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Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. Clasificación del Hombre. 23

presenta. Convencido, pues, el Hombre de su incapacidad para penetrar el plan completo de la creación, hace uso de las facultades de que fue dotado, para concebir y demostrar la unidad y armonía del Universo , la dependencia y relación de todas las leyes de la naturaleza; obra prodigiosa de un ser altamente sabio , ante el cual reconoce el Hombre su debilidad, y admira su poder. Hé aquí el carácter principal de la importancia y sublimidad del Hombre en la creación.

CLASIFICACIÓN.

En la gran división de los animales vertebrados, de la cual forma parte el Hombre, pertenece á la clase de los mamíferos. No os de estrañar que á ciertos espíritus les haya admirado ver colocado al Hombre entre los, seres de la escala zoológica; pero lo que no se comprende es, cómo algunos fisiólogos, que por necesidad han cultivado el estudio de la anatomía , hay querido hacer de él un ser enteramente distinto en el orden de la creación.
Entre los mamíferos el Hombre está colocado en la sección de los mcnodelfos, es decir que el feto humano, provisto de una placenta, esperimenta en el útero todas las faces de un desarrollo mucho mas completo que el de otros mamíferos colocados también en la sección de los monodelfos. En efecto, entre un carnicero c.ue nace aletargado, con los párpados unidos y la pupila obturada, incapaz de conservar su temperatura, pudiendo soportar, sin asfixiarse, inmersiones de mas demedia hora en un líquido, y el fetohumano, que nacceon los párpados abiertos y la pupila libre, la voz fuerte, capaz de conservar el calor casi en el mismo grado que el, adulto y con la necesidad de respiración muy pronunciada, hay una diferencia notable.
En la sección de los monodelfos, los hombres forman un orden cuyos caracteres vamos á indicar, y en este orden un solo género; el género Hombre.
En los primeros ensayos de clasificación que hizo el célebre Lineo, colocó al Hombre en un lugar donde se le veia figurar ridiculamente aliado del Perezoso, del Mono y del Pangelín. Mas tarde, habiendo tomado tal vez en consideración la crítica acerba que Buffon habia hecho de su nomenclatura, formó en el reino animal un grupo de primates ó antropomorfos (formas humanas), en el cual figuraba el Hombre al lado de los monos y murciélagos. La disposición de los incisivos, las mamas pectorales, es decir, colocadas en el pecho y no en el vientre, y el pene péndulo eran los caracteres comunes á los animales comprendidos en este grupo.
Lineo incluyó en esta clasificación diferentes especies del género Hombre, tales como el homo sapiens, homo ferus y homo troglodita. Pero este último mas bien que Hombre es un mono, y el homo ferus especie que este naturalista admitió apoyado en muy pocas observaciones, se refiere como lo ha probado Gall, á individuos enagenados y abandonados de sus padres, que vivían como los brutos en las selvas donde se les ha hallado. El célebre Bouet, queriendo sin duda encontrar el eslabón que une á los monos con el género humano, creyó ver también entre ellos alguna semejanza; pero, á pesar de los esfuerzos hechos por Buffon para ponderar la perfección del Orangutáng y la imperfección del hotentote, jamás se encontrará entre estos seres bastante número de analogías para colocarlos en una misma familia. Las uñas, el pelo, la piel y el color no son, como dice Moreau de la Sarth, caracteres suficientes ni bastante generales para confundir dos clases separadas por diferencias tan marcadas y profundas. Tantas opiniones como se han emitido, parece que no han tenido otro objeto que el de humillar al ser mas perfecto de la creación, confundiéndole con los animales mas despreciables, á imitación de Boileau, que se complacía en cantar en sus versos que entre los animales que pueblan el Universo , no habia otro mas necio que el Hombre. Los naturalistas de los últimos tiempos, al clasificar al Hombre, han procedido del mismo modo que con los demás animales, buscando en él un carácter anatómico que esclusivamente le pertenece, cual es la facultad que tiene el dedo pulgar de oponerse á los demás por la forma de su articulación con el primer metacarpiano, constituyendo un instrumento perfecto de prehensión y de tacto. Nadie dudará que el Hombre tiene manos para asir fácilmente los cuerpos y dedos para palpar, pues no es suficiente razón el que algunos carezcan de este sentido para decir que no son de la misma especie. En los paises fríos es tosco y oscuro, fino y delicado en los templados; observación que prueba suficientemente que en la mano reside un órgano especial, al cual influencias contrarias á su delicadeza pueden hacer variar. La articulación del brazo con el omóplato, la dirección de sus músculos, la de la mano con el antebrazo ,1a dimensión desús estremidades torácicas, todo dice que tiene dos manos para coger y palpar, y no cuatro pies para andar como lo han creído algunos naturalistas; y este órgano , lejos de servir para sustentar nuestro cuerpo y caminar sobre la tierra, influye muy poderosamente en el ejercicio de nuestras facultades intelectuales, si bien tampoco creemos con Helvetius y Buffon que la supremacía de estas se derive esclusivamente de él. Sin embargo, contemple el filósofo esas acciones, en las cuales lo mismo el hombre rústico que el civilizado se dejan arrastrar por los impulsos del corazón , y le verá elevar al cielo sus manos, intérpretes de sus plegarias. El Hombre es el único mamífero que tiene dos manos; los monos tienen cuatro, es decir, que el pulgar de sus miembros posteriores es oponible como el de los terácices, y los otros mamíferos no tienen manos. El Hombre es un mamífero monodelfo, bimano.

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