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Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. Descripción del hombre. 32

de : este color es mas raro que el azul, el gris, el amarillo, y el amarillo oscuro; y no menos se encuentran personas, en quienes los dos ojos no son de un mismo color. Esta variedad en el color de los ojos es peculiar de la especie humana, de la, del caballo, etc.: en la mayor parte de las demás especies de animales son de un mismo color los ojos de todos los individuos, y así vemos que los de todos los bueyes son pardos; los de los carneros de color de agua, grises los de las cabras, etc. Aristóteles, á quien se debe esta observación , pretende que en los hombres los ojos de color gris son los mejores ; que los azules son los mas débiles; que los que salen mucho de la órbita, llamados vulgarmente saltados, no ven á tanta distancia como los ojos hundidos; y que los de ojos pardos no ven tanto como los otros en la oscuridad.
Aunque parece que el ojo se mueve como si le tirasen de diferentes lados, solo tiene un movimiento de rotación alrededor de su centro, mediante el cual parece que la pupila se eleva ó se baja, y se acerca ó se retira de los ángulos del ojo. Estos, como hemos dicho en el capítulo anterior, están mas cercanos uno á otro en el Hombre que en todos los demás animales, en cuyo mayor número de especies es, tan considerable este intervalo, que no es posible vean á un mismo tiempo y con ambos ojos un mismo objeto, á menos que se halle este á mucha distancia.
Las partes del rostro que, después de los ojos, contribuyen mas á formar la fisonomía son las cejas, las cuales, por ser de diferente naturaleza que las demás partes, son mas reparables y hacen mayor impresión que las otras facciones. Las cejas son en la pintura del rostro una sombra que realza sus formas y colores : también hacen su efecto las pestañas cuando son largas y pobladas, pues añaden hermosura á los ojos, y hacen mas dulce su mirar. El Hombre y la mona son los únicos que tienen adornados ambos párpados con pestañas : los demás animales, no las tienen en el párpado inferior; y aun en el mismo Hombre es mucho menos poblada y larga en el párpado inferior que en el superior. El pelo de las cejas suele ser tan largo en la vejez que es preciso cortarle. Las cejas solo tienen dos movimientos que dependen de los músculos de la frente, uno que sirve para levantarlas, y otro por cuyo medio las arrugamos y las bajamos acercando la una á la otra.
Los ojos se hallan en un sitio elevado para descubrir mejor los objetos; y este lugar os tan á propósito que, si se les imagina en otro punto, se notará que estarían dislocados y ejercerían mal sus funciones. Siendo éstos órganos tan delicados, era precisó que estuviesen resguardados consuma precaución; así es que se hallan en dos cavidades óseas llamadas órbitas rodeados de paredes que los preservan. La parte saliente del cráneo les sirve como de techo : las cejas, al paso que, frunciéndose, moderan la impresión de una luz demasiado viva, desvian el sudor que caería sobre ellos y los irritaría : los párpados, como las hojas de una ventana, se cierran cuando necesitamos del sueño, y durante la vigilia se mueven con suma agilidad, para disminuir la acción de la luz ó evitar que un cuerpo estraño pueda dañar, el órgano. Admirablemente próvido el autor de la naturaleza, hizo nacer en los bordes de los párpados las pestañas, para que cubriesen y tapizasen bien las pequeñas hendeduras que pudiesen dejar los párpados cerrados, y para que con su incesante movimiento durante la vigilia sirviesen á manera de abanicos, ahuyentando los insectos y desviando los demás cuerpos que revolotean por el aire.
Como si no bastaran tan esquisitas precauciones, la parte anterior del ojo está cubierto con una membrana trasparente finísima, llamada conjuntiva : esta es á manera de un cristal que preserva el órgano de la influencia del aire mientras están abiertas sus ventanas.
Un órgano tan delicado, y que para recibir la impresión de la luz no podia estar cubierto con membranas fuertes y tupidas, se hallaba espuesto á secarse con el contacto del aire, padeciendo continuas irritaciones : esto lo ha previsto el autor de la naturaleza, colocando en la parte anterior de la órbita una glándula , órgano secretorio de un humor que de continuo le obedece. Este humor son las lágrimas, y su cantidad se aumenta con la serosidad que sale de la conjuntiva. De este modo se halla el ojo en un estado de blandura que contribuye á su conservación, y facilita sus movimientos.
La frente es una de las principales partes del rostro, y una de las que mas contribuyen á la hermosura de su forma. Debe ser de justa proporción, de suerte que ni sea demasiado redonda ni demasiado plana, ni muy estrecha, ni muy corta, y que esté poblada de pelo con regularidad en la parte superior y á los lados. Todo el mundo sabe cuanto influye el pelo en la fisonomía. El ser calvo es un defecto; y el uso, que se ha hecho tan general, de cubrir la cabeza con pelo ajeno, debiera haberse ceñido á ocultar las calvas, pues esta especie de peinado postizo altera la verdad de la fisonomía, y da al rostro un aire diverso del que naturalmente debe tener; siendo seguro que se formaría juicio mas acertado, en cuanto á los rostros, si cada uno usase su propio pelo, y le dejase ondear libremente. La parte mas elevada de la cabeza y la que cae sobre las sienes son las que primero encalvecen; y rara vez se cae enteramente el pelo que acompaña lo bajo de las sienes, ni el de la parte inferior y posterior de la cabeza. Los hombres son los que se ponen calvos cuando avanzan en edad : las mujeres conservan por lo general siempre sus cabellos, encaneciendo como los hombres cuando se acercan a la vejez, pero con mucha menos pérdida de pelo. Los muchachos y los eunucos gozan del mismo privilegio que las mujeres, en cuanto á no encalvecer, y así vemos que su pelo es mas largo y poblado en la juventud que en cualquiera otra edad. Los cabellos mas largos se caen poco á poco, y á proporción de lo que se adelanta en edad, se disminuyen y desecan: el pelo empieza á blanquear por la punta, y cuando ha adquirido ya este color, es menos fuerte y se rompe mas fácilmente. Tenemos ejemplos de mancebos, cuyos cabellos se han encanecido de resultas de una enfermedad , y han recobrado poco á poco su color natural cuando su salud se ha restablecido enteramente. Aristóteles y Plinío dicen que ningún hombre encalvece antes de haber tenido comercio con mujeres, á escepcion de los que son calvos de nacimiento. Los escritores antiguos llamaron á los habitantes de la isla de Micona cabezas calvas, siendo el origen de este apodo, según algunos pretenden, el que este defecto era natural á aquellos isleños y como una enfermedad endémica con que casi todos ellos nacían (1).
La nariz es la parte que mas sobresale, y la facción mas visible del rostro; pero, como su movimiento es muy limitado, y aun este solo se verifica, por lo común, en las pasiones mas vehementes, afecta á la hermosura mas que a la espresion de la fisonomía; y á no ser muy disforme ó desproporcionada, no se repara en ella tanto como en las partes que tienen movimiento, como son la. boca y los ojos. La figura de la nariz y su posición, mas avanzada que la de todas las demás partes del rostro, son peculiares de la especie humana, pues los animales, aunque, por lo general, tienen ventanas ó conductos con la ternilla que los separa, en ninguno de ellos forma la nariz una facción sobresaliente y avanzada; y aun las mismas monas, no tienen mas que ventanas, ó á lo menos su nariz, que
(1) Véase la descripción de las islas del Archipiélago, escrita por Dapper, pág. 354; y el tomo II de la edición de Plinio, hecha por el padre Harduino, pág. 541.

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