Pasapues > Buffon > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 1

Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. De la vejez y la muerte. 56

Si el cuerpo es bien complexionado, acaso será posible alargar algunos años su duración, cuidando de la salud: quizá también la moderación en satisfacer las pasiones, y la templanza y sobriedad en los placeres contribuyen á la duración de la vida, aunque esto mismo es muy dudoso, pues quizá es necesario que el cuerpo haga uso de todas sus fuerzas, y se ejercite hasta donde alcancen sus facultades. Y en tal caso ¿qué habrá adelantado en lo físico con la dieta y privación? Hombres ha habido que pasaron mucho mas allá del término ordinario de la vida; y dejando aparte los dos ancianos de que se hace mención en las Transacciones filosóficas, de los cuales el uno vivió 160 años y el otro 144, tenemos gran número de ejemplos de hombres que han vivido 110 y aun 120 años; y sin embargo, estos hombres, lejos de haberse esmerado mas que otros en el cuidado de conservar su salud, fueron, al contrario, por la mayor parte aldeanos, habituados á las fatigas mas penosas, cazadores, gente trabajadora, en una palabra, hombres acostumbrados, no solo á hacer uso de todas las fuerzas de cuerpo, sino también á abusar de ellas si en esto puede haber otro abuso que el de la ociosidad y continua disolución.
Por otra parte, si se reflexiona que el europeo, el negro, el chino, el americano, el hombre culto y el rústico, el pobre y el rico, el ciudadano y el aldeano, que en todo lo demás difieren tanto entre sí, son parecidos en este punto , habiendo en todos ellos la misma medida, el mismo intervalo de tiempo entre el nacer y el morir; que la diferencia de linajes, climas, alimentos y comodidades no causa disparidad alguna en la duración de la vida; y que los hombres que únicamente se mantienen de carne cruda ó pescado seco, de sagú ó de arroz, de cazabe (1) ó de raices, viven tanto como los que se alimentan con pan ó manjares preparados, se reconocerá mas claramente que la duración de la vida no depende ni de los hábitos, ni de la calidad de los alimentos; y que no hay cosa alguna que pueda variar las leyes de la mecánica á que está subordinado el número de nuestros años, ni casi pueden ser alteradas sino por esceso en la comida, ó por escesiva dieta.
Si hay alguna diferencia notable en la duración de la vida, parece que debe atribuirse á la calidad del aire, pues se ha observado que en los paises elevados se encuentran, por lo común, mayor número de ancianos que en los bajos; y las montañas de Escocia, de Gales, Auvernia y Suecia han suministrado mas ejempos de longevidades estraordinarías que las llanuras de Holanda, Flandes, Alemania y Polonia. Pero considerada en general la especie humana, no hay, por decirlo así, ninguna diferencia en la duración de la vida: el Hombre que no muere de enfermedades accidentales, en todas partes vive de 90 á 100 años; nuestros antepasados no vivieron mas tiempo, ni este plazo ha variado desde el tiempo de David. Si se nos preguntase por qué la vida de los primeros hombres era mucho mas dilatada, pues vivían 900, 930, y hasta 969 años, acaso pudiéramos satisfacer á esta duda diciendo que las producciones de la tierra, con que se alimentaban, eran entonces de diferente naturaleza que en el dia, pues, debiendo la superficie del globo estar, como se ha dicho, mucho menos sólida y compacta en los primeros tiempos que siguieron á la creación de lo que está actualmente, porque habiendo poco tiempo que obraba la gravedad, no habían podido adquirir las materias terrestres en tan pocos años la consistencia y solidez que después han tenido, las producciones dé la tierra debian ser análogas á aquel estado, como que la superficie de la tierra era menos compacta y seca, por lo cual todo lo que producía debía ser mas flexible y capaz de estension: por consiguiente podria darse que el incremento de todas las producciones de la naturaleza, incluso el del cuerpo humano, no se hiciese en tan breve tiempo como ahora, y que los huesos, músculos, etc. conservasen mas tiempo su flexibilidad y blandura, por ser blandos y flexibles los alimentos ; y siendo esto así las partes del cuerpo no adquirirían su total incremento hasta pasado gran número de años. La generación no podía, conforme á esto, verificarse hasta tener el total ó casi total incremento, esto es hasta los -120 ó 130 años, y la duración déla vida era proporcional á la del tiempo del incremento , como todavía lo es; porque, suponiendo que la edad de la pubertad en que los primeros hombres se hallaban en estado de engendrar, fílesela de 130 años, y teniéndolos presentes esta facultad á los 14, se hallará que el número de años de vida de los primeros hombres y de los actuales está en la misma proporción, pues, multiplicando cada uno de estos dos números por uno mismo, v. g. por siete, se verá que siendo la vida de los hombres de estos tiempos de 98 años, debió ser la de los primeros hombres de 910: de lo que se infiere que la duración de la vida del Hombre puede haberse ido disminuyendo insensiblemente en razon de la mayor solidez que la superficie de la tierra ha adquirido por la acción continua de la gravedad; y que, habiendo sido suficientes los siglos pasados desde la creación hasta el tiempo de David, para dar á las materias terrestres toda la solidez que pueden adquirir por la presión de la gravedad, se haya mantenido desde aquel tiempo la superficie de la tierra en el mismo estado en que se hallaba, y adquirido desde entonces toda la consistencia en que siempre haya de permanecer, fijándose todos los términos del incremento de sus producciones, igualmente que el de la duración de la vida.
Prescindiendo de las enfermedades accidentales que pueden sobrevenir en cualquiera edad, y son mas peligrosas y frecuentes en la vejez, también están espuestos los ancianos á enfermedades naturales que solo proceden de flaqueza y deterioración de todas las partes de sus cuerpos: las facultades musculares pierden su equilibrio, la cabeza vacila, la mano y piernas tiemblan, la sensibilidad de los nervios se disminuye, se embotan los sentidos, y hasta el tacto se entorpece. Pero lo que debe reputarse por enfermedad muy grave es que las personas muy ancianas son por lo común inhábiles para la generación; lo cual puede provenir de dos causas, ambas suficientes para producir este efecto, que son la falta de tensión en los órganos exteriores y la alteración del licor seminal. La falta de tensión puede esplicarse fácilmente por la conformación y testura del mismo órgano, que no es, por decirlo así, mas que una membrana vacía, ó que por lo menos no contiene en su interior sino un tejido celular y esponjoso, el cual se estiende y recibe en sus cavidades interiores gran cantidad de sangre, que produce un aumento de volumen aparente y cierto grado de tensión. Bien se deja entender que aquella membrana en el tiempo de la juventud, tiene toda la flexibilidad necesaria para poder es tenderse y obedecer fácilmente al impulso de la sangre, y que, por poco que esta acuda á aquella parle con alguna fuerza, dilata y desplega con facilidad aquella membrana blanda y flexible; pero, según se va adelantando en edad, adquiere, como todas las demás partes del cuerpo, mayor solidez, perdiendo parte de la docilidad y flexibilidad que antes tenia; y desde entonces, aun suponiendo que el impulso de la sangre fuese cíe la misma fuerza que en la juventud, cuya cuestión omitiremos por ahora, no seria este suficiente para dilatar sin alguna dificultad aquella membrana que ha adqui
(1) Torta que se hace en varias partes de las Indias de las raices de la yuca ó el manioc, la cual sirve de pan.

Página siguiente

Antropología. Importancia y sublimidad del Hombre en la creación. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

 

Índice de páginas y de contenidos, Índice de ilustraciones.

 

El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
Un testigo que vió, vale por dos; y si vió y oyó, por ciento dos.
En septiembre cosecha, y no siembres.
No aprendemos gracias a la escuela, sino gracias a la vida. Séneca

 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen

Copyright 1996-2017 © All Rights Reserved Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Si crees que falta algo, o está confundido informanos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookis para seguimiento de usuarios, pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookis en esta web.