sobre la otra, la indo-germánica. Esta comprende, con pocas escepciones, á los habitantes de la India y de la Europa, admitiendo todos los etnologistas que la última ha sido poblada por emigraciones orientales. Aquí encontramos los dos estremos; los rubios escandinavos y los indios negros Estos, por lo demás, se diferencian mucho entre sí, según el grado de elevación del país que habitan y según su casta. En el Himalaya y en las tierras altas en general, se encuentran poblaciones cuya piel blanca ha sorprendido á los viajeros, porque cuesta trabajo concebir un indio blanco. Pero los siah-posh ó káfiros, que habitan las alturas de Kohistan y el cantón del Hindu-Kush, llamado por ellos Kafristan, son el ejemplo mas curioso y notable de una rama de la raza indostánica establecida desde hace muchos siglos en una región fría y viviendo en condiciones exteriores muy diferentes a las de los otros indígenas del Indostan. Según los datos suministrados por lord Elphistone y por sir Alejandro de Burnes, los siah-posh son hombres muy hermosos, de cejas arqueadas y piel blanca. En las llanuras y en las tierras bajas de la península no se encuentran mas que hombres negros, porque allí nada se opone al ardor del sol. La casta, esa barrera inhumana déla sociedad india, influye sobre el color de dos maneras. Los hombres de la clase superior, los brahmas, no están obligados á esponerse al calor abrasador del día, y se libran así de la influencia ennegrecedora del sol. Así, su matiz es visiblemente mas claro que el de los hombres de las inferiores, que por sus ocupaciones están mas espuestos al calor y á la luz. Esta diferencia es del mismo género, aunque mas pronunciada, qué la que entre nosotros separa al comerciante de las ciudades de cutis blanco del aldeano de rostro y manos tostadas. En la India, sin embargo, otra causa muy poderosa contribuye á fijar y petuar las diferencias, á saber; la

Página siguiente

Antropología. Importancia y sublimidad del Hombre en la creación. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

 

Índice de páginas y de contenidos, Índice de ilustraciones.

 

El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Un testigo que vió, vale por dos; y si vió y oyó, por ciento dos.
En septiembre cosecha, y no siembres.
No aprendemos gracias a la escuela, sino gracias a la vida. Séneca

 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen

Copyright 1996-2017 © All Rights Reserved Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Para consultar, aclaraciones o corregir errores por favor escríbenos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookis para seguimiento de usuarios, pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookis en esta web.