Pasapues > Buffon > Los tres Reinos de la Naturaleza > Tomo 1

Los tres Reinos de la Naturaleza. Zoología o Reino Animal. Antropología. Importancia del estudio del Hombre. 11

las violentas inclinaciones que despierta en él una imaginación desenfrenada? Dotado por la naturaleza de amplios medios para cometer toda clase de crímenes, seria el animal mas fiero é ingrato; seria la ruina de su propia especie y del admirable reino orgánico, si no iluminara su inteligencia conduciéndola, por medio de la civilizacion, á conservar el equilibrio de la naturaleza organizada y á su felicidad. Sí, la civilización le designa cual es su alta misión, le enseña á conservar la nobleza de su carácter y á huir con horror de afrentosos desvaríos.
Al par de la civilizacion caminan las ideas religiosas, que, encumbrando nuestro espíritu, y recordándole su descendencia del Ser Supremo, ennoblecen al hombre alejándole de las pasiones ruines y ofreciéndole en pago de sus dolorosos sacrificios en esta vida, celestial recompensa.
A la par que las ideas del hombre son perfeccionadas por la ilustracion, desaparece el fanatismo ciego que le conduce á adorar las cosas materiales que mas impresión causan en sus sentidos y mas distintamente obran sobre su imaginacion. Una conviccion sana y profunda graba en su mente sentimientos indelebles de amor y sumision hacia un ser invisible que sujetó la materia á leyes eternas é invariables. La supersticion y el egoismo han calumniado mas de una vez á las ciencias, y en especial á las naturales, oponiendo un obstáculo grande al perfeccionamiento del hombre; pero la fuerza material, lejos de sofocar la razón y la verdad, aviva el fuego que arde en el corazón del hombre y le sirve de elemento y de conductor que esparcen la luz por todos los ángulos de la sociedad. Un ejemplo brillante nos suministra el Cristianismo, que cuanto mas fue el blanco de la persecucion de los tiranos mas se estendió en alas de los mártires por todo el orbe conocido. Ejemplos sorprendentes nos presentan las ciencias naturales, que con una constancia y resignacion admirables para sufrir los ataques de la ignorancia y de la rivalidad, fundaron las verdaderas doctrinas que arrastraron al mundo tras de los genios de Copérnico, de Galileo y de Newton.
El progreso de las ciencias, lejos de separarnos del camino trazado por el Eterno, nos conduce á interpretar el gran libro de la creación. Las ciencias y, las naturales tanto como las demás, nos enseñan con sus adelantamientos á traducir y comprender los enigmáticos símbolos de los libros sagrados. Tedos los esfuerzos del hombre se dirigen á descifrar estos enigmas, estas verdades que encierran en sí cuanto la especie humana podrá conocer en el trascurso de su vida. Trascendental es para el hombre la errónea suposición de que el descubrimiento de unas verdades destruye la fuerza de las demás. Las verdades no se repelen; la verdad es una, como lo es la ciencia. Caminemos, pues, seguros hacia la verdad, despreciando las persecuciones de almas pobres é ignorantes; sigamos el ejemplo de Sócrates y de otros hombres eminentes que se dedicaron al estudio de la contemplacion de la Providencia, y que sin embargo, fueron llamados ateos. ¡Cuán distante no vive del ateismo el que admira la majestad de la naturaleza!
En medio de las persecuciones mas violentas, nunca han dejado de reconocer ni los pueblos, ni los monarcas el predominio del saber y de la verdad. Las ciencias, destruidas en el Septentrión por los godos y los vándalos, y en el Oriente por los sarracenos y los tártaros, recibieron nuevo brillo por la benéfica influencia del Cristianismo, que, llevando á su cabeza á los Agustinos, los Gerónimos, los Basilios, los Atanasios y los Clementes de Alejandría, libertó á la mente humana de la opresion brutal que la barbarie le impusiera. No de otra manera las ciencias naturales, ahogadas en su cuna por el temor que infundieran sus verdades, encontraron su apoyo en el engrandecimiento del Cristianismo, cuyas doctrinas fueron comprobadas necesariamente por los descubrimientos de los sábios. Estos descubrimientos demuestran palpablemente su error á los incrédulos, que suponen no hallar en la naturaleza cuanto del Supremo nos diese el código escrito por Moisés.

La sabiduría ó la ciencia no es otra cosa que el reflejo y esplendor del mismo Dios, y solo mora en este luminoso orígen de toda verdad. «La ciencia, dice Platon, es la comprension de las cosas divinas, que solo podemos alcanzar separándonos del cuerpo, este sepulcro del alma.» Unica base de la pública felicidad, nos embelesa con sus maravillosas contemplaciones, y satisface la necesidad imperiosa de nuestro espíritu.
Felices son las naciones gobernadas por sabios filósofos; ¿pero cuánto mas felices no lo serán si sus mismos soberanos son los primeros que impulsan el saber? ¿Podrá compararse la felicidad de los pueblos dirigidos por Salomones y Antoninos con la de aquellos que, capitaneados por príncipes feroces y sanguinarios, no vieron en su seno mas que la desolacion causada por la sed del oro y la venganza, ó por alcanzar laureles conquistados con el acero? Estos pueblos cuentan una existencia efímera, existencia que siendo tristemente célebre para la humanidad, termina con la vida de su monarca, dejando en la historia una página de luto y de horror. Esto nos demuestran los reinados de los Tiberios, de los Calígulas y de los Domicianos , que, enemigos de todo mérito y furiosos contra toda clase de saber, quebrantaron el poder de su imperio y labraron con la barbárie y la ignorancia el edificio de los tiempos funestos de los Genséricos y los Atilas.

Bien sabemos que se ha dicho que el turco ignorante impuso leyes severas á los griegos á pesar de su ingenio y de sus letras; que el feroz tártaro sujetó á los chinos, civilizados y doctos; que el violento Hogul doblegó bajo su cimitarra la cerviz del estudioso Bracman; que el vándalo, por fin, saqueó á Roma é Italia, centro entonces de la civilizacion europea. Guardaos, sin embargo, de atribuir a las ciencias el influjo del despotismo, que envilece los corazones. ¿Cómo queréis que los hombres aventurasen la vida en pro de un gobierno que odiaban ó menospreciaban? ¿Debia el valiente heleno sacrificarse por la córte disoluta del bajo imperio, mientras los Césares despóticos desangraban con su cetro las desgraciadas provincias, teatro de sus incesantes lides? ¿Era de esperar que los romanos acudiesen todos á las armas para rechazar á sus libertadores los érulos y ostrogodos? ¿Qué les importa á los chinos y á los indios que yazcan los campos asolados por sus mandarines ó por sus enemigos? Quizás el nuevo vencedor sea para ellos mas generoso. ¿Se dirá todavía que la ciencia envilece á los pueblos? No, no es la ciencia, la opresión es la que los reduce á la triste alternativa de escoger un tirano; las ciencias progresaron siempre con la actividad del hombre. Recorred sino, toda la tierra y las edades conocidas, y ved cuáles fueron las primeras naciones que por el cultivo de las ciencias se encumbraron á lo sumo de la civilizacion y del valor. ¿Son acaso los pueblos á quienes un cielo ingrato encapota con los hielos polares, obligándolos á arrancar á la naturaleza su escasa y cortísima subsistencia á fuerza de trabajo y de privaciones? ¿Serán acaso esos afortunados moradores de los trópicos á quienes el plácido clima que les depara el cielo infunde ocio apacible en el seno de la abundancia? ¿Qué necesitan aquellas gentes para disfrutar de la vida? Así yacen arrinconados y desidiosos los indios y africanos, hijos mimados de la naturaleza. La civilizacion y la gloria se han visto florecer en los climas donde

Página siguiente

Antropología. Importancia del estudio del Hombre. Zoología o Reino Animal. Mamíferos. Buffon Historia Natural los Tres Reinos de la Naturaleza

 

Índice de páginas y de contenidos, Índice de ilustraciones.

 

 

Felix Azara | Francisco Loscos | Ignacio Jordan de Asso | Odón de Buen

Copyright 1996-2017 © All Rights Reserved Javier Mendívil Navarro, Aragón (España)

Si quieres modificar datos o ampliar la información suministrada escríbenos

Aviso Legal. Esta actividad de la Asociación Cultural Aragón Interactivo y Multimedia

Esta web no usa directamente cookis para seguimiento de usuarios, pero productos de terceros como publicidad, mapas o blog si pueden hacerlo.
Si continuas aceptas el uso de cookis en esta web.